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Indomable

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Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: YICELA MOSQUERA MENA

Valentina Mena es una mujer fuerte e independiente que nunca se ha dejado dominar por nadie. Matteo De Luca, líder de un poderoso imperio mafioso, está acostumbrado a obtener todo lo que quiere. Cuando sus caminos se cruzan, nace una atracción peligrosa que los llevará a enfrentarse entre el amor, el poder y la traición.

NovelToon tiene autorización de YICELA MOSQUERA MENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La verdad entre nosotros.

El sábado amaneció gris sobre Bogotá.

Valentina estaba sentada frente a la ventana de su habitación con una taza de café entre las manos cuando volvió a leer el último mensaje de Matteo.

No había vuelto a escribirle desde la noche anterior.

Y aquello era extraño.

Porque durante toda la semana, incluso en los días más ocupados, siempre había encontrado alguna excusa para contactarla.

Un comentario.

Una pregunta.

Una observación absurda.

Cualquier cosa.

Pero desde la conversación del viernes, el silencio había regresado.

Y ella no sabía si aquello la irritaba o la preocupaba más.

—Definitivamente me preocupa —murmuró.

Lo admitió solo porque estaba sola.

Si Santiago la escuchaba, se convertiría en material de burlas durante los próximos diez años.

El teléfono vibró sobre la mesa.

Su corazón reaccionó antes que su cerebro.

Lo tomó inmediatamente.

Y se sintió ridícula cuando descubrió que era un correo de trabajo.

—Perfecto.

Dejó el teléfono sobre la cama.

Intentó concentrarse en otra cosa.

No funcionó.

La imagen de Matteo seguía apareciendo una y otra vez.

Su expresión aquella noche.

La llamada.

La forma en que había abandonado el restaurante.

Y sobre todo, la mirada que había tenido antes de marcharse.

Una mirada que parecía esconder demasiadas cosas.

Demasiadas.

Dos horas después, cuando estaba terminando algunos informes pendientes en el estudio de su casa, sonó el timbre.

Frunció el ceño.

No esperaba visitas.

Bajó las escaleras.

Abrió la puerta.

Y se quedó inmóvil.

Matteo estaba allí.

Llevaba una camisa oscura, el cabello ligeramente desordenado y unas marcadas sombras bajo los ojos.

Parecía agotado.

Y eso era algo que jamás había visto en él.

—Hola —dijo él.

—Hola.

Durante unos segundos ninguno habló.

—¿Vas a quedarte en la puerta toda la mañana?

Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Matteo.

—Depende.

—¿De qué?

—De si vas a dejarme entrar.

Valentina se hizo a un lado.

—Pasa.

Algo le decía que aquella visita no era casual.

Y algo aún más fuerte le decía que no iba a gustarle lo que estaba a punto de escuchar.

Minutos después estaban sentados en la sala.

El silencio se instaló entre ambos.

No era incómodo.

Era tenso.

Como si los dos supieran que la conversación que estaba por comenzar cambiaría algo importante.

Matteo observó durante varios segundos la taza de café que tenía frente a él.

Luego levantó la mirada.

—Necesito contarte algo.

Valentina apoyó lentamente la espalda contra el sofá.

—Eso ya suena preocupante.

—Lo es.

La respuesta llegó demasiado rápido.

Demasiado seria.

Y el corazón de Valentina se tensó.

—¿Qué sucede?

Matteo guardó silencio unos segundos.

Como si estuviera escogiendo cuidadosamente cada palabra.

—Hay alguien de mi pasado que ha regresado.

—¿Qué clase de pasado?

La mandíbula de Matteo se endureció.

—Uno que preferiría olvidar.

Valentina lo observó.

Y comprendió algo.

Aquello no tenía nada que ver con negocios.

Nada.

—¿Quién es?

—Un hombre llamado Lorenzo Ricci.

El nombre no significó nada para ella.

Pero la reacción de Matteo sí.

Porque era la primera vez que lo veía realmente preocupado.

No incómodo.

No irritado.

Preocupado.

—¿Qué hizo?

—Muchas cosas.

—Matteo.

Él soltó un suspiro.

Largo.

Pesado.

Cansado.

—Hace años trabajé con personas equivocadas.

Valentina no habló.

—Cometí errores.

Errores graves.

Errores que llevo mucho tiempo intentando corregir.

—¿Estás en problemas legales?

—No.

—¿Entonces?

—Lorenzo conoce cosas que podrían destruir muchas vidas.

La tensión aumentó.

—¿Incluida la tuya?

—Sí.

El silencio volvió a instalarse.

Esta vez más pesado.

