Pablo se enamoró de Anastasia desde que era una niña. Al crecer, Anastasia necesita un esposo para vengarse
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...Narra Anastasia...
El reflejo de la luz que entraba por mi ventana golpeaba suavemente mi rostro.
Abrí lentamente mis ojos, cubriéndome la vista con la mano. Sentía una gran punzada en la sien. Mi vista era algo borrosa.
No recuerdo bien qué había sucedido la noche anterior. Lo único que recuerdo es que fui con Mariana a un club nocturno.
Queríamos divertirnos un poco. Faltaban dos días para mi cumpleaños número 20. Y en dos días sería mi boda con Manuel Robles Suárez.
El hijo mayor de un reconocido político. Anoche, por lo ebria que estaba, olvidé cerrar las cortinas de mi dormitorio.
Era la primera vez en mi vida que bebía tanto. Jamás me había pasado beber como si no fuera a haber un mañana.
Creo que fue por la emoción de casarme con el hombre que amo.
Sonó mi celular, extiendo mi mano y meto el celular debajo de mis sábanas. Mientras me cubro completamente con la sábana.
Era un mensaje de Mariana, donde me recuerda que debemos ir a la boutique para escoger el vestido de novia que usaré en dos días.
Aunque ya lo había hecho desde hace dos semanas. Solo faltaban unos cuantos arreglos que le harían para que fuera perfecto.
Reenvié el mensaje.
..."Espérame en el vestíbulo del edificio, estaré lista en media hora"...
Me quité la sábana que cubría mi cuerpo y me levanté de la cama.
Tomé la bata que estaba a un lado de mi cama y me puse las pantuflas. Caminé hasta la ventana de mi dormitorio.
Puse mis manos en las cortinas; iba a recorrerlas cuando el día me pareció el más hermoso de todos.
Los pájaros cantaban, se sentía un ligero viento acariciar mi rostro. El sol brillaba enormemente. Como si el día fuera el mejor del mundo.
Cerré las cortinas, dejando la ventana entreabierta. Deseaba sentir ese viento acariciar mi piel.
Me di la vuelta y volví a escuchar el sonido de mi celular. Fui a buscarlo y, al ver el mensaje en la pantalla del celular, sentí mi corazón detenerse.
Era un mensaje de mi madre, donde me pedía que volviera a Nueva York. Respire hondo.
Nadie de mi familia sabía que me casaba. Bueno, solo el tío Bruno. Y fue porque quería que él sea quien me entregue a Manuel.
El tío ha sido bueno conmigo y con mis hermanos. Así que le pedí que fuera el que me entregue en el altar.
Sé que con la decisión que he tomado, mis padres van a enfurecer. Sin embargo, no tengo el valor de decirles que los he ocultado todos estos años.
Y qué he fingido ser una chica humilde, con estudios básicos y sin dinero. Todo lo he hecho para que Manuel y sus padres me acepten tal y como soy.
Que vean lo que soy por fuera y por dentro, no por lo que significó por tener el apellido Torres Luna Echeverría.
Sé que mis padres enloqueceran cuando les cuente la verdad. Seré su mayor decepción. Debo enfrentar las consecuencias de mis decisiones, y estoy dispuesta a recibir el castigo.
Pero no me arrepiento de cada decisión que he tomado. Sé que Manuel me ama y que estará siempre a mi lado.
Reenvié un mensaje a mi madre, dónde le informo que volveré a Nueva York en dos semanas.
Dejé el celular en la mesita de noche y fui al interior del baño. Me doy una ducha rápida y salgo a escoger un lindo vestido.
Escogí un vestido color verde, hasta la media pierna, con un ligero escote de V, y mangas largas.
Antes de vestirme fui a secarme el pelo. Al estar lista, baje al vestíbulo del edificio. Sentada en el sofá, leyendo una revista, estaba Mariana.
Mariana y yo hemos sido amigas desde hace varios años. Ella y yo estudiábamos en el mismo colegio, ella era la más tímida de todas las chicas. La que se sentaba al final del salón.
La que usaba gafas enormes, vestidos que la cubrían por completo. Era callada, solo observaba. Se alejaba del grupo popular del colegio.
Me acerque a ella con gran curiosidad. Fui la primera y única que que quiso conocerla realmente.
Desde ese día nos volvimos inseparables. Ella me apoyado incondicionales, no se mete en mis decisiones. Solo me aconseja y deja que yo cometa mis propios errores.
Al verme se pone de pie, me saluda con un beso en la mejilla.
___ Dijiste media hora, no una hora y media.
___ Lo siento, me dolía demasiado la cabeza. Creo que bebí de más la noche anterior.
___ Vayamos a la boutique, me muero por probarme el vestido.
Mariana me acaricio el cabello, y susurró.
____ Yo también me muero por verte vestida de novia. Debes verte hermosa.
Mientras caminamos a mi auto. Mariana se detuvo, mirando fijamente mi cuello.
___ Anastasia, ¿recuerdas lo que pasó anoche en el bar?
Se me hizo extrañar la pregunta que Mariana me hace. Sin embargo, no le doy mucha importancia y respondo con toda naturalidad.
____ No...
___ Sabes que no estoy acostumbrada a beber, solo un par de copas bastaron para qué olvidé lo que sucedió.
Mariana sube al auto, algo pensativa.
____ Tienes varias marcas en tu cuello. Si Manuel las ve, pensará que pasaste la noche con un hombre.
Yo también las había notado. Me imagino que por el alcohol en mi sangre me golpe con algo.
Ya que aunque intento recordar algo de lo que paso la noche anterior, no puedo. Es como si lo que viví hubiera sido arrancado de mi mente.
___ Le contaré a Manuel lo que pasó. Solo son pequeños moretones.
Mariana mostró una leve sonrisa y sube al auto.
Las dos nos dirigimos a la boutique. A la llegada, nos atiende una chica.
___ Pasen, por favor.
____ Señorita Robles León, ya tenemos su vestido de novia. Subamos al segundo piso.
Al escuchar a la vendedora, no puede evitar sentir tanta emoción. Mi corazón latía violentamente dentro de mi pecho.
Como si en cualquier momento fuera a salir corriendo. Volteó a ver a Mariana y noté un fugaz odio en su mirada. Tal vez solo era mi imaginación.
lo que sigue leer las dos primeras parte🥰🤗💖