Luego de morir, reencarna en el cuerpo de la villana de un juego. Decidida a no morir, se va de vacaciones con su fortuna. Pero su paz es interrumpida con la llegada de un huevo de dragón.
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Capitulo 24
Gariel no se detuvo a comprobar los daños. Se giró brevemente hacia Vivienne, viendo la mancha de sangre violácea que comenzaba a extenderse por su hombro y la palidez extrema de su rostro.
—Vivi...
Una furia ciega, destructiva y devastadora se apoderó por completo del gobernante. Ver a Vivienne herida y a su hijo en peligro inminente rompió las últimas cadenas de su autocontrol. Gariel arremetió nuevamente contra Seras antes de que esta pudiera levantarse del suelo.
La tomó por el cuello del uniforme andrajoso y la estampó contra el pavimento, desatando una ráfaga de golpes imbuidos en fuego dorado que quemaban la carne y destrozaban la armadura remanente de la traidora.
Intentó defenderse con la daga, lanzando golpes desesperados al aire, pero Gariel, cegado por la rabia, esquivó el arma y le propinó un revés con el dorso de la mano que la mandó rodar por el borde del jardín, justo donde el terreno terminaba y comenzaban los peligrosos acantilados que daban al mar exterior.
Malherida, con la respiración entrecortada. Seras comprendió que la muerte la esperaba si se quedaba un segundo más.
Usando las últimas fuerzas que el pánico le otorgaba, se arrastró hacia el borde del precipicio. Miró a Gariel con una mezcla de pavor y odio puro, y sin dudarlo, se dejó caer hacia el vacío de los acantilados, desapareciendo entre la niebla marina y la oscuridad de la noche para evitar ser ejecutada en el acto.
Gariel rugió con frustración, dando un paso hacia el borde del acantilado con la intención de saltar tras ella y terminar el trabajo con sus propias manos. Quería asegurarse de que su cadáver quedara reducido a cenizas. Sin embargo, un débil gemido a sus espaldas detuvo en seco sus impulsos asesinos.
Al darse la vuelta, vio que Vivienne ya no podía sostenerse. El veneno corrupto había cumplido su cometido, paralizando su sistema nervioso y sumiéndola en una debilidad extrema.
Con las últimas fuerzas de su conciencia, Vivienne se deslizó por la pared de piedra, cuidando hasta el último instante que el pequeño Ren no sufriera ningún impacto. Sus ojos se cerraron y cayó completamente inconsciente sobre el césped, con el bebé llorando suavemente sobre su regazo, asustado por el estruendo de la batalla.
El fuego dorado en los ojos de Gariel se extinguió de golpe, reemplazado por un miedo paralizante. El emperador corrió hacia ellos, cayendo de rodillas sobre la tierra. Ignorando por completo la persecución de Seras a través de los acantilados, Gariel tomó con cuidado al pequeño Ren con un brazo y usó el otro para levantar el cuerpo inconsciente de Vivienne, presionándola contra su pecho. La piel de la mujer estaba fría y el rastro violáceo en su hombro indicaba que el veneno se estaba extendiendo con rapidez hacia su torso.
Los pasos apresurados de la guardia de élite, que finalmente había logrado romper el bloqueo del humo en los pasillos interiores, resonaron al entrar al jardín destrozado. Al ver las paredes agrietadas, las rosas quemadas y al emperador de rodillas sosteniendo a su familia, los soldados se detuvieron en seco, conteniendo el aliento.
—¡Traigan a los sanadores imperiales a mis aposentos de inmediato! —rugió Gariel, con una desesperación que hizo eco en todo el jardín—. ¡Traigan antitoxinas rúnicas y preparen los nidos de calor! ¡Muévanse!
Los capitanes se cuadraron, aterrorizados por el estado de su señor. Gariel se levantó con Vivienne en brazos, sintiendo cómo su corazón latía con violencia ante la posibilidad de perderla. Antes de abandonar el rosedal a toda velocidad, miró al comandante de la guardia con una frialdad asesina.
—Seras cayó por el acantilado este. Está gravemente herida, no llegará lejos —ordenó Gariel, con una voz gélida que cortaba el viento—. Desplieguen a todas las unidades en la base de las rocas. Busquen en cada cueva, en cada rincón del mar. Quiero su cuerpo, vivo o muerto. Y que nadie regrese al palacio hasta que la hayan encontrado.
Sin esperar una respuesta, el emperador se alejó a toda velocidad hacia la torre médica.
felicidades y disfruta del don que tenes, imaginar y escribir con esas palabras es grandioso, solo 3 escritoras me pude. haver vivir todo con su escritura, y una de ella sos vos, disfruta de esto y gracias por compartirlo 🥰
Gracias por compartir tan maravillosa historia💕