Tras una dolorosa traición amarosa, Jane Macdogal ha cerrado las puertas de su corazon y se ha refugiado por completo en su trabajo como directora de una prestigiosa revista de moda en Nueva York. Sin embargo, su mundo se tambalea cuando el dueño de la empresa le anuncia un auditoria de emergencia para vender la compañia. El encargado de revisarlo todo es Adam Preston, un misterioso y actractivo experto en financias que revoluciona la vida de Jane desde su desastroso primer encuentro en el aeropuerto. Obligados a convivir dia y noche, y tras un accidentado viaje a la semana de la moda de París, la innegable atracción fisica da paso a un secreto mucho mas peligroso. Lo que comenzaba como una simple revision de numeros se convertira en una carrera a contrareloj para salvar la empresa. En un juego donde las apariencias engañan y los enemigos acechan en las sombras, Jane y Adam deberan aprender a confiar el uno en el otro si quieren salvar la empresa y sus propias vidas.
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CAPITULO SEIS. VOLVIENDO A CASA
Los días pasaron rápido, entre entrevistas y pasarelas el tiempo parecía que volaba. Al final no hubo ninguna cancelación por lo que Adam y yo compartimos la habitación durante todo el viaje. Lo cierto es que me había acostumbrado a su compañía, nuestras charlas eran agradables y sentía que cada vez éramos mas cercanos. Hoy volvíamos para casa y la verdad me sentía confusa, por un lado tenia unas ganas enormes de llegar a mi casa, a la comodidad de mi hogar pero por otro lado percibia tristeza en mi. Aunque al principio me avergonzó enormemente dormir con Adam, al pasar los días me sentí cómoda, protegida y sabía que una vez en casa cada uno tendría su habitación y eso me afligia. ¿Qué me estaba pasando? ¿Estaban despertando sentimientos en mi hacia Adam? ¿Me estaba enamorando?, No, no podía ser, solo estaba confundida, termine de empacar la maleta para dirigirnos al aeropuerto.
Nuevamente nuestros pasajes habían sido cambiados a primera, esta vez no dije nada a la azafata, simplemente fui a mi asiento y sin darme cuenta me dormi.
Como siempre estoy cuidando el sueño de Jane, es algo que llevo haciendo desde la primera noche que dormimos juntos, me encanta observala placida y relajada. Estas dos semanas al lado de Jane han sido especiales, me he sentido muy comodo a su lado, además de ser muy eficiente en su trabajo es una gran guía, aunque no conociera el mundo de la moda no me hubiera resultado difícil integrarme y comprenderlo puesto que ella lo hizo fácil al hacerme participe en todo momento de todo lo que hacia y en lo que participábamos realmente ha sido una experiencia muy gratificante. En unas horas estaremos de vuelta en Nueva York y por fin podré empezar a estudiar la empresa, Stone tu cuenta atrás empieza.
Eran las nueve de la noche cuando Adam me despertó, estabamos a punto de aterrizar. Recogimos las maletas, subimos a un taxi y fuimos a mi apartamento. El camino fue en silencio, a pesar de haber dormido prácticamente todo el viaje en el avion me sentía cansada, solo quería llegar a mi casa tirarme encima de mi cama y olvidarme de mi hasta mañana. Me disculpe con Adam pues no tenia ganas de cenar y me fui a mi habitación llame a Rose para avisarle que ya estabamos de vuelta y que tuviera todo preparado al dia siguiente para cuando llegaramos a la oficina, me duche, puse la alarma en el despertador y me deje caer plácidamente en mi cama, pero para mi sorpresa no podía dormir, empece a dar vueltas y mas vueltas y no había manera a las doce de la noche ya desesperada decidi levantarme y salir a beber un vaso de leche tibia para ver si me ayudaba a dormir. Fui a la cocina a oscuras no quería molestar a Adam, saque la leche de la nevera y meti una taza al microondas para calentarla. Cuando salto la alarma del cogi la taza y al voltearme para ir a la mesa choque contra alguien, sentí como la leche me quemaba la piel y la taza se hacia añicos en el suelo, intente correr para encender la luz, pero un pinchazo en mis pies descalzos hizo que un pequeño grito escapara de mis labios.
- ¿Jane, estas bien? Tranquila no te muevas has chocado conmigo vale, voy a dar la luz.
- Diablos Adam\, ¿Cómo se te ocurre venir asi? Me diste un susto enorme\, por no hablar del daño que me hace mi pie\, creo que me clave un pedazo de taza.
Al encender la luz, vimos el desastre que se había formado en la cocina, el suelo estaba lleno de leche y pedazos del tazon y mi pie estaba sangrando. Antes de poder si quiera decirle nada Adam me cogio en brazos y me llevo hasta el salón, me dejo en el sofá y fue al cuarto de baño, volvió en seguida con toallas, agua oxigenada, betadine y vendas, me limpio el pie y lo curo con mucho mimo.
- Perdoname no quería asustarte\, escuche ruidos y sali para ver si estabas bien\, no me diste tiempo avisarte te volviste tan rápido\, no lo vi venir\, por suerte no a sido grave apenas tienes un pequeño corte en unos días estará curado.
- Muchas gracias por curarme\, ¿será que se hace costumbre de encontrarnos de esta manera siempre?
- ¡Quién sabe\, he de reconocer que si es asi cada vez me esta gustando mas econtrarnos de este modo!\, creo que deberías cambiarte tu camisón se mojo con la leche. (¡ qué visión tan maravillosa\, me resultaba imposible a partar mis ojos de aquel camisón completamente pegado a sus hermosos pechos que a su vez dejaban ver unos pezones bien marcados\, pedían a gritos ser acariciados\, quise acercarme a ella para besarla\, me sentía atraído por ella desde el primer dia que nos vimos\, intente convencerme a mi mismo que era solo trabajo\, pero compartir durante todo el viaje la habitación con ella no me lo puso fácil y ahora verla asi con ese camisón que dejaba poco a la imaginación y encima mojado y pegado a su cuerpo no soy de piedra\, pero no me dio tiempo Jane se tapo con una toalla\, salió corriendo y se encerro en su habitación\, dejándome en el sofá sentado con mi amigo queriéndose salir de mi pantalón).
Con todo lo que había pasado no me di cuenta de como estaba mi camisón, cuando vi como Adam me miraba y su pantalón empezaba a cobrar vida, me sentí excitada, quería que besara y sentir sus manos recorriendo mi cuerpo, cuando vi que el se acercaba a mi quise tirarme en sus brazos y dejarme llevar por todo lo que estaba sintiendo en ese momento pero la razón se opuso al corazón y decidi huir de la situación. Mi yo racional me recordó que el solo estaba aquí por trabajo y que seria un error mezclar ambas cosas. Cogi un camisón limpio fui al lavabo, me asee y volvi a la cama, mañana hablaría con mi jefe, Adam debía ir a un hotel.