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LA SOMBRA DE ESTRELLA

LA SOMBRA DE ESTRELLA

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / Amor eterno
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lily Benitez

Clara Estrella enviada a un internado por sus padres que solo favorecen a su gemela, Clarisa. Es traida nuevamente solo para ocupar el lugar de Clarisa en un matrimonio arreglado. Lo que todos ignoran que Clara fue tomada por una organización secreta y entrenada como asesina. Por lo que ya no es esa chica retraida y complaciente, que a pesar de no querer casarse acepta al considerar a su nuevo esposo la mejor pantalla para cumplir con sus misiones. Solo debe fingir ser una esposa complaciente. ¿Podrá Clara soportar fingir? ¿Lograra cambiar la actitud libertina de su esposo? ¿Qué pasara cuando sepan lo que ella es en verdad?

NovelToon tiene autorización de Lily Benitez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

6- Heladera de Adrian

El trámite en el registro fue rápido, sin formalidades, solo firmamos. Con nuestras familias como testigos. La fiesta lo harían más adelante, para anunciarlo ante la sociedad.

Nunca imagine casarme así. Cuando era pequeña jugaba a que casaba a mis muñecas, imaginaba una gran fiesta con fotos y todo lo que se podría esperar de una boda. Después en el internado ya no soñé casarme, deseche esa idea. Y ahora sostenía un contrato en una mano y la libreta en la otra.

La única satisfacción que tuve fue ver como Clarisa se ahogaba en su propia cólera y como le costaba mantener esa sonrisa falsa de niña buena.

Al terminar con ese trámite, Adrián me llevo con él. Ya no podía retroceder. Debía seguir con la farsa de un marido atento hasta el final.

"Te llevo a mi departamento"

Murmuro entre dientes. No sé qué respuesta esperaba, pero ante mi silencio mufo molestó.

El departamento de Adrián Montoya no es un departamento. Es una revista de arquitectura donde nadie vive.

Todo es blanco, gris y vidrio. No hay fotos. No hay desorden. No hay olor a hogar. Huele a limpio, a ese desinfectante caro con olor a eucalipto que usan en los hoteles de cinco estrellas. Me hace estornudar por dentro. En Águila nos enseñaron que un lugar demasiado limpio es un lugar donde es fácil ver si alguien entró. Este lugar grita que su dueño tiene miedo de que lo conozcan.

Llegamos del Registro Civil en silencio. Somos marido y mujer ante la ley. Tengo un anillo fino que me aprieta un poco y un papel firmado. Él tiene cara de haber perdido una apuesta muy cara. Su abuelo, un señor mayor con bastón que olía a tabaco habano, nos miró a los dos, dijo

"por fin sientas cabeza, Adrián" y se fue. Ni un abrazo. Ni una foto.

—Esa es tu habitación. - dice Adrián señalando una puerta al final del pasillo sin mirarme. - La mía es aquella. No entres. No toques nada. Y sobre todo...

Camina hacia la cocina abierta. Es una cocina que nunca se usó. Todo acero inoxidable, todo perfecto. Abre una heladera enorme de dos puertas que parece una nave espacial. Adentro hay tuppers. Todos iguales, transparentes, con etiquetas blancas escritas a mano.

"POLLO ORGÁNICO + QUINOA LUNES AM. SALMÓN + ESPÁRRAGOS LUNES PM. JUGO VERDE DETOX."

—Que quede claro. - dice poniéndose serio, como si estuviera hablando de un tratado internacional. — No toques mi comida de la heladera. Es todo orgánico, hecho para mí. Por mi nutricionista. Cada tupper tiene sus macros, sus calorías. Me cuesta una fortuna y es parte de mi plan. Tú pide lo que quieras por delivery, hay plata en la tarjeta que te dejó mi abuelo, pero esto no se toca.

Lo miro. Su voz es firme pero sus ojos evitan los míos. Está marcando territorio como un animal asustado. Lo entiendo. En Águila hacíamos lo mismo con la litera. El primer día escupías en tu almohada para que nadie la tocara.

—Entendido. - digo.

Mi voz plana parece irritarlo más.

