Contra Toda Regla narra el reencuentro entre Ander y Eliana, una atracción prohibida que desafía amistad, lealtad y principios, demostrando que algunos amores nacen precisamente donde nunca deberían hacerlo.
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Capítulo 19
Esa noche, Ander llegó a su penthouse mucho más tarde de lo habitual.
Dejó las llaves sobre la mesa de entrada y aflojó la corbata mientras caminaba hacia la sala.
El silencio del lugar siempre había sido algo que disfrutaba.
Era su espacio.
Su refugio.
Pero esa noche no conseguía encontrar la tranquilidad que normalmente sentía al estar solo.
Se sirvió una copa y se quedó mirando la ciudad desde los enormes ventanales.
Sin querer, su mente volvió a la cena.
A la sonrisa de Eliana.
A la forma en que se había reído.
A esos pequeños roces bajo la mesa que parecían insignificantes para cualquiera, pero que él había notado demasiado.
Negó con la cabeza.
No podía permitirse pensar de esa manera.
Eliana era la hermana de Mario.
La chica que había visto crecer.
La misma que años atrás corría por la casa de los Carrasco buscando llamar la atención de Mario.
Pero ya no era una niña.
Ese era precisamente el problema.
Ander cerró los ojos por un instante.
No sabía exactamente qué estaba ocurriendo.
No era solo atracción.
O al menos no quería llamarlo así.
Porque sabía controlar sus deseos.
Siempre lo había hecho.
Lo que lo confundía era la manera en que ella lograba sacarlo de su equilibrio.
Cómo podía hacerlo sonreír sin proponérselo.
Cómo admiraba su inteligencia.
Cómo le importaba escuchar su opinión.
Y eso era algo que no podía permitirse.
—No.
Murmuró para sí mismo.
No iba a cruzar esa línea.
No importaba lo que sintiera.
Porque había cosas más importantes que cualquier impulso.
Mario era su hermano en la vida.
Y él no traicionaría esa confianza.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
En su departamento, Eliana tampoco lograba dormir.
Estaba acostada mirando el techo, con una sonrisa involuntaria en el rostro.
Pensaba en la cena.
En lo cómodo que había sido estar los cuatro..
En la forma en que Ander había estado más relajado de lo normal.
Durante años había imaginado volver a verlo y descubrir que aquella admiración adolescente había desaparecido.
Pero no había ocurrido.
Si acaso, había empeorado.
Ahora no solo admiraba al hombre que era.
También conocía su lado más humano.
El padrino cariñoso de Nicolás.
El amigo leal de su hermano.
El hombre que detrás de esa apariencia fría tenía mucho más de lo que mostraba.
Suspiró.
Sabía que no era sencillo.
Sabía que existían límites.
Pero no podía negar lo que sentía.
Ander seguía provocando en ella algo que nadie más había logrado.
Y eso la asustaba un poco.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Al día siguiente, B&C Consulting volvió a su ritmo habitual.
Eliana estaba en uno de los pasillos revisando unos documentos cuando se encontró con el encargado de Recursos Humanos.
—Eliana, justo quería hablar contigo.
Ella sonrió.
—¿Ocurre algo?
—Nada malo. Solo quería saber cómo te has adaptado a la empresa.
Caminaron juntos mientras conversaban.
Él le explicó algunos procesos internos y le preguntó sobre su experiencia desde que había llegado.
Eliana respondió con sinceridad.
—La verdad es que estoy muy contenta. He aprendido mucho en poco tiempo.
El hombre sonrió.
—Se nota. Tu incorporación ha sido muy positiva.
En ese momento, Ander salió de una reunión junto a uno de los directivos.
Su mirada se dirigió hacia el pasillo.
Y se detuvo.
Vio a Eliana.
Sonriendo.
Hablando con otro hombre.
No era una conversación fuera de lugar.
No había nada extraño.
Era simplemente trabajo.
Pero algo dentro de él reaccionó de una manera que no reconoció.
Una incomodidad inesperada.
Un pensamiento que apareció antes de poder detenerlo.
¿Por qué le sonríe así?
Frunció ligeramente el ceño.
Nunca había sentido algo parecido.
Nunca le había importado con quién hablaban las personas a su alrededor.
Nunca había sentido esa necesidad absurda de acercarse y formar parte de una conversación.
