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Atrapada con el hombre equivocado

Atrapada con el hombre equivocado

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Dominación / Embarazo no planeado
Popularitas:155.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: yana_vern

Camila Fernández se despertó en la cama de un hotel con un hombre que intentaba matarla, acusándola de haberle tendido una trampa. Pero la realidad era peor de lo ella esperaba.
Su propio hermano había organizado todo con la intención de sacarle dinero a Mateo Vázquez, el hombre con quien paso la noche y cuando obtuvo lo que quería, desapareció.
Dos meses después Camila estaba sola con su abuela, sus padres se habían quitado la vida al irse a la ruina, su hermano estaba desaparecido y ahora ella, estaba embarazada de Mateo.
Cuando su hermano Nicolás regresa y descubre el embarazo, corre con la familia Vázquez para sacar provecho y ahora, Camila está atrapada en un matrimonio con un hombre que la desprecia.

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Capítulo 7

Me desperté sobresaltada cuando el teléfono vibró sobre la mesita de noche. Todavía medio dormida, lo agarré sin mirar la pantalla y contesté con la voz ronca y suave del sueño.

—¿Hola?

Del otro lado llegó el tono helado de Mateo.

—Andá ahora mismo donde la abuela y decile que estás cansada, que no vas a ir de compras.

La frialdad de su voz me despabiló de golpe. Me incorporé en la cama, frotándome los ojos. En realidad no tenía ganas de ir al shopping; después de lo de la mañana ya me sentía bastante incómoda. Si él no hubiera llamado, igual habría buscado una excusa.

—Está bien —contesté simplemente.

Colgué y me levanté. Me puse una de las batas nuevas que me habían dejado y bajé al salón donde estaba la abuela Mariana regando sus plantas otra vez.

—Abuela, Mateo me pidió que le diga que me siento muy cansada. No creo que pueda salir a caminar tanto hoy.

La anciana dejó la regadera y me miró con el ceño fruncido.

—¿Cansada? Si recién te levantaste de la siesta. ¿Seguro que estás bien?

—Últimamente no duermo bien —mentí a medias—. Creo que es eso.

Ella me observó la cara con atención y chasqueó la lengua.

—No me gusta nada ese color. Vení, que vamos al hospital ahora mismo.

Intenté detenerla.

—Abuela, de verdad no es necesario…

Pero ella ya había sacado el teléfono y estaba marcando.

—Mateo, tu mujer dice que está cansada. Vení ya para casa, la llevo a que la vea un médico.

No pude hacer nada. Veinte minutos después, Mateo entró por la puerta con cara de pocos amigos. Se notaba que las cosas no habían salido como él planeaba.

La abuela no quiso oír razones y nos llevó a los tres al sanatorio privado donde tenía contactos. El médico nos atendió rápido. Después de revisarme y preguntar un par de cosas, sonrió tranquilo.

—No pasa nada grave. Las embarazadas no pueden dormir todo el día; al contrario, demasiado descanso también cansa. Lo mejor es moverse un poco, caminar, cambiar de aire.

Salimos de la consulta y la abuela me miró triunfante.

—¿Ves? Ahora sí vamos de compras.

Mateo no dijo una palabra, pero su cara era un poema. Terminó cargando todas las bolsas mientras la abuela y yo entrábamos y salíamos de las tiendas del shopping más caro de Pilar.

La abuela eligió dos vestidos de temporada, de esos que cuestan una fortuna solo mirar la etiqueta.

—Probátelos, hija. Quiero ver cómo te quedan.

—Abuela, ya compramos demasiado. Ni siquiera voy a tener oportunidad de usar todo esto.

—Nada es demasiado. Además, todavía faltan los bolsos y los zapatos. Andá, probá.

Tomé las prendas y entré al probador. La abuela tenía buen ojo; los vestidos me quedaban bien, elegantes pero cómodos. Me puse el blanco primero. Era precioso, pero el cierre invisible de la espalda se me resistía. Tiré varias veces sin conseguir subirlo del todo.

Escuché pasos afuera y, creyendo que era la vendedora, hablé sin pensar.

—¿Me puede ayudar con el cierre, por favor?

La puerta se abrió. No era la vendedora. Era Mateo.

Me di vuelta rápido, sorprendida.

—¿Qué hacés vos acá?

Él cerró la puerta detrás de sí y me miró de arriba abajo. En sus ojos había una mezcla de fastidio y algo más oscuro.

—Pensaste que podías tardar toda la tarde y que yo iba a entrar a buscarte, ¿no?

—No es eso. Solo…

No me dejó terminar. Me hizo girar con las manos en mis hombros.

—Quedate quieta.

