NovelToon NovelToon
El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Romance de oficina / CEO
Popularitas:454
Nilai: 5
nombre de autor: SakuDiHina

Aurelia creía haber dejado atrás los secretos de su pasado.

Hasta que vuelve a encontrarse con Franco.

Lo que nace entre ellos los lleva a descubrir documentos ocultos, acusaciones manipuladas y una verdad que alguien lleva años intentando enterrar.

Una nueva pista los obliga a regresar al lugar donde todo comenzó.

Y allí comprenden que nada era como les contaron.

Ahora Aurelia y Franco deberán descubrir quién manipuló los acontecimientos que cambiaron sus vidas y cuánto están dispuestos a arriesgar para conocer la verdad.

Porque amar puede ser una elección.
Perdonar, otra.
Pero descubrir la verdad...
puede tener un precio demasiado alto.

NovelToon tiene autorización de SakuDiHina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14 — Una noche de lluvia

Una tormenta inesperada dejó sin electricidad buena parte de la ciudad. FranLia quedó funcionando con iluminación de emergencia y varios sistemas fueron desconectados por seguridad.

La mayoría de los empleados había conseguido marcharse antes de que la lluvia se volviera más intensa. Aurelia y Franco, sin embargo, permanecieron en el edificio para revisar la documentación más sensible de la investigación.

Un trueno hizo vibrar los ventanales. Aurelia intentó concentrarse en la carpeta que tenía delante, pero sus dedos se tensaron alrededor del bolígrafo.

Franco lo notó.

—¿Estás bien?

—Sí.

La respuesta fue demasiado rápida.

Franco cerró la carpeta que estaba leyendo y se levantó.

—Aurelia.

Ella levantó la mirada.

—¿Qué?

—No tienes que fingir conmigo.

Otro relámpago iluminó los ventanales y, un segundo después, el trueno retumbó sobre el edificio.

Aurelia apartó la vista.

—No me gustan las tormentas.

—Lo sé.

Ella volvió a mirarlo, sorprendida.

—¿Lo sabes?

—Desde hace tiempo. Y también sé que la oscuridad te pone nerviosa.

Aurelia intentó sonreír.

—Supongo que has estado prestando demasiada atención.

—A ti sí.

La respuesta quedó suspendida entre ambos.

Franco encendió una lámpara portátil y la colocó junto a ella, asegurándose de que la mesa quedara bien iluminada.

—No voy a dejar que te quedes aquí a oscuras si podemos evitarlo.

—No necesito que me rescates.

—Ya lo sé. Pero puedo quedarme.

Aquello desarmó la resistencia de Aurelia más que cualquier gesto grandilocuente.

—Quédate —dijo finalmente.

Franco volvió a sentarse.

Trabajaron durante varios minutos sin hablar. La lluvia golpeaba los cristales con fuerza y, cada vez que un trueno sacudía el edificio, Franco levantaba la mirada hacia ella sin hacer preguntas. Aurelia empezó a notar que esa atención silenciosa la tranquilizaba.

—Parece que hoy todos tendremos que trabajar a la antigua —dijo él.

Aurelia sonrió.

—Tal vez sea útil. Los documentos impresos no cambian solos.

—Eso fue una indirecta.

—Fue una observación.

La tensión profesional de las últimas semanas se fue transformando en otra cosa. No era una conversación sobre contratos ni sobre pruebas. Era la comodidad de dos personas que ya conocían los silencios del otro.

Después de casi una hora, Aurelia encontró una transferencia.

—Mira esto.

Franco acercó la lámpara.

—La fecha coincide con el pago del karaoke.

—Y la cuenta pertenece a una sociedad intermediaria.

Franco tomó el documento.

—Necesitamos verificar si esa cuenta se utilizó antes.

—Ya lo estoy haciendo.

Un trueno volvió a estremecer los cristales. Aurelia cerró los ojos durante un instante.

Franco dejó el documento a un lado.

—Ven aquí.

Aurelia lo miró.

—Franco...

—No tienes que enfrentarte a esto sola.

Ella se levantó y se quedó frente a él. Por unos segundos ninguno habló.

—No quiero que esto complique la investigación —dijo Aurelia.

—Tampoco yo.

—La gente ya habla.

—Entonces tendremos que ser más cuidadosos, no más lejanos.

Aurelia bajó la mirada.

—Eso suena peligroso.

—Lo es.

