Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.
Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #8: Infectados en el cielo
...⚠️ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FLOR⚠️...
Había salido a la superficie para dirigirme a la comisaría en plena noche, las calles seguían siendo un alboroto pero al menos ahora podía caminar sin tanto problema.
Lo malo era que los capullos que había encontrado en el subterráneo estaban eclosionando para liberar a los voladores.
Me di cuenta de esto, al ver como una jauría de ellos salía de una entrada del metro para dirigirse a toda velocidad hacia unos helicópteros del ejército del país. Esos monstruos, o mejor dicho esa jauría de ratas con delgadas y alargadas alas habían derribado a soldados sin esfuerzo.
Era asqueroso, sus alas estaban hechas con sus pieles, sus intestinos, dientes y los restos de otros animales muertos. Sus bocas eran tan grandes que daban la ilusión de un pico, sus piernas tenían afiladas garras que servían para agarrar a sus presas. Todo eso no sería tanto problema si fueran del tamaño de una rata normal, pero… los voladores eran del tamaño de un pastor alemán.
Tenía que ocultarme en un edificio cuánto antes si es que no quería terminar como esos soldados, lo que me motivó a apresurar mi paso para llegar cuanto antes a la comisaría de la ciudad.
“Genial, ahora hay ratas que vuelan, mi noche no puede empeorar” pensé al ver a los voladores
Seguí avanzando por las calles tratando de no llamar la atención de los caminantes o de esas cosas que estaban sobrevolando la ciudad, en busca de una presa. Con todo el sigilo posible, pude llegar a la calle frente a un hospital privado de Alley City.
Esa zona estaba desierta, o al menos no parecía haber ni siquiera un caminante, solo veía un cementerio de carros que bloqueaban toda la calle. Algunos de ellos incluso estaban con las puertas abiertas, otros estaban en llamas y muy pocos se encontraban estrellados contra un edificio de la calle.
—Solo una calle… solo una calle… solo una más, Nicky… solo una más —me dije a mí entrando al cementerio—.
Con cuidado y lista para disparar en cualquier momento caminé por el cementerio, el silencio del alrededor y el sonido de mi respiración ya de por sí me mantenía tensa, pero escuchar como uno de los supervivientes caía desde el cielo para impactar contra un carro que estaba en el camino que parecía llevar a la comisaría.
La jauría de los voladores estaban reunidas ahí chillando y llevando supervivientes a algo más. De forma instintiva comencé a retroceder mientras buscaba un lugar en donde esconderme, viendo tan solo la puerta principal del hospital que estaba a unos cuantos kilómetros de mí.
Tratando de no llamar la atención caminé en dirección al hospital, aunque claro, en el camino uno de los caminantes trató de morderme en una de mis piernas e hizo que le disparara una bala, directo a su cabeza, solo que esa bala… hizo que la reina de los voladores se diera cuenta de mi presencia.
De entre todos los carros se escuchó un rugido que ahuyentó a los voladores y entre el caos se asomó la silueta inmensa de una rata del tamaño de un oso pardo. Ella no tenía alas pero era igual de peligrosa o más que un oso hambriento y muy pero muy enojado.
—Lo-lo que me faltaba, una maldita reina rata infectada
Sin más opción corrí con todas mis fuerzas hacia un posible refugio. Con una velocidad que debería ser imposible para alguien de su tamaño, arrasó con todo lo que había frente a él, lanzando incluso los carros como si no fueran nada. Jadeando con tanta fuerza que los restos de carne de sus víctimas caía de su boca. En la persecución esas malditas ratas infectadas intentaron ayudar a su reina en su cacería, incluso uno de ellos logró sujetarme de mi abrigo de lana para intentar arrastrarme.
—¡¡Suéltame!! —grité tratando de alejarla con patadas—. Mal… mal… —temblando le apunte en su corazón expuesto—. ¡¡Puta rata de mierda!! —chillé desesperada disparándole al corazón expuesto de la rata, cayendo al suelo con unos cuantos raspones—.
Otros trataron de hacer lo mismo pero no tuvieron la misma suerte, les disparé en el corazón a cada uno que se acercaba para agarrarme.
Antes de que su reina pudiera alcanzarme, entré al hospital para después tratar de bloquear la entrada con una máquina dispensadora. Sin perder más tiempo corrí lo más rápido que pude a las escaleras para alejarme de la entrada.
La reina golpeó con fuerza la puerta, derribando en el proceso las puertas para entrar, solo que al no encontrarme, esa cosa simplemente soltó bufido y se dio la vuelta.
—¿Co-Co-Como se me ocurre investigar a esta maldita empresa? Debí haberme quedado en casa… esto… esto me pasa por ser tan estúpida —me regañe a mi misma con la voz llorosa, la respiración agitada y dejándome caer en la pared—.
“Mamá… papá… Megan… Harry… ¿Qué hice? ¿Qué hice?” pensé rompiendo en llanto en voz baja
Estaba por derrumbarme por completo en uno de los pasillos del hospital, solo que en un sitio así, supongo que no era posible… o al menos, necesitaba un lugar más seguro para poder sacar todo lo que sentía.
Tuve que limpiar las lágrimas que se me escaparon al darme cuenta de que en ese lugar también había caminantes acechando, tenía unas cuantas balas, con las que pude abrirme paso a una de las salas del hospital que tenía una camilla en la que podía descansar.
No obstante, al abrir la puerta de la sala, me llevé la sorpresa de encontrarme con la doctora Martinez junto a Guinevere, su hija adoptiva.
—S-Señorita Watson —jadeó la doctora apuntándome con su pistola y abriendo los ojos con sorpresa—.
—Do… Doctora —jadeé entrando y cerrando la puerta detrás mío—.
—¿Qué? Ah… eh… ¿Y-Y Ethan?
No le respondí con palabras, sino con un silencio acompañado de una mirada hacia el suelo, ella tan solo bajó el arma y soltó un suspiro.
—Entiendo, él no sobrevivió, eh —suspiró la doctora guardando su pistola en la funda que tenía enganchada a su pantalón—.
—Doctora, usted… usted sabe… sabe de algún refugio al que podamos ir
—Glaver siempre tenía planes de emergencias para este tipo de situaciones
—¿En serio? Tenían planes para un apocalipsis Zombie
—Hay refugios cerca de la ciudad vecina, el más cercano por lo que recuerdo, es el refugio de Toxic Alley