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Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Status: En proceso
Genre:CEO / Arrogante / Romance de oficina / Atracción entre enemigos / La mimada del jefe
Popularitas:24k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Kiara Jiménez sólo quería desahogarse de su jefe frío, exigente e insoportable. Así que hizo lo que jamás admitiría en voz alta: escribió una novela adulta con Darío Zárate como protagonista.

El problema fue que, por error, no la subió a la plataforma.

Se la mandó a él.

Una noche de alcohol, vergüenza y deseo termina en la cama del hombre que más quería evitar. Kiara intenta fingir que todo fue un accidente, pero Darío no parece dispuesto a dejarla escapar. Entre ascensos inesperados, una prometida celosa, secretos familiares y amenazas que la persiguen, Kiara tendrá que decidir si Darío es su peor error… o el único hombre capaz de protegerla cuando todo se derrumba.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Capítulo 9

Dos días después, Camila recibió la respuesta.

Sus hombres habían seguido la pista de Marcela y encontrado la relación con Kiara.

—¿Están seguros? —preguntó Camila, aunque ya esperaba algo parecido—. ¿Madre e hija?

—Sí, señorita. Lo verificamos varias veces. Marcela Villaseñor y Kiara Jiménez son madre e hija. Si quiere, podemos conseguir testigos. Hay personas en los lugares donde vivieron antes que las recuerdan.

Camila se recargó en el asiento.

Por primera vez en días, sintió que el piso volvía bajo sus pies.

—No hace falta por ahora. Mantengan esos testigos ubicados. Si los necesito, les aviso.

—Claro. Descanse.

Colgó.

Una sonrisa le apareció en la cara.

Desde que Kiara entró en la historia, Camila había estado perdiendo terreno.

Ahora tenía algo.

Un punto débil.

Y pensaba usarlo.

Se cambió de ropa con rapidez. Eligió un vestido rojo cereza, sencillo pero llamativo, un broche de perlas sobre el pecho y aretes a juego. Tomó su bolso y salió hacia la residencia Zárate.

La tarde en la casa era tranquila.

Demasiado.

Algunas aves saltaban sobre el pasto del jardín delantero.

Camila tocó el timbre.

Abrió una empleada que acababa de podar flores. Al verla, se sorprendió un poco.

Dos días antes, Darío había hecho un escándalo con lo de romper el compromiso y Camila había salido de esa misma casa llorando, con la cara blanca.

Ahora parecía otra persona.

—Señorita Serrano, bienvenida.

La empleada abrió la puerta.

En la residencia, el compromiso entre Darío y Camila no era secreto. Las empleadas y el personal ya la trataban como futura señora Zárate, con cuidado, sin atreverse a descuidarla.

—¿La señora Marcela está en casa?

—En el jardín, tomando café.

—Voy a verla. No te preocupes.

Camila conocía la casa.

No necesitaba guía.

Caminó hacia el jardín trasero y encontró a Marcela bajo una sombrilla, con una taza de café en la mano y una revista abierta sobre la mesa. Se veía cómoda, elegante, como si el mundo no tuviera nada urgente.

—Tía Marcela.

Marcela levantó la cabeza.

Al reconocerla, sonrió.

—Camila. ¿Qué haces aquí? Siéntate. ¿Quieres algo? Puedo pedir que te preparen café.

Camila miró la cafetera sobre la mesa.

—Justo vine a verla. Si no le molesta, comparto el suyo.

—Claro que no. Son granos nuevos, llegaron esta mañana. Yo también los estoy probando por primera vez.

—Entonces llegué en buen momento.

Camila sirvió café en una taza. El líquido oscuro hizo ondas pequeñas.

Probó un sorbo.

—Está muy bueno. Ahora sí puedo decir que mi visita valió la pena.

Marcela la observaba con atención.

—Después de lo de Darío, pensé que no vendrías por un tiempo.

Sabía que Camila cuidaba mucho su orgullo.

Haber llorado frente a la familia Zárate no era algo fácil de superar.

Pero la joven estaba ahí, como si nada.

Eso inquietaba.

—Sí me dolió —admitió Camila, sin fingir—. Pero lo que pasa entre Darío y yo es una cosa. Mi relación con los mayores de la familia es otra.

—Qué bueno que lo veas así.

Marcela respondió sin profundizar.

Camila charló un rato más.

Temas suaves.

Café.

El clima.

La casa.

Como si realmente hubiera ido sólo a saludar.

Luego dejó la taza sobre la mesa.

—Tía Marcela, ¿usted conoce bien a la señorita Kiara Jiménez? La que vino hace unos días.

La mano de Marcela tembló.

La taza casi se le escapó.

Camila inclinó la cabeza con preocupación ensayada.

—¿Está bien?

Marcela dejó el café.

Respiró.

—Sí. No pasa nada. No la conozco bien.

Camila ya esperaba esa respuesta.

—¿No?

Sus ojos se volvieron más finos.

—Escuché que tienen una relación bastante cercana. Incluso escuché que es su hija.

Marcela recuperó parte de la calma.

—La gente inventa muchas cosas. No puedes tomar cualquier chisme como verdad.

