Holis bolis aquie ando dejando trabajo qur tenia ya realizado
NovelToon tiene autorización de ana19 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
21
Capítulo 21. El primer golpe
—¿Paz...?
Lyra repitió aquella palabra mientras montaba a Afther por las calles de la capital.
Una suave sonrisa apareció en sus labios.
—¿Yo le doy paz?
Le resultaba difícil creerlo.
Conrad era el hombre más poderoso del continente.
Temido por reyes, nobles y ejércitos enteros.
¿Cómo podía una simple joven darle paz?
Sin darse cuenta, volvió a sonreír.
—Qué hombre tan extraño...
Afther relinchó y continuó avanzando hasta abandonar la ciudad.
Su destino era el puerto comercial.
Según los documentos que había comprado, Simon obtenía gran parte de su fortuna gracias a un enorme embarcadero dedicado al comercio de pescado.
Decenas de barcos llegaban cada amanecer cargados de mercancía.
Las ganancias eran inmensas.
Y ese sería el primer pilar de su imperio que derrumbaría.
Lyra descendió del caballo en un pequeño bosque desde donde podía observar el puerto sin ser vista.
Decenas de trabajadores descargaban cajas mientras los supervisores hacían cuentas.
Todo parecía funcionar a la perfección.
—Disfrútalo mientras puedas, Simon...
Sacó de su bolsillo una pequeña botella de aceite inflamable que había comprado durante el camino.
No pretendía provocar una tragedia.
Esperó pacientemente hasta que los trabajadores se alejaran del almacén principal para cambiar de turno.
Cuando el edificio quedó vacío, arrojó la botella hacia una pila de redes secas y barriles viejos.
El aceite comenzó a extenderse lentamente.
Lyra tomó una piedra de pedernal.
Una chispa.
Después otra.
Finalmente...
Una pequeña llama apareció entre las redes.
—Con eso bastará.
Sin mirar atrás, volvió a montar a Afther y comenzó a alejarse.
Desde la copa de un enorme árbol, Conrad había observado absolutamente todo.
No intervino.
Sabía que Lyra buscaba justicia.
Pero cuando vio cómo el viento cambiaba de dirección, comprendió que aquel pequeño incendio podía extenderse hacia otras bodegas donde aún quedaban trabajadores.
Frunció ligeramente el ceño.
No podía permitirlo.
Con un discreto movimiento de su mano, la magia Fae respondió a su voluntad.
Las llamas crecieron únicamente alrededor del almacén vacío.
El fuego rodeó el edificio como si tuviera vida propia, impidiendo que alcanzara los barcos cercanos o a las personas que corrían intentando ponerse a salvo.
Los trabajadores comenzaron a gritar.
—¡Fuego!
—¡Traigan agua!
—¡Saquen la mercancía!
El almacén quedó reducido a cenizas en cuestión de minutos.
Las pérdidas serían enormes.
Pero nadie resultó herido.
Conrad observó el incendio unos instantes más antes de desaparecer entre las sombras.
—No permitiré que tu venganza manche tus manos con sangre inocente...
Mientras tanto, Lyra cabalgaba por un camino secundario.
No volvió la vista hacia el humo que comenzaba a elevarse en el horizonte.
Su primer movimiento estaba hecho.
Ahora necesitaba destruir el apoyo político de Simon.
Sacó nuevamente los documentos.
Buscó un nombre.
Y sonrió.
—Así que sigues siendo uno de sus principales socios...
Lord Edmond Ravenshield.
Padre de Elria en su vida anterior.
El hombre que había llorado desconsoladamente durante su falso funeral, creyendo que su única hija había muerto a manos de unos bandidos.
Lyra cerró lentamente el sobre.
Su pecho se oprimió por un instante.
Todavía no estaba preparada para enfrentarlo.
No podía decirle que seguía viva.
No aún.
Pero sí podía hacer que abriera los ojos.
Y si conseguía que Lord Ravenshield descubriera quién era realmente Simon...
El asesino perdería al aliado más poderoso que había conseguido gracias a la muerte de Elria.
Era el siguiente paso de su venganza.
Y apenas estaba comenzando.