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EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

Status: Terminada
Genre:Completas
Popularitas:11.2k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Claudia (26 años) es la implacable CEO de Índigo Gastronómica, un imperio culinario de más de cien restaurantes. Para ella, el amor es una pésima inversión con retorno negativo; prefiere los negocios limpios y los encuentros carnales sin ataduras. Héctor (30 años) es el arrogante y codiciado líder de una constructora multimillonaria, un mujeriego empedernido convencido de que jamás sentará cabeza.
Ninguno imaginó que una fría traición familiar los encerraría en un crucero de lujo por las Bahamas. Tras una noche de alcohol, juego y choques de ego, despiertan con una resaca monumental y una farsa legal: están casados ante la ley internacional por un plan maquiavélico de sus padres.
Incomunicados en alta mar, firman una tregua para salvar sus acciones. Pero de regreso a la ciudad, la convivencia forzada en el ático, un rival desquiciado buscando venganza y un inesperado embarazo de esa noche salvaje destruirán todas sus reglas. ¿Podrá el orgullo resistir al deseo?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 12. LIMITES ROTOS

El primer rayo de sol de la mañana se coló por los ventanales de la suite de invitados, dibujando líneas doradas sobre las sábanas blancas que envolvían la cama. Héctor abrió los ojos lentamente, sintiendo una pesadez inusual en el cuerpo, pero no una pesadez de cansancio o resaca. Era algo diferente. Una calidez profunda que lo envolvía por completo. Cuando intentó moverse, se dio cuenta de que su brazo derecho rodeaba una cintura firme y su rostro estaba hundido en una melena oscura que olía a vainilla y agua marina.

Claudia dormía profundamente a su lado, con la respiración pausada y el rostro despojado de esa máscara implacable de jefa que usaba durante el día. Se veía pequeña, vulnerable, y extrañamente pacífica en sus brazos.

Héctor se quedó completamente congelado, con el corazón dándole un vuelco violento dentro del pecho. Una oleada de pánico puramente emocional lo sacudió entero. Él tenía una regla inquebrantable, una ley grabada a fuego en su estilo de vida: nunca repetía. Jamás pasaba dos noches con la misma mujer, y mucho menos se quedaba a dormir hasta el amanecer para abrazarla. El sexo para él era un intercambio directo de placer, una distracción vacía con fecha de caducidad inmediata. Pero aquí estaba, por segunda vez en menos de una semana, enredado en las sábanas con la misma mujer. Y lo que más le aterrorizaba no era haber roto su récord; era lo jodidamente a gusto que se sentía. Experimentar esa paz, esa extraña sensación de pertenencia con alguien en sus brazos, era un terreno desconocido y peligroso para un lobo solitario como él.

Asustado por sus propios pensamientos, Héctor retiró el brazo con una lentitud milimétrica, asegurándose de no despertarla. Se deslizó fuera de la cama como un fantasma, recogió la toalla del suelo y salió de la habitación de invitados sin hacer el menor ruido. Necesitaba poner distancia. Necesitaba que las paredes de su propio ático le recordaran quién era antes de que esa mujer terminara de desmantelar sus defensas.

Casi una hora después, un rayo de luz más intenso me obligó a parpadear. Estiré las manos sobre el colchón, buscando inconscientemente el calor de la noche anterior, pero mis dedos solo encontraron sábanas frías. Me senté de golpe en la cama, cubriéndome con la colcha, y miré a mi alrededor. La habitación estaba vacía. Héctor se había marchado.

Un suspiro de alivio escapó de mis labios.

—Qué bueno —me dije a mí misma en voz alta, intentando convencerme—. Se ha ido. Es lo mejor.

Pero en cuanto las palabras salieron de mi boca, sentí una extraña opresión en el centro del pecho que me demostró que estaba mintiendo. No era un alivio real. Era una sensación agridulce, un vacío raro que nunca antes había experimentado. Yo era una máquina de control, una mente analítica que medía los riesgos de cada inversión, pero lo que sentía en ese momento no entraba en ninguna de mis ecuaciones financieras. Me sentía extrañamente expuesta, confundida y molesta conmigo misma por haber permitido que la piel ganara la batalla de la razón por segunda vez. ¿Qué demonios me estaba pasando con ese hombre? Se suponía que solo era un socio temporal en una farsa, un mujeriego insoportable, pero el recuerdo de sus manos bajo el agua de la ducha me hacía temblar las rodillas a mi pesar.

Me obligué a levantarme, me di una ducha rápida —esta vez asegurándome de que el agua saliera fría— y me vestí con unos pantalones de sastre negros y una blusa de seda color marfil. Salí a la cocina intentando recuperar mi postura de CEO.

El desayuno se convirtió en un monumento a la incomodidad.

