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Señor Valdés, quiero el divorcio

Señor Valdés, quiero el divorcio

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Juego de roles / Triángulo amoroso / Amante arrepentido
Popularitas:105.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Alma Varela

El día de su cumpleaños, Elena Robles recibe decenas de felicitaciones. Ninguna viene de su esposo.
Mientras ella espera un abrazo, sus mellizos preparan un regalo para Marina, la media hermana de Elena. Adrián Valdés también tiene claras sus prioridades: Marina siempre va primero.
Después de años intentando ganarse un lugar en su propia familia, Elena deja su anillo junto a los papeles del divorcio y se marcha. Esta vez, no busca que él la siga. Quiere recuperar su vida.
Vuelve a la empresa tecnológica que ayudó a fundar y retoma la carrera que dejó por su matrimonio. Quienes la subestimaban solo conocían a una esposa callada. Están a punto de descubrir de lo que es capaz.
Adrián está acostumbrado a que Elena siempre lo espere.
¿Qué hará cuando ella deje de hacerlo?

NovelToon tiene autorización de Alma Varela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Capítulo 2. La señora se volvió a México

Adrián regresó a las nueve de la noche con Lucía y Mateo.

Lucía bajó del auto agarrada a su camisa. Mateo se quedó unos segundos junto a la puerta. Ninguno tenía muchas ganas de entrar.

Como su mamá estaba en casa, habían querido quedarse más tiempo con Marina. Ella les había dicho que Elena había ido a verlos y que se pondría triste si no regresaban.

Adrián añadió que, si esa noche no volvían, al día siguiente Elena seguramente querría acompañarlos en el paseo en lancha que habían organizado en un lago a las afueras de Madrid.

Eso terminó de convencerlos.

—Papá, ¿y si mañana mamá insiste en ir? —preguntó Lucía.

—No lo hará.

Durante su matrimonio, Elena siempre había buscado oportunidades para estar cerca de él. Pero sabía cuándo detenerse. Si Adrián dejaba claro lo que quería, ella procuraba no contrariarlo.

Los niños también estaban acostumbrados a verla ceder.

Mateo miró a su padre, esperando una confirmación.

—¿Entonces seguimos con el mismo plan?

Adrián asintió.

La seguridad de su padre les devolvió el buen humor. Entraron corriendo y pidieron a Rosa que les preparara el baño.

Antes de subir, ella entregó el sobre a Adrián.

—La señora me pidió que le diera esto.

Él lo tomó.

—¿Dónde está?

Rosa vaciló.

—Se fue al aeropuerto al mediodía. Regresó a México. ¿No se lo dijo?

Adrián se detuvo en el primer escalón.

—¿Se fue?

—Sí, señor.

Elena había llegado la noche anterior. Había cruzado el océano para verlo y ahora ya se había marchado.

Adrián no preguntó por qué se había ido tan pronto. Tampoco si había llegado bien.

El sobre seguía cerrado en su mano.

Los mellizos, en cambio, se quedaron un momento en silencio.

Lucía miró hacia la escalera. Había pensado que su mamá podría quedarse con ellos por la noche, siempre que no intentara acompañarlos al lago.

Mateo pensó en el álbum. Algunas páginas habían quedado torcidas; quería que Elena lo ayudara a arreglarlas.

No había pensado en preguntarle cómo estaba. Había contado con que, al llamarla, ella dejaría lo que estuviera haciendo para ayudarlo.

Rosa recordó la cara de Elena al despedirse.

—Señor, cuando se fue parecía muy triste. Quizá estaba molesta.

Hasta ese momento había supuesto que alguna urgencia la había obligado a volver. Ahora sabía que Adrián ni siquiera estaba enterado.

¿Elena, molesta?

Con él siempre era paciente. Siempre comprensiva.

La idea le pareció extraña. Respondió con una sonrisa indiferente y siguió subiendo.

En su habitación estaba a punto de abrir el sobre cuando llamó Marina. Contestó, dejó los papeles sobre la cama y salió de nuevo.

El sobre acabó en el suelo.

Adrián no regresó esa noche. A la mañana siguiente, Rosa lo encontró mientras limpiaba. Reconoció el sobre de Elena y, creyendo que él ya había leído su contenido, lo guardó en un cajón.

***

Al llegar a México, Elena fue a la casa familiar y empezó a recoger sus cosas.

