Lucía Belén Carpenter planeó su boda de ensueño con los gustos de su prometido, un futbolista reconocido, Mateo Ferreti.
Siete días antes de la boda, ella descubre de la peor manera la traición que no solamente la destruiría sentimentalmente, sino que afectaría su reputación.
En un acto cometido por la rabia y el dolor, ella cometió un grave error... destrozar algo que no le pertenecía a su prometido, sino a un futbolista inocente y desconocido para ella.
El odio y el deseo de venganza la unirá a un ese hombre.
¿Qué pasará cuando ellos deban atravesar una gran exposición como una pareja consolidada? ¿Su mutuo deseo de venganza podrá convertir su matrimonio en algo más que un acuerdo o la venganza los consumirá?
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SENTIRSE HALAGADO
CAMERON ALISTAIR
Desempacamos en una casa en medio de la nada. Es hermosa, espaciosa y también acogedora. Aunque también me sorprende que mi esposa haya deseado venir a un sitio como este cuando podría haber ido a cualquier lugar del mundo. ¿No tenía lugares que quería conocer?
Si este destino de vacaciones no me resultara lo suficientemente extraño, que ella me haya pedido una tarjeta SIM en vez de un obsequio fue lo más insólito que una mujer me haya pedido nunca.
Cuando estuve a punto de casarme, quien fue mi prometida no era pretenciosa tampoco, pero de vez en cuando me pedía algo de manera indirecta. Era enmascarado en una dulce solicitud: "mi amor, ¿No crees que esos zapatos se me verían hermosos con el vestido rojo?" y obviamente yo los compraba para ella. Era detallista, cariñoso, el mejor hombre que podía.
Algunas mujeres con las cuales me relacioné se me acercaron por interés. Creían que por ganar dinero yo estaba dispuesto a gastar todo en fiestas y obsequios costosos, pero no era así.
Después de una temporada de fiestas y diversión, viendo cómo varios jugadores perdían su futuro cayendo en vicios fue que aprecié otro tipo de vida con más tranquilidad y consciencia. Según puedo notar, Belén parece afín a mis gustos o más extremista con ellos.
Después de instalarnos, ella empezó a buscar alimentos. Yo no tenía idea si habría algo aquí o si teníamos que ir de compras. No conocía el lugar tampoco, ¿Habría algún mercado en el GPS?
--¿Vas a quedarte mirándome o me ayudarás a preparar algo? No sé tú, pero yo muero de hambre-- Ella me sacó de mis pensamientos mirándome desde la cocina con las manos en sus caderas
Me reí. Ella resultaba adorable pretendiendo ser mandona.
--Dime que tienes en mente-- Subí mis mangas, dispuesto a ayudarle
--Lávate las manos antes-- Una nueva orden llegó antes de poder buscar un cuchillo
--Si, comandante-- Hice una señal que pretendió ser un saludo militar y la vi reír aunque pretendió no hacerlo
--Bien. Cortarás la carne y luego buscarás allí algunas fuentes o lo que sea que haya. ¿Quién pondría las alacenas tan altas?
--Ahora no te molesta mi altura, ¿No es así, pequeña?-- Me burlé, pero se volteó para buscar verduras
--Claro, como él no tiene nada pequeño se burla-- Masculló enfadada, aunque la escuché. Lejos de sentirme insultado o criticado le miré el lado positivo: podía referirse a algo íntimo también y eso era halagador
Al terminar con la carne, literalmente me corrió de la cocina.
--Tener hambre te pone de mal humor, según parece-- Me acerqué de nuevo sin invadirla para que cocinara tranquila
Si mi esposa es mandona, mi madre en la cocina es un sargento. Mejor no tentar a la suerte.
--No es así, bueno... tal vez un poco. Finalmente, podré cocinar algo a mi gusto y eso me emociona porque en casa de mis padres no tenía autoridad ni para elegir el menú una vez al mes
--¿Tan mala era tu vida allí?-- Pregunté sin poder contenerme
Belén encendió la cocina y comenzó a preparar la carne.
--Mi hermana y mis padres tenían gustos similares. Yo, por el contrario, en ese aspecto fui la oveja negra de la familia
--Pareces saber lo que estás haciendo-- Observé todo con detenimiento
Ella le había quitado la grasa a la carne. No había utilizado mucha sal tampoco para condimentarla. Al parecer en verdad le gusta la comida saludable. Se que no buscaba impresionarme, pero lo hacía. Sigo una dieta porque soy un deportista, pero será agradable poder comer con ella y no un menú distinto como me ocurrió varias veces.
--No sé que comes normalmente. ¿Eres alérgico a algo?-- Preguntó dándome su atención por algunos segundos
--A Mateo, creo que a nada más
--Padecemos la misma alergia. Podría creer que eres mi alma gemela-- Creo que fue la única vez que bromeó conmigo
Salí de la cocina cuando algunos recuerdos llegaron a mi sobre mi estado al momento en el que mi ex prometida rompió nuestro compromiso dejándome con todos los preparativos listos.
No la amo en este momento, pero si lo hice. Yo estaba devastado. Intentaba entenderla y comprender en qué había fallado para merecer lo que hizo. Tenía compromisos futbolísticos para los que debía estar concentrado, aunque eso me costó demasiado. Cumplía mis deberes y luego me encerraba en el apartamento a pensar y lamentarme.
Belén no parece deprimida. Ella reaccionó con furia y tal vez está lo suficientemente molesta para llorar o es demasiado fuerte para poder deprimirse. No lo sé.
Evité mencionarle algo a mi esposa sobre las noticias de la boda. Vi un par en mi teléfono antes de viajar y también recibí algunos mensajes. Según entiendo, la atención por la boda de Mateo y su hermana no fue completamente el foco de las noticias. Sin esperarlo o planearlo les habíamos eclipsado el protagonismo o quizás, robamos parte de el.
Todavía tendré que darle explicaciones a mi familia. No creo que mis padres lo aprueben, principalmente mi madre. La imagino diciéndome algo como: "será mejor que la cuides porque ella es tu esposa y a ti no te hizo nada".
No planeo descargar mi frustración pasada en Belén. Tendría que ser un completo estúpido para eso. Ella es una aliada. Podemos no amarnos, pero intentaré que nos llevemos lo mejor posible porque si no lo hacemos aún tendremos que vernos cada día y dormir juntos.
Ella me saca de mis pensamientos cuando grita mi nombre desde la cocina.
--Todo está listo, ¿Puedes poner los platos?
--¿Ya? Si que cocinaste rápido
--¿Tenía que tardar demasiado? Comer y luego dormir después de tantas horas de viaje me resulta una idea estupenda
--Tienes razón. Fue un día muy largo y los dos estamos cansados. Déjame llevar esto-- Tomé la bandeja que sostenía y después preparé la mesa
Los dos bostezamos cuando nos sentamos. Ella sirvió comida en los dos platos y yo serví el agua.
--Cocinas rico. Gracias por esto-- Señalé mi plato
--De nada-- Volvió a bostezar
Después de que termináramos de comer me di cuenta de que no se iría a la cama sin haber limpiado, así que fui a ayudarla. Esa es otra de las cosas que mi madre nos enseñó a mi hermano y a mi: la limpieza y el orden no solamente es algo femenino.
Lucía Carolina se va a arrepentir