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La Esposa Rechazada El Amor No Sobrevive a la Humillación

La Esposa Rechazada El Amor No Sobrevive a la Humillación

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:48.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kassyane Santos

Priscila lo dio todo por Mariano Vance: diez años de amor callado, un hijo y hasta el talento que sostenía en secreto su imperio financiero. A cambio, él le entregó desprecio, una amante instalada en su propia casa y una humillación tras otra delante de todos. Para el poderoso empresario, ella nunca fue una esposa: solo una intrusa a la que castigar por existir.

Pero toda humillación tiene un límite. La noche en que Priscila decide marcharse con su bebé en brazos, algo se rompe para siempre… y algo nace. Sin dinero, sin apellido y sin más armas que su brillante mente para los números, se propone reconstruirse desde cero. Lo que ninguno de los que la pisotearon imagina es que la mujer a la que trataron como sirvienta está a punto de convertirse en su peor pesadilla.

Cuando el destino la coloca frente a Leonardo Monteverde —heredero de un imperio, tan implacable en los negocios como tierno en el amor—, Priscila descubre por primera vez lo que significa ser respetada, deseada y elegida. Sin embargo, el pasado no suelta a sus presas con facilidad: la obsesión, la envidia y la venganza acechan en las sombras, dispuestas a destruir todo lo que ella empieza a reconstruir.

NovelToon tiene autorización de Kassyane Santos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: Los pasos en la madrugada y el desdén del gigante

La tormenta en la madrugada del martes amortiguaba el sonido de los pasos de Priscila.

Eran las cuatro de la mañana cuando cerró el cierre de la última maleta de tela vieja. Se puso un abrigo sencillo de lana apelmazada, gastado en los codos, y acomodó al pequeño Killian contra su pecho en un fular de tela bien atado. El bebé, arrullado por el efecto del antibiótico y el calor del cuerpo de su madre, dormía profundamente, con la carita apoyada en la curva de su cuello.

Priscila caminó despacio hasta el centro de la sala de estar del departamento de trescientos metros cuadrados.

Se detuvo. Miró hacia atrás.

La luz amarillenta de los candelabros de cristal iluminaba la opulencia fría del lugar: los sofás de cuero importado, las obras de arte abstractas en las paredes, las alfombras persas impecables. Durante un año entero, aquel lugar había sido su prisión de oro. Allí había llorado en silencio en la cocina, la habían pisoteado en el cuarto de huéspedes, había oído las risas burlonas de Eleonora y había sentido el dolor de que Mariano convirtiera su amor en polvo.

Miró al pequeño Killian en sus brazos. Sintió que el pecho se le agitaba, pero no dejó caer ni una lágrima.

—Se acabó, hijo mío —susurró, con la voz firme como acero templado—. Nunca más volvemos a pisar esta casa.

Priscila caminó hasta la mesa del comedor de caoba. Sacó del bolsillo el sobre marrón con los papeles del divorcio y la carta. Lo colocó justo en el centro de la mesa. Encima de la hoja, se quitó el fino anillo de oro del dedo anular izquierdo: el anillo que Mariano había comprado por pura obligación el día de la boda en el registro civil. El aro de metal golpeó la madera con un sonido seco y definitivo.

No miró atrás. Tomó la maleta con una mano, protegió la cabeza de Killian con la otra y cruzó la puerta principal. El clic del cerrojo electrónico al cerrarse sonó como la liberación de una condena a muerte.

En la calle, bajo la llovizna fina y fría del amanecer, un taxi sencillo ya la esperaba junto al cordón, conseguido a través de la Dra. Helena.

El destino de Priscila no era la humilde casa de su madre en el suburbio; Mariano sabría buscar allí primero. La abogada le había organizado un pequeño estudio alquilado en un barrio tranquilo, lejos del centro financiero, financiado temporalmente por una reserva de emergencia que la abogada mantenía para clientes en situación de vulnerabilidad extrema.

Al entrar en aquel pequeño estudio de un solo ambiente, con paredes pintadas de un blanco sencillo, un colchón limpio y una ventana que daba a un pequeño árbol, Priscila respiró hondo. El lugar era modesto, casi miserable comparado con el penthouse de Mariano, pero el aire allí era puro. No olía al perfume de Eleonora, no olía al whisky de Mariano. Olía a paz.

