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El Precio De Tu Desprecio

El Precio De Tu Desprecio

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / CEO / Completas
Popularitas:26.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Selene tiene veintidós años y un matrimonio que es su propia jaula de oro. Para su esposo, el implacable magnate Maximiliano Valente, ella no es más que una niña interesada que se vendió por un apellido de peso y una cuenta bancaria sin límites. Convencido de que Selene solo busca su dinero, Maximiliano se dedica a humillarla, refugiándose en los brazos de una amante manipuladora que alimenta su desprecio con mentiras.
Pero Maximiliano ha cometido un error fatal: confundir el silencio de Selene con sumisión absoluta. Tras una noche de crueldad insoportable, Selene decide que ya no le importa su fortuna ni su perdón. Mientras él cree tener todo bajo control, ella empieza a preparar su desaparición silenciosa, dispuesta a empezar de cero, lejos de su opresión.
Maximiliano Valente está a punto de descubrir que el desprecio tiene un precio... y que cuando Selene se marche, el vacío que deje será algo que ni todos sus millones podrán llenar.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

"La esperanza"

El viaje había sido un calvario de paradas estratégicas, transbordos en estaciones polvorientas y horas de vigilia forzada, pero finalmente, el rugido del motor del último autobús se detuvo. Selene Arismendi bajó los escalones de metal sintiendo que sus piernas pesaban como el plomo, pero su corazón, por primera vez en años, latía con un ritmo que no era el del pánico.

El aire aquí era distinto. No olía al asfalto recalentado de su ciudad, ni al perfume de diseñador de las galas de Maximiliano, ni al encierro de la mansión. Olía a salitre, a tierra mojada y a leña quemada. Estaba en un pequeño pueblo costero, un lugar que el mapa de la ambición de los Valente jamás habría registrado. Un rincón olvidado donde los apellidos de alcurnia no significaban nada frente a la fuerza de la marea.

Caminó por un sendero de tierra, alejándose de la pequeña parada de autobuses. La mochila golpeaba rítmicamente contra su espalda, recordándole que todo lo que poseía ahora cabía en ese espacio de tela. No llevaba diamantes, ni tarjetas de crédito doradas, ni el anillo que había dejado sobre la almohada como una sentencia de divorcio irrevocable.

Se detuvo frente a una casa de paredes blancas y puertas de madera desgastadas por el tiempo y el sol. En la ventana, un pequeño letrero de madera pintado a mano decía: "La Esperanza". No era una librería de lujo en un centro comercial, era una construcción humilde que albergaba estanterías llenas de historias que esperaban ser rescatadas.

Con la mano temblorosa, Selene llamó a la puerta.

El sonido de unos pasos lentos y rítmicos se escuchó desde el interior. Cuando la puerta se abrió, una figura apareció entre las sombras del recibidor. Era un hombre de unos sesenta años, de manos grandes y callosas, con el cabello completamente blanco y unos ojos que guardaban una sabiduría serena que Selene solo había visto en sus sueños de libertad.

—Has tardado mucho en llegar, Selene —dijo el hombre con una voz profunda que la envolvió como un manto protector.

—Me costó encontrar el camino, Don Julián —respondió ella, sintiendo que un nudo de lágrimas se formaba en su garganta—. Pero estoy aquí. He dejado todo atrás.

Don Julián era el antiguo bibliotecario de la universidad donde Selene había estudiado antes de que su padre la vendiera. Fue él quien, en secreto, le habló de aquel refugio en la costa; fue él quien la ayudó a ocultar los pocos ahorros que logró rescatar de los regalos que Maximiliano le hacía para "comprar" su silencio. Él no era un hombre de negocios, ni un magnate; era el único amigo que Selene había logrado conservar en la clandestinidad de su matrimonio.

—Pasa, hija —Don Julián se hizo a un lado, permitiéndole la entrada—. Aquí Maximiliano Valente es solo un nombre en un periódico viejo. Aquí nadie viene a buscar contratos, solo a buscar paz.

Selene entró en la casa. El olor a papel viejo y a vainilla la inundó, calmando instantáneamente su sistema nervioso. Se dejó caer en un viejo sillón de mimbre, soltando finalmente la mochila. Por primera vez en tres días, sus hombros se relajaron.

—Él no se detendrá, Julián —susurró Selene, mirando hacia la puerta cerrada—. Ha movilizado a su seguridad. Ha amenazado a mi padre. Va a quemar el mundo con tal de encontrarme, no porque me ame, sino porque odia perder lo que cree que le pertenece.

Don Julián le sirvió una taza de café humeante, pero esta vez, no hubo tazas de porcelana rota ni desprecio.

—Que queme el mundo si quiere —respondió el anciano con calma—. Pero el fuego no llega hasta donde el agua es profunda. Aquí estarás segura mientras aprendes a ser Selene de nuevo, no la "señora de Valente", ni la "hija de Arismendi". Solo Selene.

Ella tomó un sorbo de café, sintiendo el calor recorrer su cuerpo. Miró las estanterías que la rodeaban. Eran miles de libros, miles de vidas posibles que ahora estaban a su alcance.

—¿Crees que algún día podré perdonarme por haber creído que él podía cambiar? —preguntó ella, con la mirada perdida en los lomos de los libros.

—El perdón no es para él, Selene. Es para ti. Te perdonarás por haber sido valiente en un mundo de cobardes. Ahora, descansa. Mañana empezaremos a trabajar en la librería. Mañana empieza tu vida real.

Esa noche, Selene Arismendi durmió en una cama pequeña, con sábanas que olían a jabón de coco y a libertad. No tuvo pesadillas con habitaciones cerradas ni con tazas de té derramadas. Soñó con el mar.

Mientras tanto, a cientos de kilómetros, Maximiliano Valente destrozaba su oficina, gritando nombres y órdenes, rodeado de tecnología y hombres armados que no podían encontrar lo que Selene había hallado en una simple casa de madera: la voluntad de no volver a ser nunca más la inversión de nadie.

La guerra continuaba en la ciudad, pero en "La Esperanza", Selene acababa de ganar la primera batalla: la de su propia existencia.

1
Veronica Pinto
me encantó!!
Linilda Tibisay Aguilera Romero
muy buena e interesante me encantó
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que bello final
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me encantó toda la novela
Linilda Tibisay Aguilera Romero
y la tía de Selena
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que bueno ya pueden ser felices
Laura Rodriguez
Muy buena la novela.
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me encantó cayeron esos dos
Linilda Tibisay Aguilera Romero
así mismo Selena defiendete de ese desgraciado
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ya estás lista ya Maximiliano te podrá volver a dañar
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay Maximiliano solo vas a buscar tu final y en dela vibora
Linilda Tibisay Aguilera Romero
no creo que logres tú cometido Maximiliano espero que Gabriel te tenga vigilado
Linilda Tibisay Aguilera Romero
yo creo que Maximiliano no puede romperla más ella va a ser fuerte y lo va a superar el no va a poder hundirla otra vez
Linilda Tibisay Aguilera Romero
espero que Gabriel no baje la guardía
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay Maximiliano ya caiste
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay Maximiliano quedaste reducido a nada
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ya dale el divorcio y déjala ser feliz ella no va a volver contigo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
eso te pasa por idiota y arrogante
Linilda Tibisay Aguilera Romero
bravo excelente así se hace
Linilda Tibisay Aguilera Romero
excelente Selena tu eres el Lobo no la presa
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