NovelToon NovelToon
El magnate dormido despertó… y juró no soltarme

El magnate dormido despertó… y juró no soltarme

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Posesivo / Novia sustituta / Completas
Popularitas:307.4k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Dupi

Renata creció siendo "la hija recuperada" de una familia que solo la quería para pagar sus deudas. Cuando la constructora de los Beltrán se hunde, el trato es simple: una boda con los Vargas a cambio de un rescate millonario. La novia debía ser Camila, la consentida de la casa. Pero Camila huye… y empujan a Renata al altar de un hombre que ni siquiera puede decir "sí": Maximiliano Vargas, el empresario más temido de México, lleva meses en coma.

Renata acepta sin pelear. Tiene sus propias razones —y una herida que nadie conoce—. Lo que no imagina es que, bajo esa apariencia de hombre dormido, Max está despierto. La oye. La observa. Y por primera vez en su vida, alguien la ve de verdad.

Cuando Max abre los ojos, el imperio entero contiene la respiración esperando el divorcio. En cambio, el hombre al que llaman "témpano de hielo" la toma de la mano frente a todos y se niega a soltarla. Mientras tanto, Renata empieza a mostrar quién es en realidad: una cirujana brillante que esconde más de un nombre, más de un secreto y un pasado que la persigue desde un hotel, cinco años atrás.

Entre suegras venenosas, una falsa primera dama del corazón, traiciones de familia y dos niños que aparecen donde menos se espera, Renata tendrá que decidir si se atreve a creer en el único hombre que la eligió cuando nadie más lo hizo.

Porque algunos secretos no se entierran. Regresan. Y este tiene los ojos de Max.

¿Y si el hombre que la compró fuera también el que perdió con ella lo que más amaba?

NovelToon tiene autorización de Dupi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19: La evidencia tiene nombre

—Escucha esto. Sin interrumpir, por favor.

Renata le puso a Zamora los audífonos en el escritorio y reprodujo el archivo. Después le pasó la tableta con tres semanas de trazos de EEG, ordenados por fecha, con las microactivaciones marcadas. Zamora escuchó la grabación dos veces, revisó los trazos, y durante todo ese tiempo no dijo una sola palabra.

Cuando terminó, se quitó los lentes y se talló los ojos.

—Renata. —Su voz tenía algo nuevo, algo que en él era casi emoción—. Esto es un caso de emergencia de mínima conciencia con progresión funcional documentada. De manual. Mejor que de manual. La correlación entre estimulación y respuesta está limpísima. —La miró—. Esto es publicable. Un caso así, bien escrito, va a una revista. Lo presentas en el congreso de neurorrehabilitación de octubre y te paras como autora principal.

—No es publicable. —Renata recogió la tableta—. Es privado.

—¿Por qué? —Zamora frunció el ceño—. Tienes entre manos el mejor caso de tu carrera y lo quieres meter en un cajón. ¿Por qué?

Renata no contestó esa pregunta. No le iba a explicar a Zamora que el paciente del caso era el hombre cuya mano había encontrado entre la suya al amanecer, ni que la idea de exponer ese cuarto, esas noches, esa voz de cuatro décimas de segundo, ante una sala de congreso llena de batas y de egos, le revolvía algo que no tenía nombre clínico.

—Hay un componente del caso que no puedo hacer público —dijo, eligiendo cada palabra—. Tiene que ver con la familia, con la seguridad del paciente. No es un capricho, Horacio. Si este caso sale a la luz con nombre y apellido ahora, le hago un favor a la persona equivocada. Te lo voy a poder explicar. Pero no hoy.

Zamora la miró largo rato. Llevaba tantos años conociéndola que sabía leer la diferencia entre la Renata que ocultaba algo por orgullo y la que lo ocultaba porque alguien podía salir lastimado. Esto era lo segundo.

—Está bien —dijo—. No te pregunto más. Por ahora.

