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Vas A Ser Mi Hombre

Vas A Ser Mi Hombre

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Romance / Diferencia de edad / Completas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

​«Ella es la tentación de diecinueve años que rompió todas sus reglas. Él, el hermano mayor de su mejor amigo de toda la vida... y el hombre del que jamás debió enamorarse.»
​Mía siempre supo lo que quería, y lo que quería era a Leónidas Benavídez: un imponente arquitecto de treinta años, serio, dominante e inalcanzable. Para el mundo, Leónidas es un ejecutivo de hielo; para Mía, el único hombre capaz de hacerla arder.
​Cansada de ser vista como "la enana" o "la amiga de su hermano", Mía desata un peligroso juego de seducción que pondrá a prueba el rígido autocontrol de Leónidas.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7: La intriga de Vanessa

A las nueve de la mañana del lunes siguiente, el ambiente en las oficinas corporativas de la firma Benavídez & Asociados se podía cortar con un cuchillo. La lluvia caía con fuerza sobre los cristales de las ventanas, proyectando sombras alargadas y grisáceas sobre los pasillos de porcelanato.

​En el despacho principal de la gerencia de finanzas, Vanessa Fernández Roldán caminaba de un lado a otro detrás de su escritorio de cristal. Llevaba un traje sastre en color crema que acentuaba su figura esbelta, pero su rostro reflejaba una tensión helada que su maquillaje impecable no lograba disimular.

​El episodio del viernes por la noche en el bar "La Estación" había sido la humillación más grande de su carrera social. Que Leónidas Benavídez, el hombre al que ella consideraba el partido perfecto para consolidar su posición social y empresarial, la hubiera dejado plantada en medio de una reunión con inversores clave para llevarse cargada en brazos a una chiquilla de diecinueve años, era algo que no pensaba pasar por alto.

​Un golpe suave sonó en la puerta de cristal de su oficina.

​—Adelante —dijo Vanessa con voz neutral.

​La puerta se abrió y Mía del Campo ingresó al despacho. Mía llevaba unos pantalones de vestir de tiro alto en color azul marino, una blusa de hilo tostada y una carpeta con documentos bajo el brazo. Venía como parte de una pasantía corta que su cátedra de Comunicación Institucional realizaba en coordinación con varias empresas de la ciudad, un detalle que Vanessa había descubierto esa misma mañana en los registros de recursos humanos y que decidió utilizar inmediatamente a su favor.

​—Buenos días, Vanessa —saludó Mía con educación impecable y una sonrisa tranquila—. La secretaria de gerencia me dijo que necesitabas revisar los informes de prensa del último proyecto antes de la reunión de mediodía.

​Vanessa cruzó los brazos sobre el pecho y dibujó una sonrisa gélida, observando a la muchacha con un aire de superioridad ensayado.

​—Ah, Mía. Sí, pasa, por favor. Deja los documentos sobre la mesa.

​Mía avanzó con paso firme y depositó la carpeta sobre el cristal del escritorio. Notó de inmediato la vibra hostil que emanaba de la mujer mayor, pero no mostró el menor atisbo de incomodidad.

​—Aquí tienes el resumen de medios y la propuesta para el lanzamiento en la costanera —explicó Mía con profesionalismo—. Si necesitas alguna corrección en el texto, puedo hacerla antes de las doce.

​Vanessa rodeó el escritorio despacio, deteniéndose a un par de pasos de Mía. La miró de arriba abajo con una mezcla de desdén y lástima impostada.

​—Gracias, Mía. Aprecio la eficiencia. Aunque, si te soy sincera, me llama la atención verte aquí cumpliendo tareas tan... operativas. Pensé que tu interés principal estaba en las fiestas nocturnas y en llamar la atención de hombres ocupados.

​Mía alzó una ceja, manteniendo la calma con una elegancia que descolocó a Vanessa.

​—Mi trabajo académico y mi vida personal son dos cosas completamente independientes, Vanessa. Pero si hay algo sobre los documentos que no sea de tu agrado, me lo puedes decir directamente.

​Vanessa soltó una risita suave y seca.