Él levantó una mano y le apartó suavemente un mechón del rostro. Aurelia no se apartó. Al contrario, apoyó los dedos sobre la muñeca de Franco.

—¿Estás seguro? —preguntó ella.

—De que quiero estar aquí contigo, sí.

El primer beso fue breve, casi una pregunta. Aurelia respondió acercándose de nuevo. El segundo fue más lento y más decidido. La tormenta continuaba detrás de los ventanales, pero ninguno de los dos parecía escucharla ya.

Franco la abrazó por la cintura. Aurelia apoyó las manos sobre sus hombros y volvió a besarlo. La distancia entre ambos dejó de parecer profesional por completo.

Cuando se separaron, ambos respiraban más deprisa.

—Esto es una mala idea —murmuró Aurelia.

—Probablemente.

—Y aun así...

—Sí.

Volvieron a besarse. Esta vez con menos cautela. Franco se detuvo solo cuando notó que Aurelia temblaba, y ella negó con la cabeza.

—No es miedo —susurró—. Es que llevo demasiado tiempo intentando no sentir esto.

Franco apoyó la frente contra la suya.

—Yo también.

La conversación se interrumpió cuando el teléfono de Franco comenzó a sonar.

Era Walter.

Franco respondió con cierta dificultad para recuperar el tono profesional.

—¿Qué encontraste?

—La transferencia —dijo Walter—. La cuenta se utilizó para pagar al hombre del karaoke. Y encontré tres operaciones anteriores con la misma estructura.

Aurelia tomó el cuaderno inmediatamente.

—¿Puedes enviarlas?

—Ya están en el correo de ambos.

—Gracias, Walter —respondió Franco.

Cuando terminó la llamada, Aurelia soltó una risa nerviosa.

—Tu amigo tiene un talento especial para elegir momentos.

—Parece que sí.

Franco miró la pantalla y después volvió a mirarla a ella.

—¿Dónde estábamos?

Aurelia se acercó.

—Creo que aquí.

Lo besó antes de que él pudiera responder. El beso fue más apasionado que los anteriores, cargado de todo lo que habían contenido durante semanas. Franco la sostuvo con cuidado, y Aurelia se dejó llevar por unos instantes, olvidando la tormenta, la investigación y las reglas que habían intentado imponerse.

Cuando estuvieron a punto de cruzar un límite que después sería difícil deshacer, el teléfono volvió a sonar.

Los dos se quedaron inmóviles.

Franco miró la pantalla.

—Walter otra vez.

Aurelia cerró los ojos y soltó una carcajada.

—Esto ya parece personal.

Franco contestó.

—Walter, dime que es importante.

—Lo es. Encontré algo que cambia la fecha de una de las operaciones. La sociedad intermediaria ya existía mucho antes del karaoke.

Aurelia se puso seria.

—¿Cuánto antes?

—Diez años.

Franco miró a Aurelia. El momento íntimo no había desaparecido, pero ahora compartía espacio con una pieza de investigación que podía cambiarlo todo.

—Envíalo —dijo ella.

Walter prometió hacerlo y colgó.

Durante unos segundos permanecieron en silencio.

—Parece que el universo insiste en recordarnos que tenemos trabajo —dijo Franco.

—Y que alguien lleva mucho tiempo preparando esto.

Aurelia volvió a la mesa, pero Franco tomó su mano antes de que se alejara.

—Esto no cambia lo que acaba de pasar.

Ella lo miró.

—No. Pero sí cambia cómo tendremos que manejarlo.

—Entonces lo haremos bien.

—Sin fingir que no sentimos nada.

Franco sonrió.

—Eso me parece un trato justo.

Regresaron al expediente. La electricidad seguía sin volver y la lluvia continuaba golpeando los ventanales. Sin embargo, algo había cambiado definitivamente entre ellos.

Aquella noche no solo habían encontrado una ruta financiera que unía la mentira reciente con una estructura antigua. También habían dejado de comportarse como dos personas que podían esconder indefinidamente lo que sentían.

Aurelia guardó la transferencia en el expediente.

—Mañana seguimos.

Franco apagó la lámpara secundaria.

—Mañana.

Y ninguno de los dos volvió a pensar en su relación como una posibilidad lejana. A partir de esa noche, tendrían que aprender a construirla sin permitir que la investigación decidiera por ellos.

1
Betty Manzur
asta aquí llegó no le veo nada interesante todo es Ana y Ana y quien es ana
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play