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El Regreso De La Fiera

El Regreso De La Fiera

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Malentendidos / Venganza
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Hace seis años, Tania era la esposa perfecta: dulce, paciente y profundamente enamorada. Sin embargo, en el nido de víboras que es la familia Durantt, su bondad fue tomada por debilidad. Manipulada por su suegra y víctima de una elaborada trampa orquestada por el primer amor de Nicolás, Tania fue acusada de una traición que jamás cometió. Nicolás, cegado por su arrogancia y posesividad, le entregó los papeles del divorcio y la expulsó de su vida sin darle el beneficio de la duda.

Hoy, la mujer que regresa no guarda rastro de aquella chica sumisa. Tania vuelve como una empresaria de éxito, con una mirada gélida y una fuerza física y mental capaz de derribar imperios. Su único objetivo es proteger el legado de su hijo, Nico, el heredero secreto que Nicolás nunca supo que existía. Cuando sus mundos vuelven a colisionar, Nicolás descubre que la "fiera" que él mismo despertó no está dispuesta a perdonar fácilmente, y que recuperar su amor será la batalla más difícil de su vida

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capitulo 1

​La lluvia de esa noche en la ciudad no era una simple tormenta; era un muro de agua fría que parecía querer lavar, sin éxito, la podredumbre que se había instalado en la mansión Durantt. Dentro, el aire estaba viciado por el olor a sándalo y el rastro de un whisky caro que Nicolás había estado bebiendo desde la tarde.

​Tania estaba de pie junto al ventanal del gran salón. Sus manos, usualmente firmes, jugueteaban con el borde de su jersey de lana. Se sentía pequeña bajo los techos altos de esa casa que, a pesar de los cinco años de matrimonio, nunca había dejado de sentirse como un museo prestado.

​El estruendo de la puerta principal al abrirse no fue lo que la hizo estremecer, sino el silencio pesado que le siguió. Nicolás entró. No traía el saco, y su corbata estaba deshecha. Sus ojos, que alguna vez la miraron con una adoración posesiva, ahora eran dos brasas de odio puro.

​—Nicolás, estás empapado, déjame... —Tania dio un paso hacia él, con la gentileza que siempre la había caracterizado.

​—No me toques —su voz fue un látigo.

​Él no se detuvo. Caminó hasta la mesa de centro de mármol y arrojó un sobre de manila que golpeó la superficie con un eco seco. De su interior resbalaron varias fotografías. Tania bajó la vista, confundida. Su corazón dio un vuelco violento.

​En las imágenes, una mujer que se parecía demasiado a ella aparecía en situaciones comprometedoras con un hombre desconocido en la habitación de un hotel. La iluminación era tenue, pero el perfil, el cabello y hasta un anillo idéntico al suyo gritaban su nombre.

​—Esto es una mentira —susurró Tania. Sintió que el suelo se inclinaba—. Nicolás, esto no soy yo. Jamás he estado en ese lugar.

​Nicolás soltó una carcajada amarga, un sonido carente de cualquier rastro de alegría. Se acercó a ella, invadiendo su espacio personal, rodeándola con esa presencia imponente que antes la hacía sentir segura y que ahora la asfixiaba.

​—¿Vas a negar lo que mis propios ojos ven? —la tomó por el mentón, obligándola a sostenerle la mirada—. Te di todo, Tania. Te saqué de tu vida insignificante, te puse mi apellido, te cubrí de lujos... ¿Y así es como me pagas? ¿Buscando en la cama de un cualquiera lo que supuestamente te faltaba aquí?

​—¡Mírame! —exclamó ella, con la voz rota por el llanto—. ¡Mírame a los ojos y dime si crees que soy capaz de traicionarte! Llevamos cinco años juntos, Nicolás. Conoces mis valores, conoces mi vida. ¡Esto es una trampa!

​—Lo que conozco es que fui un estúpido por creer en tu fachada de "chica gentil" —él la soltó con desprecio, como si sus dedos se hubieran ensuciado al tocarla—. Mi madre tenía razón. La sangre humilde siempre termina buscando su origen.

​Ese golpe dolió más que cualquier insulto. Tania sabía que la familia de él nunca la había aceptado. Habían pasado años soportando comentarios pasivo-agresivos, humillaciones sutiles en cenas benéficas y la sombra constante de Elisa, el "amor de infancia" que todos consideraban la pareja ideal para un Durantt.

​Nicolás sacó otro fajo de papeles del sobre. Eran los documentos del divorcio. Ya estaban firmados por él, con una caligrafía agresiva y definitiva.

​—Firma —ordenó—. No quiero una batalla legal. No quiero volver a ver tu cara. Te irás de esta casa esta misma noche.

​—¿Esta noche? Nicolás, está cayendo un diluvio... ni siquiera tengo a dónde ir a esta hora.

​—Ese ya no es mi problema —dijo él, dándole la espalda mientras se servía otra copa de whisky—. Puedes irte con el tipo de las fotos. Quizás él tenga un lugar para ti en su motel de mala muerte.

​Tania sintió una presión ardiente en el pecho. No era solo tristeza; era el primer brote de una chispa que tardaría años en convertirse en incendio. La injusticia de la situación era tan profunda que, por un momento, el llanto se detuvo. Miró los papeles. Miró al hombre que decía amarla y que ahora no era más que un extraño arrogante que la juzgaba sin pruebas.

​Ella tomó la pluma. Sus dedos no temblaron esta vez. Firmó con trazos rápidos, dejando que el papel absorbiera su dolor y su pasado.

