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Nuestro Amor Quedó Pendiente

Nuestro Amor Quedó Pendiente

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Escuela / Completas
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

Un amor de adolescentes que a pesar de los años sigue pendiente

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La verdad que nunca contaron

Durante toda la noche, Valeria mantuvo la carta de Mateo sobre la mesa.

La había leído tantas veces que ya podía repetir algunas frases de memoria.

“No dejé de buscarte porque dejara de quererte.”

Aquellas palabras habían conseguido romper una herida que ella llevaba muchos años intentando cerrar.

Valeria había creído que Mateo la había olvidado.

Había pensado que, después de que ella se marchó del pueblo, él simplemente había continuado con su vida.

Ahora sabía que no había sido así.

Alguien había intervenido.

Alguien había decidido por ellos.

Y ese descubrimiento le dolía más que la separación misma.

A la mañana siguiente, Valeria guardó cuidadosamente la carta en un sobre.

No quería perderla.

Era la primera prueba que tenía de que aquel amor no había existido solamente en su memoria.

Samuel entró en la habitación.

—Mamá, ¿qué haces?

Valeria escondió el sobre entre sus cosas.

—Nada.

Samuel la miró.

—Otra vez estás pensando en Mateo.

Valeria sonrió.

—¿Cómo sabes?

—Porque pones la misma cara.

—¿Qué cara?

—La cara de cuando recuerdas algo triste.

Valeria se acercó y le acomodó el cabello.

—No estoy triste.

—¿Entonces estás feliz?

Valeria pensó un momento.

—Estoy confundida.

Samuel la abrazó.

—No quiero que estés confundida.

—Yo tampoco.

***

Ese mismo día, Mateo recibió una llamada inesperada.

Era su madre.

—Mateo, necesito hablar contigo.

—¿Qué pasó?

—Quiero verte.

—¿Sobre qué?

Hubo silencio al otro lado.

—Sobre Valeria.

Mateo se quedó inmóvil.

—¿Qué sabes?

—Más de lo que deberías imaginar.

—Mamá, necesito que me cuentes la verdad.

—No por teléfono.

—Entonces dime cuándo puedo ir.

—Esta tarde.

Mateo aceptó.

Después de terminar la llamada, permaneció unos minutos sentado en su automóvil.

Su madre nunca hablaba del pasado.

Nunca mencionaba a Valeria.

Nunca explicaba por qué había sido tan firme en impedir aquella relación.

Ahora quería hablar.

Y eso solamente podía significar una cosa.

Había algo que todavía no sabía.

***

Por la tarde, Mateo llegó a casa de sus padres.

Su madre lo esperaba en la sala.

Su padre estaba sentado junto a la ventana.

—Siéntate —dijo su madre.

Mateo obedeció.

—Quiero saber la verdad.

Su padre lo miró.

—¿Sobre qué?

—Sobre Valeria.

El hombre bajó la mirada.

—Eso ocurrió hace muchos años.

—Pero sigue afectando mi vida.

Su madre respiró profundamente.

—Nosotros pensamos que estábamos haciendo lo mejor para ti.

—¿Separándome de ella?

—Sí.

Mateo apretó las manos.

—¿Por qué?

Su padre respondió:

—Porque pensábamos que esa relación te perjudicaría.

—¿Por qué?

—Porque eras muy joven.

—Eso no responde mi pregunta.

Su madre intervino.

—Creíamos que sus familias eran demasiado diferentes.

Mateo soltó una pequeña risa amarga.

—Siempre fue por eso.

—Había más cosas.

Mateo levantó la mirada.

—¿Qué cosas?

Su madre permaneció en silencio.

—Habla —dijo él.

Finalmente, ella tomó aire.

—Tu padre habló con la familia de Valeria.

Mateo se quedó inmóvil.

—¿Qué?

—Fuimos a hablar con ellos.

—¿Para qué?

—Para convencerlos de que ella debía alejarse de ti.

Mateo se levantó.

—¿Qué hicieron?

—Les dijimos que si seguían permitiendo la relación, tú dejarías de estudiar y te irías con ella.

