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BAJO LA CLAUSULA DE TU AMOR

BAJO LA CLAUSULA DE TU AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rocío Vega, empresaria de moda de 24 años, arrastra la culpa de llevar seis años distanciada de su hermana. Cuando esta fallece trágicamente dejando huérfanos a Lucas (5 años) y Mía (3 años), el mundo de Rocío da un vuelco total.
En la notaría se encuentra con Mario Alva, el atractivo y frío CEO de una corporación de cruceros de lujo. Para su sorpresa, el testamento incluye una cláusula ineludible: para mantener la custodia de los niños y evitar que vayan a un orfanato, deben convivir juntos bajo el mismo techo.
El choque entre la empresaria que regala sueños y el magnate de alta mar es inmediato. Pero entre crisis médicas nocturnas e inspectores judiciales, las defensas caen. La paciencia de Mario empezará a sanar los traumas del pasado de Rocío, encendiendo un deseo irrefrenable.
Sin embargo, una sombra acecha: la muerte de sus hermanos no fue un accidente y alguien en la naviera los vigila. ¿Podrán salvar a los niños y descubrir que la cláusula más estricta era la del amor?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 8. EL EXAMEN DEL SISTEMA Y UNA PEQUEÑA VICTORIA

POV ROCÍO

El reloj marcaba las cuatro de la tarde cuando el timbre de la casa sonó con una insistencia que me puso los pelos de punta. Acababa de colgar la llamada con el equipo técnico de mis tiendas virtuales; la web ya volvía a estar operativa, pero yo estaba exhausta, con el ordenador portátil todavía echando humo sobre la mesa del comedor.

Mario seguía encerrado en el despacho de la planta baja. Su junta de emergencia con Miami se había alargado y, por los gritos apagados que escuchaba a través de la madera, la crisis del crucero estaba lejos de solucionarse.

Caminé hacia la entrada y abrí la puerta, esperando encontrar a Lucas y a Mía regresando del colegio. En su lugar, me topé con una mujer de unos cuarenta y cinco años, vestida con un traje de chaqueta gris arrugado, que cargaba una tablet corporativa y un bolso de piel gastada. Tenía una expresión severa, de esas que han visto demasiadas desgracias como para dejarse conmover fácilmente.

—¿Rocío Alva? —preguntó, revisando la pantalla de su dispositivo sin mirarme a los ojos.

—Sí, soy yo. ¿Quién es usted?

—Soy Silvia Méndez, trabajadora social asignada por el Juzgado de Familia —declaró, mostrando una credencial oficial que llevaba colgada del cuello—. Vengo a realizar la primera inspección sorpresa de idoneidad para la tutela de los menores Lucas y Mía. Necesito pasar y evaluar las condiciones de la vivienda y la presencia de ambos tutores legales.

El corazón me dio un vuelco. Se me secó la boca por completo.

—Claro... adelante, pase —hice un lado para dejarla entrar, sintiendo una oleada de pánico—. Disculpe el desorden, acabamos de instalarnos ayer mismo y...

—Las inspecciones sorpresa sirven precisamente para ver la realidad, no los escenarios preparados, señorita Alva —me interrumpió, cruzando el recibidor con paso firme mientras anotaba algo en su tablet. Su mirada analizó las cajas de mudanza apiladas en una esquina y la taza de café vacía sobre la mesa—. Según el expediente del testamento, la custodia se concedió de forma conjunta bajo la estricta condición de que tanto usted como el señor Mario residieran aquí a tiempo completo para dar estabilidad a los niños. ¿Dónde está el señor Mario?

—Él... él está en casa. Está en el despacho —respondí rápidamente, señalando la puerta del fondo—. Es el CEO de una compañía de cruceros internacionales y hoy ha tenido una crisis muy grave en el puerto de Miami. Lleva horas en una junta de emergencia.

La trabajadora social arqueó una ceja, anotando con agresividad en su tablet. Su rostro reflejó una mezcla de desdén y escepticismo.

—¿Una junta de negocios? Entiendo —soltó con una voz teñida de un sarcasmo gélido—. Así que en el segundo día de luto de sus sobrinos, el señor Mario prioriza las acciones de su empresa y sus barcos de lujo antes que la estabilidad emocional de los menores. Un perfil clásico de empresario ausente. Déjeme decirle algo, señorita Alva: el tribunal no se toma a la ligera estas tutorías. Si el señor Mario va a ser un tutor fantasma que delega el cuidado en usted o en terceras personas debido a sus "vuelos y crisis", consideraré seriamente emitir un informe desfavorable. Ese hombre me parece un impresentable que no comprende la gravedad de la situación. Pienso volver la próxima semana, y más le vale que su compañero esté disponible y enfocado en lo que realmente importa.

Intenté defender a Mario, explicarle que él había estado toda la noche despierto cuidando a Mía, pero la mujer me cortó con un gesto de la mano. Revisó las habitaciones de la planta baja con una frialdad clínica, tomó un par de notas más y se dirigió a la salida.

—Dígale al señor Mario que la próxima vez no aceptaré un despacho cerrado como excusa. Buenas tardes —sentenció antes de cruzar el umbral y cerrar la puerta tras de sí.

Me quedé temblando en el recibidor, con la espalda apoyada en la pared. El sistema legal nos estaba vigilando de cerca, y el menor error de Mario o mío podía destruir el futuro de los niños.