​—No necesito tu dinero, Nicolás —dijo ella, con una calma que lo sorprendió por un segundo—. Ni tu casa, ni tu apellido. Te devuelvo todo. Pero quédate con esto grabado: un día te darás cuenta de lo que hiciste hoy, y ese día, mi perdón será lo único que no podrás comprar con toda tu fortuna.

​Él no se volvió. La ignoró con la frialdad de quien cree que tiene la victoria absoluta.

​Tania subió a la habitación. No empacó maletas de diseñador ni las joyas que él le había comprado. Solo tomó su identificación, un viejo bolso con sus ahorros personales —fruto de su propio trabajo antes de que él la obligara a dejarlo— y una fotografía de sus padres fallecidos.

​Al bajar las escaleras, vio a la madre de Nicolás, la señora Durantt, de pie en el vestíbulo. La mujer sostenía una taza de té, con una expresión de triunfo mal disimulada.

​—Es lo mejor para todos, querida —dijo la mujer con voz melosa—. Nunca encajaste aquí. Elisa ya está en camino para consolar a mi hijo.

​Tania se detuvo frente a ella. Por primera vez en cinco años, no bajó la cabeza.

​—Usted lo planeó —afirmó Tania en voz baja—. No sé cómo, pero lo hizo. Disfrute su victoria, señora, porque es lo último que obtendrá de mí.

​Sin esperar respuesta, abrió la pesada puerta principal. El viento frío la golpeó de frente, empapando su ropa en segundos. Tania caminó por el sendero de entrada, escuchando cómo el portón automático se cerraba tras ella con un estrépito metálico que marcaba el fin de su vida anterior.

​Caminó por la carretera desierta, con el agua calándole los huesos. Se llevó una mano al vientre, un gesto instintivo que aún no se atrevía a confesarle a nadie. Esa mañana, un test casero le había confirmado que estaba embarazada. Había planeado decírselo a Nicolás en una cena romántica esa misma noche.

​Ahora, mientras los faros de los autos pasaban a su lado sin detenerse, Tania apretó los dientes. El frío de la lluvia no era nada comparado con el frío que se instaló en su alma.

​"Se acabó la Tania gentil", pensó, mientras las luces de la mansión Durantt se hacían pequeñas a lo lejos. "Si el mundo quiere una fiera para sobrevivir, le daré una fiera".

​Esa noche, bajo la tormenta, murió una esposa devota y nació una mujer que el mundo aprendería a temer. Tania no solo se llevaba su dignidad; se llevaba el futuro de los Durantt en su vientre, y juró que Nicolás jamás tendría el privilegio de llamarse padre, hasta que ella decidiera que el precio de su traición había sido pagado con creces.

​Seis años de exilio comenzaban en ese instante. El regreso, sin embargo, ya estaba escrito en su mirada herida.

1
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Nicolás en ese estado no puedes ni debiste preguntar nada por qué no ibas a recibir una respuesta positiva si llegas a su depa a las 2 de la mañana
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Ojalá se den una oportunidad Pero lo dudo que Tania quiera volver
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Nicolás tu y tus estupideces como le puedes pedir a semejante lacra que cuide a niño imbécil
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Realmente retorcido" educar a Nico" está mujer es idiota, descerebrada
LA _LOCA_MISAKI
Es triste dos personas que se aman y por la maldad de otros se se separan ...
Herrera
En ellos hay algo pendiente es el cierre del ciclo de odio, venganza para comenzar de cero
Herrera
Nicolás sigues siendo ingenuo o estúpido solo en tu cabeza se te ocurrió dejar a Nico con esa serpiente te mereces si la fiera te manda al demonio
Herrera
Eliza y su delirios espera que Tania se entere y verás lo que te pasará
Estefania 🦋💞
Nicolás ahora sí tocaste fondo estás allí no por Tania si no por tu propia arrogancia no valoraste lo que tenías ahora solo te queda seguir adelante talvez más adelante Tania te de la oportunidad de llegar a tener una amistad
Estefania 🦋💞
Espero que Tania haga lo que no hiciste tu por atrevida idiota la putizorra
Estefania 🦋💞
Nicolás debiste cortarle la mabo a esa atrevida por apretar su brazito no solo mirarla si no acabar con ella
Naty P@€¥
Nicolás si quieres otra oportunidad con Tania y tu hijo deja de comportarte como un adolescente demuéstrale que tú puedes ser un hombre sin presiones de tu madre y la putizorra de Elisa y allí vas a tener tu oportunidad
Naty P@€¥
Se entiende tu dolor y se que ahora no te queda nada más que Nico
Naty P@€¥
Nicolás por qué tenías que llegar en ese estado donde Tania?
Naty P@€¥
Talvez Tania quiera comenzar desde cero como la familia de tres que son por qué ellos se aman
Naty P@€¥
Ahora sí te dieron el golpe final con la disolución del divorcio definitivo
Naty P@€¥
Ojalá Tania te corte la mano o por lo menos te rompa los dedos dónde apretaste a Nico
Naty P@€¥
Nicolás eres idiota o que ?
cómo puedes confiar a Nico a esa maldita víbora 🐍
Naty P@€¥
Elisa quieres perder la mano?
Cj Carlos 🏍️
Ahora sí Tania llega a ver algo mal en el cuerpo de Nico no se lo que te espera a ti y a Eliza por poner las manos dónde no debía
Estefania 🦋💞: ojalá les dé su merecido especialmente a la arrogante de Eliza pobre Nico recibió ese apretón su brazito debió de quedar marcado ojalá Tania se de cuenta y le rompa las manos por ser abusiva
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