NovelToon NovelToon
UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Padre soltero / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:327.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Leonardo Fontana, es un joven de 22 años, italiano, heredero de una importante casa de moda. Acostumbrado a una vida de excesos, se ve forzado a madurar de la noche a la mañana, y reacomodar su vida a los nuevos desafíos que le trae.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 3

Seis meses. Seis meses de vida, y yo no sabía nada. Y lo peor no sabía quién era la persona que los había traído al mundo.

—No

dije en voz alta, y mi voz sonó extraña, como si no fuera mía.

— No, no, no. Esto no puede estar pasando.

Leí la nota otra vez. Tú tampoco quisiste hacerlo cuando te lo dije. ¿Alguien me había dicho que estaba embarazada, Alguna de ellas me lo había dicho y yo lo ignoré, O lo había olvidado entre copa y copa?

La culpa empezó a instalarse en mi estómago como un animal que se despierta después de un largo letargo.

Uno de los bebés se movió. Tomas, el del gorro azul, frunció el ceño y soltó un pequeño gemido. Su hermanita, Lucía, se retorció ligeramente.

Mi primer instinto fue cerrar la puerta. Volver a la cama. Beber algo más fuerte que el café y esperar que cuando despertara de nuevo, todo esto hubiera sido una pesadilla inducida por el champán.

Pero no pude. No sé si fue la forma en que Tomas abrió los ojos un segundo y me miró con una confusión que debía ser un espejo de la mía. No sé si fue el pequeño puño de Lucía que se aferró al aire buscando algo que agarrar. No sé si fue el peso de la nota en mi mano, con esas palabras que sonaban a sentencia.

Son tuyos.

—No sé quién es tu madre

dije en voz baja, y la verdad me golpeó con la fuerza de un tren.

— No tengo ni idea de quién es.

Los bebés no respondieron, claro. Solo me miraron con esos ojos que no entendían nada del mundo y que, sin embargo, parecían exigirme algo que no sabía si podía dar.

Me incliné y tomé la canasta con manos temblorosas. Pesaba más de lo que esperaba. Pesaba como la responsabilidad. Pesaba como todo lo que había estado esquivando durante veintidós años.

Entré al penthouse con los mellizos en brazos, cerré la puerta con el pie y apoyé la canasta en la isla de la cocina. Por un momento solo me quedé mirándolos. Dos criaturas diminutas, ajenas al caos que acababan de desatar en mi vida.

Lucía con sus ojos. Grandes. Oscuros. Me miró con esa intensidad que tienen los bebés, como si pudieran ver hasta el fondo de tu alma y encontrar allí todas las mentiras que te has contado.

—Hola

susurré, y mi voz sonó ronca.

— No sé quién es tu madre. No sé nada de ustedes. Y eso... eso me convierte en un idiota. Un idiota enorme.

Ella me miró un segundo más. Y luego abrió la boca y empezó a llorar.

Tomas se sobresalto y se sumó al coro.

Dos bebés llorando. En mi penthouse. A las nueve y cuarto de la mañana de un domingo que había empezado como todos los demás y que en diez minutos se había convertido en algo que no sabía cómo nombrar.

Me quedé allí, de pie, en medio de la cocina de mármol blanco, rodeado de electrodomésticos que apenas sabía usar, con una resaca que me taladraba las sienes, dos bebés que me miraban y lloraban y yo solo me preguntaba en mi cabeza.

¿Quién carajo era S?

—Está bien

dije, más para mí que para ellos.

— Está bien. Voy a... voy a llamar a alguien. Sí. Voy a llamar a Marco. Marco sabe... Marco sabe de cosas. ¿Verdad?

Agarré el teléfono. Mis dedos temblaban tanto que casi se me cayó dos veces.

Marco contestó al tercer timbre. Su voz era un gruñido pastoso.

—¿Leo? Son las nueve, hermano...

—Tengo dos bebés en mi cocina.

Silencio.

—¿Qué?

—Que tengo dos bebés en mi cocina. Gemelos. De seis meses. Me los dejaron en la puerta.

Más silencio. Luego una risa. Lenta, borrosa, claramente alcoholizada aún.

—Buena esa, Leo. ¿Es una broma para el día después de la graduación? Porque yo estoy demasiado hecho polvo para...

—Marco

lo interrumpí, y mi voz sonó tan extraña que hasta a mí me asustó.

— No es broma. Hay dos bebés. De verdad. En mi cocina. Y están llorando.

El silencio al otro lado de la línea fue de otra naturaleza. Era el silencio de alguien que está despertando del todo y empezando a entender.

—¿Estás... estás hablando en serio?

—Sí.

—¿Y son... tuyos?

Cerré los ojos. La nota. Mi vida de los últimos tres años. Los nombres que no recordaba. Las caras borrosas.

—La nota dice que sí. Pero no sé... no sé quién los dejó. No sé quién es la madre, Marco. No tengo ni idea.

—Mierda, Leo.

—Ya lo sé.

—Mierda, mierda, mierda.

—Ya lo sé.

—¿Qué vas a hacer?

Miré a los mellizos. Lucía había dejado de llorar y ahora me observaba con una seriedad que no debería existir en un bebé. Tomas seguía gimoteando, moviendo los brazos como si intentara agarrar algo que no alcanzaba.

—Primero

dije, tomando una decisión que no sabía de dónde salía.

