Ignorada por años , viví en la sombra de mi hermana mayor desde que tengo memoria, solamente porque creían que ella sería la luna de la Manada.
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14
El vuelo transoceánico había quedado atrás, disuelto en las horas de sueño profundo y en la transición entre dos mundos que no compartían ni las mismas leyes ni los mismos cielos. Cuando el taxi que transportaba a Valerie desde el aeropuerto internacional se internó en las calles de la histórica ciudad universitaria de Inglaterra, la llovizna característica del atardecer británico pintaba el paisaje con un manto plateado y melancólico.
Al descender del vehículo frente al acceso principal del campus, Valerie sintió una profunda oleada de paz. No había olor a manada, ni rastros de intimidación territorial, ni miradas cargadas de expectativas ajenas. Solo el aroma a ladrillo húmedo, a hojas de otoño caídas sobre el pavimento y a la promesa silenciosa de un lienzo en blanco.
Con su maleta de lona firmemente aferrada a la mano y la mochila al hombro, caminó guiada por el mapa digital del campus hasta alcanzar el bloque residencial asignado a los estudiantes becados internacionales. Su habitación, la número 304, la recibió con una calidez austera pero sumamente acogedora. Al girar la llave y cerrar la puerta tras de sí, el pestillo sonó con un chasquido seco que simbolizaba la última muralla de su independencia.
El espacio era funcional y moderno: una cama individual cubierta con sábanas pulcras, un armario de madera clara, un baño privado impecable y un amplio escritorio situado estratégicamente frente a un ventanal arqueado que dominaba los jardines centrales de la universidad.
—Hemos llegado, pequeña —murmuró Valerie en un susurro, mientras sentía cómo su loba blanca de ojos violeta se estiraba con una satisfacción absoluta en los rincones más profundos de su mente.
Este es nuestro territorio ahora, respondió su loba con una voz clara y vibrante, resonando con la fuerza de quien sabe que ha ganado la guerra sin necesidad de desenvainar las garras. Aquí nadie conoce el peso de los apellidos ni las cadenas de los Alfas. Aquí valemos por lo que somos capaces de construir.
Demasiado cansada por el viaje y por el peso emocional de su reciente huida, Valerie se deshizo de la chaqueta, se lavó el rostro con agua fría y se dejó caer sobre el colchón. Por primera vez en dieciséis años, durmió de un tirón, sin pesadillas sobre su pasado, sin la presión constante de la Sombra Plateada y sin la sombra asfixiante de su hermana Selene.
La luz dorada de la mañana siguiente se filtró a través de los cristales empañados del ventanal, anunciando el inicio formal de su nueva vida.
Tras una ducha rápida y un desayuno ligero en la pequeña cocina compartida del bloque, Valerie se enfundó en unos vaqueros oscuros, un suéter de punto gris y su abrigo largo, atando su cabello castaño en una coleta alta. Con los documentos de admisión y su carta de beca perfectamente ordenados dentro de una carpeta, salió al bullicioso patio central del campus.
Los estudiantes caminaban de un lado a otro con carpetas, maquetas arquitectónicas bajo el brazo y tazas de café humeante entre las manos. El ambiente académico vibraba con una energía estimulante. Valerie avanzó con paso firme, cruzando los arcos de piedra gótica que conducían al edificio principal de la Facultad de Arquitectura.
Al entrar en las oficinas del decanato, una recepcionista de amable sonrisa la recibió tras un mostrador de madera de roble pulido.
—Buenos días. Soy Valerie Petrov estudiante de primer ingreso con beca integral en la Facultad de Arquitectura —se presentó con voz clara y serena, manteniendo una postura impecable.
La recepcionista tecleó rápidamente en su ordenador, revisó los registros oficiales y su expresión se iluminó con una cálida bienvenida.
—¡Ah, sí, Valerie! Te estábamos esperando. Tu expediente de admisión sobresalió por la calidad de tus portafolios previos. Permíteme un segundo.
Tras unos minutos de gestiones administrativas, la empleada le entregó un dossier oficial con el emblema de la universidad, junto con una tarjeta magnética de acceso a los talleres de diseño y las aulas magnas.
—Aquí tienes tu horario definitivo para el semestre —le explicó la recepcionista con una sonrisa—. Clases de cálculo estructural y dibujo técnico por las mañanas, talleres de composición espacial los martes y jueves, y acceso libre a las estaciones de modelado CAD y las salas de maquetas por las tardes. Tus materias están cubiertas al cien por ciento por el programa de excelencia.
Valerie examinó el documento con detenimiento. Las asignaturas eran exactamente lo que había soñado durante años en su encierro: matemáticas aplicadas, historia de la arquitectura contemporánea, diseño asistido por ordenador y teoría del espacio. Cada materia representaba un cimiento más en la construcción de su futuro profesional.
—Muchas gracias por todo —respondió Valerie con una ligera inclinación de cabeza, guardando el dossier con absoluta pulcritud en su mochila.
Salió de las oficinas del decanato sintiendo el aire fresco de la mañana golpear suavemente sus mejillas. Con el horario asegurado y la certeza de que su camino académico estaba perfectamente trazado, el siguiente paso en su tablero estratégico era claro: postularse al puesto de medio tiempo en el estudio de arquitectura e interiorismo de la ciudad y asegurar su sustento económico independiente.
Mientras caminaba por los senderos arbolados del campus rumbo a su primera clase del semestre, Valerie esbozó una sonrisa imperceptible. La sombra invisible de la manada había quedado sepultada en el pasado; ahora, en el corazón de Inglaterra, comenzaba a levantarse el primer plano de su verdadera historia.
como que su apellido es BETUCCI , si en el capítulo 8 en email que recibió de la universidad dice textualmente:
"Estimana Valerie Petrov"
🙄🙄🙄🤔🤔🤔
"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA...AYYYY DIOS!"