Porque Valentina comprendió que aquella conversación le estaba costando muchísimo.

Matteo era un hombre que controlaba absolutamente todo.

Sus emociones.

Sus palabras.

Sus movimientos.

Y sin embargo allí estaba.

Mostrándole una parte de sí mismo que claramente odiaba revelar.

—¿Por qué me estás contando esto?

La mirada de Matteo se encontró con la suya.

—Porque alguien preguntó por ti.

El mundo pareció detenerse.

—¿Qué?

—Preguntaron por ti.

—¿Quién?

—No lo sabemos.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Y qué significa eso?

—Significa que podrías estar relacionada conmigo a ojos de las personas equivocadas.

—¿Por una cena?

—Por varias razones.

—¿Cuáles?

Matteo permaneció en silencio.

Y entonces ella lo entendió.

—Ah.

—Valentina…

—No.

Levantó una mano.

—No digas nada.

Porque de repente comprendió exactamente lo que estaba ocurriendo.

Él había intentado alejarla.

No porque no quisiera verla.

Sino porque tenía miedo.

Miedo de involucrarla.

Miedo de que alguien la utilizara para hacerle daño.

Miedo de perder el control.

Y aquella revelación produjo algo extraño dentro de ella.

Algo cálido.

Algo peligroso.

Algo que no quería analizar demasiado.

—Pensaste que podías decidir por mí.

Matteo cerró los ojos un instante.

—Sí.

—Increíble.

—Lo sé.

—¿Y en qué momento decidiste que era buena idea?

—En ninguno.

Valentina soltó una risa incrédula.

—Eres imposible.

—Probablemente.

—Definitivamente.

Por primera vez desde que comenzó la conversación, una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Matteo.

Y aquello hizo que el ambiente se relajara apenas un poco.

Solo un poco.

—No quería involucrarte.

—Eso ya lo entendí.

—Porque podrías salir lastimada.

—Matteo.

—¿Sí?

—No vuelvas a tomar una decisión por mí.

Su tono fue firme.

Sereno.

Innegociable.

Y Matteo lo supo.

—Está bien.

—No.

Valentina se inclinó hacia adelante.

—No me estás entendiendo.

La sonrisa desapareció del rostro de Matteo.

—Explícate.

—Si existe un problema, lo enfrentamos.

—Valentina…

—Escúchame tú ahora.

Sus miradas se encontraron.

Y por primera vez desde que se conocían fue ella quien tomó el control de la conversación.

—No soy una persona que huya cuando las cosas se complican.

—Nunca dije eso.

—Pero actuaste como si lo pensaras.

Matteo guardó silencio.

Porque era verdad.

Y ambos lo sabían.

—Llevo toda mi vida enfrentando problemas.

Construí mi empresa sola.

Saqué adelante a mi familia cuando fue necesario.

Tomé decisiones difíciles cuando nadie más quería hacerlo.

Así que no me mires como si fuera de cristal.

La intensidad de sus palabras llenó toda la habitación.

Y Matteo no pudo apartar la mirada.

Porque aquello era exactamente lo que le gustaba de ella.

Su fuerza.

Su carácter.

Su capacidad para enfrentarlo incluso cuando sabía perfectamente quién era.

—No creo que seas de cristal.

—Entonces confía en mí.

El silencio cayó entre ambos.

Lento.

Profundo.

Intenso.

Valentina fue la primera en bajar la mirada.

Porque acababa de darse cuenta de que aquella conversación ya no trataba únicamente sobre Lorenzo.

Trataba sobre ellos.

Sobre la confianza.

Sobre la distancia que todavía existía entre ambos.

Y sobre lo mucho que deseaban eliminarla.

—Lo intentaré —dijo Matteo finalmente.

Ella sonrió.

Pequeño.

Sincero.

Y aquello fue suficiente para desarmarlo.

Porque llevaba años sin confiar realmente en nadie.

Años.

Y sin embargo, por alguna razón, quería intentarlo con ella.

Aunque fuera una locura.

Aunque fuera peligroso.

Aunque el momento fuera terrible.

Porque cuanto más tiempo pasaba a su lado, más difícil resultaba imaginar su vida sin ella.

Y aquello lo aterraba más que Lorenzo Ricci.

Mucho más.

Sin saberlo, ninguno de los dos imaginaba que aquella conversación marcaría el comienzo de una nueva etapa.

Una etapa en la que los secretos comenzarían a desaparecer.

Y en la que Valentina demostraría que era mucho más de lo que Matteo creía.

Muchísimo más.

1
Andrea Nardelli
extraordinaria sin final siempre
Cristina Miranda
Que será lo que hay oculto??!!
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
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