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La Culpa De Nuestros Deseos

La Culpa De Nuestros Deseos

Status: En proceso
Genre:Poder equitativo / Amor-odio / Romance de oficina / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Anastacia Thompson lo sacrificó todo por salvar a su padre, incluso al hombre que amaba. Ella hizo lo impensable.

Años después, conoce a Edmund Carter. Él le devuelve la ilusión, la hace creer nuevamente en el amor y termina convirtiéndose en su prometido. Con él, Anastacia cree haber encontrado el amor que tanto había temido volver a sentir.

Pero ningún amor está libre de errores.

Cuando los secretos, el deseo y las heridas comienzan a poner a prueba su relación, todo aquello que Anastacia creía tener bajo control empieza a desmoronarse.

Todo cambia cuando Adrian Blake, el hermano mayor de Edmund el hombre que nunca olvidó a Anastacia, vuelve a su vida. Entre ellos existe un pasado que jamás murió una atracción que ninguno de los dos puede ignorar.

Mientras Edmund lucha por conservar el amor de la mujer que ama, Anastacia comienza a quedar atrapada entre la seguridad de un amor que conoce y el deseo prohibido de un hombre que nunca debió volver a su vida.

NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Incertidumbre

Llegué a la discoteca con el corazón acelerado. Apenas crucé la entrada, me encontré con una multitud de personas que bailaban, reían y conversaban ajenas al caos que llevaba dentro.

Comencé a buscar entre la gente, recorriendo el lugar con la mirada. Necesitaba encontrar a Silvia. Necesitaba saber qué había visto y, sobre todo, si Edmund realmente estaba allí.

¿Qué estaba haciendo?

¿Por qué me comportaba de aquella manera? ¿Por qué estaba tan asustada? ¿Qué me ocurría?

No tenía ninguna prueba de que Edmund estuviera haciendo algo malo. Sin embargo, la simple posibilidad de encontrarlo con otra mujer me provocaba una angustia que apenas podía soportar.

Saqué el teléfono y llamé a Silvia.

—¿Ana? —contestó al poco tiempo.

—¿Dónde los viste? ¿Dónde están?

—Tranquila, estoy…

—¡Silvia, dime dónde están!

Ella guardó silencio un instante.

—En el tercer piso.

Levanté la mirada hacia las escaleras y comencé a caminar rápidamente, casi sin prestar atención a las personas que se cruzaban en mi camino.

—Pero, Ana, espera…

No la escuché. Subí las escaleras con el corazón golpeándome el pecho y, cuando llegué al tercer piso, empecé a buscar entre las personas que ocupaban aquel espacio.

Edmund no podía estar con otra mujer.

No podía.

Pero ¿quién era yo para reclamarle algo así? ¿Con qué derecho podía exigirle explicaciones cuando yo misma guardaba un secreto que, si llegaba a conocer, podía destruir nuestra relación?

La idea de encontrarlo con alguien más me aterrorizaba. Me hacía sentir tan angustiada que apenas podía pensar con claridad.

Seguí buscando hasta que el ruido de la música comenzó a resultarme insoportable. Mi teléfono sonó y, al mirar la pantalla, vi que era una llamada de Silvia.

Me detuve junto a una ventana, tratando de recuperar el aliento. Respiré profundamente una y otra vez, pero no sirvió de mucho. Sentía un nudo en la garganta y, antes de poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas.

—¿Ana?

Me giré de inmediato.

Edmund estaba frente a mí.

A su lado se encontraba Sara, completamente ebria, con el cuerpo inclinado hacia él mientras intentaba mantenerse en pie.

Edmund se acercó y me dedicó una sonrisa.

—¿Qué pasa, cariño?

Me sequé rápidamente las lágrimas, esperando que no hubiera notado mi estado.

—Nada.

Él frunció ligeramente el ceño, como si no terminara de creerme.

—Mi amor, ¿qué haces aquí?

—Silvia me llamó. Me dijo que se sentía mal y vine a buscarla.

—Ah, entiendo.

Edmund miró a Sara, que apenas parecía consciente de lo que ocurría a su alrededor.

—¿Me ayudas con ella?

Asentí de inmediato.

—Claro.

Me acerqué y pasé uno de sus brazos por encima de mis hombros mientras Edmund la sujetaba por la cintura. Entre los dos conseguimos llevarla hacia las escaleras y, después de un esfuerzo considerable, llegamos hasta el automóvil de Edmund.

Durante el trayecto, no pude evitar mirar a Sara, que murmuraba palabras incomprensibles mientras apoyaba la cabeza contra el asiento.

—¿Qué le pasó? ¿Por qué bebió tanto? —pregunté.

