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Los gemelos del CEO intocable

Los gemelos del CEO intocable

Status: Terminada
Genre:CEO / Madre soltera / Doctor / Embarazo no planeado / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:275.3k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Ruby_Blair

Seis años atrás, Luz Acosta fue traicionada por su propia familia, acusada de una vergüenza que no pudo explicar y echada de la casa como si nunca hubiera llevado su sangre.

Ahora volvió a Buenos Aires con dos hijos, una identidad que todos buscan y una sola idea clara: nadie va a volver a usarla.

Pero apenas pisa la ciudad, Ciro desaparece unos minutos y regresa con un hombre que no debería cruzarse en su camino: Bruno Ferrer, dueño de un imperio, frío hasta la crueldad y famoso por no dejar que ninguna mujer se le acerque.

Tina, en cambio, lo mira una vez y decide que ese hombre tiene que ser su papá.

Luz no quiere saber nada con Bruno. Bruno está convencido de que ella se le acercó con segundas intenciones. Y mientras los Acosta intentan volver a encerrarla en el papel de hija descartable, un secreto de aquella noche de hace seis años empieza a salir a la luz.

Dos hijos. Una traición vieja. Un padre que no sabe que lo es.

Y una mujer que esta vez no piensa bajar la cabeza.

NovelToon tiene autorización de Ruby_Blair para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Capítulo 15

Osvaldo siguió a Luz hasta la salida.

—¿Qué pensás hacer?

—Señor Acosta, ¿qué piensa hacer usted?

La mirada de Luz fue tan fría que él se quedó sin palabras.

Silvana se apuró a intervenir.

—No te enojes, Osvaldo. Luz sigue dolida por lo de antes.

Osvaldo cambió de cara de inmediato.

—Hija, ¿dónde estás viviendo? Volvé a casa. Tu mamá puede preparar tu habitación.

—No hace falta.

No pensaba dejar que Tina y Ciro se contaminaran con esa familia.

En la entrada, Sissi los vio salir.

Al ver a Luz con ese vestido, brillante y segura, se le llenó la sangre de envidia.

Ella, la señorita Acosta, había tenido que quedarse afuera como una cualquiera.

—¿Hermana? ¿Qué hacés acá?

—Sissi, ¿no sabías? —dijo Silvana—. Luz es Ynua.

—¿Qué? ¿Mi hermana es Ynua?

La actuación le salió perfecta.

Luz sonrió.

—No actúes. Nos vimos en la mansión de los César.

Osvaldo y Silvana miraron a Sissi.

La cara de ella cambió.

—Hermana, ¿qué decís? ¿Cuándo...?

—¿También tenés problemas de memoria? Soy médica. Se me da bien tratar olvidos.

Sissi apretó los puños.

—Te ayudo —continuó Luz—. En la mansión de los César negaste que yo fuera Ynua. Dijiste que era una mujer salida del Pasaje, con mala vida, echada por estar embarazada.

La cara de Osvaldo se oscureció.

Luz agregó:

—Menos mal que al señor César no le importó mi vida privada y creyó en mi medicina. Si no, esta noche no existiría.

Osvaldo le dio una cachetada a Sissi.

—¡Desgraciada! ¿Así hablás de tu hermana afuera?

Sissi se tocó la cara, humillada y furiosa.

Luz no se sorprendió.

Para Osvaldo, tanto ella como Sissi eran piezas. Amaba a la que servía.

—Sissi, me decepcionaste —dijo Silvana, seria.

Luz se fue.

—Luz, te llevo —insistió Osvaldo.

—No hace falta.

—Somos familia.

—Señorita Acosta.

Facundo la esperaba junto a un auto negro.

Luz miró a Osvaldo.

—Ya vinieron por mí. Si sigue insistiendo, va a quedar feo.

Subió al auto.

Sissi reconoció a Facundo. Era el asistente de Bruno Ferrer.

¿Luz ya estaba tan cerca de él?

Si Osvaldo se enteraba de eso, ¿qué lugar le quedaba a ella en la familia?

La mejilla todavía le ardía.

Sus ojos se llenaron de veneno.

En el auto, Luz sintió de inmediato el frío de Bruno.

Él estaba recostado, con los ojos cerrados.

—Gracias —dijo ella.

Bruno abrió los ojos.

El vestido le dejaba la espalda y los hombros al descubierto. Demasiados hombres la habían mirado en la fiesta.

Esa idea le molestó.

Aunque el vestido lo había enviado él.

Apartó la mirada y no respondió.

Luz tampoco insistió.

El auto llegó al complejo.

—Llegamos —avisó Facundo.

Luz bajó.

Bruno la vio caminar con el vestido pegado al cuerpo. Un vecino se dio vuelta para mirarla.

La molestia le subió al pecho.

Abrió la puerta y bajó.

Facundo se quedó confundido.

Luz oyó pasos detrás.

—¿Señor Ferrer? ¿Se equivocó de edificio?