Acostó a Killian en el colchón, lo cubrió con la cobija calentita y se arrodilló a su lado, besándole la frente a su hijo. Por primera vez en meses, el pecho no le dolía.

Mientras tanto, en el piso treinta de la avenida principal, el sol de las ocho de la mañana entraba por las ventanas de vidrio.

Mariano se levantó de la cama con la cabeza estallándole por la bebida de la noche anterior. Al ver la casa vacía, los armarios abiertos en el cuarto de huéspedes y el sobre en la mesa del comedor con los papeles del divorcio y el anillo, su primera reacción no fue el pánico.

Fue una carcajada amarga, alta y cargada de una arrogancia repugnante.

Lanzó la carta de Priscila de vuelta sobre la mesa con desdén, cruzando los brazos mientras caminaba hacia la cafetera.

—¿Divorcio? ¿Custodia exclusiva? —se burló Mariano ante las paredes vacías, soltando una risa seca—. ¿Quién se cree que es esta inútil? ¿De verdad piensa que va a sobrevivir un solo día lejos de mi dinero?

Se sirvió una taza de café negro, sin siquiera molestarse en buscarla en los alrededores del edificio. Para Mariano, aquello no era más que un teatro barato de una mujer desesperada por atención.

—No tiene dónde caerse muerta —se dijo a sí mismo, acomodándose el cuello del traje frente al espejo—. La madre es una pobre enferma, ella no tiene trabajo, no tiene un centavo en el banco y encima con un niño en brazos. A más tardar el viernes aparece aquí en la puerta, de rodillas, llorando y suplicándome que le pague los pañales de Killian.

Tomó el maletín de cuero, las llaves del auto y salió a trabajar como si nada hubiera pasado. En su cabeza, Priscila era una pobre infeliz sin valor que volvería arrastrándose apenas el hambre y la realidad tocaran a su puerta.

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Celia Leticia Sanchez Jaramillo
me gusto mucho la novela
Maggi González
Excelente historia, FELICITACIONES 👏👏👏👏👏
Sonia Yrady
merecida puntuación, gracias autora la novela estuvo de principio a fin demasiado buena tuvo todos los ingredientes la recomiendo ❤️❤️❤️❤️
Sonia Yrady
súper hermosa está novela de crecimiento y dónde el amor triunfo y dio su fruto.
Maria Josefa
eso le está muy bien por despreciar a una buena mujer y ahora se arrepiente
Sonia Yrady
uyyy que novela tan hermosa ❤️
Maria Josefina
Felicitaciones Priscila por demostrar lo profesional que eres 👏🥰
Maria Josefina
Bien merecido se lo tiene👏👏👏
Maria Josefina
Que bien Priscila dale con todo,así como lo hicieron contigo 👏
Maria Josefina
por fin, despertó!!!
Sonia Yrady
hasta cuándo Priscila vas a aceptar tanta humillación
Sonia Yrady
que capitulo tan patético 😡😡😡espero que Priscila se haga respetar y deje de ser una mujer débil 😡😡😡
Sonia Yrady
que capitulo tan patético 😡😡😡espero que Priscila se haga respetar y deje de ser una mujer débil 😡😡😡
Carolina Vargas
antes aguanto mucho tiempo, con ese potencial y dejarse tratar tan mal.
Carolina Vargas
antes aguanto mucho tiempo, con ese potencial y dejarse tratar tan mal.
veritoo❤️
la maldad y la locura le daban fuerzas a Leonora xq si Mariano se iso los controles obligado x el sistema penitenciario y sintiendo dolores en las articulaciones era debido a la enfermedad cmo Leonora tnia fuerzas para estar parada sosteniendo un arma y demás?..si ella se enfermo primero y seguro para saber dla enfermedad habrá sentido alguna incomodidad o dolencia ..la maldad y la locura la mantenían en pie
veritoo❤️
jajajajaja .es vidente el médico che q bno jajajajaja
veritoo❤️
menos mal q llegó a tmpo..aunq no ubo penetracion..la violo igual..loco inmundicia..tnia q sufrir no morir así..pro ellos también muy d arrumacos y se durmieron cmo no pusieron protección si ya sabían q estaba loco💁
veritoo❤️
x fin una q actúa con razonamiento y le avisa a alguien..no se manda d súper chica a ser la héroe
veritoo❤️
ahí viene la nena..la debilidad completa d Leonardo
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