—Lo digo en serio, Clara. No es que sea egoísta. Es que tú comes cualquier porquería, se nota. Y yo necesito estar limpio por dentro. Mi entrenador...

No lo dejo terminar. Ya no lo escucho. Porque en ese momento suena el timbre. Es el delivery que pedí mientras él daba su discurso. El chico deja una bolsa de papel manchada de grasa en la mesada impoluta. El contraste es hermoso.

Saco la caja. Hamburguesa doble, con cheddar derretido, panceta crujiente, huevo frito, papas fritas que todavía chisporrotean y una gaseosa bien fría que transpira. No soy de tomar gaseosa, pero venia con la promo.

Me siento en su isla de mármol blanco, con mi enterito negro y mis zapatillas arriba del piso que cuesta más que un auto, y abro la caja. El olor explota. Grasa, carne a la plancha, pan tostado con manteca. Es el olor real. No es quinoa. No es jugo verde.

Adrián me mira horrorizado desde la heladera, con su tupper de pollo pálido en la mano.

—¿Qué es eso? Dios. ¿Vas a comer eso acá? La grasa se va a impregnar en el mármol.

No le respondo. Le doy el primer mordisco. Cierro los ojos sin querer. En Águila comíamos pasta insípida, arroz hervido, fruta contada. Durante cinco años soñé con esto. Con morder algo que se desborde, que manche, que sea excesivo y vivo. El cheddar se me chorrea por la comisura, la yema del huevo explota, la panceta cruje. Gimo bajito. No de placer sexual, como pensaría él. De alivio. De estar viva.

Cuando abro los ojos, él me está mirando fijo. No con asco. Con hambre.

Su tupper está abierto pero no lo tocó. Veo su nuez de Adán subir y bajar. Tragó saliva.

—Es... Es asqueroso como comes. - dice, pero su voz ya no es tan firme. - Con tanto entusiasmo. Parece que no comiste en años.

—En el internado la comida no era una opción. - digo entre mordisco y mordisco, sin dejar de mirarlo. - Era combustible. Esto es comida.

Tomo una papa frita, la mojo en el queso que cayó y me la meto entera en la boca. Él aprieta su tupper.

—Mi comida no es insípida. - dice, más para convencerse a sí mismo. - Es... Es limpia. Es disciplina. Esto que comes tú es colesterol, es muerte. Te va a tapar las arterias.

—Ajá. - digo y le doy otro mordisco enorme. Esta vez me aseguro de que el queso se estire.

Él se sienta, a regañadientes, en el banco frente a mí, lo más lejos posible de mi hamburguesa, y empieza a comer su pollo con quinoa con un tenedor. Mastica. Una vez. Dos veces. Pone cara de que está masticando cartón. Mira mi hamburguesa. Me mira a mí comer. Mira su pollo. Suspira con fastidio.

—Reniego de esta porquería insípida. - suelta de golpe, empujando el tupper. - Llevo dos años comiendo esto. Dos años. Mi nutricionista dice que es lo que necesita mi cuerpo. Mi abuelo dice que es lo que necesita mi imagen. Nadie me preguntó qué quiero comer.

Lo dice con una rabia contenida que no es por la quinoa. Es por todo. Por el casamiento, por su abuelo, por su vida nocturna que no lo deja dormir, por mí que no le tengo miedo.

Lo miro comer su pollo triste y por un segundo, no veo al soltero más codiciado. Veo a un chico de veintiocho años cansado que también está en una jaula, solo que la suya es de tuppers orgánicos y gimnasio.

Sin decir nada, empujo la mitad de mi hamburguesa que no mordí hacia él. La mitad intacta, con papas.

—Come. - le digo.

—No. - dice rápido, como si le ofreciera veneno. - No voy a tocar eso. Es insalubre. Tiene de todo. Es una bomba.

—Te da miedo que te guste. - digo.

—¿Miedo? Yo no tengo miedo de una hamburguesa.

—Entonces come.

Se cruza de brazos. Me mira. Yo sigo comiendo la mía, tranquila, sin presionarlo. Aprendí en Águila que a la presa no se la persigue, se la deja acercarse.

Pasan diez segundos. Veinte. El olor de la carne le está pegando en la cara.