Edmund suspiró mientras abría la puerta trasera para acomodarla.

—Al parecer, el chico con el que estaba saliendo le dejó claro que no quería nada serio. Eso la afectó muchísimo y terminó bebiendo más de la cuenta.

Miré a Sara con tristeza.

—Pobrecita.

Sabía lo doloroso que podía ser entregar tus sentimientos a alguien y descubrir que esa persona no quería lo mismo que tú.

—La llevaré a mi apartamento —dijo Edmund—. ¿Vienes conmigo?

—Sí, claro.

Mientras él terminaba de acomodar a Sara en el asiento trasero, saqué el teléfono y llamé a Silvia. Después de unos tonos, contestó.

—¿Ana? ¿Dónde estás?

—Estoy con Edmund. Encontramos a Sara y vamos a llevarla a su apartamento.

—¿Sara está con ustedes? ¡Gracias al cielo! Estaba muy preocupada. Es mi hermana y no sabía dónde se había metido.

Sentí que algo dentro de mí se encogía al escucharla. Había estado tan concentrada en encontrar a Edmund que apenas había pensado en lo que podía estar ocurriéndole a Sara.

—Tranquila, Silvia. Está con nosotros. Edmund la llevará a casa.

—Gracias, Ana. De verdad, perdóname por todo esto.

Fruncí el ceño, sin comprender del todo a qué se refería.

—¿Por qué te disculpas?

—Por haberte hecho venir hasta aquí y preocuparte. Yo…

—Tranquila, no pasa nada. Te agradezco que me hayas avisado, aunque debo admitir que me preocupé bastante.

—Claro, es comprensible. Perdóname otra vez.

—No tienes que disculparte. Nos vemos mañana, ¿de acuerdo?

—Claro. Mañana elegiremos el vestido.

Miré hacia Edmund, que acababa de cerrar la puerta del automóvil.

—Así es —respondí, intentando sonar tranquila—. Mañana nos vemos.

Nos despedimos y colgué.

Edmund se acercó a mí y me rodeó la cintura con un brazo.

—¿Todo bien?

Levanté la mirada hacia él. Su expresión era tranquila, y no había nada en sus ojos que me hiciera pensar que estuviera ocultándome algo.

—Sí. Silvia estaba preocupada por mi

—Es comprensible.

Asentí.

Miles de preguntas aparecieron escenarios ficticios pero no tenía pruebas. Y, después de todo, él había estado con su hermana, ayudándola cuando más lo necesitaba me corregí de inmediato

Me acomodé en el asiento del copiloto mientras Edmund se ponía al volante.

—¿Nos vamos, cariño? —preguntó.

—Sí.

Él me tomó la mano un instante y depositó un beso sobre mis nudillos antes de encender el automóvil.

Yo le devolví una pequeña sonrisa.

Llegamos al apartamento y Edmund ayudó a Sara a entrar en la habitación. La acostó cuidadosamente en la cama y se aseguró de que estuviera cómoda antes de cubrirla con una manta.

—Creo que estará bien —murmuró mientras salía y cerraba la puerta con suavidad.

Yo lo esperaba en la sala, pero, cuando lo vi acercarse, sentí una necesidad repentina de tenerlo cerca. No quería seguir pensando en lo que había ocurrido aquella noche, ni en las dudas que me habían acompañado hasta la discoteca. Solo quería estar con él, sentir sus brazos alrededor de mí y recordar que era el hombre al que había elegido amar.

Me acerqué y lo abracé por la cintura, apoyando el rostro contra su pecho.

—Te amo, mi amor. Te amo tanto.

Edmund me rodeó con sus brazos y acarició suavemente mi cabello.

—Yo también te amo, Ana. Te amo más de lo que imaginas.

Levanté el rostro para mirarlo. Él secó con el pulgar una lágrima que todavía permanecía en mi mejilla y después inclinó la cabeza para besarme tiernamente.

Cerré los ojos y correspondí a su beso, aferrándome a él como si en sus brazos pudiera encontrar la tranquilidad que tanto necesitaba.

Edmund me acercó un poco más y apoyó la frente contra la mía.

—¿Qué sucede, cariño? Te noto extraña desde que llegamos.

Negué con la cabeza.

—No es nada. Solo quiero estar contigo.

Me observó durante unos segundos, como si quisiera comprender lo que no me atrevía a decirle. Sin embargo, no insistió.

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Rossy Bta
OMG 🥺🥺
Rossy Bta
será Silvia?? sabe algo
Rossy Bta
🔥🔥 encantada con la historia ❤️
mila: muchas gracias ❤️❤️
total 1 replies
Ann
Exelente me encantó , pero que tencion
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