— voy a hacer pruebas de ADN. Necesito saber si realmente son míos. Y después... después voy a intentar encontrar a la madre. Tengo que saber quién es.

—¿Y si eres el papa?

—Entonces...

tragué saliva. La palabra papá se atascó en mi garganta como un hueso.

— Entonces tendré que averiguar qué se supone que hay que hacer con dos bebés.

—Voy para allá

Marco colgó sin despedirse.

Dejé el teléfono en la encimera y me quedé mirando la canasta. Mis posibles hijos. Mis hijos de seis meses que yo no sabía que existían. Mis hijos cuya madre era un fantasma con una letra inicial.

—Bien

dije, con una determinación que no sentía pero que fingí con todas mis fuerzas.

—Vamos a hacer esto. Vamos a descubrir la verdad.

Me acerqué a la canasta. Con cuidado, como si fueran a explotar, tomé a Tomas en brazos. Era pequeño. Más pequeño de lo que recordaba que eran los bebés. O quizá nunca había tenido un bebé en brazos antes.

Sorpresa, nunca había tenido un bebé en brazos.

Tomas dejó de llorar por un momento y me miró con sus ojos enormes. Tenía los ojos claros. Casi transparentes. Y el resto... el resto era mío. La forma de la nariz. La curva de la boca. Era como mirarme a mí mismo en versión miniatura.

—Hola, Tomas

susurré.

— Soy tu... soy Leonardo.

La palabra papà se atascó en mi garganta como un hueso. No podía decirla. No podía ni pensarla.

Porque si la decía, si la aceptaba, entonces tendría que aceptar también que no tenía ni idea de quién era su madre. Que había sido tan irresponsable, tan ciego, tan egoísta, que una mujer había pasado nueve meses gestando a mis hijos sin que yo me enterara.

O quizá sí se me lo dijo. Quizá se me dijo y no escuche. O lo olvide. O estaba ebrio que ni le acuerdo. Esa posibilidad era peor que cualquier resaca.

Tomas me observó con la intensidad de quien está evaluando si vales la pena. Y luego, con la lógica inexplicable de los bebés, abrió la boca y empezó a llorar de nuevo. Lucía se sumó.

Y allí estaba yo. Leonardo Fontana. Recién graduado. Heredero de un imperio. Con un convertible último modelo en el garaje. Con una resaca histórica. Con dos bebés en brazos que no sabía cómo calmar, cómo alimentar, cómo cambiar, cómo nada.

—Mierda

dije por tercera vez.

Pero esta vez no sonó a blasfemia.

Sonó a principio de algo.

1
Ecodiseño
mi querida escritora esta historia es tan hermosa cómo todas las que tu escribes muchas felicidades definitivamente maravillosa muchas gracias
María del Carmen Villar Carballés
/Heart/
Doris Torre
muy linda la historia escritora, felicitaciones
Carmen Sevilla
Es una muy bonita historia!
Adriana Ramirez
👍👏👏🥰
Belkys Natalia Quintero García
uuuff autora te sobraste Con esta historia, fenomenal, hermosa, cautivadora,en si, maravillosa, muy emotiva, me encantó, recomiendo leer este libro a💯, bendiciones
Belkys Natalia Quintero García
excelente capitulo, gracias autora
Belkys Natalia Quintero García
perra pero te va salir el tiro por la culata, desgraciada,no quieres a los hijos sólo quieres a Leonardo pero vas a saber lo duro que muerde el maco, jajaja por qué el no te pela y se va encontrar Con un muro que te va derrumbar todas las artimañas por hija de la madre tierra
Carmen Sevilla
Bueno Vale dijo que habían 2 puertas en ese piso, que tal que sean los hijos del vecino?? 😂
Adiana Navas
exelente historia de vida y amor que todo lo puede
Tinmey
Por lo pronto cásate con Vale , así ella tendrá un apellido y más autoridad. Aunque sea por el civil y 6 meses atrás , si ella juega sucio ,tu juega con astucia. . Porque además como le pudieron dar la adopción a una mujer soltera y sin medios económicos ,vla Sra, de la limpieza , protejela a ella también . No me gusta la palabra , ( imbecil) ponte las pilas y tu abogado también .
tatiana bolivar
muchas felicidades excelente novela muy emotiva y con una gran enseñanza
Tinmey
Vale por favor mándalo a bañar , a de apestar pero que la popo de los pañales y que se rasure y este limpio y bañen a esas criaturas, enséñale Vale o se van a enfermar, Santo Dios.
Tinmey
Seguro a autora no es madre ,a lo mejor una joven moderna que decidió escribir. y por eso ignora las cantidades de fórmula que se dan y que ya empiezan a comer sólidos en puré. .
Tinmey
Me parece que ya la leí
.
Rama Fernandez
me encantó, preciosa!!!!!!
Pris
Linda historia
Rosalina Vega Palazuelos
muy,bonita novela, superaron los obstáculos tenían mucha confianza y comunicación y mucho amor ❤️😊🫂🌻🌹🌹🌹🌹
Rosalina Vega Palazuelos
😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂 le descubrieron todo o acaso faltará algo? Yo creo que tiene más cola que le piden 😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂 no se salió con la suya
Rosalina Vega Palazuelos
ahora tienen que estar más listos con todo y con las personas 👤 que se les acerquen
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play