POV MARIO

Cuando por fin colgué la videoconferencia con Miami, sentí que me estallaba la cabeza. Habíamos logrado desviar el crucero a un astillero cercano y reubicar a los pasajeros, pero el coste financiero para la empresa iba a ser millonario. Salí del despacho frotándome las sienes, desesperado por un vaso de agua, y encontré a Rocío sentada en las escaleras. Tenía el rostro desencajado y la mirada fija en el suelo.

—¿Qué pasa? —pregunté, intuyendo que algo malo había ocurrido—. ¿Ha vuelto a llamar la vecina?

—Ha venido una trabajadora social del juzgado, Mario —dijo ella, levantando los ojos llenos de una profunda preocupación—. Una inspección sorpresa. Ha entrado hasta la cocina, ha visto que estabas encerrado en el despacho y me ha dejado claro que te considera un impresentable. Ha dicho que si vas a ser un "tutor fantasma", pedirá que nos quiten la custodia. Va a volver la semana que viene.

El cansancio se transformó en pura rabia en mi pecho.

—¿Un impresentable? ¡Estaba salvando los empleos de miles de personas y gestionando una crisis internacional! —exclamé, apretando los puños—. ¡Pasé la maldita noche en vela abrazando a Mía para que no se ahogara en sus pesadillas! ¿Cómo se atreve esa burócrata a juzgarme?

—¡Lo sé, Mario! ¡Yo se lo he dicho! —Rocío se puso de pie, dándo un paso hacia mí—. Pero al sistema no le importan tus motivos. Para ella, eres el típico rico que se esconde detrás de su dinero y su trabajo. Si la próxima semana no estás aquí, cenando con los niños y demostrando que eres un padre de verdad, Lucas y Mía terminarán en ese orfanato. Tenemos que ser más listos que ellos.

La discusión con Rocío sobre la inspectora nos mantenía con los nervios a flor de piel, compartiendo el mismo miedo visceral a perder la custodia. Pero antes de que la tensión pudiera escalar más, el sonido de la puerta principal abriéndose nos obligó a tragarnos la rabia de golpe.

—¡Tío Mario! ¡Tía Rocío! —el grito emocionado de Lucas retumbó en toda la casa.

El niño entró corriendo al recibidor, con las mejillas coloradas por el viaje en el autobús y los ojos brillando con una intensidad que no le habíamos visto desde que llegamos. Mía venía detrás, dando saltitos con una sonrisa de oreja a oreja. Lucas tiró la mochila al suelo sin importarle nada, abrió la cremallera a toda velocidad y sacó su cuaderno de hojas blancas, extendiendo la página frente a nosotros con sus manitas temblorosas.

En mitad del papel, justo al lado de la casita torcida que Rocío había ayudado a arreglar esa mañana con el truco de la cera, había un enorme sello de tinta roja con una carita sonriente que llevaba una estrella brillante, acompañado de unas letras grandes escritas por su maestro de preescolar: "¡Un dibujo precioso, Lucas!".

—¡Miren! —dijo el niño, con la voz entrecortada por la emoción y el orgullo infantil—. ¡El maestro me puso la estrella de los campeones y la colgó en la pared grande de la clase! Dijo que mi casita parecía de un cuento de magia. ¡Tenías razón, tía Rocío! ¡Usé el truco de frotar la cera con el dedito y funcionó!

Miré el papel y luego a Rocío. Vi cómo sus ojos se inundaban de lágrimas, pero esta vez eran lágrimas de pura felicidad y alivio. El impacto helado que nos había dejado la trabajadora social se disolvió en un segundo ante la alegría tan pura del pequeño.

—¡Sabía que lo harías, mi campeón! —exclamó Rocío, arrodillándose de inmediato para quedar exactamente a su altura—. Te lo dije, tú sabes pintar precioso. Estoy muy, muy orgullosa de ti, Lucas.

El niño, en un impulso de pura gratitud infantil que nos pilló a todos por sorpresa, dio un paso adelante, tiró el cuaderno al suelo y rodeó el cuello de Rocío con un abrazo rápido, apretando su carita contra su hombro. Fue un gesto de apenas tres segundos, pero vi cómo a Rocío se le cortaba la respiración de la emoción, quedándose congelada antes de corresponderle el abrazo con una ternura infinita. Cuando el niño se separó, se frotó la nariz un poco colorado, volviendo a su timidez habitual, pero el rechazo en su mirada había desaparecido por completo.

—Esto se merece una celebración en condiciones —dije, sintiendo que un calor extraño, reconfortante y muy familiar me llenaba el pecho por primera vez en días. Miré a Rocío y le dediqué una sonrisa cómplice—. Nada de cenas aburridas hoy. Voy a pedir unas pizzas y compraremos un pastel de chocolate. Hoy festejamos al artista de la casa.

—¡Siii! ¡Pizza de chocolate no, de queso! —gritó la pequeña Mía, saltando de alegría y contagiándonos a todos con su risa.

1
Cliente anónimo
Muy linda la historia de amor de Mario y Rocio y su resilencia, además de la protección a sus sobrinos
Carolina Molnár
Excelente historia...
Helizahira Cohen
Excelente novela 👍 muy buena, creo que no la han leído pero fue Excelente
Helizahira Cohen
Esta muy buena, interesante
Helizahira Cohen
se equivoco al irse y abandonar todo pero era una chica que no sabía nada y la hermana una adolescente que asumió el rol de mamá, no supieron manejarlo y se perdieron los mejores años de sus vidas
Helizahira Cohen
Empezó muy bien
EM
muy linda
Zulema Neme
Pobres Niños perder.a sus Padres y Enfrentar a su tía que no visito por tantos años a s Madre Enferma 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏. Dios los Consuele Angelitos ❤️❤️❤️
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