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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:506.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Citación.

El calor en el corregimiento caía pesado sobre los techos de zinc cuando el hombre de la notificación llegó preguntando por Héctor.

—¿Héctor Martínez? —llamó desde la entrada, con un sobre amarillo en la mano.

Héctor, que estaba sentado en una silla plástica bajo la sombra, levantó la mirada con fastidio.

—Soy yo… ¿qué pasa?

—Vengo a hacerle entrega de una notificación oficial.

Juana, que estaba dentro de la casa, salió curiosa, limpiándose las manos en un trapo.

—¿Y eso qué es? —preguntó, acercándose.

Héctor tomó el sobre con desconfianza, lo abrió sin mucho cuidado y comenzó a leer.

Su expresión cambió: Primero confusión, luego incredulidad y finalmente… rabia.

—¿Qué dice? —insistió Juana.

Héctor soltó una risa amarga.

—Esa mujer me demandó.

—¿Cómo así?

—Patria potestad… pensión alimenticia… —leyó entre dientes, apretando el papel—. Se cree muy viva.

Juana frunció el ceño, cruzándose de brazos.

—Ah no… esa sí es mucha frescura la decesa mujer, trás de que te dejó tiene el descaro de demantarde.

Héctor caminaba como un perro con mal de rabia.

—Dice que tengo que presentarme en Colosó… el jueves…

—Pues vas —respondió Juana de inmediato—. Y le quitas a los niños.

Héctor la miró.

—¿Qué?

—Claro —insistió ella—. Si se los dejas a ella, te va a sacar plata toda la vida… y seguro después aparece con otro hombre y tú manteniéndolos.

Las palabras cayeron como gasolina, Héctor apretó la mandíbula.

—Sobre mi cadáver —escupió—. Yo no voy a mantener a ningún otro.

Juana asintió, satisfecha.

—Entonces pelea… porque tú tienes las de ganar. Ella fue la que abandonó el hogar.

Héctor sonrió con frialdad.

—Exacto…

Y en su mente, la historia ya estaba torcida a su favor.

...

Mientras tanto, en Ciénaga de Oro, la tarde caía más tranquila… pero no menos cargada.

—¿Verónica? —llamó su madre desde la puerta—. Te llegó esto.

Verónica dejó lo que estaba haciendo y tomó el sobre. Al abrirlo, sintió un leve temblor en las manos, Pero leyó con atención.

—¿Qué dice, hija? —preguntó Esther, acercándose.

Verónica respiró hondo.

—Tengo que presentarme el jueves… en Colosó… en la oficina de familia.

Su madre asintió lentamente.

—Eso es lo de la demanda, ¿cierto?

—Sí…

Se hizo un pequeño silencio.

—¿Y cómo vas a hacer para ir?

Verónica bajó la mirada.

—No sé…

En ese momento, Manuel, el novio de su madre, que escuchaba desde la sala, intervino:

—Yo te presto para los pasajes.

Verónica levantó la mirada, sorprendida.

—¿En serio?

—Claro —respondió él con naturalidad—. Eso es importante. No puedes dejar eso así.

Los ojos de Verónica se humedecieron.

—Gracias… de verdad…

—No me des las gracias —dijo él—. Hazlo por tus hijos.

Y eso… era exactamente lo que ella estaba haciendo.

Esa noche, Verónica se sentó con Samuel y Rodrigo.

Los miró con ternura.

—Mis amores… tengo que decirles algo.

Los niños la miraron atentos.

—El jueves tengo que viajar… a hacer unas diligencias.

Rodrigo frunció el ceño.

—¿Te vas a ir?

—Solo por unas horas, mi amor —respondió ella, acariciándole la mejilla—. Ustedes se quedan con la abuela.

Samuel, más serio, preguntó:

—¿Y es algo malo?

Verónica sonrió con dulzura.

—No… es algo necesario.

—¿Tiene que ver con papi? —insistió él.

Verónica dudó un segundo… pero asintió.

—Un poquito…

Rodrigo la abrazó.

—No te demores…

—No, mi amor… vuelvo el mismo día.

Los niños hicieron más preguntas… pequeñas, inocentes que ella respondió todas con paciencia y con amor. Hasta que finalmente aceptaron porque confiaban en ella.

El Jueves amaneció antes que el sol para Verónica, se levantó en silencio, sin hacer ruido, se arregló con lo poco que tenía. Miró a sus hijos dormir… y se acercó a besarlos.

—Todo es por ustedes… —susurró.

En la cocina, su madre ya estaba despierta.

—¿Lista?

Verónica asintió.

—Cuídamelos mucho…

—Como siempre —respondió Esther, abrazándola.

Gabriela, su hermana menor, apareció somnolienta.

—Suerte hermana…

Verónica sonrió.