Camila sonrió.

—Tiene razón. Por eso investigué. Quería ayudarla a desmentir rumores, pero después de revisar, descubrí que no eran rumores. Si saliera a negarlo, estaría mintiendo.

—¿Qué tonterías estás diciendo?

Camila sacó los documentos que había llevado en el bolso y los dejó sobre la mesa.

—Puede negar lo que quiera, tía. Pero estas fotos de cuando vivían juntas y estas actas del Registro Civil no se falsifican tan fácil. Y si hace falta, también podemos pedir una prueba de ADN. Ahí quedaría todo claro.

El rostro de Marcela perdió color.

La voz de Camila seguía tranquila.

Demasiado tranquila.

—¿Qué quieres? —preguntó Marcela al fin.

Camila sonrió.

—Me gusta hablar con personas inteligentes. No se preocupe. Si coopera conmigo, no tengo razón para contarle esto a nadie.

Marcela no respondió.

La calma de Camila la hacía sentir peor.

—Su hija está demasiado cerca de Darío —continuó Camila—. Él quiere romper el compromiso conmigo. Tal vez ella tiene algo que ver. Necesito que me ayude a resolver este problema.

Marcela se alteró.

—¿Quieres deshacerte de ella?

La voz le salió más alta de lo conveniente.

De inmediato miró alrededor para asegurarse de que nadie hubiera escuchado.

Camila alzó una ceja.

—No se altere. Eso sería ilegal. Yo no hago cosas ilegales.

Hizo una pausa.

—Lo que quiero es simple. Encuentre una forma de que Kiara y Darío no tengan ninguna posibilidad. Así Darío no volverá a negarse a casarse conmigo. Yo consigo lo que quiero y su secreto queda guardado.

Sonaba fácil.

Demasiado fácil.

Marcela no confiaba.

—¿Y cómo sé que no vas a usar esto después? Las pruebas están en tus manos.

Camila endulzó la voz.

—Soy una mujer de palabra. Pero si quiere sentirse más tranquila, podemos negociar. Por ejemplo, puedo destruir algunas pruebas delante de usted.

Marcela entendió.

Si seguía negándose, Camila podía volverse contra ella en ese mismo momento.

Se humedeció los labios.

—Haré lo que dices.

Camila sonrió satisfecha.

Tomó los documentos sobre la mesa y los rompió en pedazos.

—Ya cumplí mi parte. Espero que usted cumpla la suya pronto.

Marcela asintió con la cara pálida.

Sacó su celular.

Tenía guardado el número de Kiara desde hacía años.

Sólo que nunca lo usaba.

La llamada sonó mucho tiempo.

Cuando estaba a punto de cortarse, la contestaron.

Al escuchar esa voz conocida, Marcela cerró los ojos.

Luego los abrió y suavizó el tono.

—Kiara, ¿has estado muy ocupada con el trabajo?

Del otro lado, yo me quedé inmóvil.

La voz de mi madre me llegó entre pequeñas interferencias, como si la señal fallara.

O como si el pasado hablara desde demasiado lejos.

No respondí.

Marcela insistió:

—¿Me escuchas? ¿Hay mala señal?

Volví en mí.

No contesté su pregunta.

—¿Qué necesitas?

—Bueno... estaba pensando que ya tienes edad para casarte. ¿Tienes novio?

El latido que se me había acelerado se apagó de golpe.

Fruncí el ceño.

—¿Y eso qué tiene que ver contigo?

1
Marín Orozco
quiero leer el final ya tengo varias novelas así y pues se pierde la emoción
Marín Orozco
hola a mi no me gusta criticar por qué me encanta leer y las novelas están muy bonitas pero por qué no terminan si eso es todo cuando menos digan fin 👏
Patri Carpi
5 veces le dijo lo mismo
Norma Vales
Demasiado problemas, muy inocente la principal protagonista y parece qué o aprende ,así sigue los capítulos repetidos.Deje porque aburre
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Yadira
Por fin los dos se defienden, ya era hora
marta gallegos
Me gustaba la novela , Pero ver así de tonta a la protagonista .... porque no se lleva la abuela con ella ? era sabido que el padre iba a ir con la abuela . y además porque no lo denuncia ? y la otra tontera es que cuando el padre la invito' con agua , ella tomo' . Noooo... se me fue el entusiasmo
Carmen Aldana
🥰🥰🥰
Carola Videla 😈🇦🇷
caradura
Carola Videla 😈🇦🇷
amor propio, una materia pendiente? estúpida
Mariscal Morin
Hay no, porque hacen esto?
Mariscal Morin
Que bueno que siempre le ayuda 🩷❤️🩷❤️
Mariscal Morin
Kiara, te toca subir de nivel, y ahí la oportunidad 🩷👏👏👏👏👏👏
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
Agarrate pinché víbora 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
Que le va a hacer esta desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
👏👏👏👏👏👏👏👏Eso me gusta 😊😊😊
Mariscal Morin
Los buenos también reciben su recompensa ❤️🩷❤️🩷❤️🩷
Mariscal Morin
El se enamoro de ella desde el principio 🩷❤️🩷❤️🩷❤️😊😊😊
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