NovelToon NovelToon
EL ANGEL DE LA MAFIA

EL ANGEL DE LA MAFIA

Status: En proceso
Genre:Mafia
Popularitas:1k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

SIN ESPOILER

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LAS PRUEBAS DEL ABANDONO

Durante los días siguientes, Lia comprendió que la frialdad de Brayan no había sido algo pasajero.

Estaba empeorando.

Cada mañana era igual.

Lia despertaba y esperaba escuchar la voz de Brayan.

Pero él ya casi no le hablaba.

Si ella preguntaba algo, respondía con pocas palabras.

Si intentaba contarle cómo se sentía, él encontraba alguna excusa para marcharse.

Y si intentaba acercarse…

Brayan simplemente la ignoraba.

Lia comenzó a sentirse invisible.

Una mañana estaba sentada junto a la ventana cuando escuchó la puerta.

Brayan entró.

—Hola —dijo ella.

Él pasó de largo.

Lia lo siguió con la mirada.

—Brayan.

Nada.

—¿Puedes escucharme?

Él dejó algo sobre una mesa.

—Estoy ocupado.

—Solo quería hablar contigo.

—Después.

—Siempre dices eso.

Brayan se giró lentamente.

Su expresión era completamente fría.

—Porque siempre quieres hablar.

Lia bajó la mirada.

—Antes no te molestaba.

—Antes era diferente.

Aquellas palabras quedaron flotando entre ambos.

Lia no respondió.

Brayan salió de la habitación.

Ella permaneció sentada, intentando entender en qué momento todo había cambiado.

---

Aquella noche ocurrió algo diferente.

Brayan regresó mucho más tarde de lo habitual.

Lia estaba despierta.

Cuando él entró, pudo notar inmediatamente que había algo extraño.

Su ropa era diferente.

Llevaba un perfume que Lia no reconocía.

Y había una pequeña marca de maquillaje en el cuello de su camisa.

Lia se quedó mirándolo.

—¿Dónde estabas?

Brayan siguió caminando.

—Por ahí.

—¿Con quién?

Él se detuvo.

—¿Qué importa?

Lia sintió un vacío en el pecho.

—Solo pregunté.

—Pues no preguntes.

Él siguió caminando.

Lia permaneció callada.

Pero aquella noche no consiguió dormir.

La imagen de aquella marca seguía apareciendo en su mente.

Intentó convencerse de que podía tener otra explicación.

Quizá había estado con alguien del trabajo.

Quizá alguien lo había abrazado.

Quizá…

Pero su corazón ya había entendido algo que ella todavía se negaba a aceptar.

---

Al día siguiente, Brayan volvió a salir.

No explicó adónde iba.

Ni siquiera se despidió.

Lia lo observó desde la ventana.

—Antes me decía cuándo regresaría…

Susurró.

Ahora ni siquiera parecía importarle si ella estaba allí.

Pasaron horas.

Finalmente, cuando cayó la noche, escuchó nuevamente la puerta.

Brayan entró.

Esta vez llevaba algo en la mano.

Era una pequeña bolsa.

Lia la miró.

—¿Qué es eso?

—Nada.

Brayan intentó guardarla rápidamente.

Pero algo cayó al suelo.

Una fotografía.

Lia se agachó para recogerla.

Y se quedó paralizada.

En la fotografía aparecía Brayan junto a una mujer.

Ella sonreía.

Brayan también.

No era una fotografía casual.

Parecían estar celebrando algo.

Lia sintió que le faltaba el aire.

—¿Quién es?

Brayan le arrebató la fotografía.

—No tienes derecho a revisar mis cosas.

—Se cayó.

—Pues déjala donde estaba.

Lia lo miró fijamente.

—¿Estás con ella?

Silencio.

—Brayan…

Él evitó responder.

Y esa vez su silencio fue una respuesta suficiente.

Los ojos de Lia comenzaron a llenarse de lágrimas.

—¿Desde cuándo?

—No empieces.

—Solo quiero saber.

—No tienes que saber nada.

—Pero yo…

Su voz se quebró.

—Pensé que me querías.

Brayan soltó una risa seca.

—Las cosas cambian, Lia.

