Esta noche te libero de este matrimonio sin amor y te deseo toda la felicidad del mundo con aquella mujer a la que jamas pudiste olvidar. Me llevo en mi vientre el regalo que te iba a confesar en nuestro aniversario. Ojalá ella te ame igual o más de lo que yo te he amado.
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impacto
Santiago ha decidido volverse hoy mismo a Estados Unidos, supongo que realmente quieres que creas que él no fue el de los correos o quizás entendió que no puede pelear una batalla que está perdida- Magda está con su celular leyéndome el mensaje que le acaba de enviar el abogado.
Supongo que prefiero que sea lo segundo y lo deje en paz, pero conociendo a tu hermano, no va a dejar un hijo así como así- suspire y tome un sorbo de mi café.
Habíamos regresado hace un par de horas a la casa, los muchachos seguían jugando videojuegos en la sala y mi mayor sorpresa fue ver a Lyon tan repuesto de su crisis, como si jamás hubiese pasado.
¿por qué le dejaste una copia de la foto que les tome?- ya se me hacía raro que no me lo hubiese preguntado antes.
porque quería que tuviese una foto de su hijo y siendo sinceros, no le sacamos a él solo- le respondí riendo.
Sabes ahora que lo recuerdo, mi hermano toca el violín- ¿en serio recién lo recordaba? sí que era despistada.
Ja ja ja ¿es en serio? Recién ahora lo recuerdas- deje la taza en la mesa y me reí como hacia días que no lo hacía.
Oye- me regaño tirándome un trapo en la cara.
Eres un caso perdido, pero si él amaba el violín hasta que tu padre falleció, creo que jamás volvió a tocar. sé que sé metía en silencio en la sala de música cuando yo tocaba el piano. El creía que no lo veía, pero lo cierto era que se reflejaba en el vidrio de un mueble- me invadió una profunda tristeza.
Nunca había querido recordar esos días, de hecho desde que me fui, jamás había hablado de ellos, pero ahí estaba latente el recuerdo en mi mente de el apoyado en el marco de la puerta viendo mi espalda mientras yo tocaba el Yakusa de cola que me había regalado mi papá. Oh mi padre, sentí que una lágrima bajaba por mi mejilla, hacia cuanto que no los recordaba. Mi madre horneando galletas mientras papá me enseñaba a los 6 años a tocar las teclas del piano.
¿Mel?- sentí la preocupación en su voz y sequé rápidamente mi lágrima.
Lo siento, me estaban acordando de mis padres- le dije suspirando -cuando me fui de la casa de tu hermano, solamente me llevé mi ropa y elementos personales, pero deje cosas que tenían un valor sentimental tan grande- le dije y ella lo entendió.
Tu piano, tus libros y hasta el reloj cucú de tu abuela, lo sé, los tengo yo en mi casa- era la primera vez que oía eso -cuando Rosa dijo que la estaban acechando y que se iría a vivir con él, le pedí de favor que me dejara llevarme tus cosas, no se me hacía justo que ella las usara o en el peor de los casos las rompiera si supiera a quién pertenecían- volvió a cortar las verduras de la cena.
Me levanté despacio de mi silla y la abrace por detrás, le susurre un gracias porque de verdad estaba agradecida de que haya rescatado mis cosas. Nos quedamos así un buen rato hasta que Gonzalo ingreso en la cocina.
Vengo a prestarles mi ayuda en lo que gusten, tu hijo me gano ya varias carreras y se adueñó de mis autos y mi plata- dijo haciendo un puchero.
Te dejaron en bancarrota, dime algo ¿que se siente?- se burló Magda.
Pues la verdad, estoy sorprendido, nunca pensé en encontrar un rival tan despiadado que no solo se quedó con mis autos, también me despojo de mi taller mecánico y de todos mis ahorros- dijo riendo -es una amenaza virtual, lo digo y lo sostengo, jugaré en mi casa solo y no volveré a enfrentarlo hasta que sepa que al menos no se quedará con mi Cadillac-
Bien es un hecho, mi sobrino me ha robado mi Mustang- Ignacio entraba refunfuñando en la cocina.
No te robe nada, no deberías apostar tus autos en una carrera- le decía Lyon a los gritos desde la sala.
él tiene razón, si ustedes hubiesen sabido retirarse, no lo habrían perdido todo- les respondió Magda riendo.
Hablando de autos, la semana que viene se hace la exposición de autos clásicos, me gustaría que vinieran a verla conmigo- nos comentó Gonzalo -tengo un amigo que presentará un Mitsubishi Eclipse y un Lancer estoy seguro de que a Lyon le encantaran-
Nos encantaría acompañarte- le dije.
Seguimos hablando de cosas triviales y luego cenamos, una vez que Lyon se durmió y Magda e Ignacio desaparecieron, nos quedamos en la cocina con Gonzalo charlando mientras tomábamos un té.
¿Quiere hablar de hoy? sé que no debería meterme, pero sabes que tienes un hombro si así lo deseas- me dijo acomodando un mechón detrás de mi oreja.
Quiso desentenderse de sus respuestas, dijo que él no sabía nada de Lyon y que jamás me hubiese respondido de esa manera- le dije suspirando.
¿Le crees?- pregunto cautelosamente.
No, la verdad es que no le creo. Las palabras que uso en esos correos fueron casi las mismas que me dijo en el conservatorio, él siempre creyó que estaba con él por dinero, nunca vio cuanto lo ame- le dije mirándolo a los ojos.
Te entiendo, pero ¿y si no fue él?- puso su mano sobre la mía y me apretó con fuerza.
No sabría decirte, hay heridas que no sanan de la noche a la mañana y verlo, sinceramente removió dentro de mí todo aquel dolor que creí que ya había superado. No podría volver a confiar en él, eso es un hecho y lamentablemente ahora lo único que siento es lástima, porque si no fue él, está rodeado de gente que lo quiere arruinar y no lo sabe- le respondí.
Supongo que lo descubrirá pronto, si yo fuese él y me hubiesen arruinado conocer a mi hijo desde el día 0 prendería fuego todo el mundo con tal de vengarme- me confesó.
Su mano se apoyó en mi mejilla y su pulgar se deslizó de arriba hacia abajo acariciándome, cerré los ojos ante ese sutil contacto y lentamente nos fuimos acercando hasta besarnos. No fue algo desesperado, ni intenso, era suave y cargado de sentimientos. Al separarnos, ambos seguimos mirándonos a los ojos, sé que el noto el rubor en mis mejillas, es el mismo que el tenía en este momento.
No importa que decidas, siempre voy a estar para ustedes- me susurro y volvió a besarme despacio, como quien no quiere que el tiempo siga corriendo.
Ya mañana pensaría en este momento, por ahora me encantaba estar en los brazos de alguien que realmente parecía sincero cuando decía que le importábamos, tenía mil cosas en la cabeza hace unos momentos, pero este beso tan cargado de afecto, me hacía comprender lo que Ignacio y Magda decían de abrir mi corazón.