—¡Eso era mentira!

—Lo sabemos ahora.

Mateo sintió una mezcla de rabia y tristeza.

—¿Y qué más?

Su padre finalmente habló.

—Les dijimos que tú no tenías intención de casarte con ella.

Mateo lo miró incrédulo.

—Yo sí quería.

—Lo sabemos.

—Entonces ¿por qué les dijeron eso?

Su padre no respondió.

Mateo sintió que la rabia aumentaba.

—¿Qué hicieron después?

Su madre comenzó a llorar.

—La familia de Valeria decidió mudarse.

—¿Ellos querían hacerlo?

—No exactamente.

Mateo comprendió.

—Ustedes los presionaron.

Su padre permaneció en silencio.

La respuesta estaba en su rostro.

Mateo dio un paso atrás.

Durante años había pensado que la distancia había sido una decisión de la familia de Valeria.

Había pensado que ella simplemente había tenido que marcharse.

Ahora descubría que sus propios padres habían contribuido directamente a aquella separación.

—¿Y las cartas?

Su madre cerró los ojos.

—Algunas llegaron.

—¿A dónde?

—A nuestra casa.

—¿Y ustedes nunca me las dieron?

—No.

Mateo sintió que el pecho le ardía.

—¿Cuántas?

—No recuerdo.

—¿Cuántas?

Su madre lloró.

—Varias.

Mateo se llevó una mano al rostro.

—Dios...

Su padre intentó acercarse.

—Mateo.

—No.

Se apartó.

—No me toquen.

—Hijo...

—Durante años pensé que ella me había olvidado.

Nadie respondió.

—Pensé que había elegido irse.

Su madre comenzó a llorar más fuerte.

—Perdóname.

Mateo la miró.

—No sé si puedo.

***

Esa tarde, Valeria estaba en la plaza con Samuel cuando recibió una llamada.

Era Mateo.

—¿Podemos hablar?

—Sí.

—Necesito verte.

Valeria aceptó.

Se encontraron cerca del río.

Mateo parecía diferente.

Más serio.

Más afectado.

—¿Qué pasó?

Él la miró.

—Hablé con mis padres.

Valeria sintió un presentimiento.

—¿Y?

—Tenías razón.

—¿Sobre qué?

—Ellos nos separaron.

Valeria se quedó completamente quieta.

—¿Qué?

Mateo le contó todo.

Cada palabra.

Cada mentira.

Cada carta que habían ocultado.

Cada conversación que habían tenido con su familia.

Valeria escuchó en silencio.

Al terminar, tenía lágrimas en los ojos.

—Entonces no fue mi familia la que decidió todo.

—No.

—¿Ellos hicieron que nos separáramos?

Mateo asintió.

—Sí.

Valeria se sentó en una banca.

Miró hacia el río.

—Toda mi vida pensé que te habías olvidado de mí.

—Yo pensé lo mismo de ti.

Ella negó con la cabeza.

—Qué injusta fue la vida.

Mateo se sentó a su lado.

—Quizá no fue la vida.

Valeria lo miró.

—¿Qué quieres decir?

—Fueron personas tomando decisiones por nosotros.

Valeria comenzó a llorar.

—Nos robaron tantos años.

Mateo bajó la mirada.

—Sí.

Durante unos minutos no dijeron nada.

No se tocaron.

No se abrazaron.

Solo permanecieron sentados, compartiendo el dolor de descubrir una verdad demasiado tarde.

***

Al llegar a casa, Valeria abrió nuevamente la caja de recuerdos.

Sacó todas las fotografías.

Las cartas.

La pulsera.

Y colocó la nueva carta de Mateo junto a ellas.

Por primera vez comprendió que no había sido una adolescente abandonada.

Había sido una adolescente separada de la persona que amaba.

Y aquella diferencia cambiaba todo.

Samuel entró en la habitación.

—Mamá.

Valeria se secó rápidamente las lágrimas.

—¿Sí?

—¿Estás llorando?

Ella sonrió.

—Un poquito.