En vez de seguir por ahí, Renata fue al grano.

—Necesito otra cosa de ti. —Dejó la tableta sobre el escritorio—. Quiero que me avales oficialmente como supervisora médica del caso. Tu firma en el expediente. Que conste que yo llevo el registro y que tú respaldas el criterio.

Zamora se recargó en la silla.

—Eso va a crear un conflicto de interés del tamaño de una casa, Renata. Eres la cónyuge del paciente. Cualquier abogado lo va a señalar.

—Soy la cónyuge —admitió ella, sin pestañear—. Y soy la única persona que lleva el registro completo de este caso desde la primera noche. La única que vio la progresión cuando el equipo de cabecera la estaba minimizando. Si me sacan por conflicto de interés, lo dejan en manos de gente que ya demostró que no lo estaba mirando. —Apoyó las manos en el escritorio—. Necesito blindaje, Horacio. Algo que diga, en papel, que tengo autoridad médica sobre este caso. Lo necesito pronto. Por razones que no te puedo explicar todavía.

Zamora la estudió un largo rato. La conocía. Sabía cuándo Renata pedía un favor por capricho y cuándo lo pedía porque el suelo se estaba moviendo bajo sus pies. Esto era lo segundo.

Sacó una pluma. Firmó.

—Por escrito y con mi nombre —dijo, deslizándole el documento—. Pero, Renata, si algún día esto llega a un juzgado, vas a tener que explicar por qué la esposa del paciente era también su médica. Ten lista esa explicación.

—La voy a tener. Gracias.

Zamora se quedó con la pluma en la mano un momento más. Y entonces, con el tono de quien deja lo peor para el final:

—Una cosa más. Por si no lo has visto. —Carraspeó—. Julián Ríos dio una segunda entrevista anoche. Esta vez fue menos cuidadoso. Habló de una "médica de élite", dijo que su nombre empezaba con R, dijo que "el mundo se sorprendería de quién es". Las redes hicieron el resto en tres horas. Ya hay gente poniendo tu nombre completo.

Renata miró el techo un segundo. Solo uno. Una micro-irritación cruzó su cara y desapareció. Julián, asustado, había decidido que la mejor forma de seguir siendo noticia era acercarse al fuego sin medir que el fuego también la quemaba a ella.

El teléfono vibró sobre el escritorio. Mensaje de Ximena:

"Renata, ya te mandaron al Twitter. Llevas como 2,000 menciones. Hay un hilo con tu nombre completo y una foto vieja de un congreso. ¿Qué hacemos? Dime y muevo."

Renata leyó. Cerró el teléfono. Volteó hacia Zamora.

—¿Tienes a la mano al abogado de comunicaciones del hospital? El que lleva lo de las demandas por difamación. Necesito que me lo prestes esta semana.

—Te lo presento mañana. —Zamora la miró con algo de preocupación—. ¿Vas a responder a lo de Julián?

—A su tiempo. Y no como él se imagina. —Renata guardó el expediente firmado en su carpeta, con cuidado, como se guarda un arma—. Primero el audio. Lo de Twitter puede esperar. Julián lleva años aprendiendo a hacer ruido. Yo llevo años aprendiendo a esperar el momento. —Se colgó la carpeta al hombro—. Y todavía no es el momento.

Porque Renata sí tenía con qué responderle a Julián. Tenía un video guardado en dos lugares, esperando. Pero usarlo ahora, para defenderse de un chisme de Twitter, sería tirar una bomba para matar un mosquito. El video valía mucho más que eso. Valía para el día en que Julián y Camila estuvieran los dos parados en lo más alto, creyéndose intocables, frente a toda la gente que les importaba. Ese día llegaría. Y ese día ella estaría lista. Mientras tanto, que hablaran. El ruido lo hacían ellos. El silencio, que pesaba más, lo hacía ella.

—Confía en mí, Horacio. Sé lo que hago.