Después de tantos años, había mucho que podría haberse llevado. Eligió unas mudas de ropa, artículos de uso diario y varios libros de su especialidad. Entre la ropa guardó un suéter azul claro, suave y sin adornos, uno de los pocos que había comprado pensando solo en sí misma.

Adrián depositaba cada mes dinero para ella y para los niños. Usaba tres cuentas distintas: una para Elena, otra para Lucía y otra para Mateo.

Elena nunca había tocado las cuentas de sus hijos.

Muchos de sus gastos los pagaba con su propio dinero. Y buena parte de lo que Adrián le daba terminaba gastándolo en él y en los niños. Cuando veía una camisa, una corbata o unos zapatos que podían gustarle a su esposo, no resistía la tentación de comprarlos.

Para ella misma compraba poco. El trabajo no le exigía grandes gastos y sus prioridades siempre habían sido su familia.

Sin embargo, desde que Adrián y los mellizos vivían en Madrid, tenía menos ocasiones de comprarles cosas. En su cuenta aún quedaban más de treinta millones de pesos.

Para él no era una cantidad importante. Para ella, sí.

Ese dinero estaba destinado a sus gastos personales. No vio motivo para dejarlo y lo transfirió a una cuenta propia.

Dejó las tres tarjetas y se marchó con su maleta.

Tenía un departamento cerca de la oficina, de poco más de cien metros cuadrados. Lo había comprado cuatro años antes para ayudar a una amiga que trabajaba en ventas inmobiliarias. Nunca había vivido allí.

Ahora le venía bien.

Había contratado una limpieza periódica, así que solo necesitaba acomodar algunas cosas. Cerca de las diez de la noche, después de un día agotador, se duchó y se acostó.

Horas más tarde, la despertó la alarma del celular.

Por un instante no supo dónde estaba. Luego recordó: era la una de la madrugada. En Madrid, Adrián y los niños estarían desayunando.

Desde que sus hijos se habían ido, Elena los llamaba a esa hora. Como solía acostarse temprano para descansar antes del trabajo, había programado una alarma.

Al principio, Lucía y Mateo la extrañaban tanto que querían hablar a cada momento. Con los meses, las llamadas se habían vuelto más cortas. Las respuestas, más impacientes.

La alarma llevaba mucho tiempo sin tener sentido.

Era ella quien no había querido aceptarlo.

Elena abrió la pantalla de la alarma.

Una de la madrugada. Todos los días.

A la mañana siguiente tenía que ir a la oficina. Aun así, se levantaba cada noche para hablar con ellos.

Dejó el dedo sobre el botón de borrar.

Después lo presionó.

Apagó el celular y volvió a acostarse. Esa noche no iba a llamar.

***

En Madrid, el desayuno estaba terminando. Sobre la mesa quedaban las tostadas de los niños, un plato de fruta y la taza de café negro de Adrián.

Adrián sabía que Elena solía llamar a esa hora. Notó que ese día no lo había hecho, pero no le dio importancia. Se levantó para cambiarse.

Lucía miró el teléfono y luego a su hermano.

—Mamá no llamó. Si salimos ahora, no tenemos que esperar.

Mateo miró el reloj.

—Todavía es temprano.

—El auto ya está afuera. Ven.

Lucía tomó su mochila. Mateo recogió la suya y la siguió.

Rosa los vio salir deprisa y los siguió.

—Todavía es temprano. No hace falta irse ya.

Los niños no se detuvieron.

Lucía subió al auto antes de que Rosa pudiera detenerla. Mateo se sentó a su lado.

Si mamá llamaba cuando ya iban camino a la escuela, no tendrían que hablar con ella.

Lucía sonrió. Su hermano dejó la mochila sobre las piernas. Ninguno pidió que esperaran la llamada.

***

Elena había entrado al Grupo Valdés después de casarse. Lo había hecho para estar cerca de Adrián.

Si iba a divorciarse, tampoco tenía sentido seguir allí.

A la mañana siguiente, al llegar a la oficina, entregó su carta de renuncia a Javier Molina.

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LoveLove_MR
A este punto, la que cae mal es Elena. Siendo honestos, Adrián nunca dijo que la quería o la ilusionó, ella mantenía falsas esperanzas sola, él se hizo cargo de los bebés (porque seguramente la embarazó estando ambos ebrios. Lo tipico en este tipo de historias), no la a insultado, ni nada. simplemente no la ama, ella lo sabe, todo el mundo lo sabe y ya. Marina llegó a "quitarle el marido" (que de todas formas siempre demostró no quererla) pero. ella tampoco va por ahí insultandola o haciendose la de "Elena me trató mal 😭", simplemente la ignora.

