Su familia la vendió para saldar una deuda
Adrian Ferraro la compro para cerrar un trato
El contrato decía su nombre, una cifra y una fecha de entrega
No decía que tenia los ojos rotos de tanto llorar
No decía que temblaba como si el aire doliera
Pero negocios son negocios, hasta que él la vio y la toco para entender una cosa
Acababa de comprar su propia perdición y su única regla
#Ella no se toca
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Atentado
Desperté con un mensaje de Erick, ya bajo de la avioneta y viene en camino, Ámbar duerme tranquila, por fin sin pesadillas, mi celular suena es Enzo
📱- dime
Enzo- señor Lorenzo Vitelli con hombres armados, teníamos tres infiltrados
- donde están
Enzo- defendemos, pero Lorenzo está por entrar📱
Suelto la cabeza de Ámbar con cuidado, agarro el arma y salgo al pasillo, bajo escaleras a defender con mis hombres, los disparos comienzan
Lorenzo- ¡Vengo por tu Intocable!
- ¡Primero deberás pasar por mi cadáver!
Lorenzo- perfecto
Ámbar
Escucho disparos y salto de la cama, miro alrededor Adrián no está, los disparos hacen que tiemble, me siento, enrollo mis rodillas, apoyo la cabeza y tapó mis oídos, hasta que su grito me trae a la realidad, un grito de Adrián, de dolor, de lamento, viene del pasillo
Levanto corriendo, descalza, salgo al pasillo y lo veo, Adrián tiene una herida en el costado, de su mano que hace presión corre sangre, frente a él, de espaldas a mí un hombre, creo reconocer, es Lorenzo
Lorenzo- Se acabó, Ferraro, tu reina no te va a salvar esta vez
Veo el arma, el dedo en el gatillo, el dolor en los ojos de Adrian, veo el recuerdo, la silla, el metal frío en su barbilla, el miedo paralizándola.
No otra vez.
No esta vez.
No quería ser la mujer que se escondía mientras el hombre que me protege muere, corro a la habitación, a la mesa de noche donde el dejo el arma qué yo use para practicar, la tomo, sacó el seguro y salgo al pasillo
- Suéltalo- mi voz no tiembla de la rabia que me consume
Lorenzo gira sorprendido- Mirá vos... la ratita tiene dientes- apunta por mí- Adelante, dispara, no te atrevés, no sos como él.
Adrian levanta la cabeza, la sangre le corre por la mano y su cara pálida
Adrián- Ámbar... déjalo, sal de aquí -Su voz era un susurro
- Regla número uno, Ferraro -susurró, apuntando con las dos manos como él me enseño- Ella no se toca
Lorenzo rie con gracia- ¿Y vos qué vas a hacer, princesa? ¿Hablar?
Cierró los ojos un segundo, veo a Adrián de rodillas en el costado de la cama diciéndome “tu ‘sí’ no se compra. Se gana”.
Veo a Adrián arrodillado en el piso del almacén, besándome el pelo mientras yo temblaba, tratando de calmarme
Veo a Adrián durmiendo en el sillón, sentado al costado de la cama cuidándome de mis pesadillas, enseñándome a ser reina y no deuda, me cuido sin pedir nada a cambio, me dio cosas que jamás pensé tener y de seguro esta aquí con un disparo, desangrandose de nuevo por mí, por impedir que Lorenzo entre a nuestra habitación
Veo a Adrian ahora, sangrando por mí
Abro los ojos
-No- Respiró, como él me enseñó- Voy a disparar
El disparo retumba en el pasillo, no fue perfecto, No fue centro, fue al hombro de Lorenzo aúlla y suelta el arma.
Adrian no pierde tiempo, se lanza, le arranca el arma de la mano y le hunde el cuchillo en el cuello sin piedad
Silencio
Solo el sonido de la respiración agitada de los dos, y la sangre goteando del costado de Adrian, suelto la Glock, Cae al piso con un ruido metálico, mis piernas ya no me sostienen, Caigo de rodillas sin poder creer lo que acabo de hacer, Adrian se arrastra hacia donde estoy, No le importa su herida
Adrián- Ámbar... ¿estás bien?- me toma la cara con las manos manchadas de sangre- Bambina, mírame, no te desmayes.
Lo miró, por primera vez en días, no veo al mafioso, veo a mi hombre, el que me cuido, el que espera por un "Si", el que Sangra por mí y siempre me salva, Vulnerable ante mí
- Te salvé -susurró, como si no pudiera creerlo- Yo... te salvé.
Adrian sonrie, una sonrisa rota, orgullosa, llena de sangre
Adrián- Sí, lo hiciste- Se inclina y besa mi frente- la Intocable de Ferraro acaba de disparar por primera vez, y no fue por miedo
Me toma la mano que había sostenido el arma, me deja varios besos en ella
Adrián- Fue por mí
Me lanzó a su cuello, no me importó la sangre, a el no le importa que le duela todo, corresponde a mi abrazo
- Nunca más, Adrian -lloró contra su hombro- Nunca más me escondo mientras vos sangrás por mí.
Adrian me sostiene, con un brazo rodeándome, con el otro presionando su herida.
Adrián- Nunca más, Ámbar- me besa el pelo- Ahora somos dos monstruos, y juntos no nos toca nadie
- gracias por cuidarme, ahora me tocará a mí
Adrián- será algo difícil
- más no imposible, es mi turno
Se escucha unos pasos, es Erick que corre hasta nosotros, Enzo y dos hombres más que agarran a Lorenzo
Adrián- ya saben qué hacer con él
Erick- Enzo llama al doctor que venga aquí
- necesita una clínica
Adrián- tengo límites bambina
- entonces a la cama
Erick y Enzo ayudan a pararlo, voy para delante quitando los cobertores, dejando la sabana, lo acuestan y hago presión con una remera que encontré
Enzo- enseguida llega, reforzare seguridad
Erick- a Lorenzo déjamelo, me encargo yo
Adrián- de acuerdo
Por la puerta entra un hombre mayor con bata
Erick- Rossi justo a tiempo
Rossi- muchachos, muchachos, que haré con ustedes, deberían estar en la clínica
Adrián- no exijas mucho
Rossi- bueno déjenme con el paciente, debo hacer mi trabajo
Me levanto, pero la mano de Adrián me detiene
Adrián- no bambina, por favor, quédate
Su mirada es de súplica, de miedo
- aquí me quedo, como te quedaste vos
Rossi lo mira- no daño órganos, entro y salió, solo debo costurar, vendar y por supuesto seguro tendrás fiebre
Adrián- de acuerdo
Rossi- después reposo ya lo sabes
- tranquilo doctor yo lo cuido, hará reposo, cumplirá
Rossi- de acuerdo, suero, anestesia y comenzamos
- no me iré tranquilo
Así Rossi comienza con su trabajo