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El Vacío Que Ella Dejó en Mí

El Vacío Que Ella Dejó en Mí

Status: Terminada
Genre:CEO / Hijo/a genio / Amante arrepentido
Popularitas:252.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Siqueira

No gritó. No lloró frente a él. Firmó los papeles, empacó una maleta y cruzó el océano con cinco semanas de embarazo y la promesa de que su hijo nunca crecería en una casa donde pedir amor fuera una debilidad.

Cinco años después, Helena Rocha es otra mujer. Arquitecta premiada, madre de Theo, dueña de su propio nombre. Vuelve a São Paulo para dirigir el proyecto más ambicioso de su carrera — y se encuentra con que el principal inversionista es Rafael Ferraz. El hombre que nunca supo que tenía un hijo. El hombre que la buscó sin encontrarla. El hombre que todavía la mira como si tratara de descifrar la ecuación que no pudo resolver.

Rafael no sabe de Theo. Todavía no.

Pero São Paulo es una ciudad pequeña cuando dos apellidos poderosos comparten un proyecto de miles de millones. Y los secretos que se guardan para proteger a un hijo terminan, tarde o temprano, explotando frente a todos.

Ella aprendió a vivir sin él. Él apenas empieza a entender lo que perdió.

La pregunta no es si la verdad saldrá a la luz. Es si alguno de los dos sobrevivirá a lo que venga después.

NovelToon tiene autorización de Siqueira para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9 — La pulsera olvidada

La pulsera quedo sobre la mesita blanca de la habitacion 312 como si nunca le hubiera pertenecido a nadie.

Era fina, de oro antiguo, con una pequena piedra verde sujeta al broche. Helena la usaba rara vez. No combinaba con reuniones, ni con obras, ni con la mujer practica que habia aprendido a ser. Pero esa manana, al salir apurada para ver a Dona Teresa, se la puso sin pensar.

Solo noto su ausencia cuando ya estaba en el estacionamiento del Centro de Rehabilitacion Santa Cecilia, buscando la llave del auto dentro del bolso.

— Rayos.

Camila, del otro lado de la linea, suspiro.

— ¿Que paso?

— Mi pulsera. Creo que quedo en la habitacion de Dona Teresa.

— ¿La verde?

Helena cerro los ojos por un segundo.

— Esa.

Camila lo sabia. No pregunto mas nada.

La pulsera habia pertenecido a la madre de Helena. Antes de eso, habia pasado anos guardada en una caja de madera, junto a fotografias antiguas y notas de hospital. Helena la habia usado de adolescente, en las tardes en que visitaba un centro de rehabilitacion para acompanar talleres de dibujo. En esa epoca, era solo una chica delgada, con lapices en la mochila y un deseo ingenuo de creer que la amabilidad siempre volvia a casa.

No toda amabilidad volvia.

— La busco manana — decidio Helena. — Hoy necesito recoger a Theo en la escuela.

— ¿Quieres que mande a alguien?

— No. Es solo una pulsera.

Pero no lo era.

Dos horas despues, la tecnica de enfermeria encontro la pieza cerca de la almohada de Dona Teresa. La anciana dormia, monitoreada y mas estable. Como Rafael estaba en la sala administrativa exigiendo el reporte de acceso electronico, la empleada le llevo la pulsera a el.

— Senor Ferraz, creo que su esposa dejo esto en la habitacion.

Rafael levanto la mirada.

La palabra esposa entro antes que la joya.

— Mi ex esposa — corrigio, y despues tomo la pulsera.

El oro antiguo peso menos que el recuerdo.

El conocia ese brillo.

No exactamente la pulsera. Tal vez el color de la piedra. Tal vez la forma en que la luz se prendia al metal gastado. Tal vez la memoria estaba mintiendo, como suelen mentir las cosas que uno entierra mal.

Anos antes, en el mismo Santa Cecilia, el habia pasado semanas encerrado en una habitacion demasiado clara, con la vision fallando despues de un accidente. La familia lo rodeaba de medicos, abogados, promesas. Pero quien se quedaba al final de la tarde era una chica silenciosa, sentada cerca de la ventana, dibujandole el jardin que el no podia ver.

Ella usaba una pulsera con una piedra verde.

Valentina tambien decia haberla usado.

Rafael cerro los dedos alrededor de la joya.

— ¿Quien entro a la habitacion de mi abuela hoy?

La tecnica parpadeo, incomoda.

— ¿Ademas de los autorizados? La senora Helena, usted, el doctor Marcelo, dos enfermeras del turno...

— Quiero los nombres.

— El sector administrativo los esta separando.

— Ahora.

La mujer salio deprisa.

Rafael se quedo mirando la pulsera, incomodo con un recuerdo que no obedecia.

Valentina hablaba mucho de esa epoca. Hablaba del olor a alcohol, del miedo de el, de la tristeza de verlo en la oscuridad. Repetia detalles suficientes para parecer verdadera. Aun asi, cuando Rafael intentaba recordar a la chica, no venia la voz de Valentina. Venia el sonido de un lapiz sobre el papel. Venia una respiracion calmada. Venia una frase dicha en voz baja:

"Si no puedes ver el jardin hoy, yo te dibujo uno."

La puerta se abrio.

— ¿Rafael?

Valentina entro sin tocar, usando lentes oscuros demasiado grandes para el pasillo interior de una clinica. Traia un ramo blanco en las manos y una expresion lista de preocupacion.

