Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Entre lobos se entienden
Connie y Cyrus quien se había convertido en su más fiel seguidor, revisando cada posibilidad expedientes, viendo entre coroneles, sargentos oficiales y generales.
Se detuvo con uno de ellos, mirando el día de reintegración, el cual tenía casualmente mucha coincidencia con la hora de desaparición de Kellen.
Cyrus mandó preparar uno de los helicópteros con tres más hombres que llevarían con ellos. Lo habían encontrado, pero nadie dijo nada.
Cubran las entradas, esto fue una distracción. - advirtió el ruso hacia los recién llegados. Iván Masiel y Golead entendieron sin hacer ruido.
Desplegaron cada hombre armado en sitos claros y claves para no ser tomados por sorpresa. Cubriendo cada ángulo del lugar.
Kellen estaba fuera del radar, sabían que ella había intervenido, nadie más lograría su cometido.
Diez de la mañana, dieciocho horas después de su desaparición. Conny y Cyrus pasaron por las instalaciones del edificio, fueron guiados por un militar que no le quitaba la vista de encima al ruso. Se encontraron con el hombre de gobierno que Conny sabía que era una inminencia en casos similares.
— Primero déjenme hacerme cargo para ver de qué se le acusa. - le informó el hombre de traje con un maletín.
— Haga lo que tenga que hacer, pero quiero resultados reales, me dijeron que era el mejor y quiero comprobarlo. - lo miró sin gesto alguno pero firme.
Connie había leído todos los mensajes hizo llamadas, a los números que había marcado el mafioso. Así pudo dar con la milicia del Estado. Sabía como se movían las fichas en los grupos militares.
Cyrus se había encargado de contactar con el FBI para darle los pormenores, detalles y todo el caso.
Fue entonces cuando salió el hombre que era el único que podía entrar hasta el mismo ( tártaro en el inframundo )
Dos horas después el hombre salió. Conny y Cyrus lo miraron con interrogantes.
Pocos segundos después, Kellen salía acompañado de un sargento, quien no dejaba de disculparse. Seguido de otro sargento que se veía más nervioso.
— Vámonos de aquí, sino voy a incendiar este maldito lugar - argumentó en voz alta sin inmutarse del lugar donde estaba y las miradas del personal que trabajaba ahí.
Dile al imbesil que en verdad está a cargo de esta tontería que venga ante mí. - espetó furioso el mafioso.
— Este no es un sitio en qué tú des las órdenes, Sanders, hay sitios en que no tienes poder, y este es uno de ellos. - declaró el sujeto.
— ¿Cuantas veces ensayaste esa línea para que dejara de temblarte la voz? - contestó mirando solo el documento.
— Lo que se dice de ti es verdad, - contestó el militar, - un individuo arrogante con personalidad volátil, y temperamento inquebrantable. Pero retrocedió al ver levantarse sonriendo.
— ¿Esas fueron las acusaciones? - soltó una carcajada retumbando en el pecho del hombre que lo miraba atónito. - ¿Quieres averiguarlo? - preguntó Kellen con los ojos puestos en el hombre que ya no sentía ninguna seguridad.
Kellen tomó la mano de su esposa besando sus nudillos.
— ¡Vámonos! - jalo a su esposa, mirando hacia Cyrus quien no necesitó de palabras para entender lo que sucedía.
MIENTRAS TANTO.
Erick miraba con un gesto de aturdimiento las vistas que su madre había recibido. Tenían acento Ruso o Ucraniano, no era imbesil, lo sabía. ¿Pero porqué su madre se estaba tomando esos derechos de confianza en su propia casa?
— ¿Y creíste que lo podrías detener acusándolo de ser un criminal? - le cuestionó Olek burlándose. - eres una ridícula, - lo respaldo su hermano.
— Ustedes están aquí porque quieren venganza, no me cuestionen. - respondió enojada.
— Hay Blanca. - sonrió Vasyl hacia ella.
— Aún no entiendes, se le acercó, haciendo retroceder a la mujer, que lo miraba interrogante. ¿Crees que por una venganza estaríamos a miles de millas de nuestro territorio?
Una sonrisa sarcástica expresó el rostro del ruso.
— Ellos mataron a tu padre, tu legado. - replicó lo que en otros momentos siempre les había convencido. Pero algo diferente acababa de expresar el hombre.
— Eso te hicimos creer mujer, ninguno somos estúpidos, - sonrió, sabemos quién lo hizo y el porqué. No venimos a eso, venimos por más poder por sangre porque nos gusta hacerlo. - Y queremos el poder y todo lo que El americano posee. Incluso a su mujer porque es un postre que se ve delicioso y no me voy a privar de probarlo.
Blanca sintió un piquete en el cuello. Segundos después no supo nada más.
Erick que miró todo desde distancia, intentó huir pero fue amenazado con un arma en la cabeza de un hombre que no vio de dónde salió.
Tu mamita hizo el trabajo sucio por nosotros, y tú también vienes - lo amenazó el ucraniano, ordenando sacar a la mujer y al hijo.
Blanca despertó aturdida en un camastro, parecía una casa donde se encontraba, recordando lo que había pasado.
— ¡Malnacidos! - gritó furiosa intentando abrir la puerta del cuarto donde estaba, pero estaba bajo llave.
Escucho que alguien se acercaba, cogio un una lámpara vieja que encontró, con eso prendía golpear al que entrara. Cuándo se abrió la puerta la mujer que llevaba una charola con comida fue golpeada y derribada con todo lo que llevaba.
— Deja tus malditas estupideces, un fuerte golpe de Olek le rompió el labio, la tomó del cuello. - sonrió, maldita zorra porque creíste que éramos amigos? - rodó los ojos, hiciste justo lo que imaginamos que harías.
— Nos diste todo, datos, contactos, instrumentos, todo absolutamente todo. - confesó burlándose. - tu arrogancia te encerró en un núcleo, creíste que éramos idiotas y qué nos manipulalabas. Nosotros te usamos para acercarnos al blanco.
— Kellen los va a matar imbeciles. - escupió la sangre pero un nuevo golpe en el estómago la hizo caer sobre sus rodillas.
Una carcajada profirió el ruso.
— ¿Crees que vendrá a salvarte? - se burló. - ¿crees que cambiará el manjar qué tiene por la podredumbre? Mejor coopera si quieres continuar con vida.
Blanca conocía lo despiadados que eran los Kavalenko y no les temblaba la mano para cortar cabezas, y la verdad les temía demasiado.
Tu hijo aceptó ayudar, a cambio de continuar con todas sus partes intactas, - le declaró sin remordimientos, así que es mejor que no des problemas.
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