A veces hay momentos en nuestras vidas que se ven afectadas por conflictos, tragedias o perdidas personales y es totalmente natural sentir tristeza, enojo, pena o decepción pero con la persona correcta a tu lado la vida te puede dar un giro inesperado, bien sea para bien, para mal o incluso ambos.
Todo en la vida se trata de perseverancia y decisiones correctas que te llevan a lograr lo que más deseas en la vida sea lo que sea.
Todos como seres humanos podemos. cometer errores y a su vez tenemos todo el derecho de mejorar y aprender de ellos.
Ésta historia es para hacer reflexionar a muchas personas que quizas cree hacer lo correcto pero a veces suelen equivocarse.
Es una motivación a cambiar y mejorar lo que esté mal en sus vidas cotidianas y sobre todo en las relaciones de parejas, para llevar y convivir mejor con ese o esa persona que tanto amas, al igual también está inspirado para familiares y amigos.
Espero les guste mi historia y les sirva de mucha ayuda.
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14. Me tocará esperar y ver quién será la afortunada.
*Sabía que te gustaría
*Cualquiera diría que me conoces muy bien
*No es tan difícil conocerte o saber tus gustos. Solo quién quiere lograr saberlo, lo hace sin preguntar tanto
Belatriz no sabía qué hacer o que responder. Quedó atónita, pensaba que quizás malinterpretó su comentario. Sin darse cuenta no solo había parado de comerse el helado sino que inconscientemente solo miraba a Sebastián.
Él, al ver qué tenía un poco de helado en su labio inferior tomó una servilleta y se lo pasó en los labios de Belatriz.
* ¿Qué paso? ¿Por qué estás así? ¿Viste un fantasma?
Fue entonces cuando reaccionó y se dio cuenta de lo que hacía.
*No nada ¿Por qué no te quedaste si la cuñada de tu amigo quería hablar algo contigo?
*Por qué no creo que sea importante
*Lo hubieses confirmado ¿No? Que sabes si por fin te llegó el amor y quería confesarse
Le dice Belatriz riendo.
La pequeña sonrisa de Sebastián era tímida, pero su voz era firme y decidida.
*No lo quiero saber, ya me está gustando otra persona
* ¿Le dijiste?
*Aún no es el momento, quizás en otra ocasión se lo pueda decir
*Espero que te vaya bien con eso. Por cierto, quiero agradecerte por haberte venido conmigo y no dejarme ser tan humillada
*No tienes que agradecerme, todo buen hombre debería hacer eso. A Carlos no le prestes atención, tiene mal temperamento y para ser sincero no sé cómo consiguió novia
*Bueno. Quizás algo debe tener* Le responde Belatriz mientras estiraba una mano para tocar las hermosas flores rosadas * ¿Ya habías venido aquí?
*Es la primera vez que vengo, la vi ayer y pensé en venir contigo
* ¿Por qué yo y no la chica que te gusta?
* ¿Tú que crees?
*No lo sé. ¿No quiso? ¿No pudo? ¿O no quisiste?
*En otra ocasión te respondo esas preguntas
*Me tocará esperar y ver quién será la afortunada
*Te sorprenderás
Dice Sebastián mientras la miraba fijamente, con una mirada tan tierna que podría enamorar a quien lo mirara, pero este no era el caso. Belatriz se había concentrado en terminar su delicioso helado de chocolate.
Esos eran los pequeños momentos que podía disfrutar en estos tiempos. Deseaba que ese instante fuera eterno: un lugar tranquilo, sin ruido, junto a alguien que, últimamente, estaba pendiente de Belatriz aunque solo fuera como amigos.
*Tú y Carlos parecen muy amigos ¿No?
Preguntaba con voz vacilante mientras terminaba su último bocado.
*Algo así. Nos conocemos desde hace mucho, y actualmente trabajamos de lo mismo, así que siempre nos mantenemos en contacto en eso
*Claro, entiendo. Te digo que Carlos no me agrado en lo absoluto, incluso aquel día que nos vimos cuando comimos pizza la primera vez sentí que no me caería bien. Ustedes Dos son muy distintos
*Sí, él y yo si somos muy diferentes* Le argumenta Sebastián *¿Que harás está semana?
*En el colegio, está semana tengo Dos pruebas, pero ya las clases se están acabando y es fácil, luego viene el proyecto que es el final y más agotador
*Belatriz. Cuando necesites algo sea lo que sea no dudes en decirme
Le decía Sebastián mientras sacaba una tarjeta dorada y la colocaba en la mano de Belatriz, que tenía apoyada sobre la mesa.
Belatriz frunció el ceño. Estaba completamente atónita; aquello era tan inesperado que se quedó paralizada.
Bajo la mirada hacia la tarjeta, sin saber qué decir.
*No es necesario, no te preocupes
Le decía con voz tenue y ligera.
*Tómala como un regalo. Para lo que necesites del colegio o para ti
Le decía mientras le volvía a colocar la tarjeta en su mano. Los dedos de Belatriz se cerraron lentamente al rededor de ella, como si temiera que aquel gesto desapareciera.
*No tienes que devolverme nada
Añadió Sebastián con una sonrisa.
Ella levantó la mirada y se encontró con sus ojos. Por primera vez en mucho tiempo, una sonrisa tímida apareció en su rostro.
*Gracias
Murmuró apretando la tarjeta sin saber realmente cómo debía agradecerle por ese buen gesto.