Samuel se sentó junto a ella.

—¿Es por Mateo?

Valeria no quiso mentirle.

—Sí.

—¿Porque lo quieres?

Valeria lo abrazó.

—Porque fue importante para mí.

Samuel permaneció unos segundos en silencio.

—Entonces espero que puedas estar feliz.

Valeria lo miró.

—¿Por qué dices eso?

—Porque tú siempre quieres que yo sea feliz.

Aquellas palabras hicieron que Valeria lo abrazara con más fuerza.

—Te amo muchísimo.

—Yo también.

***

Mientras tanto, Mateo regresó a casa.

Elena estaba esperando.

Lo miró y comprendió que algo había sucedido.

—¿Qué pasó?

Mateo se sentó.

—Hablé con mis padres.

—¿Sobre Valeria?

—Sí.

Elena guardó silencio.

—Descubrí cosas que no sabía.

—¿Qué cosas?

Mateo le contó.

Elena escuchó sin interrumpir.

Cuando terminó, permaneció pensativa.

—Entonces realmente fueron separados.

—Sí.

—Y ustedes nunca tuvieron la oportunidad de decidir.

—No.

Elena bajó la mirada.

—Ahora entiendo por qué es tan difícil para ti.

Mateo la miró.

—Elena...

Ella levantó una mano.

—No quiero que me mientas.

—No lo haré.

—¿Todavía la amas?

Mateo cerró los ojos.

Esta vez no quiso esconderse.

—Sí.

Elena sintió dolor.

Pero también entendió que aquella respuesta había estado esperando durante mucho tiempo.

—Gracias por decirme la verdad.

Mateo la miró con tristeza.

—Lo siento.

—No sé qué va a pasar.

—Yo tampoco.

—Pero prefiero saber la verdad.

***

Los días siguientes fueron difíciles.

Elena comenzó a tomar distancia.

No porque odiara a Valeria.

Sino porque necesitaba entender qué quería para su propia vida.

Mateo tampoco buscó inmediatamente a Valeria.

Sabía que no podía tomar una decisión impulsiva.

Había niños involucrados.

Había una familia.

Había una historia que no podía repararse simplemente porque todavía existieran sentimientos.

Mientras tanto, Valeria comenzó a preguntarse si regresar al pueblo había sido un error.

Había vuelto buscando tranquilidad.

Y ahora su pasado estaba nuevamente frente a ella.

Una tarde, mientras caminaba con Samuel, recibió una llamada de Mateo.

—¿Podemos vernos?

—Sí.

—Quiero decirte algo.

—¿Qué?

—No quiero que pienses que porque descubrimos la verdad tenemos que volver a estar juntos.

Valeria guardó silencio.

—¿Entonces?

—Quiero que por primera vez seamos nosotros quienes decidamos qué hacer.

Valeria sintió que aquellas palabras le llegaban profundamente.

—¿Y qué quieres tú?

Mateo respiró.

—Quiero conocerte otra vez.

—¿Como amigos?

—Para empezar.

Valeria sonrió.

—Me parece bien.

—Sin promesas.

—Sin promesas.

—Sin mentiras.

—Sin mentiras.

Y así, después de tantos años, decidieron comenzar desde cero.

No como adolescentes.

No como dos personas que querían recuperar el tiempo perdido.

Sino como dos adultos que necesitaban descubrir si aquel amor que sobrevivió al tiempo realmente podía convertirse en algo nuevo.

Pero ninguno sabía que el siguiente obstáculo sería mucho más difícil.

Porque Elena tomaría una decisión que cambiaría el rumbo de todos.

Y cuando Mateo creyera que finalmente podía comenzar a reconstruir su vida, descubriría que no todo el mundo estaba dispuesto a aceptar su decisión.

Especialmente su padre.

El hombre que había separado a Mateo y Valeria una vez estaba dispuesto a hacerlo nuevamente.

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Gloria Martinez Rodiguez
me gusta, pero tiene demasiados vacíos, k dejan inconclusa la novela. necesito una o dos capítulos más para un buen final
ariadna violet
☺️
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