La historia de amor de sus padres se desarrollo entre mentiras y rosas amarillas.
¿ que sucederá cuando el amor toque la puerta de los hermanos Collins?
Unas gemelas que tendrán que afrontar sus enredos.
Un hermano menor que debe madurar, aceptando sus errores, con el objetivo de reconquistar al corazón que destruyo.
Esta historia es la culminación de una serie de historias de amor que se desarrollaron desde:
1-Rosas Amarillas
2- Mi Pequeña Collins
3- Mitológico Amor
4- Maldito Valentín.
No se permite el plagio, todas son de mi autoría y las amo.
Bienveid@s a esta nueva aventura.
Gaby
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Lamentable Cazador
A unos días de aquel encuentro poco amistoso entre Aramis y Alexander, este aprovecho los días de “descanso” antes de los finales y fue al único lugar donde podía ser él, sin los comentarios reprobatorios de su madre.
-Bola negra, esquina derecha- la voz ronca producto del cigarrillo interrumpió el silencio del lugar
- ¡¡Sii!!- celebro el morenazo al observar como aquella rodaba hasta perderse en la esquina.
-Te odio- resoplo Alexander y le dio un trago a la cerveza caminando al sillón descolorido que yacía en la sala de juegos improvisada, en la casa de su amigo Keren Russo.
Ese moreno, fue el primero en darle la bienvenida, cuando dos años atrás fue transferido de la universidad de España. La conexión fue inmediata, el rubio bonito y el moreno sexi de la universidad de derecho.
-No tendrías que estar feliz, conseguiste lo que tanto anhelaste, a Daira Collins- la risa ronca se mezcló con el ruido de la puerta del pequeño refri abriéndose
-Gracias a mi madre- suspiro un tanto incomodo con la situación- sino, jamás hubiera volteado a verme- tch-, chasqueo la lengua dando otro trago
El sonido de la lata de cerveza abriéndose, lo obligó a girar para ver como Keren se acercaba a él, y luego se arrojaba en el sofá individual a un costado.
-¿Y qué más da o te afecta ser un lamentable cazador?- un cojín dio en su cabeza - Hey -dejo escapar una risotada- no te encabrones, era una broma.
-No soy un lamentable cazador- su brazo descanso en el respaldo del sofá de cuero marrón, y sus piernas estaban apoyadas en la mesita llena de botanas.
-Bueno, técnicamente si, la loba mayor, te llevo la presa unos metros cerca-rápidamente elevo las manos, para evitar el golpe de la lata vacía- Bueno- dijo entre risas - no te enojes, no tiene humor Volkov
-Sabes, lo peor es que es cierto, pero estoy decidido, esa nena malcriada me va a conocer- entrecerró sus ojos celestes.
-¿A qué te refieres?- Keren se inclinó hacia adelante, apoyó sus ante brazos en las piernas y sus profundos ojos marrones lo vieron interesado.
Alex, sonrió ladeado y elevo una de sus cejas- La primera vez que salimos, la lleve a uno de los mejores restaurants y apenas si me hablo, todo por tratar de impresionarla, pero esta vez…- negó
Keren llevo la espalda al sillón- dime que no
-Claro que si- asintió divertido, estaba más que decidido en darle una lección aquella rubia altanera que lo rechazo de la peor manera.
-Alex, no me jodas, pensé que querías conquistarla- lo vio interesado, mientras sacaba un cigarrillo del bolsillo, para encenderlo, por alguna extraña razón sentía que esto no era buena idea.
-La llevare a los lugares que de seguro odiará- carcajeo- será divertido ver a esa princesita entre plebeyos-
-¿No piensas llevarla al bar?, dime que no- rogo, hasta el sintió pena por Daira.
El rubio abrió los ojos enormes y Keren quiso darse un golpe en la cabeza por darle la idea sin querer.
-Sería bueno que conociera a mis amigos. - aplaudió por tan buena idea
-Saldrá corriendo, nunca más te hablará, se asustará- aseguro dando una calda al cigarrillo
-Veras, se tendrá que aguantar, son ocho citas y pienso disfrutarlas, aunque creo que ella no lo hará- una carcajada resonó en el lugar.
-Solo voy a decirte, que podría sorprenderte, nunca des por sentado nada- aseguro el moreno.
-No te preocupes, lo tengo todo controlado- tomo una botana y la llevo a la boca- ahora llama a Carlos y Tobías, me siento con suerte.
-¿Llamo a Iván?- preguntó el moreno tomando el celular.