Sentí sus dedos en mi espalda, rozando la piel mientras intentaba subir el cierre. El contacto fue cálido, demasiado. Me estremecí sin poder evitarlo. Mateo también se quedó quieto un segundo. Su respiración cambió. Ninguno de los dos se movió.

En ese momento se escuchó la voz de la abuela desde afuera.

—¿Camila? ¿Cómo te queda?

Me asusté. Empujé a Mateo hacia la puerta.

—Salí ya, por favor.

Él reaccionó, maldijo por lo bajo y abrió la puerta apenas para salir. Antes de cerrar, me miró por encima del hombro.

—Decile a la abuela que ya no podés caminar más.

Me quedé sola en el probador, con el corazón latiendo fuerte. Cuando salí, ya había vuelto a ponerme mi ropa.

La abuela me miró extrañada.

—¿No te gustó el blanco? Te quedaba precioso.

—Es que… el color no me convence del todo.

Ella no insistió demasiado.

—Bueno, entonces vamos a ver otras tiendas. Todavía falta mucho.

—Abuela, de verdad ya no doy más. Prefiero dejarlo para otro día. No quiero que gaste tanto.

La abuela me hizo sentar en un banco y sacó el teléfono.

—Descansá un rato. Ya llamo al chofer y al mayordomo.

Minutos después aparecieron los dos empujando las sillas de ruedas. La abuela me señaló una con una sonrisa satisfecha.

—Así no te cansás más.

A las cinco de la tarde por fin terminamos. La abuela estaba encantada con las compras, sobre todo con las dos prendas que yo había elegido para ella. Decía que le quedaban mucho mejor que las que Sofía le recomendaba.

Cuando todo estuvo guardado en el baúl del auto, la abuela le tiró las llaves a Mateo.

—Andá, llevá a tu mujer a cenar. Ya reservé mesa en la Estancia de los Enamorados. Disfruten su primera noche como marido y mujer.

Mateo y yo nos miramos un segundo. Ninguno de los dos tenía ganas, pero la abuela ya había decidido por nosotros.

Subimos al auto. Apenas salimos del estacionamiento subterráneo, Mateo frenó en seco junto a la vereda.

—Bajate.

No me sorprendió. Tampoco tenía intención de ir a cenar con él. Bajé sin decir nada.

—Gracias por el día —murmuré por cortesía.

Él no contestó. Pisó el acelerador y el auto se alejó a toda velocidad.

Me quedé sola en la vereda, con el viento fresco de la tarde y el cansancio acumulado. Empecé a buscar con la mirada algún lugar donde sentarme a comer algo ligero cuando otro auto se detuvo frente a mí. La ventanilla bajó despacio.

Era la abuela Mariana, sonriendo desde el asiento trasero.

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Clayas Pao
se supone que Valentina ya la conocia en el hospital
Clayas Pao
se contradice, primero dijo que murio, luego dijo que no sabia de su existencia y que nunca la conocio y ajora hasta se acuerda de ella
Clayas Pao
me cae ya mal Camils
Clayas Pao
que patética el no tiene la culpa de las estupideces de su hermana, ya cayó gordo
Clayas Pao
Que mujer patetica🙄
Clayas Pao
Que mujer patetica
Ines Micaela
ya ni ganas de seguir la novela vueltas y vueltas y ningún desenlace que aburrido.
Melissa Tapia
Es enserio tanta vuelta y no termina la historia, q inmadura es la protagonista y el embarazo quedó relegado a este paso será una gestación de más de 10 meses... yo resumo la trama.. llegará la tan ansiada prometida q le salvó la vida al prota, que casualmente no fue ella sino la histérica de Camila xq más me suena a eso, la han de secuestrar oh Mateo pierde la memoria le dan por muerto y darán mil vueltas para q al final tiunfe su amor predestinado
Ines Micaela
más capítulos muy largo y nada
Celia Chavez Chavez
una historia muy bonita pero es una pena que la escritora no concluya.
Jesús Márquez Téllez
Escritora, falta el final
Karina
hasta ahorita me gusta es algo fuera
Tata Perez
Termine de leer...me cansr
Tata Perez
Ya está monótona la narración y fuera de contexto
Elianeth Pacheco
que pasó porque no siguieron con los capitulos
Celia Chavez Chavez
seguimos esperando la continuación.
Celia Chavez Chavez
seguimos esperando la continuación.
Norma Beatriz Lopetegui
ufff cuánto debemos esperar para continuar y tener un final?? ya se convierte en una falta de respeto
Esperanza Hernandez
No entiendo nada, se supone que fue un amigo del círculo que la llamo y ahora resulta un misterio???
monita
está muy buena ,pero lastima que no continúe 😰 queremos el final , no es justo que hayamos leído asta acá y no tenga un final 😰😰
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