—Solo... solo para que no se desperdicie. - dice de golpe, agarrando la mitad como si me hiciera un favor. - Odio que se desperdicie comida. Es insalubre desperdiciar. Y tú ya la tocaste, ya está contaminada, así que la voy a tener que tirar igual. La como solo para no tirarla.

—Claro. - digo.

Le da un mordisco pequeño, desconfiado. Luego uno más grande. El queso le mancha la barbilla. Sus ojos se cierran un segundo. Igual que los míos. Escucho el crujido de la panceta en su boca. Mastica despacio al principio, luego más rápido, con entusiasmo, con vida.

—Mierda. - murmura con la boca llena.

—¿Qué?

—Nada. Que está... está decente. Para ser basura. - dice, pero no para de comer. Se come la mitad entera, las papas, hasta limpia el papel con el dedo para agarrar el cheddar derretido.

Cuando termina, se limpia con culpa, como un niño que robó galletas. Me mira y se pone rojo.

—Esto no pasó. - dice señalándonos. - No me viste comer eso. Y mañana vuelvo a mi dieta. Esto fue solo... control de daños. Para no desperdiciar.

Me levanto, tiro las cajas a la basura, y paso por al lado de él. Huelo su perfume caro mezclado ahora con olor a hamburguesa. Es la primera vez que huele a humano y no a revista.

—Tranquilo, marido. - le digo cerca de su oído, sin tocarlo. - No le contaré a tu nutricionista que te gusta la comida insípida... digo, insalubre.

Siento como se tensa. No por miedo. Por otra cosa que no sé nombrar. Siento su respiración acelerarse un segundo.

—Y tú no toques mis tuppers. - repite flojito, pero ya sin veneno.

Me voy a mi habitación y cierro la puerta. Me apoyo contra ella y por primera vez en mucho tiempo, sonrío de verdad. No la sonrisa fría que aprendí para despistar. Una sonrisa pequeña, real.

Mi marido que me desprecia acaba de compartir una hamburguesa conmigo y cree que nadie se dio cuenta de que por dos minutos fue feliz.

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Lilyben
Clarisa es una metida envidiosa, ella no quiso ese matrimonio, ella tenia perjuicios contra Adrian. Creo que ni quiere casarse, solo le importa pisar a Clara, ser mas que Clara . Pero Clara ya no es mas una tontita sumisa, si sigue asi Clarisa recibira una buena tunga.
mariela
😂🤣😂🤣 Clarisa fuiste por lana y saliste trasquilada porque quisiste llamar la atención desprestigiando a Clara y el tiro te salió por la culata y la modelo fue ella hay Adrian Montoya tienes que reconocer que te gusta Clara Estrella te pone celoso.
mariela
Clara tiene loco al pobre Adrian y ahora Marcos con sus sospechas de espía asesina 😂🤣😂🤣 si supiera que es verdad matar al diputado era su misión y lo logró ahora que no la vayan a involucrar por el pinchazo que le encontraron y como ella estaba al lado 🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Clarisa eres cruel pero le hiciste un bien a Clara ahora ella está casada con el hombre que despreciaste por ser gordo y grasiento la envidia te corroe porque ahora lo quieres por capricho ese gusto no te lo dará Clara primero te asesina y no saben cómo fue.
mariela
Pobre Adrián presionado por su abuelo con una carrera como modelo llevando una dieta estricta y lo obligan a casarse con Clara Estrella este matrimonio promete romper reglas 😱😱😱😱 será
mariela
Que basura de padres le tocó a Clara no le importa si ella está bien que paso y que hizo en esos años en el internado y la madre será otra desnaturalizada que tiene preferencia por la más débil Clarisa vaya sorpresa 😮😮😮 se llevarán.
mariela
Lily comienzo esta novela con una historia de dos gemelas Clarisa envidiosa, hipocrita y malvada quiere ser el centro del universo y "supuestamente" débil de salud y Clara fue enviada por su hermana a una internado experimental donde la convirtieron en un arma letal ahora regresa mandada a buscar por su padre a limpiar algún desastre que hizo ese engendro de hermana que tiene.
Maya
Linda chica
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