—De eso no me cabe duda —murmuró Zamora—. Lo que me preocupa es en qué te metiste para necesitar tanto blindaje.

—————

Volvió a la mansión a media tarde, con el expediente firmado en el bolso y la cabeza llena de frentes abiertos: el médico, el de Gonzalo, el de Julián y el ruido público. Subió directo al ala médica para la revisión de la tarde, repasando mentalmente la lista de pendientes.

Abrió la puerta del cuarto de Max.

Y se detuvo en seco.

Gonzalo estaba adentro. Solo. No había rastro de Beto, ni de la enfermera de relevo. Estaba de pie junto a la cama, muy cerca, inclinado sobre su sobrino.

No lo miraba como mira un tío preocupado a un enfermo. No había en su cara ternura, ni pena, ni alivio por las noticias de los últimos días. Miraba a Max quieto en la cama con los ojos entrecerrados y la cabeza ligeramente ladeada, con la expresión concentrada y fría de quien está haciendo un cálculo. Pesando algo. Decidiendo algo.

Renata no hizo ruido en la puerta. Pero algo en el aire cambió, y Gonzalo levantó la vista y la encontró ahí, mirándolo mirar a Max.

Ninguno de los dos dijo nada todavía. El expediente firmado por Zamora pesaba en el bolso de Renata, y por primera vez agradeció haberlo conseguido esa misma mañana, porque la escena que tenía enfrente —un hombre solo, sin enfermero, calculando algo junto a la cama de un paciente indefenso— era exactamente la clase de escena para la que uno necesita, después, poder demostrar quién tenía autoridad sobre ese cuarto y quién no.

1
Beatriz Juárez
una duda no ya conocía al tío de Maximiliano e incluso escucho una conversación respecto a la salud de Max e incluso la mando a amenazar con pasarle algo a la mamá de ella
gabriela
excelente
Beatriz Juárez
hasta el momento lo que eh leído muy interesante, espero siga así el resto de la novela
mildred rivas
lo sospechaba no era casualidad
Maria Cerdán
Es de Max Renata.. te está protegiendo, ya te aceptó como su esposa..ja,ja
Maria Cerdán
Se va poniendo interesante.. le quitaron a sus bebés?
Liliana janeth reveles riojas
aaaaaaaaaaaaaaaa que emoción
Hilda Estrada
cuánta maldad
ana paez
lo mismo pregunto
ana cecilia mendoza
mercantil siempre contigo 🤣🤣🤣🤣😅❤️
Visitor3894
Muy buen libro .Hasta el momento diría casi excelente .
Ojalá siga así .
últimamente los libros repiten las historias ,solo cambian los nombres de los personajes.
Este es distinto.Excelente trabajo del autor .
ana cecilia mendoza
voy a llorar y al mismo tiempo me estrese 😭😭😭😭😭
Nely Morales Cruz
Yo tengo la duda de si Ernesto es el padre porqué ahora dice que su papá está muerto
Nely Morales Cruz
Ese niño debe de ser de Renata y será que el padre es maximiliano y el tampoco sabe
Carely Prieto
ya se siente el despertar 👏
audelina barra guzman
uuuuf yo tampoco me equivoqué wau esto de leer tantas historias voy aprendiendo hacer detective jajaja
Nely Morales Cruz
Tengo muchas dudas espero que en el transcurso de la novela pueda aclararme
audelina barra guzman
parece que también se le olvidó el ADN el ir a buscar a la niña gemela 🤔🤔🤔🤔😔😔😔😔😔
audelina barra guzman
me quedan muchos capitulos todavía esperando que arregles está trama
audelina barra guzman
se me perdió Vale la hermana de Max el tío que estaba haciendo daño la abuela el papá de Max que PASO Autora si es que tú escribes esto o lo copiaste mal 😱😱😱😱 hay algo que no cuadra 😱😱😱😱
mildred rivas: si no cuadra porque aquí dice que no tuvo niña y vale que es
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play