—Voy a buscar mi saco.

—Lo dejé en la puerta de su casa.

—No lo vi.

Entró al ascensor antes que ella.

Luz respiró hondo y lo siguió.

En el ascensor había un hombre con anteojos y una vecina con un perro. El hombre miró a Luz de arriba abajo con una claridad repugnante.

Bruno le lanzó una mirada.

El tipo se encogió.

Después Bruno se movió y quedó justo detrás de Luz, tapándole el cuerpo.

—Hay espacio de sobra —murmuró ella—. No hace falta pegarse.

—Desagradecida.

Luz apretó los dientes.

Al llegar a su puerta, se plantó.

—Su saco está en su casa.

La puerta se abrió.

Tina asomó la cabeza.

—¡Mami! Bruno, ¿viniste con ella?

—Sí.

La voz de Bruno fue mucho más suave.

—¿Y por qué están afuera?

—Tu mamá parece que no pensaba invitarme.

Luz lo miró.

¿El gran Bruno Ferrer haciéndose la víctima?

—Mami, qué maleducada. Bruno te trajo a casa.

—Yo...

—Pase, tío.

Tina lo hizo entrar.

Ciro salió del cuarto y sonrió al verlo.

Luz no tuvo más opción.

Tina le llevó agua a Bruno.

Luz miró la escena con resignación.

¿Qué tenía ese hombre para que sus hijos lo adoraran así?

—Tenemos clases virtuales —dijo Tina—. Bruno, esperanos. Después jugamos.

Ciro miró tres veces hacia atrás antes de entrar al cuarto.

Bruno frunció el ceño.

—¿Clases virtuales?

Luz entendió la pregunta.

—Ciro no puede ir a la escuela. Tina se queda en casa para acompañarlo.

—¿Vas a esconderlo toda la vida? ¿Y a Tina también?

La voz de Bruno se tensó.

Tal vez porque se veía demasiado en Ciro.

—¿Creés que no intenté? Cada intento lo empeoró. En el jardín lo maltrataron. Dejó de comer, se encerró, tenía pesadillas todas las noches.

—Entonces te rendiste. Gran médica resultaste.

Cada palabra le dolió.

Luz se enderezó.

—Esto es asunto de mi familia.

Bruno se puso de pie.

—¿Pensás que quiero meterme en tus asuntos?

—¿Están peleando? —preguntó Tina desde la puerta.

Luz guardó la emoción de golpe.

—No. Bruno ya se iba.

Bruno sonrió sin humor.

—¿No era usted quien me estaba echando, señorita Acosta?

Luz lo miró, incrédula.

Tina suspiró como adulta.

—Mami, no podés echar al salvador de Ciro. Bruno, ella no entiende. Le pedimos perdón.

Ciro asintió.

La sombra en Bruno se disipó.

—Por ustedes, no le voy a hacer caso.

Luz se quedó sin palabras.

1
Mártá Orti Bia
es una pena que eches a perder una novela por tanto herido ya debería haber terminado por lo menos dan ganas de querer el final y saltarse todo lo demás Qué
Mártá Orti Bia
por favor no vuelven tanto Ya la ya están grandes los niños ya tienen como 20 años todavía no no escuchan nada de verdad
Mártá Orti Bia
escritora le estás dando demasiado vuelta está por no decir otra palabra estás atrasando todo pura vuelta
Mártá Orti Bia
escritora le estás dando demasiado vuelta está por no decir otra palabra estás atrasando todo pura
Antonia Pulido
mal el final, después de tanto repetir los capitulos
Antonia Pulido
ay se puso buena la culebra!
Antonia Pulido
Gabriel es el papá de la dra y helena la madre perdida
Antonia Pulido
todos los capitulos son los mismo, comprás carne verduras,sissis pidiendo perdón el papá jodiendo ,ah no
Antonia Pulido
estoy segura que Elena está viva y está en la capilla en algún sótano.
Antonia Pulido
cuando se supone que vea el lunar Bruno?
Antonia Pulido
me gustaría saber,si estudio medicina cuando estaba con esa nefasta familia o que ? no entiendo
Patricia Carbo
la historia muy repetitiva y pareciera que el final lo hicieron con apuro pero interesante
Maria Solorzano
Le falta algo al final 🤔🤷
Sabrina Rivas
muy buena , mebgustaria seguir leyendo como después de todo eso quenpasaron , con les va
Maritza Suarez
🙏
Miriam Lada
Qué sucede entre Bruno Ferrer y su tío Federico Ferrer? mmm disputa familiar por el poder, tal vez?
Belen dirazar saucedos
muy muy buena la termine en un finde semana. el desenlace espectacular
Grciela Calanducci
Ésta novela es un DELIRIO😂😂
Monica
Tanto drama para este final?
Yris Rico
Un final incompleto faltó mucho, como luz saco a Elena de esa casa , la verdad a los niños, falta el epílogo
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