Aquella frase le dolió profundamente.

Lia bajó la mirada.

—Entonces… ¿todo lo que me dijiste era mentira?

Brayan no respondió.

Simplemente se alejó.

---

Durante los días siguientes, las señales continuaron.

Brayan recibía mensajes constantemente.

Cuando Lia entraba a una habitación, él ocultaba el teléfono.

A veces salía durante horas.

Otras veces regresaba con regalos que claramente no eran para Lia.

Un día dejó sobre la mesa una pequeña caja.

Lia la miró.

—¿Es para mí?

Brayan respondió sin siquiera mirarla.

—No.

Ella guardó silencio.

La caja tenía un pequeño lazo.

Lia nunca había recibido algo así de él.

Horas después, vio que Brayan la tomaba y se la llevaba.

Aquello terminó de convencerla.

Había otra mujer.

Y esa mujer estaba recibiendo la atención que antes Brayan fingía darle a ella.

---

Una tarde Lia estaba sentada sola.

Tenía una mano sobre el abdomen mientras miraba la fotografía de sus padres.

No lloraba.

Ya había llorado demasiado.

Ahora solo sentía una tristeza profunda.

—¿Por qué me quedé?

No encontró respuesta.

Recordó el día en que había llegado a aquella casa.

Recordó cómo Brayan la había llamado princesa.

Recordó cuando le dijo que nunca estaría sola.

Y comprendió que había confundido sus palabras con cariño.

Quizá porque necesitaba desesperadamente creer que alguien la quería.

Quizá porque después de tantos años sintiéndose abandonada, cualquier muestra de atención parecía suficiente.

Pero ahora estaba sola nuevamente.

Solo que esta vez había entendido algo.

No podía seguir esperando que Brayan volviera a ser quien había fingido ser.

---

Esa noche él llegó acompañado.

Lia estaba sentada en una habitación cuando escuchó una voz femenina desde la entrada.

Se quedó inmóvil.

No quería salir.

No quería verla.

No quería confirmar lo que ya sabía.

Brayan habló con aquella mujer durante algunos minutos.

Lia escuchó sus risas.

Aquello fue suficiente.

Cerró los ojos.

Una lágrima recorrió su mejilla.

Pero no salió de la habitación.

No iba a suplicar.

No iba a preguntarle por qué.

Por primera vez, Lia decidió que no quería escuchar ninguna explicación.

Cuando finalmente la mujer se marchó, Brayan entró.

Lia estaba sentada sobre el colchón.

—¿Estás despierta?

Ella lo miró.

—Sí.

—Bien.

Lia respiró profundamente.

—¿Ella es tu pareja?

Brayan guardó silencio.

—Solo quiero saberlo.

—Sí.

Una sola palabra.

Pero para Lia fue como si todo terminara.

Bajó la mirada.

—Entiendo.

Brayan parecía esperar una reacción.

Un reclamo.

Una discusión.

Pero Lia no hizo nada.

—¿Eso es todo? —preguntó él.

Lia levantó los ojos.

—¿Qué quieres que haga?

Brayan no respondió.

—Si quieres estar con ella, hazlo.

—Lia…

—No.

Ella negó lentamente.

—Ya entendí.

Brayan salió de la habitación.

Lia permaneció sola.

Durante unos minutos no hizo nada.

Después tomó la fotografía de sus padres.

La sostuvo entre sus manos.

—Tengo que irme.

Esta vez no era un pensamiento.

Era una decisión.

No sabía cómo lo haría.

No sabía adónde iría.

Pero ya no podía permanecer allí.

Afuera, un vehículo volvió a detenerse a cierta distancia de la casa.

alguien observaba el lugar desde el interior.

Había seguido aquella pista durante días.

Y ahora sabía que la joven que buscaba estaba allí.

Todavía no conocía su historia.

Todavía no sabía qué había ocurrido con ella.

Pero algo estaba a punto de cambiar.

Porque mientras Brayan elegía alejarse de Lia…

alguien más estaba acercándose.

Y otro estaba a punto de descubrir que aquella joven no solo necesitaba ser encontrada.

Necesitaba ser protegida.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play