—Gracias…

Y salió hacia la carretera troncal que estaba casi vacía cuando llegó. El aire de la madrugada era fresco… pero su corazón iba acelerado.

Esperó y minutos después, una buseta apareció. Verónica levantó la mano pidiendo parada y así sucedió

—¿Va para Sincelejo? —preguntó.

—Sí, súbase.

Verónica subió y se acomodó junto a la ventana. El paisaje pasaba rápido, pero su mente… iba más rápido aún.

Pensamientos.

Miedos.

Recuerdos.

Hora y media después, llegó a Sincelejo, pagó, se bajó, preguntó, caminó.

—¿Para Colosó?

—Allá, esa buseta.

Subió de nuevo.

El camino era más corto… pero más tenso.

Al llegar a Colosó, el calor ya se sentía fuerte.

Verónica bajó y miró a su alrededor, no conocía mucho, pues viviendo en sucre habían sido muy pocas veces las que había ido a Colosó.

—Disculpe… —le dijo a una señora—. ¿Dónde queda la alcaldía?

La mujer sonrió.

—Siga derecho, luego a la izquierda… ahí mismo está.

—Muchas gracias.

Caminó con pasos firmes, aunque por dentro todo temblaba.

Llegó, era un edificio sencillo. Respiró profundo y entró.

—Buenos días —saludó al portero.

—Buenos días… ¿a dónde se dirige?

—Tengo una cita… por asuntos de familia.

El hombre asintió.

—Siga por ese pasillo… tercera oficina a la derecha.

—Gracias.

Verónica caminaba, cada paso se sentía más pesado, pero no se detuvo. Se sentó a esperar, sus manos estaban frías y du corazón… acelerado, pero su mirada era firme.

Minutos después, la puerta volvió a abrirse y entró Héctor. Verónica lo vio y él a ella.

Se acercó, con esa misma actitud de siempre, se inclinó un poco hacia ella, hablando en voz baja.

—¿Así que me demandaste?

Verónica sostuvo su mirada sin miedo.

—Sí.

Héctor sonrió, pero no había nada de agradable en eso.

—Te metiste en un problema…

Verónica respiró profundo.

—No… —respondió con calma—. Estoy solucionando uno.

El ambiente se tensó. Y por primera vez no era ella la que estaba en desventaja.

1
Yoli
que los niños se sienten tan feliz que no recuerdan al padre🤭🤭🤭🤭🤭
Yoli
.Eso se lo gasta en el pasaje para Venezuela 🤪
Yoli
Denuncia a esa perra te está robando
Yoli
pobrecito Héctor me da pena por el , pero todo eso se lo busco por no cuidar su familia
Luisa Esperanza Bautista Angarita
mujeres al poder
Angelyn Estrada
Autora gracias por compartir esta maravillosa historia.
100% recomendada 👌
Iraida Rangel
excelente historia
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Iraida Rangel
tremenda historia, que linda y real🥰🥰🥰
tatiana bolivar
que emoción
yuleibi
👏👏👏👏👏🥰
yuleibi
muy hermosa y tan real 👏🥰😭
Mirna Vargas olortegui
Maravillosa historia de amor, que muchos quisiéramos tener, felicitaciones escritora, es ud un ser de luz 👏👏👏
Rositha Escritora 🌹📚: Me alegra mucho que te haya gustado ☺️ Muchas gracias por tu apoyo lectura 🙏💖🌹
total 1 replies
Josefina Reyes
felicidades amiga yo sé se puede muchas conocidas rotas pero muy fuerte y gracias a Dios y con apoyo me gusta apoyarlas se que muchas veces solo falta un poco de apoyo de alguien que crea en ti para salir adelante y estás personitas lo lograron tal ves no un fuerte felices para siempre pero si una vida mejor
yuleibi
jajaja 😂😂
Yelitza Goyo
antes de jubilarme vi tantas veronicas y hasta en peores situaciones es muy triste la historia pero espero que tenga un final feliz
Rositha Escritora 🌹📚: Lo tiene 😘
total 1 replies
Yelitza Goyo
típica respuesta del hombre maltratador tu no puedes sola no silves naciste para ser mantenida ni buena ama de casa eres y hasta eres una mala influencia para los niños lalalala osea Narciso egoista y sobre todo maltratador
Yelitza Goyo
wuoooo que temazo mi querida Rosita aqui comenzando a leer esta novela
Rositha Escritora 🌹📚: Bienvenida mi reina hermosa ☺️🌹
total 1 replies
Karin
Que hermosa historia desde el inicio hasta el final me encantó éxitos y bendiciones 😘
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏☺️🌹
total 1 replies
Karin
que hermoso capitulo Dios te premio con un ser maravilloso
Evelia De Leon
Cuando llegará el cambio para verónica?
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