​—Oh, no tiene nada que ver con los documentos, querida. Tiene que ver con tu falta de visión de la realidad. Creo que eres una chica inteligente, Mía, pero pecas de una ingenuidad bastante patética. Lo que pasó el viernes en el bar, por ejemplo... Supongo que en tu cabeza te pareció una escena romántica o un triunfo personal sobre mí.

​Mía cruzó los brazos bajo el pecho y ladeó la cabeza, mirándola a los ojos.

​—Yo no compito con nadie, Vanessa. Y lo que pasó el viernes fue una decisión de Leónidas, no mía.

​—Una decisión impulsiva motivada por el compromiso de proteger a la familia de tu madre, nada más —corrigió Vanessa con tono incisivo y venenoso—. Leónidas es un hombre de treinta años, de una posición social consolidada y con un futuro brillante por delante. Él necesita a su lado a una mujer de su nivel, Mía. Una mujer que sepa comportarse en cenas de gala, que entienda de finanzas internacionales, que sepa ser una aliada estratégica en el mundo corporativo. No a una jovencita universitaria que viste ropa provocativa y arma espectáculos de celos en bares de tercera.

​El golpe bajo estaba calculadamente diseñado para minar la autoestima de Mía, pero Vanessa había calculado terriblemente mal a la persona que tenía enfrente.

​Mía sostuvo la mirada de la mujer sin que le temblara un solo músculo del rostro. Lejos de amedrentarse o mostrarse herida, una sonrisa lenta, llena de seguridad y sarcasmo fino, comenzó a dibujarse en los labios de la joven.

​—Es fascinante escucharte hablar de 'niveles' y 'alianzas estratégicas', Vanessa —dijo Mía con una voz suave pero tajante como una navaja—. Se nota que has dedicado mucho tiempo a armar la teoría perfecta de lo que Leónidas necesita. Pero parece que se te olvidó un pequeño detalle en toda esa ecuación ejecutiva.

​Vanessa frunció levemente las cejas, perdiendo por un instante el control de su máscara de frialdad.

​—¿Ah, sí? ¿Y qué detalle se me olvida según tú?

​Mía dio un paso hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambas con una presencia arrolladora.

​—Se te olvida que Leónidas no es un proyecto de inversión ni una licitación pública —murmuró Mía mirándola fijamente—. Es un hombre. Y por más elegancia, finanzas y cenas de gala que le ofrezcas en un plato de plata, cuando él busca a una mujer de verdad, no te busca a ti. Te aseguro que lo último en lo que piensa Leónidas cuando está conmigo es en los balances financieros de la empresa.

​El rostro de Vanessa se volvió blanco como la tiza. La audacia de la respuesta y la seguridad aplastante de Mía la dejaron sin réplica por unos segundos.

​—Eres una insolente —susurró Vanessa con la voz temblando de rabia contenida.

​—Soy realista —corrigió Mía, acomodándose la carpeta de documentos sobre el brazo antes de dar un paso hacia la salida—. Que tengas buen día, Vanessa. La propuesta de prensa ya está en tu escritorio. Y un consejo gratis de mujer a mujer: no te estreses tanto por las alianzas estratégicas, que las arrugas de la frente no se disimulan con nada.

​Mía abrió la puerta del despacho y salió a pasos tranquilos y elegantes, dejando a Vanessa congelada junto a su escritorio, echando humo por los poros y masticando una derrota humillante.

​Sin embargo, al caminar por el pasillo en dirección a los ascensores, a Mía le ardía la sangre. Sabía que Vanessa no se quedaría de brazos cruzados y que intentaría utilizar cualquier recurso para interponerse entre ella y Leónidas. Pero en lugar de asustarse, Mía sintió que un plan de venganza perfecto y sumamente picante comenzaba a tomar forma en su cabeza.

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Martha Divas Delgado
❤️❤️❤️🤭🥰 estoy henamorada☺️
Martha Divas Delgado
hay Vanesa te van a ASER k comas polvo en tu caida🤭
Martha Divas Delgado
🥰me encanta mia sabe lo k quiere❤️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja jajaja pobre leonidas☺️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja leonidas cuídate por k mia te comerá y🤭 completito
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