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Enamorada Del Padre De Mi Mejor Amiga.

Enamorada Del Padre De Mi Mejor Amiga.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Romance / Padre soltero / Amor a primera vista / Completas
Popularitas:1.5M
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Él es el padre de su mejor amiga... Pero también el dueño de sus fantasías más prohibidas.

Cristóbal es un hombre maduro, exitoso y comprometido con su familia, alguien a quien todos ven como un ejemplo de responsabilidad. Pero desde el día que conoció a Julieta, la joven compañera de su hija, nada ha sido igual. Cada encuentro la hace más irresistible, cada mirada profundiza una conexión que no debería existir.

Ella es joven, dulce e "inocente" ... Y él lucha por no caer en la tentación.

Julieta siempre ha visto en Cristóbal algo más que el padre de su mejor amiga: un hombre que despierta en ella emociones que nunca imaginó sentir. A pesar de saber que está jugando con fuego, no puede evitar buscarlo, soñarlo, desearlo con una intensidad que la abruma.

Un amor que desafía los límites, un deseo que no sabe de reglas.

Entre secretos, mentiras por omisión y el miedo a destruir vidas enteras, Cristóbal y Julieta se ven envueltos en una pasión que amenaza con consumirlos...

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3.

Julieta.🌷

El restaurante es más elegante de lo que imaginé. Con luces tenues, mesas pequeñas adornadas con velas encendidas y música suave de fondo, el lugar parecía diseñado para alimentar no solo el estómago, sino también las emociones. Y las mías estaban por desbordarse.

Nos sentamos en una mesa junto a un ventanal que daba a un jardín interno. Cristóbal se acomodó la camisa con ese estilo natural que tiene para todo. Dios, hasta eso lo hace ver como salido de una película.

—Pidan lo que quieran —dice con una sonrisa, mirando primero a Jessica y luego a mí—. Hoy están invitadas por mí.

Tomo la carta entre las manos para disimular los nervios. Mis ojos no leían nada. En realidad, solo sentía cómo mi corazón latía tan fuerte que temía que alguien pudiera oírlo. Jessica, en su estilo habitual, no tardó en decidir.

—Yo quiero sopa, un poco de arroz y carne de cerdo en salsa—dice mi amiga emocionada—. Y agua mineral con hielo, por favor.

—Buena elección, hija —dice  Cristóbal.

Yo pido lo mismo, porque no puedo pensar en nada más. Cuando el camarero se va, la conversación fluye de manera casual: la universidad, el trabajo, lo difícil que era manejar todo a nuestra edad. Cristóbal escucha con atención, como si todo lo que saliera de mis labios tuviera valor. Eso me hace sentir especial... pero también culpable.

—Vuelvo en un minuto. Voy al baño —dice Jessica, interrumpiendo nuestra plática con su sonrisa despreocupada.

Y en cuanto desapareció entre los pasillos del restaurante, sentí cómo el aire se volvía más denso, más pesado… más eléctrico. Me quedo sola con él.

Trago saliva.

—Te ves algo nerviosa —me dice con suavidad, sus ojos oscuros fijos en los míos.

—¿Yo? No, para nada… bueno, un poco —confieso, sin poder sostenerle la mirada por  mucho tiempo. Volví la vista hacia el jardín, fingiendo interés por la luz de la tarde.

—¿Es por estar aquí conmigo? ¿O te sucede algo más?—pregunta. Su tono no es burlón, es genuino, casi preocupado.

—No… es solo que… —bajo la voz—. A veces siento que estoy cruzando una línea que no debería ni mirar _digo bajito para que no me escuche.

Pero Cristóbal frunce el ceño suavemente.

—¿A qué te refieres?

Lo miro. Su rostro, a tan poca distancia, me parecía demasiado perfecto: la forma de su mandíbula, la seguridad de su postura, la calidez en sus ojos. Pero había algo más. Algo que me hacía querer tocarlo, pero también respetarlo.

—Eres el padre de mi mejor amiga —digo al fin, como si eso explicara todo. Y de algún modo, lo hace.

Él asiente, y no dice nada por un momento. Sólo me mira… y es suficiente para que mi piel se erice  por completo. Siento un escalofrío que comienza en la nuca y recorre mi espalda, bajando por mis brazos como si su mirada me acariciara entera. Me siento desnuda. No físicamente, sino en el alma. Como si me viera más de lo que debería.

—Eres una chica increíble, Julieta —dice finalmente, con voz baja—. Valiente, inteligente, hermosa… y muy especial.

Trago saliva otra vez. “No me digas eso, por favor”, pienso. Porque si me lo sigue diciendo con esa voz, si me sigue mirando así… voy a olvidar que está mal sentir lo que siento.

—Gracias… —respondo, apenas en un susurro.

—A veces —añadió él— uno también siente cosas que no debería... sentir.

Mis ojos se encontraron con los suyos, y por un segundo, solo uno… todo se detuvo. ¿Qué significaban esas palabras? ¿Se refería a alguien más o a mi?

Y en ese momento, regresa Jessica, riendo mientras se abanica con las manos.

—¡Hace calor en el baño! ¿Me extrañaron? —bromea, tomando asiento de nuevo.

