Ella renace en un nuevo mundo, muy distinto a todo lo que conocía y decide crear su propia historia.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Melody Cartier 2
Melody pasó gran parte del resto del día sentada frente al escritorio de su habitación.
Había encontrado papel, tinta y varias plumas perfectamente ordenadas.
Sin perder tiempo, comenzó a escribir.
No confiaba en su memoria.
—Las novelas tienen demasiados personajes... —murmuró mientras mojaba la pluma en el tintero—. Si olvido un detalle importante, podría terminar cambiando algo que no debería... o dejando pasar algo que sí debería cambiar.
Sobre las hojas comenzó a anotar todo cuanto recordaba.
Fechas aproximadas.
Personajes.
Relaciones familiares.
Acontecimientos importantes.
Lugares.
Incluso escribió pequeñas observaciones al margen.
"Melody está obsesionada con un hombre cuyo rostro nunca vi."
"Siempre está enferma."
"Los padres realmente la aman."
"Tiene un hermano mayor que estudia en la academia."
"No confiar únicamente en estos recuerdos."
Después añadió otra nota con letras mucho más grandes.
"LA MEMORIA ENGAÑA. VERIFICAR TODO."
Asintió satisfecha.
[Eso debería evitar que haga tonterías.]
Dejó la pluma sobre el escritorio y contempló las hojas.
No era un gran plan.
Pero era un comienzo.
A la mañana siguiente, unos suaves golpes resonaron en la puerta.
—Señorita, ¿puedo entrar?
—Sí.
La puerta se abrió lentamente.
Entró una doncella de aspecto amable empujando un pequeño carrito de desayuno.
La joven hizo una elegante reverencia antes de colocar la bandeja sobre la mesa.
—Buenos días, señorita.
Melody respondió con una sonrisa.
—Buenos días.
Cuando dirigió la vista hacia el desayuno...
Su sonrisa desapareció lentamente.
Sobre la bandeja había únicamente una delicada taza de té sin azúcar.
Y medio durazno cuidadosamente cortado.
Nada más.
Melody permaneció varios segundos observando aquella diminuta porción.
[...¿Eso es todo?]
Miró otra vez la bandeja.
Luego a la doncella.
Después nuevamente la bandeja.
[Con razón parecía un fantasma cuando me vi al espejo.]
Recordó inmediatamente los recuerdos de la Melody original.
Las comidas incompletas.
Los platos casi intactos.
La ansiedad frente a los alimentos.
Y aquellas ocasiones en que se observaba frente al espejo con auténtica angustia.
Aunque su cuerpo fuera extremadamente delgado...
Ella seguía viéndose enorme.
Melody bajó la mirada.
[Dismorfia corporal...]
[Es muy probable.]
Sintió un pequeño peso en el pecho.
Nadie parecía obligarla a comer poco.
No era una familia cruel.
Todo apuntaba a que había sido una decisión de la propia Melody.
Una lucha silenciosa que llevaba mucho tiempo escondiendo.
Suspiró con suavidad.
[No...]
[Esta historia cambia aquí.]
Levantó nuevamente la vista hacia la doncella.
—¿Podrías hacerme un favor?
La mujer sonrió.
—Por supuesto, señorita.
—¿Podrías traerme un desayuno... normal?
La doncella parpadeó confundida.
—¿Normal...?
—Sí.
Melody comenzó a enumerar con los dedos.
—Pan. Huevos. Algo de fruta. Tal vez queso.
Pensó unos segundos.
—Y el té puede quedarse.
La doncella parecía no saber cómo reaccionar.
—Pero... señorita... usted suele...
Se detuvo antes de terminar la frase.
Melody sonrió con tranquilidad.
—Lo sé.
—Pero creo que ya es hora de dejar esa costumbre.
La mujer la observó durante unos segundos.
Finalmente inclinó la cabeza.
—Enseguida.
Cuando la puerta volvió a cerrarse, Melody dejó escapar el aire lentamente.
[Bien.]
[Un pequeño cambio.]
[Pero un cambio al fin y al cabo.]
No tardó demasiado en regresar.
Esta vez la bandeja tenía un aspecto completamente distinto.
Había pan recién horneado.
Huevos revueltos.
Fruta.
Un poco de queso.
Y el mismo té.
Melody contempló la comida.
Su estómago rugió con tanta fuerza que terminó riéndose sola.
—Creo que este cuerpo también estaba esperando esto.
Comió despacio.
Sin prisas.
Aunque hacia el final sentía el estómago completamente lleno, también notaba algo que no esperaba.
Más energía.
Su cabeza se sentía menos pesada.
Su cuerpo seguía siendo débil.
Pero ya no parecía a punto de desmayarse.
[Parece que comer sí funciona...]
