En un lugar de animales evolucionados, bípedos de gran inteligencia, Sobek, un Cocodrilo de agua salada intenta adaptarse al mundo social de los mamíferos, siendo él un ser de sangre fría
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Capítulo 017
Reiner me empujó, obligándome a retroceder varios pasos lejos del maldito. Miré mis pies con genuina sorpresa; su fuerza era sorprendente.
—Apártate de él —gruñó—. Tú tienes muchas cuentas que arreglar conmigo.
—¿Tú dices? —ladeé la cabeza, desviando la mirada hacia el cobarde de las muletas rotas—. Te haré bañar en la sangre de tu amigo.
Sus secuaces y la multitud de espectadores se abrieron en un círculo lo suficientemente amplio como para que ambos tuviéramos espacio para combatir.
Me reí. Había demasiada confianza depositada en Reiner por parte del resto. Todos estaban allí esperando presenciar mi caída, convencidos de que lo merecía.
—No es fácil razonar contigo —dijo Reiner, adoptando una postura sólida y firme—. Con la paliza que te voy a dar, aprenderás a respetar las reglas.
Abrí más distancia entre él y yo. Aparté el cabello de mis ojos con tal de enfocarlo mejor. La luz del lugar me incomodaba debido a la resequedad del ambiente, provocando que mis pupilas se contrajeran en dos rendijas verticales, pero no representó un problema grave. Elevé mis brazos con las palmas abiertas, listo para recibir el impacto.
—Ni siquiera sé quién eres —le solté.
—Lo sabrás ahora.
Le dediqué una sonrisa a medias; era un ingenuo.
Atacó primero. Lanzó un puñetazo directo a mis costillas y, al intentar detenerlo, su otro puño libre impactó de lleno en mi abdomen. Reiner retrocedió de un salto, mientras yo tocaba el lugar del impacto sin inmutarme. Debido a la densidad de mi piel y mis escamas, los golpes contundentes suelen distribuirse por la superficie, por lo que no me causó grandes daños. Sin embargo, percibí que la intención de su ofensiva no era al azar; sabía dónde golpear.
En su segundo ataque, se decantó por patear mis piernas para luego embestir con sus brazos alrededor de mi cintura. No funcionó; fue incapaz de hacerme perder el equilibrio. En comparación con el resto, Reiner poseía una fuerza en los brazos que parecía provenir de huesos mucho más gruesos. Era más rápido y planificaba cada arremetida.
Tras resistir varios de sus trucos, descifré el ritmo de sus movimientos. Soy un cazador paciente; ya sé exactamente hacia dónde va a saltar el insecto.
Entonces arremetí yo. Descargué mis puños en las zonas que Reiner solía desproteger al atacar, obligándolo a retroceder para salvaguardar su rostro y su abdomen. Para evitar que pusiera demasiada distancia de por medio, usé mis piernas largas para desestabilizarlo y hacer que tropezara. En cuanto besó el suelo, le pisé el tobillo con fuerza, fracturando su concentración a través del dolor.
Por desgracia para él, no fue capaz de emular la velocidad de mi contraataque. Su nariz se reventó bajo mi puño y la hemorragia nasal comenzó a bañar el cuello de su camisa. Como un gato panza arriba, Reiner seguía defendiéndose débilmente. Lo sujete con violencia de los cabellos y lo arrastré por el pavimento hasta colocarlo frente al verdadero causante de este problema: su amigo lisiado.
—Es obra tuya —le culpé al cobarde.
Estrellé la cabeza de Reiner repetidas veces contra el cemento. Tuve que controlar mi propia fuerza para no matarlo allí mismo.
—¡Déjalo! —gritó una chica desde la multitud.
—¡Suéltalo, por favor! —rogaron entre lágrimas varios espectadores.
—¡Monstruo!
Nadie intervino. Nadie se atrevió a meter las manos; solo soltaban ruegos inútiles. Manteniendo la cabeza de Reiner sometida con mi mano derecha, usé la zurda para atenazar la nuca de su amiguito y lo obligué a restregar el rostro contra el charco de sangre ajena. Pisé su espalda para evitar que se levantara.
—Si Reiner muere hoy, será por tu culpa —me reí por lo bajo—. Míralo, ya ni siquiera puede respirar bien.
Satisfecho, arrojé el cuerpo inconsciente de Reiner a un lado para enfocarme por completo en el cobarde . Lo levanté por las axilas y lo obligué a sentarse. Con una calma tétrica, sacudí la tierra de su ropa manchada y le apreté las mejillas con los dedos.
—¿Recuerdas mis palabras? —le pregunté, presionando su pierna herida—. Te advertí que si te cruzabas de nuevo en mi camino, te pisaría las manos hasta hacerlas papilla para que tuvieras que cortártelas. Extiende la mano.
—¡No! ¡Por favor, te lo ruego! ¡Te lo ruego!
—Demasiado tarde, ¿no crees?
Con su extremidad obligada contra el suelo, comencé.
«¡Alguien llame a los profesores!»
«No puede ser...»
«¡Si no hacemos algo lo va a matar!»
«¡Balam! ¡Llamen a Balam!»
—¡AHHHHHHHKK!
¡PLAM!
¡PLAM!
¡PLAM!
En un refrescante frenesí, escuché sus pequeños huesos crujir bajo mi peso. Me encargaría de inutilizar su mano de por vida.
Oí unos gritos fugaces a los que decidí no prestar atención. De pronto, una sombra pesada se lanzó contra mi flanco, embistiéndome con la fuerza de un tren y derribándome sobre el cemento. Un peso descomunal se afianzó sobre mis brazos y mi pecho, inmovilizándome. Debido a la brillante luz del techo, no pude distinguir de inmediato al entrometido que había interrumpido la ejecución.
—¡Llévenselos, rápido! —ordenó el intruso hacia la multitud.
Forcejeé con violencia para quitármelo de encima, pero su posición anatómica y su centro de gravedad no me permitían incorporarme.
—¡Ya es suficiente! —me gritó directamente a la cara—. ¡Ya ganaste! ¡No tienes que llegar tan lejos!
Me reí con amarga ironía. Al entrecerrar los ojos, reconocí las facciones del mamífero que me sometía.
—¿Te parece que me importa ganar? —le siseé.
Giré mi torso con un movimiento brusco y, al hacerlo tambalear, logré quitármelo de encima. Me puse en pie de inmediato, barriendo los alrededores con la mirada. Ninguno de los dos heridos estaba ya en la cancha; se los habían llevado.
—Esto es una escuela, no un matadero —dijo Balam, poniéndose de pie y caminando con extrema cautela a mi alrededor.
Seguí los rastros de sangre fresca con la mirada; las gotas se dirigían a toda prisa hacia el interior del edificio principal.
—No es asunto tuyo —escupí, encarando al vecino—. ¿Acaso eran amigos tuyos?