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CUANDO TERMINE LA NOCHE

CUANDO TERMINE LA NOCHE

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

¿Puede un hombre enamorarse de una mujer que vive de las noches? Adrián Valdés lleva años casado con Elena, una mujer que enfrenta una enfermedad terminal. Cuando el dolor y la soledad lo llevan a buscar compañía fuera de su hogar, conoce a Valeria, una mujer misteriosa que trabaja de noche para sacar adelante a su hija.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Un día más

El regreso a la ciudad se realizó al día siguiente.

Adrián condujo despacio, evitando los baches y las curvas pronunciadas. Elena iba en el asiento delantero, con una manta sobre las piernas y la cabeza apoyada contra el respaldo.

Mateo y Nicolás viajaban detrás.

Durante el trayecto, Elena observó el paisaje por la ventana. Los árboles fueron quedando atrás, reemplazados poco a poco por edificios, avenidas y semáforos.

—No quiero que conduzcas como si llevaras una caja de cristal —dijo.

Adrián sonrió.

—No eres una caja de cristal.

—Entonces deja de frenar antes de tiempo.

—El médico dijo que debías ir cómoda.

—El médico también dijo que debía descansar, y aquí estoy, discutiendo contigo.

—Eso demuestra que te sientes mejor.

—No te emociones.

Los muchachos rieron desde el asiento trasero.

Durante unos minutos, el automóvil se llenó de una alegría sencilla. Adrián miró a Elena y sintió agradecimiento.

No pensaba en el tiempo que les quedaba.

No quería medirlo.

Solo deseaba conservar aquel instante: su esposa bromeando, sus hijos riendo y la carretera extendiéndose delante de ellos.

Cuando llegaron a casa, Elena pidió que la ayudaran a entrar caminando.

Adrián quiso llevarla en brazos, pero ella se negó.

—Puedo hacerlo.

—No tienes que demostrar nada.

—No estoy demostrando nada. Solo quiero entrar a mi casa con mis propios pies.

Adrián permaneció a su lado, preparado para sostenerla si lo necesitaba. Elena avanzó lentamente hasta la sala.

Allí estaban las fotografías familiares, el piano que casi nunca usaban y la lámpara que ella había elegido durante el primer año de matrimonio.

Elena recorrió la habitación con la mirada.

—Extrañaba este lugar.

—Podemos quedarnos aquí todo el tiempo que quieras.

—Eso espero.

Después visitó la habitación de los muchachos. Mateo había dejado libros sobre la cama y Nicolás tenía ropa tirada junto al armario.

—Nada ha cambiado —dijo Elena.

—No hemos tenido tiempo —respondió Mateo.

—Siempre hay tiempo para ordenar.

—Mamá, acabas de llegar.

—Precisamente. No quiero morir viendo ese desorden.

El comentario provocó una risa general.

Adrián la observó desde la puerta.

Elena seguía siendo Elena. La enfermedad había debilitado su cuerpo, pero no había borrado su humor, sus gustos ni su manera de llenar cada espacio con su presencia.

Por la tarde, Adrián la llevó a la oficina.

Sus antiguos compañeros la recibieron con abrazos, flores y lágrimas disimuladas. Elena conversó con cada uno, preguntó por sus familias y recordó pequeños detalles que nadie más parecía conservar.

—No pensé que se acordara de mí —dijo una empleada.

—Elena se acuerda de todo —respondió Adrián.

Ella lo miró.

—De algunas cosas.

Antes de marcharse, pidió quedarse a solas en su antiguo despacho.

Adrián la acompañó.

Sobre el escritorio había una fotografía de ambos en una celebración de la empresa. Elena la tomó entre sus manos.

—Éramos jóvenes.

—Todavía lo somos.

—Habla por ti.

Adrián se acercó.

—Te amo.

Ella levantó la mirada.

—Lo sé.

—No importa lo que ocurra, siempre serás parte de mi vida.

—No quiero que me conviertas en una estatua.

—Nunca haría eso.

—Prométeme que recordarás mis defectos también. Que recordarás cómo me enfadaba, cómo te hacía dormir en el sofá y cómo gastaba más de la cuenta en zapatos.

—Esos son precisamente los recuerdos que más me gustan.

Elena sonrió.

Adrián la abrazó con cuidado.

No había culpa en ese abrazo. Tampoco despedida.

Solo amor.

En otro lado de la ciudad, Valeria terminaba de acomodar la cocina de su nuevo apartamento. Alma hacía la tarea en la mesa recién comprada.

Valeria recibió una llamada del administrador.

—Mañana debe venir a firmar unos documentos finales.

—Estaré allí.

—También necesitará revisar el seguro de la propiedad.

—De acuerdo.

Cuando colgó, se quedó mirando por la ventana.

La ciudad comenzaba a iluminarse.

No sabía dónde estaba Adrián ni qué estaba haciendo. No sabía si pensaba en ella.

Pero, por primera vez, no permitió que la incertidumbre le robara la paz.

Tenía a Alma.

Tenía una casa.

Y aunque el amor de Adrián continuaba viviendo en un rincón de su corazón, Valeria estaba aprendiendo a vivir sin perseguirlo.

Esa noche, Adrián se acostó junto a Elena.

Ella durmió con la cabeza apoyada sobre su pecho.

Él permaneció despierto, acariciándole el cabello.

No esperaba nada.

No deseaba que el tiempo corriera.

Solo agradecía tenerla allí.

Y por primera vez en mucho tiempo, comprendió que amar a dos personas no significaba querer perder a una de ellas.

1
Helizahira Cohen
Fue interesante, la vida es complicada, Elena sabía que el debía seguir y de estar viva , Valeria tendría otra historia
Helizahira Cohen
pero como la vio. me perdí
Helizahira Cohen
pero esa gente es metiche , Adrian es libre. la muerte de Elena fue por su enfermedad y el estuvo alli en todo
Helizahira Cohen
tiene unas contradicciones pero es bien interesante, felicidades por la novela
Helizahira Cohen
Me parece interesante, pero siento que Valeria se desubica, él por ahora no puede dejar a Elena, es triste pero es mi opinión
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