Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
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Capítulo 17: Celos de bruja...
ALARIC
Apenas Sofía salió del carruaje, mi madre salió por las puertas del palacio en dirección a ella y mis hijos.
Mi madre con su sonrisa amable y sincera se acercó a Sofía. La miró con emoción, sobre todo porque vio a los niños, sus nietos. Quiso abrazarla, pero Sofía se alejó. La miraba con desconfianza.
—No te asustes, no te haré daño.—Le dijo con voz suave. Pero Sofía se mantuvo alejada, se quedó cerca del carruaje, no dijo nada.
—Discúlpala, ella no está acostumbrada a que otros la toquen.—Mi madre asintió comprensiva.
—Es realmente una mujer muy bella, tal y como la describiste hijo.
Sofía se mantuvo al margen, pero no se acercó.
—Bueno, vamos deben estar cansados.—Tomé a Ayla en brazos mientras aún dormía. Mi madre la miró cuando le tocó la mejilla, la bebé lloró. La consolé, pero solo se calmó cuando Sofía la sostuvo en brazos.
—No le gusta que los extraños la toquen.—Explicó Sofía consolando a Ayla.
—Entiendo que esto sea nuevo para ti, pero por favor, puedes confiar en mí.—Sofía no dijo nada al principio, pero luego ella miró hacia un punto en específico y ese punto era el palacio. Una figura de vestido rojo intenso y cabello rubio miraba.
Ahora entendía la actitud de Sofía. Ella percibió a...
—Violeta...—Susurró mi madre con asco. Luego me miró a mí.—Creí que le habías dicho que se fuera, Alaric.
—Lo hice, pero al parecer no entendió...
Sofía suspiró pesadamente, rodó los ojos y se metió al carruaje.
—No me metas en tus líos amorosos.—Dijo lo suficientemente alto para que todos escucharan.
Los soldados se rieron. Entonces sentí la mano de Darian en mi hombro, el muy maldito se estaba riendo de mí.
—Alfa, ahora sí estás metido en un gran lío. ¿Por qué dejaste que esa loca se quedara en el palacio?
—Le dije que se largara.—Sisé entre dientes al verla acercarse.
—Alaric, no sabía que vendrías. Pero estoy más que feliz de verte. Vamos, debes estar exhausto.—Me solté de su agarre. Era una sensación que no soportaba. Ella lo notó.
—Violeta, te dije desde hace meses que tú y yo no somos nada.
Me miró perpleja con sus ojos verdes, y esa sonrisa falsa que me daba asco. Era una mujer hermosa, pero ya no sentía nada por ella. Entonces su sonrisa se borró de su rostro, quedando únicamente una mirada cargada de rabia y de algo parecido a la incredulidad.
—¿Tienes otra amante?—Preguntó con voz plana, pero cargada de enojo.—¡Responde!—En ese momento uno de mis hijos comenzó a llorar. Violeta fue al carruaje, abrió la puerta de este no había nada.—¡¿Dónde está esa perra?! ¡¿Dónde?!
Sin esperarlo Sofía salió de detrás de Darian de forma silenciosa, miraba a Violeta con una mezcla de curiosidad y a la vez de algo parecido a la burla. Se acercó con cuidado a mí, me dio a los niños.
—Cuídalos y no me hagas preguntas. Y aléjense todos.
Advirtió. Nadie la cuestionó. Simplemente obedecimos. Violeta enseguida vio a Sofía. No dudó en confrontarla.
—Aquí estás, ¿quién te crees...—
Sofía la detuvo con magia Dejándola sin voz. Sin poder moverse.
—No me provoques...—Dijo Sofía en voz baja y profunda.—Desde aquí puedo percibir que fuiste la ramera de este tipo.—Me señaló Sofía con asco.
—Y viéndote ahora, veo por qué te abandonó, no eres nadie. Además, nunca he logrado comprender a los licántropos que se buscan amantes para satisfacer sus deseos, frustrados por no encontrar a sus mates.
Sin embargo, no soy nadie para juzgar.—Deshizo el hechizo dejando que Violeta se moviera. Intentó atacarla, pero Sofía la derribó con un escudo que la lanzó contra el suelo de piedra. Violeta llena de rabia sacó las garras corrió en dirección a Sofía atacarla, pero ella esquivaba los ataques con naturalidad y tranquilidad absoluta.
Hasta que finalmente Violeta se cansó. Estaba enojada por no poder hacerle daño alguno a Sofía.
Entonces sin esperarlo no vi a Sofía. Había desaparecido, pero pronto percibí su aroma y supe que ella se había hecho invisible, mientras Violeta la buscaba; Sofía tomó ventaja la golpeó en la cara con el pie, haciéndola caer en el suelo. Humillada y derrotada.
Sin esperarlo Sofía se hizo visible, me quitó la máscara y me besó. Fue un beso lento, suave, pero lleno de algo parecido a posesividad.
Rompimos el beso. Miró a Violeta con burla.
—Aléjate del padre de mis hijos, sí quieres vivir...—Le advirtió. Violeta se levantó del suelo dándose cuenta de que ya no tenía nada, ni un lugar a donde ir.—¡Lárgate!—Le gritó.—¡Él es MÍO!
Violeta se fue con la cola entre las piernas y todos comenzaron a aplaudir.
—Con que tuyo, ¿Eh?—Ella me miró con una sonrisa. Tomó la máscara del suelo y la rompió en pedazos con las manos dejando caer los pedazos en el suelo. Tragué saliva en seco. Mis soldados se miraron entre ellos asustados.
El ambiente se tensó. El silencio era palpable y peligroso. Ella me miró aun sonriendo.
—No exageres...—Tomó a los niños y simplemente se dio la vuelta. De repente todo volvió a la normalidad, todos respiraron aliviados. Nadie esperaba eso.
—¡Vaya!—Exclamó Darian.—Recuérdame no hacerla enojar. De lo contrario me matará. Suerte.
Los demás se rieron. Mi madre me miró y dijo:
—Tienes suerte de que ella te ame, de lo contrario Violeta no sería la única humillada.
Asentí ante las palabras de mi madre. Luego de eso fue con Sofía y comenzaron a conversar como si nada.
En verdad que no comprendía a las mujeres.
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