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Enamorada Del Padre De Mi Mejor Amiga.

Enamorada Del Padre De Mi Mejor Amiga.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Romance / Padre soltero / Amor a primera vista / Completas
Popularitas:1.5M
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Él es el padre de su mejor amiga... Pero también el dueño de sus fantasías más prohibidas.

Cristóbal es un hombre maduro, exitoso y comprometido con su familia, alguien a quien todos ven como un ejemplo de responsabilidad. Pero desde el día que conoció a Julieta, la joven compañera de su hija, nada ha sido igual. Cada encuentro la hace más irresistible, cada mirada profundiza una conexión que no debería existir.

Ella es joven, dulce e "inocente" ... Y él lucha por no caer en la tentación.

Julieta siempre ha visto en Cristóbal algo más que el padre de su mejor amiga: un hombre que despierta en ella emociones que nunca imaginó sentir. A pesar de saber que está jugando con fuego, no puede evitar buscarlo, soñarlo, desearlo con una intensidad que la abruma.

Un amor que desafía los límites, un deseo que no sabe de reglas.

Entre secretos, mentiras por omisión y el miedo a destruir vidas enteras, Cristóbal y Julieta se ven envueltos en una pasión que amenaza con consumirlos...

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12.

Julieta.♥️

El motor del auto de Cristóbal ruge suavemente antes de alejarse. Me quedo de pie frente a la puerta, viendo cómo las luces rojas se pierden en la calle. Todavía siento el calor en mi piel por ese beso tan cerca de la comisura… y la sonrisa que no puedo evitar se dibuja sola.

Es un calor bonito… uno que me da paz, que me hace sentir protegida.

Pero la burbuja se revienta de golpe cuando entro y giro hacia la entrada y lo veo.

Ramón está ahí, apoyado en el marco de la puerta de la cocina, brazos cruzados, con esa mirada de reproche que me revuelve el estómago.

—¿Se puede saber por qué llegas a esta hora? —su voz suena áspera, cargada de autoridad que no tiene derecho a ejercer sobre mí.

—No te debo ninguna explicación —le respondo, sin siquiera disimular mi molestia.

Frunce el ceño y se endereza.

—Se supone que vivimos bajo el mismo techo. Yo soy la figura paterna de esta casa.

Mi risa es seca, amarga.

—Tú no eres mi figura paterna, Ramón. El único padre que tuve murió hace años, y está donde siempre estará: en el cementerio y en mis recuerdos. Tú solo eres el esposo de mi mamá. Así que, por favor, no te metas en mis cosas. Ya soy adulta, y dueña de mis decisiones.

—Pues a mí no me parece —da un paso hacia mí, con el pecho inflado—. Y mucho menos me gusta que el papá de tu mejor amiga te esté trayendo a casa. Esa confianza de abrazarse y besarse en las mejillas… no me parece correcta.

—¿Y a ti qué diablos te importa lo que yo haga o deje de hacer? —mi voz se eleva, cargada de rabia—. No eres nadie para meterte en mi vida.

Giro para subir las escaleras, no quiero seguir discutiendo porque sé que puedo perder el control… y tal vez él también.

Pero cuando estoy a mitad del camino, su voz me detiene.

—Tu madre no va a llegar esta noche. Tiene turno doble en la fábrica.

Me quedo helada. Giro despacio y lo miro desde lo alto de la escalera. Algo arde en mi pecho. Bajo los escalones de dos en dos.

—¿No te da vergüenza, Ramón? —mi voz tiembla, pero de rabia—. ¿No te da vergüenza que mi mamá se mate trabajando mientras tú estás aquí sentado todo el día?

—Yo hago el aseo, lavo la ropa, organizo la casa… —se defiende, levantando la voz.

—Sí, pero eres tú quien toma todo el sueldo de mi mamá cuando le pagan. Tú eres el que lo distribuye, el que no le deja comprarse ni un par de zapatos aunque los necesite. Y lo que sobra, te lo tomas en cervezas.

Su cara se enrojece.

—¡Merezco esas cervezas por todo lo que hago!

—Lo que deberías hacer es salir a buscar un maldito trabajo. ¡Porque mi mamá no es tu esclava ni tu sirvienta, ni mucho menos tu madre para estarte manteniendo!

El sonido me sobresalta. Ramón lanza el vaso que tenía en la mano contra el piso. El cristal estalla en mil pedazos, esparciendo agua por todas partes.

—¿Qué te pasa? —lo encaro, el corazón golpeándome el pecho—. ¿Piensas pegarme o qué?

Aprieto las llaves y mi bolso contra mi pecho, me doy la vuelta y subo de nuevo las escaleras. Entro a mi habitación, busco mi teléfono en la mochila y, sin pensarlo, marco el número de Cristóbal.

—Julieta… —su voz suena preocupada—. ¿Qué pasa?

—¿Aún estás cerca? —mi voz es un susurro, pero cargada de urgencia.

—Sí, ¿qué sucede?

—Por favor, regresa por mí. Voy a empacar unas cosas.

En un bolso no muy  grande meto tres mudas de ropa, algunos útiles de la universidad y lo primero que alcanzo de mi escritorio. Bajo las escaleras. Ramón sigue en la sala, con los ojos encendidos.

—¿A dónde vas?

—A un lugar donde pueda estar en paz y sentirme protegida. Porque aquí, contigo, ya no está pasando. No te preocupes, hablaré con mi mamá por teléfono. Y espero que algún día abra los ojos y te mande al diablo.