Héctor ya estaba sentado en la barra de granito, vestido de traje completo pero sin la corbata puesta, dándole sorbos a su taza de café negro mientras fingía leer unos informes en su tableta. Cuando me senté en la banqueta contigua, dejando un espacio prudencial entre los dos, apenas levantó la vista.

—Buenos días —dijo, con una voz extrañamente formal, fría, desprovista de sus habituales pullas sarcásticas.

—Buenos días —respondí de la misma manera, sirviéndome un poco de café de la prensa francesa.

Ninguno de los dos sabía muy bien cómo interactuar. Habíamos dinamitado nuestros propios límites personales y la barrera protectora de la hostilidad se había roto. El ambiente en la cocina era tan denso que casi se podía escuchar el segundero del reloj de la pared. Intenté concentrarme en el sabor del café, pero mis ojos se desviaban de reojo hacia sus manos, recordando la fuerza con la que me habían sujetado la noche anterior. Él parecía estar pasando por el mismo proceso de autotortura mental, tamborileando los dedos sobre la pantalla táctil sin leer realmente nada.

La insoportable tensión se rompió de golpe cuando el teléfono de Héctor comenzó a sonar sobre la barra, vibrando con una insistencia agresiva. Él lo tomó casi con desesperación, agradeciendo internamente la interrupción.

—De la Vega —respondió con su tono habitual de negocios. Pero a los pocos segundos, vi cómo toda la relajación mañanera desaparecía de su rostro. Su mandíbula se tensó y sus ojos grises se clavaron en mí con una seriedad absoluta—. ¿Estás segura de lo que estás diciendo, Marta? ¿Quién tiene las fotografías?

El corazón me dio un vuelco al escuchar el nombre de mi asistente a través del auricular. Héctor puso la llamada en altavoz, dejando el teléfono en el centro de la barra de granito.

—Señor de la Vega, señorita Claudia, disculpen la hora —la voz de Marta sonaba acelerada, cargada de pánico—. Acaba de entrar un correo de alerta de la oficina de relaciones públicas de Índigo. Un reportero del portal de chismes "El Buscador" se ha puesto en contacto con nosotros. Dice que tiene un paquete de catorce fotografías tomadas la semana pasada, justo dos días antes de que ustedes salieran hacia el crucero.

—¿Fotografías de qué, Marta? —exigí, inclinándome sobre la barra.

—Son de usted, señor de la Vega —respondió la asistente con timidez—. Aparece saliendo del club VIP de la zona norte a altas horas de la madrugada, visiblemente afectado por el alcohol, y abrazado a una de sus ex-parejas, la modelo Natalia Ríos. El reportero amenaza con publicarlas al mediodía con el titular: "La farsa del año: El CEO de la Vega de fiesta con su ex días antes de la boda exprés". Si esas fotos salen a la luz, el mercado va a interpretar que el matrimonio con la señorita Claudia es un montaje publicitario y las acciones de ambas empresas van a sufrir un golpe devastador.

Giré la cabeza hacia Héctor de golpe, sintiendo cómo una ráfaga de furia helada reemplazaba toda la confusión emocional de la mañana. El mujeriego empedernido había dejado un cabo suelto de su vida pasada y la tormenta exterior acababa de golpear nuestra puerta de la forma más violenta posible.

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Graciela Calcaterra
Hermosa o
nov


Hermosa novela, Felicitaciones!!!
Graciela Calcaterra
Excelente, Felicitaciones!!!!
Helizahira Cohen
Excelente, buena trama, narrativa, sin locuras ni ex desquiciados de más , buenísima
Helizahira Cohen
Es muy buena, una trama diferente y dinámica
Fabiana Gutierrez
muy 👍
Magdalena Petrazzini
⭐⭐⭐⭐⭐
Felicitaciones escritora, muy bella novela. Una historia de pocos capítulos, pero excelente trama y narración.!! 🤗🍀😘🫶🌍🇦🇷🇦🇷🇦🇷👏👏👏👏
Doris Torre
excelente novela 👍
Faby Mena
Estoy impresionada por la escritura y trama de esta novela. muchas felicitaciones.
Isabella Varela
EXCELENTE NOVELA ,FELICITACIONES A LA AUTORA, BUENA TRAMA ,SIN EXCESO DE VIOLENCIA ,PERSONAJES MUY RECURSIVOS ( PROTAGONISTA)
Violette Hernandez
jajajaja eso les paso por calientes y con el ego inflado
Violette Hernandez
interesante 🤔🧐 aunque ella ya es ceo de sus restaurantes y él aunque es ceo la empresa y negocios son de su padre, una desventaja 😌
Graciela Zugarramurdi
Muy linda novela,espero ansiosa los proximos capitulos ,incluido el final
EM
que bello🥰
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
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