Pero ahí estaba.
Sintiendo algo parecido a molestia.
A preocupación.
A celos.
La palabra apareció en su mente y la rechazó inmediatamente.
No.
Eso no era posible.
Ander Belmonte no sentía celos.
No por ella.
No por la hermana de Mario.
Sin embargo, sus pasos lo llevaron en dirección al pasillo antes de que pudiera pensarlo demasiado.
......................
—Señorita Carrasco.
La voz de Ander hizo que Eliana levantara la mirada.
—Necesito comentarle algo.
El encargado de Recursos Humanos miró a Ander y luego a Eliana.
—Claro, señor Belmonte.
Eliana observó cómo se marchaba y después volvió la mirada hacia Ander.
Algo en su actitud le pareció extraño.
—¿Ocurre algo?
Ander no respondió de inmediato.
Solo caminó hasta su oficina.
Eliana lo siguió, confundida.
Cuando entraron, él cerró la puerta detrás de ellos.
El silencio duró unos segundos.
—¿Por qué le sonreías así?
Eliana parpadeó sorprendida.
—¿Así cómo?
Ander apartó la mirada por un instante.
—De esa manera.
Ella lo observó.
—¿Qué manera, Ander?
—Parecía que estaban teniendo una conversación muy agradable.
Eliana frunció el ceño.
—Porque estábamos hablando.
—Lo sé.
—Entonces no entiendo cuál es el problema.
Ander apretó ligeramente la mandíbula.
—No me gusta que alguien se acerque a ti con otras intenciones.
—¿Otras intenciones?
Ander se dio cuenta de sus propias palabras.
—No estoy diciendo que él...
Ella cruzó los brazos.
—¿Estás celoso?
La pregunta lo tomó desprevenido.
—No.
La respuesta fue demasiado rápida.
Eliana levantó una ceja.
—Claro que no.
—No lo estoy.
—Entonces explícame por qué entraste aquí molesto porque estaba sonriendo.
Ander no tuvo respuesta inmediata.
Porque la verdad era que no podía explicarlo.
No cuando ni siquiera entendía lo que estaba sintiendo.
—Porque eres parte de mi equipo —respondió finalmente.
—¿Por qué te molesta tanto?
Ander sostuvo su mirada.
—Porque...
Se quedó callado.
—Porque eres la hermana de mi mejor amigo —dijo finalmente.
La expresión de Eliana cambió.
Una pequeña decepción apareció en sus ojos.
—No soy solo la hermana de tu mejor amigo.
Él la miró.
—Lo sé.
—Entonces deja de tratarme como si todavía tuviera quince años.
—No sé qué quieres que haga —admitió en voz baja.
Eliana lo miró.
—No quiero que hagas nada que no quieras.
Se hizo un silencio profundo.
Ander dio un paso hacia ella.
—Ese es el problema.
Su voz salió más baja.
—No sé qué quiero.
El corazón de Eliana comenzó a latir con fuerza.
Porque por primera vez veía a Ander Belmonte sin su armadura.
Sin el hombre que siempre tenía el control.
Solo a él.
—Ander...
Él levantó una mano lentamente, como si todavía estuviera dudando.
Pero cuando sus ojos se encontraron, toda la distancia que habían intentado mantener durante semanas pareció desaparecer.
—Esto está mal.
Susurró él.
Eliana respiró profundamente.
—Entonces aléjate.
Pero ninguno de los dos se movió.
Porque aunque sus palabras decían una cosa, sus acciones decían otra.
Ander la miró unos segundos más.
Como si estuviera intentando memorizar el último momento antes de cometer un error.
Después dejó de luchar contra aquello que llevaba demasiado tiempo negando.
Se inclinó hacia ella.
Y la besó.
Fue un beso que ninguno de los dos había esperado.
El primer beso de Eliana.
El primero que compartían como algo más que la hermana de su mejor amigo y el amigo de su familia.
Ahora Eliana te toca la prueba de fuego tu idea con el cliente será interesante veamos 🤔🤔🤔❓❓❓
Eliana ya estás a punto de encontrarte con un hombre que ama su libertad y no le gusta las ataduras veremos cuando te vea que impresión se lleva.
Se dará cuenta o la verá con otros ojos ahora que es toda una mujer 🤔🤔🤔❓❓❓❓