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Esposa Despreciada

Esposa Despreciada

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Síndrome de Estocolmo
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Miry - C

La vida de Elif se vio trágica cuando el hombre más poderoso del pueblo la obligó a contraer matrimonio. Pero resultaba que era un hombre que cuatriplicaba en edad, por lo que en la consumación, murió de un infarto, quedando ella como heredera de toda esa fortuna.
Elif creyó que todo terminaba ahí, no obstante, aparecieron los familiares de aquel hombre, y la obligaron a contraer matrimonio con el nieto de su difunto esposo, un joven de 23 años, que la odiaba y despreciaba con cada segundo de su vida, por haberse quedado con todo lo que les pertenecía.

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7

—¿¡Pregunté si rebuscaste en mi maletín!? —se acercó apretando los dientes y mirándola con frialdad.

Cuando Elif levantó la mirada y la conectó con aquellos celestes ojos, vio en ellos fuego, el cual se incrementó en el momento en que afirmó.

—Sí —se levantó. Era pequeña; Burak le sacaba una cabeza de más, ella apenas le llegaba por el hombro. Al quedar parada frente a él, dijo—: Lo llevé para que el abogado lo revise.

Los dientes de Burak se apretaron más, chirriaron como caña seca partiéndose. Los puños se ajustaron, haciendo brotar las venas de sus manos. Mirándola con ojos afilados, caminó más hacia ella y, sin desconectar la mirada, gruñó:

—¿Con qué derecho?

Elif pasó gruesa saliva cuando aquel joven la cuestionó.

—¿¡Quién te dijo que podías hacer eso!? —le gritó, escupiéndole la cara.

Mientras ella pensaba en qué responder, Burak la tomó de los brazos y apretó con mucha fuerza la piel, logrando que de los ojos de Elif rodaran las lágrimas.

Al ver aquellos ojos iluminados, la fue soltando, pero aún dentro de él habitaba la ira. Antes de que esta lo hiciera cometer una locura, se alejó, dio la vuelta y salió de la suite.

Tras cerrarse la puerta, Elif acarició sus brazos, subió los pies al mueble y se abrazó con sus propios brazos. Sollozó y limpió las lágrimas que salían sin cesar.

En cuanto a Burak, bajó como un león enjaulado, se adentró en el coche y se dirigió a la universidad. Apenas cruzaba los veintitrés y estaba en su último año.

Al bajar del coche trató de cambiar su malgenio, pero cuando vio a su primo le fue imposible hacerlo. La escena de aquella noche le llegó como una avalancha. Esos recuerdos golpearon su corazón y su mismo ego. Para él era inaudito haber sido traicionado, engañado con su propia sangre.

Serkan, su primo, lo evitó. En el momento en que lo vio ingresar, prefirió no enfrentarse a él, ya que los espectáculos eran lo que menos le gustaba presenciar, y mucho menos ser partícipe de ellos.

Después de salir de la universidad, Burak fue a casa de sus padres. Apenas llegó fue cuestionado:

—¿La hiciste firmar? —cuestionó su hermana. Burak le echó una mirada asesina— ¿Qué dije? —detestaba que todos ahí esperaran que él hiciera todo para que luego todos disfrutaran de la fortuna.

—Burak, ¿cómo te fue? —preguntó Cem saliendo del despacho—. ¿Tuviste una noche de bodas increíble? —sonrió.

Después de saborear el vino que había quedado en sus labios, Burak respondió:

—Fue la peor noche de mi vida —se giró y llenó nuevamente la copa—. Ella no es tan tonta como todos piensan —se giró y comunicó—. Todo se fue al carajo. Mientras yo dormía, ella le entregaba el documento a Alper. Así que ahora mismo el abogado del abuelo está revisando ese papel.

—¿¡Qué!? ¿¡Pero cómo fuiste tan estúpido para hablarle de eso la misma noche de consumación!?

Ante el insulto de su padre, Burak apretó la copa.

—¡Eres un inútil! ¡No sirves para nada! ¡No te di el documento para que se lo mostraras anoche! Si te lo di fue para que lo leyeras y, poco a poco, le fueras hablando de los puntos que estaban ahí.

—Lo que más quiero es salir de esto. Creí que si firmaba esa misma noche no tendría que seguirla viendo.

—La cagaste, y la cagaste bien feo. ¿¡Qué de difícil puede ser acercarse a una joven como ella y hablarle bonito, endulzarla con palabras hermosas!?

—Es más difícil de lo que piensas. Yo no soporto estar cerca de esa mujer, menos acercarme a ella para mostrarle algo que no siento.

—Pues debes hacerlo. Tienes que acercarte a ella, ilusionarla, si es posible enamorarla para ganarte su confianza. Tienes tres años para acostumbrarte y lograr quitarle todo. La muchacha no es fea; no veo dónde está lo complicado.

Posando la copa sobre la mesa con brusquedad, salió dejando un torbellino detrás de él. Llegó a la alberca y caminó de un lado a otro.

Burak se sentía podrido con todo lo que estaba pasando. Había algo en su garganta que le impedía respirar con normalidad; sentía ganas de vomitar. Quizás era por la borrachera que se pegó anoche, o porque le resultaba sumamente asqueroso estar casado con la mujer de su abuelo, y sobre todo tener que seducirla para conseguir lo que su padre le pedía.

Con gran frustración se sentó en una de las sillas y así se quedó pensando en lo que se había convertido su vida. Cuando su mamá se sentó a su lado, dejó caer el cuerpo hacia atrás y cerró los ojos.