— Supe lo de Dona Teresa. Vine a dejar flores.

El no se movio.

— ¿Quien te aviso?

— Los amigos avisan, querido. Sao Paulo habla.

La mirada de ella bajo hasta la mano de el.

Por un instante, el rostro de Valentina perdio el acabado. Fue poco. Un segundo. Pero Rafael lo vio.

— ¿Que pulsera es esa?

— Helena la olvido.

Valentina sonrio con delicadeza ensayada.

— Helena siempre fue buena para olvidar cosas donde tu pudieras encontrarlas.

Rafael guardo la pulsera en el bolsillo interior del saco.

— ¿La reconoces?

— ¿Deberia?

— No lo se.

Ella camino hasta la mesa, dejo el ramo ahi y le toco el brazo.

— Rafa, cuidado. Ella volvio diferente, si. Mas bonita, mas segura, con una carrera conveniente. Pero algunas mujeres aprenden a transformar la fragilidad en estrategia.

El retiro el brazo antes de pensarlo.

Valentina lo sintio.

— Solo intento protegerte.

— ¿De una pulsera?

La sonrisa de ella se endurecia en los bordes.

— De confundir culpa con amor.

Rafael sostuvo la mirada de ella. Durante anos, esa frase habria funcionado. Culpa era una palabra que Valentina sabia manejar como quien conoce bien la cerradura.

Ahora, no abrio nada.

— La pulsera sera devuelta a su duena.

— Puedo llevarla yo, si quieres.

— No.

Valentina retrocedio medio paso.

— Claro.

Se quedo unos minutos mas, hablo de salud, de prensa, de como era mejor evitar que Helena circulara tanto por la vida de la familia Ferraz. Rafael casi no respondio. Cuando Valentina se fue, el perfume caro de ella se quedo en el aire, demasiado dulce para un ambiente de hospital.

Al final de la tarde, Helena recibio un mensaje de un numero institucional del Grupo Ferraz.

"Tu pulsera quedo en la habitacion de Dona Teresa. La tengo yo. Puedo mandarla entregar con protocolo."

Helena lo leyo dos veces.

Responder era simple.

"Mandala con un mensajero."

Su dedo quedo suspendido sobre la pantalla.

Theo estaba en la alfombra de la sala, armando un tiranosaurio de bloques de colores. Gabriel leia correos en la terraza. Camila habia advertido que Rafael nunca deberia tener objetos personales de ella sin registro.

Helena escribio:

"Entregala manana a mi equipo en la oficina. Con recibo."

La respuesta llego despues de tres minutos.

"¿Esa pulsera es antigua?"

El aire parecio cambiar dentro de la sala.

Helena miro la muneca desnuda.

Durante mucho tiempo, creyo que Rafael nunca se acordaria de la chica del centro de rehabilitacion. Tal vez fuera mejor asi. Ese recuerdo habia sido robado, deformado, usado por Valentina como una cadena.

Pero la pregunta estaba ahi.

Pequena.

Peligrosa.

Helena borro tres respuestas antes de escribir:

"Es de mi familia."

Rafael, del otro lado de la ciudad, miro la pantalla y despues la pulsera.

De mi familia.

No era una respuesta.

Era una puerta cerrada.

Y, por primera vez en anos, tuvo miedo de descubrir quien realmente habia estado del otro lado de esa puerta.

1
Leticia Contreras
no el dinero hace mesquina a la gente que cree que todo lo puede comprar que madre tan ruin y mesquina
Leticia Contreras
a para madre que se carga Rafael ni quien la quiera
Leticia Contreras
otro adolorido Henrique esta celoso pero de que si nunca le hicieron caso
Leticia Contreras
fue rescatada que bueno aunque no estan muy bien
Leticia Contreras
Rafael al rescate buen comienso
Leticia Contreras
parece que ya se estan entendiendo los 2 es bueno por su hijo
Leticia Contreras
se salvo su tio gracias a Dios poco a poco la familia se esta acomodando
Leticia Contreras
un buen comienso para padre e hijo aunque el esta enfermo y Theo tambien
Leticia Contreras
no tiene madre esta zorra malnacida porque no la encierran de una ves
Leticia Contreras
que perbersa es esta zorra porque hace tanto dan̈o creo que necesita una camisa de fuerza
Leticia Contreras
finalmente ya salio la verdad sobre Theo
Leticia Contreras
incomprencible ya Helena devio decirle a Rafael que Theo es su hijo para que tanto salto si el suelo esta parejo
Leticia Contreras
ya se paso de la raya esta vibora mira que decir que le robaron al hijo que poca madre
Leticia Contreras
ojala que Rafael la descubra zorra infeliz que san̈a para con Helena
Leticia Contreras
no es ironico es la zorra que a toda costa quiere dan̈ar a Helena y su hijo
Leticia Contreras
no pues wow con esta serpiente venenosa no se cansa de hacer dan̈o
Leticia Contreras
un completo derechaso para Rafael esa zorra no se cansa de hacer dan̈o
Leticia Contreras
se quiere hacer la victima esta zorra solo que ya las pruebas estan bien resguardadas
Leticia Contreras
zorra mal viviente a toda costa quiere a Rafael pero poco a poco se le esta callendo el circo
Leticia Contreras
ni en suen̈os la zorra lo ayudo por eso el esta desconcertado porque Helena fue la que estubo ahi
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