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DE EX NOVIA A MADRASTRA

DE EX NOVIA A MADRASTRA

Status: En proceso
Genre:Mafia / Amor prohibido / Casada Con Mi Ex's Familiar
Popularitas:737
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

sin espoiler

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bliain ó shin/ UN AÑO ATRÁS

Una hora después de abandonar el salón, Kalel seguía sin poder tranquilizarse.

Había entrado en su habitación y cerrado la puerta.

Se dejó caer sobre el borde de la cama.

Las palabras de su padre continuaban repitiéndose en su cabeza.

«Es mi pareja.»

Kalel apretó los ojos.

No quería pensar en ello.

Pero, cuanto más intentaba olvidarlo, más recuerdos aparecían.

Hasta que uno de ellos lo llevó exactamente un año atrás.

 

—Tenemos que hablar.

Mirelith estaba sentada frente a Kalel en una pequeña cafetería.

Había notado desde que él llegó que algo no estaba bien.

—¿Qué sucede?

Kalel permaneció en silencio unos segundos.

Habían sido novios durante bastante tiempo.

Ella conocía perfectamente sus gestos.

Y aquel silencio no le gustaba.

—Creo que deberíamos terminar.

Mirelith se quedó inmóvil.

—¿Qué?

Kalel bajó la mirada.

—Quiero terminar nuestra relación.

Ella tardó unos segundos en reaccionar.

—¿Por qué?

—Porque siento que ya no estamos funcionando.

Mirelith lo observó con incredulidad.

—¿Desde cuándo piensas eso?

—Desde hace un tiempo.

—¿Y por qué nunca me dijiste nada?

Kalel no tenía una respuesta convincente.

Simplemente había comenzado a sentir que necesitaba estar solo.

Quería conocer otras personas.

Quería experimentar cosas nuevas.

Y pensaba que terminar ahora sería mejor que continuar en una relación que ya no sentía igual.

—No quiero seguir fingiendo —dijo finalmente.

Mirelith tragó saliva.

—¿Entonces ya no me quieres?

Kalel permaneció callado.

Ese silencio fue suficiente.

Mirelith bajó lentamente la mirada.

—Entiendo.

Su voz apenas fue audible.

Kalel sintió cierta culpa.

Pero también alivio.

Pensó que aquella sería la última conversación importante que tendrían.

—Espero que algún día podamos ser amigos.

Mirelith levantó la mirada.

—No puedo prometerte eso.

Kalel asintió.

—Lo entiendo.

Ella tomó su bolso.

Antes de levantarse, lo miró una última vez.

—Solo quiero que recuerdes una cosa.

—¿Qué?

—Fuiste tú quien decidió terminar.

Kalel bajó la mirada.

—Lo sé.

Mirelith se puso de pie.

—Entonces no vuelvas después preguntándote por qué seguí adelante.

Kalel no respondió.

Ella salió de la cafetería.

Y aquella fue la última vez que estuvieron juntos como pareja.

 

El recuerdo desapareció.

Kalel abrió los ojos.

La habitación volvió a aparecer frente a él.

Se quedó mirando el techo.

Ahora entendía algo que un año atrás no había comprendido.

Cuando terminó con Mirelith, creyó que siempre tendría la posibilidad de regresar.

Como si ella fuera a quedarse esperando.

Como si el tiempo no fuera a cambiar nada.

Pero había pasado un año.

Y ella había conocido a Christopher.

Su padre.

Kalel se levantó y comenzó a caminar por la habitación.

—Yo terminé con ella...

Se detuvo frente al espejo.

—Yo fui quien la dejó.

Aquella verdad era imposible de negar.

Entonces recordó otra parte de aquella tarde.

Después de la ruptura, Mirelith le había dicho algo más.

«Algún día encontrarás a alguien que te haga feliz. Y yo también encontraré a alguien que me haga feliz.»

En aquel momento, Kalel simplemente había asentido.

Nunca imaginó que esas palabras terminarían convirtiéndose en su peor pesadilla.

Porque Mirelith había encontrado a alguien.

Y ese alguien era Christopher.

Su padre.

Kalel se pasó una mano por el cabello.

—¿Por qué él?

No era una pregunta que pudiera responder.

Christopher era mayor.

Mucho mayor.

Pero, al mismo tiempo, Kalel sabía que su padre siempre había sido diferente con Mirelith.

Recordó las veces que ella había visitado la mansión cuando todavía eran novios.

Christopher siempre la había tratado con respeto.

Siempre había sido amable con ella.

En aquel entonces, Kalel nunca había pensado demasiado en ello.

Ahora cada recuerdo parecía tener un significado diferente.

Bajó la mirada.

—Esto no puede estar pasando.

Pero estaba pasando.

Y lo peor era que no podía culpar completamente a Mirelith.

Ella no había sido quien terminó la relación.

Había sido él.

Kalel se sentó nuevamente.

Por primera vez, sintió el peso real de aquella decisión.

Había dejado ir a Mirelith pensando que podría vivir perfectamente sin ella.

Y ahora la veía feliz con otra persona.

Una persona que, además, era su propio padre.

 

En el salón, mientras tanto, Mirelith hablaba tranquilamente con Christopher.

—No quiero que tengas problemas con él por mi culpa.

Christopher negó con la cabeza.

—No eres responsable de sus emociones.

—Pero es tu hijo.

—Precisamente por eso debe aprender a respetar mis decisiones.

Mirelith sonrió ligeramente.

—¿Siempre eres tan terco?

—Solo cuando tengo razón.

Ella soltó una pequeña risa.

Christopher la miró con cariño.

—No quiero que te preocupes por lo que diga Kalel.

—Intentaré no hacerlo.

—Bien.

Mirelith asintió.

Christopher tomó nuevamente la pequeña caja que le había entregado antes.

—Además, todavía no has terminado de mirar tu regalo.

Mirelith sonrió.

—Ya te dije que me encantó.

—Entonces me alegra.

Por primera vez desde que había llegado, Mirelith se sintió completamente tranquila.

Mientras tanto, en el piso superior, Kalel seguía recordando aquella tarde de hacía un año.

La ruptura que él había considerado definitiva.

La decisión que él había tomado.

Y que ahora no podía deshacer.

Porque Mirelith había seguido adelante.

Y quizá aquello era precisamente lo que más le dolía.

No haberla perdido cuando terminó con ella.

Sino descubrir, demasiado tarde, que realmente la había perdido.

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