La que cae mal es Elena por arrastrarse tanto y dejarse pisotear. A los únicos que les pone un alto son a sus hijos. 2 niños chiquitos 🤦
noris partidas: Elena le dejo los documentos del divorcio, no es culpa de ella que él. no los vio. aunque parece que quedó a su familia ir que no los viera aquí hay se formó una matriz donde Elena es la mala y Marina la Santa. donde se ha tenido que Marina es la Super héroe, y el padre se ellas que a la vez creo que no es el padre de Elena no la quiere. y los estupidos de estos hombre amigos de Adrián parecen mujeres con chismes y con mala actitud hacia Elena . tienen. un vocepto5 fundado o mal fundado ha Ia ella. en el caso que Elena fue la que le metió por los ojos a Adrián, no se justifica sus actitudes. más bien la autora debe darle rápido a los capítulos donde Elena queda divorciada del edtipido de Adrián.. me gusta el papel de Gabriel, la quiere y busca que ella se sienta bien y la protege. para mí tiene un 20 . Adrián . Marina, sus amigos y el papá de Elena y su esposa, y la suegra a los leones 😀😀😀
total 1 replies
Alicia Sanpedro
cuántos capítulos faltan para el final, lo estás alargando mucho autora, es una lástima 👏
zulay rincon: Autora querida, ¡¡¡100 capítulos!!! 😩😂 Mujer, ¿pero cuándo vamos a ver a esta protagonista sacar las garras? ¡DESTÁPELA YA, POR FAVOR! 🤣 Seguimos esperando que descubran quién es realmente, que el marido se trague sus desprecios y que la amante se lleve su buena sorpresa. ¡Ella es socia, empresaria, dueña de todo y todavía la tienen escondida como si no fuera nadie! 😭😂

Las lectoras necesitamos emociones, revelaciones y que empiece a brillar de una vez. ¡No nos haga llegar al capítulo 200 esperando lo mismo! 🤭❤️ ¡Póngase pilas, autora, que queremos ver a esa mujer en su trono! 👑🔥
total 1 replies
Alicia Sanpedro
cuántos capítulos faltan para el final, lo estás alargando mucho autora, es una lástima
Yani
☺️
Yani
Más capítulos
Maria Riquelme
Que después del divorcio, venda las propiedades que él imbecil le está dando, si quiere renuncie a las acciones o las venda
noris partidas
Elena le está dando bofetadas invisibles a todos😃😃😃así es
noris partidas
Elena le está dando bofetadas invisibles a todos😃😃😃así es
Maria Riquelme
SEBASTIAN está cambiando un poquito en el modo de tratar a ELENA, parece que se está dando cuenta de que no es como lo que hablan de ella
Maria Riquelme
🤣😂🤣😂🤣😂 JAJAJAJAJAJA como les quedó el ojo los imbeciles abandonaron una fiesta por estar cerca de ADRIAN y el está allá 🤭🤭🤭🤭🤣😂🤣😂
Rosario. Simoes Veloso
mas capitulos ests muy intrresante
Alejandra Charry
dejen de estar alargando las novelas se vuelve aburrido
Maria Riquelme
Pero si ella ya lo pidió otra cosa es que el bastardo infeliz ese no lo vió
Maria Riquelme
Los mocosos esos solo la llaman cuando necesitan algo o no está esa zorra ni el padre , porque después se olvidan de ella, ELENA, ya basta ni tu ex, ni tus hijos te merecen, déjalos de una vez por todas
Maria Cantillo
bueno así sigue el Diego odiando a Elena sin saber quien es🤣🤣🤣🤣
Gise Gava
me gusta su trama pero no me queda muy claro sus sentimientos de adrian
Maria Riquelme
El sobre con los papeles para que ADRIAN firmara el divorcio se quedó en Madrid, él lo tomo pero no lo abrió y además el ama de llaves lo metió en un cajón y el no lo supo y al otro día se fueron a México
noris partidas
seguiremos leyendo cada capítulo. a ver si ya le sale algo bien a Elena, porque hasta ahora la princesa es Marina y ella la sirvienta
Gise Gava: muy cierto
total 2 replies
BLANCA ZAPATA PEREZ
🥰
Maria Riquelme
Si mal no recuerdo SEBASTIÁN no es el amigo de ADRIÁN? Y RICARDO también me pareció haber leído su nombre como otro amigo, o me equivoco?
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