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EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Hombre lobo / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lara creía que su loba interna jamás volvería a aullar. Tras ser rechazada por la codicia del Alfa Roderick, su espíritu quedó roto. Obligada a asistir al Baile de la Luna, la gran gala de segundas oportunidades, Lara viaja solo para esconderse en las sombras. Lo que no imagina es que el hilo del destino ya está escrito.En mitad de la gala, el aire se congela con la llegada del Rey Alfa, el soberano absoluto de todos los licántropos. Al clavar sus ojos en Lara, el lazo de segunda oportunidad estalla. Él la reclama como su Reina definitiva, pero Lara, indómita e independiente, se niega a ser la compañera sumisa que la corte espera, desatando una intensa tensión entre ambos.Mientras el Rey lucha por derribar los muros de su corazón, una amenaza avanza desde el norte. El hermano menor de Roderick, manipulado con mentiras sobre la muerte de su hermano, jura venganza eterna contra el Imperio y contra Lara. ¿Podrá el Rey Alfa proteger a su Reina, o la guerra devorará su imperio?

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CAPITULO 15. EL ACERO Y LA NIEBLA.

El patio de armas del palacio amaneció cubierto por una densa capa de escarcha que hacía brillar las losas de piedra bajo el sol pálido del invierno. El sonido del metal chocando contra los maniquíes de madera rompía la quietud de la mañana, un eco seco y rítmico que marcaba el regreso de mi disciplina. Como hija de los Alfas del imperio, yo era una loba perfectamente entrenada desde mi infancia en las artes del combate; el problema no era la falta de técnica, sino el desgaste físico y la debilidad que el rechazo de Roderick le había infligido a mi anatomía. Estaba allí para recuperar las fuerzas perdidas, templar mis músculos agarrotados y forzar a mi loba a restablecerse de su letargo a través de la fatiga.

El Kaelen se mantenía a mi lado, observando mis movimientos con una fijeza severa y protectora. Se despojó de su abrigo, vistiendo una prenda ligera que permitía el libre movimiento de su musculatura, y adoptó una postura de guardia para servir como mi oponente en mitad de la pista.

—Tu técnica es impecable, Lara —su voz profunda y ronca resonó en mi mente a través de la telepatía, enviándome ráfagas de una calidez que me caló hasta los huesos—. No necesitas que te enseñe a pelear. Lo que tu cuerpo exige es recordar la arremetida de tu sangre real. Atácame sin miedo. Deja que la adrenalina disipe el invierno de tu pecho.

Avancé con pasos rápidos y seguros, tirando un golpe directo hacia su hombro que él bloqueó cruzando sus antebrazos con una firmeza absoluta. El impacto físico desató una descarga eléctrica brutal y abrasadora que corrió por mis venas, despertando un chispazo de calor en mi espíritu. Nos enzarzamos en una danza de movimientos precisos, donde yo esquivaba sus fintas y respondía con giros rápidos que ponían a prueba sus reflejos de guerrero.

—Estás recuperando el terreno, mi rey —le hablé en un susurro mental directo a su cabeza, mirándolo con mis ojos fijos llenos de una determinación renovada—. Siento que cada rastro de fatiga en mis músculos es una capa de dolor que se desprende de mi alma. No voy a permitir que las amenazas del norte nos encuentren débiles.

Kaelen me atrapó por las muñecas con una suavidad infinita que contrastaba con su robusto físico, deteniendo la finta y atrayendo mi espalda contra su pecho en un abrazo protector en mitad de la pista. Sus labios rozaron el contorno de mi oreja con un beso tierno que me hizo temblar de pura felicidad, mientras sus dedos delineaban mis brazos con caricias bonitas, tiernas y reconfortantes, recordándome que nuestra conexión mística como pareja destinada se consolidaba de forma pacífica, paso a paso, sin las prisas destructivas que el pasado me había impuesto.

Mientras el calor de nuestra unión se afianzaba, en el sur, a cientos de kilómetros, la movilización de los batallones del norte avanzaba de forma encubierta hacia la frontera secundaria. Los camiones militares y las patrullas de soldados se apostaban entre la maleza de los pinares, listos para ejecutar el plan de ataque frontal en cuanto se diera la señal de asalto. Jared permanecía sentado sobre una roca helada en el límite del campamento de vanguardia, contemplando el mapa de los desfiladeros con una amargura sorda que le contraía el pecho.

En mitad del silencio forestal, la voz profunda de su compañero interior irrumpió con fuerza en sus canales mentales. El enorme lobo gris, llamado Fenrir, se despabilaba en su conciencia, enviándole oleadas de una sutil advertencia.

«Jared, el olor de este campamento está rancio», le habló Fenrir a través de su enlace místico, erizando el lomo con una inquietud latente. «Nuestros soldados se mueven por miedo y por la ambición de ese Beta, no por honor. Siento que el hombre de la cicatriz nos está ocultando algo muy oscuro. La historia del duelo injusto y del capricho de esa mujer no me encaja en los instintos. La firma energética que los espías nos reportan desde el palacio del sur no pertenece a una traidora perversa; pertenece a un alma herida. Si cruzamos esa frontera con las garras desnudas guiados por una mentira, mancharemos la pureza de nuestro linaje para siempre».

Jared apretó los puños contra las rodillas, modulando su respiración para controlar la cólera trágica que aún le quemaba las venas por el luto de su hermano Roderick. Las palabras de Fenrir confirmaban las sospechas analíticas que él mismo había detectado durante el interrogatorio en el despacho. Su buen corazón y su temperamento chocaban contra la rigidez militar que se veía obligado a liderar.

—Tienes razón, Fenrir —le respondió Jared a su lobo gris por telepatía, manteniendo una fijeza severa en su mirada—. Yo tampoco confío en la sumisión del Beta, y el reporte del pueblo real me dejó con una duda en el pecho. No voy a cancelar el despliegue de las tropas porque la manada del Norte debe demostrar su poder para no ser absorbida, pero mantendremos a los batallones en una estricta postura de contención en la frontera secundaria. No ordenaré la arremetida definitiva contra el Imperio Unificado hasta que yo mismo verifique el origen exacto de la muerte de Roderick. Si mi hermano era el tirano que el sur describe y el Beta nos ha arrastrado a una farsa, la justicia real de nuestra sangre se cobrará la cabeza del verdadero traidor en nuestras propias tierras.

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Maria Rojas
una vez mas gracias por compartir otra bella novela bendiciones 🙏😊
SIKEVALEN: Gracias a ti por leerlas y darme mucha fuerza para seguir con mi pasion que es la escritura, espero que no te pierdas el siguiente libro de la saga, pronto empezare a subirlo. Abrazos.
total 1 replies
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