[Qué descubrimiento revolucionario.]
Después del desayuno abrió el enorme armario.
Y entonces...
Su expresión cambió.
—No...
Dentro había decenas de vestidos.
Largos.
Con encajes.
Lazos.
Volantes.
Sombreros.
Guantes.
Y, cuidadosamente acomodados sobre una silla...
Los corsés.
Melody los observó como si fueran enemigos naturales de la humanidad.
—Esto no puede ser cómodo.
Una doncella entró para ayudarla a vestirse.
Con total naturalidad tomó uno de los corsés.
Melody dio un paso hacia atrás.
—Espera...
—¿Eso es obligatorio?
La doncella sonrió sin comprender la pregunta.
—Por supuesto, señorita.
Melody tragó saliva.
[Mis respetos para las mujeres de esta época.]
[Merecen una medalla.]
Minutos después...
—¿Más... fuerte?
—Solo un poco, señorita.
La doncella ajustó nuevamente los cordones.
Melody sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
[Estoy siendo abrazada por una serpiente.]
Otro tirón.
[No.]
[Otro.]
[Esto definitivamente fue diseñado por alguien que odiaba respirar.]
Cuando por fin estuvo completamente arreglada, caminó con una elegancia que contrastaba por completo con sus pensamientos.
[Si estornudo...]
[Creo que exploto.]
Ese día la mansión estaba especialmente silenciosa.
Recordó que sus padres se encontraban fuera por asuntos de negocios.
Su hermano mayor seguía estudiando en la academia.
Así que prácticamente toda la residencia estaba a disposición suya.
Intentó recordar qué hacía Melody en aquella fecha.
Cerró los ojos.
Pensó durante varios segundos.
Nada.
Ni un solo recuerdo.
[Genial.]
[Excelente memoria.]
Así que decidió averiguarlo de una forma mucho más discreta.
Se volvió hacia la doncella.
—Por cierto...
La mujer levantó la vista.
—¿Sí, señorita?
Melody intentó sonar completamente natural.
—¿Tengo algún compromiso para hoy?
La doncella pareció sorprenderse por la pregunta.
—No, señorita. Sus lecciones comienzan nuevamente dentro de unos días. No tiene visitas programadas ni actividades para esta jornada.
Melody sonrió aliviada.
—Perfecto.
[Qué suerte.]
[Así nadie sospecha que no recuerdo absolutamente nada.]
Con el día completamente libre, comenzó a recorrer la mansión.
Había visto parte de ella en los recuerdos.
Pero caminar por aquellos pasillos era completamente diferente.
Los enormes ventanales iluminaban los corredores.
Los cuadros familiares decoraban las paredes.
Cada rincón desprendía elegancia.
Y, aun así, también se sentía como un verdadero hogar.
No tardó demasiado en encontrar el lugar que más llamó su atención.
La biblioteca.
Sus ojos literalmente comenzaron a brillar.
—Es...
Entró lentamente.
Filas y filas de estanterías se extendían hasta el techo.
Escaleras móviles permitían alcanzar los libros más altos.
Había cómodos sillones junto a las ventanas.
Mesas de lectura.
Globos terráqueos.
Mapas.
Incluso una pequeña sección dedicada exclusivamente a plantas medicinales.
Melody permaneció completamente inmóvil.
Después sonrió con una emoción imposible de ocultar.
—Es preciosa...
[¡Podría vivir aquí!]
[¡No me saquen nunca de esta biblioteca!]
Desde aquel día, su rutina comenzó a cambiar poco a poco.
Las mañanas empezaban con un desayuno completo.
Después caminaba por los jardines para fortalecer su cuerpo.
Leía durante horas en la biblioteca.
Aprendía historia, geografía, política, magia y costumbres de aquel mundo.
Conversaba con los sirvientes siempre que podía.
Observaba.
Escuchaba.
Aprendía.
Los días transcurrían con una calma inesperada.
Su cuerpo seguía siendo frágil.
Pero lentamente comenzó a recuperar fuerzas.
Su rostro ganó un poco de color.
Ya no se fatigaba después de caminar unos pocos metros.
Incluso las doncellas comenzaron a comentar, con discreción, que la señorita parecía mucho más animada últimamente.
Solo había una cosa que seguía sin poder aceptar.
Cada mañana, cuando veía a la doncella acercarse con el corsé, no podía evitar suspirar.
Mientras los cordones volvían a apretarse, cerraba los ojos con resignación.
[Algún día...]
[Voy a revolucionar este mundo.]
[Y el primer invento será prohibir estas armas de tortura llamadas corsés.]
Te saltaste un paso muchacho!!!
Te saltaste un paso muchacho!!!
Cuándo va a hablar con los padres de Melody este hombre!???