-No, estás loco esa imbécil ira con el cuento a mamá de que no estoy estudiando para los finales- protestó-
-No seas perro, él fue quien te aviso que Daira estaba con tu madre aquel día- le recordó divertido
-Lo hizo de chismoso, no lo llames- amenazo señalando con el dedo índice y el moreno negó divertido
-Ok, como digas viejo--Keren marco a sus amigos y disfrutaron de lo que restaba de la noche.
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Un nuevo día en Nueva York
Tres de la tarde, los hermosos espacios verdes de la Universidad de derecho, compensaban las clases aburridas a las que debía asistir Aramis
-¿Segura de quedar solita Ara?- preguntó Ruby, sus ojitos avellanos la vieron con inocencia
-Shhh, eres tonta, ella es Daira- la corrigió Lautaro agitando sus rulos rojos
-Ay- cubrió sus labios y vio a los lados-perdón- dijo arrugando la naricita.
Aramis adoraba a ese par, eran los mejores amigos de su hermana y esos días fueron fáciles gracias a ellos, estaba decida a adoptarlos, aunque extrañaba a Franco su flaquito alto y a Luo su amiga rebelde.
-Tranquila, nadie escucho- Aramis la abrazo para darle tranquilidad Ruby, se preguntaba cómo esta tímida joyita seria abogada, era como dejar un pez dorado entre tiburones.
- Deben estudiar para los finales\, no pierdan tiempo-
-Suerte la tuya- torció los labios Lautaro- no tienes que estudiar, solo aparentar
-Pues cambiaria de lugar con tal de volver a mis oleos y al olor de la arcilla- rio recordando sus clases.
-Sera pronto- Ruby la abrazo otra vez consolándola- llamamos si te sientes solita- asintió esperando la respuesta de la rubia.
-Sí, ahora vayan- les dio un empujoncito- me quedare debajo de este arbolito a ver si las ideas llegan- sonrió y saludo agitando la mano al aire, cuando ese gracioso par se alejó.
Como pudo se sentó, peleando con la falda, descansó su espalda en la corteza del árbol.
Busco en el bolso sus auriculares, los que conecto al teléfono, luego saco sus lápices y un cuaderno en blanco.
Esta mas que lista para empezar, cerro los ojos, respiro hondo buscando inspiración y dejo que sus manos dieran trazos a su antojo mientras oía música.
A unos metros, Alex caminaba con un grupo de estudiantes, y las comisuras se elevaron al ver tan preciosa mariposa descansando en aquel árbol de cerezos.
-Sigan tengo algo que hacer- se despidió del grupo y corrió en dirección a la rubia, que se encontraba muy concentrada.
Aramis cantaba sin percibir la presencia que la acechaba desde atrás.
Alexander rio al oírla tararear cuando no se sabía la letra, admiro que no se rindiera.
Se acercó lentamente y observo el dibujo, eran unos ojos radiantes, a pesar de estar en blanco y negro, ese dibujo era en extremo expresivo. Quedo perplejo con semejante talento.
¿Por qué quiere ser abogada?- se preguntó al verla tan concentrada\, sin apartar los ojos del dibujo fue bajando hasta quedar de cuclillas muy cerca
-¿Qué haces aquí?- grito Ara asustada y este perdió la estabilidad cayendo hacia atrás.
Alex sonrió y se enderezó- No es obvio, extrañaba a mi novia. - guiño un ojo.
-No soy tu novia… chu, chu, chu- lo corrió como un perro agitando la mano
-Amorcito, pronto lo serás y me amaras- hablo acomodándose junto a ella, hasta que sus hombros se rozaron.
Ella trato de levantarse, pero el cruzo su brazo impidiéndolo
-¿Qué te pasa?- volteó a verlo molesta , sus rostros quedaron muy cerca ,y su corazón comenzó a latir rápido
-Solo quiero estar aquí, contigo- hablo bajito y el aliento mentolado dio en la naricita de Aramis que rápidamente volteo y clavo su mirada en el dibujo, descubriendo de quien era los ojos que dibujo.
-Estoy jodida, - susurró desbastada
-¿Qué?- preguntó juguetón, estaba en su salsa incomodando a la nena malcriada.
-Que estoy jodida, y todo por tu culpa, mi vida es un lio desde que te apareciste - escupió si pena cada palabra, a decir verdad, no se refería a eso, pero como le diría al simio albino que eran sus ojos los que dibujo tan apasionadamente, sin alimentar su estúpido ego.
-No sea cruel, dañas mi corazón- llevo ambas manos a al pecho y se hizo el muerto con la lengua afuera e inevitablemente Aramis dejo escapar una risita
-Eres hermosa cuando ríes mariposa- inclino la cabeza para verla
Ella pestañeo varias veces perdida en esos ojos azules, pero se recompuso rápidamente – y tu un muy molesto mono albino.
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