—Si vienes a decirme lo mismo que mi padre, mejor regresa por donde viniste.

—Sí voy a hablarte de eso, pero no de la forma en que tu padre lo hizo.

Burak enarcó una ceja y miró a su madre.

—Hiciste muy mal en presentarle el contrato el mismo día de la boda. Lo que tienes que hacer es enamorarla.

—Fue la esposa de mi abuelo. Me da asco…

—Cariño, entiendo. Créeme que te entiendo. Pero debes darte cuenta de que dentro de unos meses no tendremos nada, que nos quedaremos en la calle, porque ya ni esta casa es nuestra.

—¿Y todo por qué? ¡Por el maldito vicio de mi padre y el tuyo!

Reyhan bajó la mirada y suspiró.

—¿Para eso quieren el dinero del abuelo? ¿Para derrocharlo en los casinos? —refutó molesto y se levantó.

—No, ya no estamos asistiendo a esos lugares. Solo necesitamos pagar las deudas y la hipoteca de la casa.

—¡No te creo nada!

Se propuso a salir, pero se detuvo cuando su madre le dijo:

—Si no logras que esa pueblerina firme ese contrato, no podrás terminar la universidad. Recuerda que aún te falta este semestre y el próximo. Y si no consigues que ella te dé acceso al dinero, tu carrera se verá trincada.

Burak se giró y replicó:

—Solo por eso lo haré. Por mí y por nadie más.

Quería decirle que una vez obtenido el dinero no verían ni un centavo, pero decidió callar. Decidió guardarse solo para él sus planes. Burak subió a su habitación, empezó a empacar todas sus cosas. Iba a salir de esa casa. Ahora que estaba casado con Elif, se mudaría a la mansión que su abuelo tenía en la capital.

Una vez que recogió todo, salió, subió al coche y se dirigió al hotel. Cuando llegó encontró a Elif en el balcón de la habitación. Al verlo, ella bajó la mirada. Su cuerpo tembló porque imaginaba que él iba a terminar con lo que empezó, y si ella no firmaba, la obligaría a hacerlo.

—Recoge todo. Nos vamos de aquí.

Al escuchar eso, Elif soltó un suspiro.

Vio al joven salir de la habitación. Tras cerrarse la puerta, agarró el celular y le escribió al abogado. Este le llamó de inmediato.

—Lo más seguro es que te lleve a casa de sus padres o a la mansión de su abuelo. De todos modos, mantén encendido tu GPS.

Elif agradeció y cortó la llamada. Seguido, arregló todas las bolsas que por la mañana había comprado. Sosteniéndolas en sus manos, salió.

—¿Comiste algo?

Asintió. Ahora que el señor Alper le había dejado una tarjeta, no iba a morir de hambre. Quizás no gastaría en otras cosas, pero en comida sí. Ella debía vivir para cuando su hermano saliera de prisión estar ahí para recibirlo, o para cuando su madre se encontrara mejor estar a su lado para apoyar a sus hermanos menores.

—Bien, entonces vamos.

Burak tomó la delantera, dio algunos pasos y de pronto se detuvo en seco. La regresó a ver, bajó la mirada a las bolsas que colgaban de las delicadas manos de Elif y, sintiendo una puja en su interior, accedió a tomarlas y llevarlas.

La caballerosidad era algo que no iba con él, al menos no con mujeres que no le interesaban en lo más mínimo. Pero si quería empezar a ganarse la confianza de Elif, si quería lograr su objetivo, debía empezar a comportarse con amabilidad.

Cuando Burak quitó las bolsas de sus manos, Elif se tensó, pero su corazón iba en alerta. Aquel hombre era muy extraño. Sabía que no daba un paso sin nada a cambio, pues en la noche le ofreció algo de comer para después querer obligarla a firmar un papel donde ella le daba poder absoluto sobre toda la fortuna. Ni siquiera era un documento obligándola a renunciar a la fortuna, ya que si hacía eso, todo iría a parar a manos de directivos de fundaciones.

Al estar en el parqueadero, guardó las bolsas en la parte trasera. Al ver a Elif parada como una estatua, se acercó y le abrió la puerta. Sintió fastidio de ver que esa mujer, siendo una campesina ignorante, se daba aires de muy importante y no podía abrir la puerta del coche.

1
Ana Elena Jiménez
ojalá las cosas mejoren aunque sea un poquito ahora que está su hermano
Ana Elena Jiménez
excelente trama
Ana Elena Jiménez
ay Dios que susto pensé que se lanzaría
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😢😢😢😢
Ana Elena Jiménez
bueno ni modo con Burak se vive en un sube y baja de emociones
Ana Elena Jiménez
😮😮😮😮
Ana Elena Jiménez
😮😮😮🫣🫣🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮😮😮🫪🫪🫪
Ana Elena Jiménez
no un momento ,eso fue culpa de los, que iban hacer tú suegros por su ambición
Ana Elena Jiménez
😮😮🫪🫪
Ana Elena Jiménez
👏👏👏👏👏👏
Ana Elena Jiménez
Dios con esta historia se sufre de una y mil maneras 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
ya sabía yo que tenía otra enemiga mas
Ana Elena Jiménez
🫣🫣🤭🤭
Ana Elena Jiménez
santa maracha será que está embarazada
Ana Elena Jiménez
😢😢😢😢
Ana Elena Jiménez
eso es obra del miserable dizque papá tuyo
Ana Elena Jiménez
viejo demente 😡😡
Ana Elena Jiménez
🙄🙄🫣🫣
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