Salgo sin mirar atrás. El aire de la calle me golpea la cara y, junto con él, las lágrimas. Lágrimas de rabia, de tristeza, de impotencia.

Seis minutos después, las luces del auto de Cristóbal iluminan la acera. Él frena justo frente a mí y baja enseguida. No pienso, simplemente corro hacia él y me lanzo a sus brazos.

—Shhh… tranquila —sus manos acarician mi cabello y mi espalda—. ¿Qué ha pasado?

Quiero decírselo todo ahí mismo, pero las palabras se me atragantan.

—Solo… sácame de aquí. No quiero estar aquí.

Me abre la puerta y subo. Maneja en silencio. Cuando mi llanto empieza a calmarse, me tiende un pañuelo.

—Gracias… —susurro, limpiándome los ojos.

Llegamos a su casa. Entramos sin hacer ruido, como si no quisiéramos romper la calma del lugar. Nos sentamos en el sillón de la sala. Él me abraza de nuevo, más fuerte esta vez.

—¿Quieres hablar? —me pregunta.

Asiento. Y ahí, entre sus brazos, le cuento todo lo que pasó. Cada palabra de Ramón, cada gesto, el vaso roto en el piso. Cristóbal me escucha sin interrumpir, pero su mandíbula tensa lo delata.

—Ese hombre… —su voz es grave—. No voy a opinar sobre tu madre, pero lo que hace Ramón no está bien. Tienes que hablar seriamente con ella. Y si ella sigue del lado de él… —me mira a los ojos—, recuerda que mi casa está abierta para ti siempre. Yo voy a cuidarte, Julieta. Siempre.

Mi pecho se aprieta.

—No me gusta verte llorar —dice en voz baja—. Tus ojos son demasiado hermosos para estar tristes.

Inclina la cabeza y me besa en la frente. Me quedo quieta, con el corazón acelerado. Luego se levanta, va a la cocina y regresa con un vaso de agua.

Nuestros ojos se encuentran. Nos miramos por un largo momento, como si las palabras se hubieran acabado. Noto cómo su rostro está peligrosamente cerca del mío… y cómo mi mirada baja a sus labios. Él parece hacer lo mismo. Por un instante pienso que va a besarme… pero se aleja, negando con la cabeza, como si estuviera peleando consigo mismo.

—Vamos… te acompaño a tu habitación —dice, rompiendo el silencio.

Cuando cierro la puerta tras de mí, me encierro en el baño. Me desnudo lentamente, sintiendo todavía el peso de la discusión, el miedo y la rabia. Entro bajo el agua caliente de la ducha, dejando que caiga sobre mi piel, intentando que se lleve todo: las palabras de Ramón, el vaso roto, la tristeza. Pero hay algo que el agua no arrastra… y es esa sensación de que en esta casa, con Cristóbal, me siento más segura que en cualquier otro lugar.

1
Silvia Lima
Amé la novela. Mis felicitaciones autora, espero seguir leyendo tus escritos
Andrea Fernandez
Hermosa!!
Milcaris
Ramón debe tener amenaza a Blanca con algún motivo o hasta con Julieta
Milcaris
Cuidado y Ramón no está matando lentamente a Blanca para vender la casa y huir
Milcaris
Sospechaba que Jessica sabía y que iba aceptar todo tranquilamente
Maribel Santiago Morales
Ufff qué calor!!! Buen inicio
Milcaris
debe ser que tú le pediste permiso para comenzar la relación con Ramón 🤬🤬
Milcaris
Creo que Jessica sabe la verdad pero no dice nada esperando que sean sinceros con ella
Milcaris
después estás llorando por como se complicó todo
Milcaris
Aquí el depredador es Julieta y Cristóbal la víctima 😂😂🫣
Adriana Romero
Excelente novela, muy bien escrita, rápido de leer,, con temas interesantes, el miedo al que dirán, la diferencia de edad, el temor de 2 jóvenes inexpertos con un embarazo precoz, una madre que se decide por el dinero y abandona su bebé, una hija adolescente que pierde a su padre, y una madre que en su viudez decide confíar en un hombre abusivo y golpeador, en una chica que se enfrenta al perdón por una madre que nunca la tomó como hija, y al final demostrarse que la familia está en las buenas y en las no tan buenas, que el amor mueve al mundo y cambia a la gente y que las segundas oportunidades pueden ser la mejor 🙌 decisión de la vida.
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ 💯 recomendada
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ me encantó muchísimo,te felicito escritora por tan maravillosa novela. éxitos y bendiciones para ti
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ me encantó muchísimo,te felicito escritora por tan maravillosa novela. éxitos y bendiciones para ti
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
me ha encantado tu libro desde el primero hasta el último.... cada capítulo es más intenso que el otro me atrapó de una manera significativa... excelente 👍
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
todo lo que pasó por doña Blanca no dejar ese hombre, le dió alas para hiciera y desiciera😠😡🤬
Viviana Ortiz
Esta escritora 😏 si sabe lo que es la utopía 😍😍😍
Leydi Aguilera
hermoso capitulo 😍♥️
Leydi Aguilera
juliana eres una tonta 🙄 cuántas veces Cristóbal te a dicho para decirle la verdad a Jessica y tú no quieres 🤨 es mejor decir la verdad
Leydi Aguilera
Jessica sabe algo 🤣 o sospecha
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