Cristóbal y yo nos miramos por un instante más, y luego ambos sonreímos como si no hubiese pasado nada.

...

El almuerzo termina entre risas y una conversación que, para cualquier espectador, podría parecer ligera. Pero dentro de mí, hay un torbellino. A cada minuto con Cristóbal, mi deseo y mi culpa crecen en silencio, como una planta venenosa que se aferra a todo lo que toca.

Al salir del restaurante, el sol de la tarde cae cálido sobre nuestros rostros. Caminamos hasta el auto. Jessica va cantando bajito una canción pop, feliz, mientras yo solo pienso en el momento de la despedida. Un momento que deseo… y temo.

El camino hasta mi casa se siente corto. Demasiado corto. Apenas si puedo mirar a Cristóbal sin sonrojarme. Él, por su parte, parece tranquilo, aunque de vez en cuando noto cómo sus ojos me encuentran en el espejo retrovisor.

Cuando llegamos a la entrada de la casa, el corazón se me acelera.

—Gracias por traerme —digo, con una sonrisa suave, mientras abro la puerta del auto.

—Nos vemos mañana, ¿sí? —dice Jessica con entusiasmo. Se acerca y me da un beso en una mejilla, luego otro en la otra—. ¡Te quiero, amiga!

—También te quiero, Jess —le respondo, intentando no mirar al asiento del conductor.

Cristóbal baja del auto y rodea el vehículo hasta quedar frente a mí. Me ofrece la mano con una sonrisa leve.

—Fue un gusto almorzar contigo, Julieta.

Su voz, sus ojos… su sola presencia me revolve el estómago.

Tomo su mano. Su piel cálida y firme aprieta la mía con fuerza justa, pero suficiente para hacerme temblar. No puedo evitar mirar sus dedos envolviendo los míos. ¿Él lo siente también?

—Igualmente, Cristóbal —murmuro, y aparto la mirada.

Nos soltamos. Él vuelve al auto. Me quedo allí, viendo cómo el lujoso vehículo se aleja calle abajo. Un suspiro escapa de mis labios, como si me desinflara.

Doy media vuelta, buscando las llaves en mi bolso. Las encuentro con algo de dificultad entre libretas y lápices sueltos. El portón principal está cerrado, así que lo abro con cuidado.

Adentro, todo está perfectamente limpio. El piso brilla, no hay platos en el fregadero ni ropa sobre los sillones. La casa está en silencio.

Mamá no está, pienso de inmediato.

—¿Hola? —pregunto, por si acaso.

Desde la sala, la televisión respondía con el sonido de un partido. Allí estaba él. Ramón, mi padrastro. Sentado en el sillón como si fuera parte del mobiliario. Camiseta, short, y una cerveza en la mano.

—Buenas tardes —digo con tono cortés, pero seco.

Él voltea apenas la cabeza, sin quitarle los ojos al televisor.

—Hola, Julieta.

Se pune de pie, estirando los hombros, y luego me mira con cierta desconfianza.

—¿Y tú por qué llegas hasta ahora?

Lo miro sin decir nada por unos segundos. Luego, con la mirada firme, le respondo:

—A ti no tengo por qué darte explicaciones.

Él frunce el ceño, pero no dice nada. Quizás porque sabe que no tiene autoridad. Quizás porque lo desarma la manera en que lo enfrento sin miedo.

—¿Vas a comer? —pregunta después, como si la escena anterior no hubiera pasado.

—Gracias. Ya comí.

Subo las escaleras sin esperar respuesta. Mis pasos son rápidos. Quiero encerrarme en mi habitación, alejarme de ese hombre, del olor a cerveza, de la tensión constante.

Al llegar a mi cuarto, me quito los zapatos y me siento en la orilla de la cama. Respiro hondo. Una, dos, tres veces. Dejo que el silencio me abrace.

Minutos después, me pongo en movimiento. Ordeno el escritorio, recojo mi ropa sucia y bajo a ponerla en la lavadora, ignorando por completo a Ramón. Vuelvo a subir sin mirar atrás, cierro la puerta y me cambio de ropa.

Me siento frente al computador, abro mis apuntes de diseño, y me sumerjo en los colores, las líneas, los conceptos.

Es mi escape.

Pero ni los diseños ni los textos logran sacarme una imagen de la cabeza:

La mirada de Cristóbal sosteniendo la mía en aquel restaurante.

Y la sensación de su mano… aún la siento en la piel.

1
Silvia Lima
Amé la novela. Mis felicitaciones autora, espero seguir leyendo tus escritos
Andrea Fernandez
Hermosa!!
Milcaris
Ramón debe tener amenaza a Blanca con algún motivo o hasta con Julieta
Milcaris
Cuidado y Ramón no está matando lentamente a Blanca para vender la casa y huir
Milcaris
Sospechaba que Jessica sabía y que iba aceptar todo tranquilamente
Maribel Santiago Morales
Ufff qué calor!!! Buen inicio
Milcaris
debe ser que tú le pediste permiso para comenzar la relación con Ramón 🤬🤬
Milcaris
Creo que Jessica sabe la verdad pero no dice nada esperando que sean sinceros con ella
Milcaris
después estás llorando por como se complicó todo
Milcaris
Aquí el depredador es Julieta y Cristóbal la víctima 😂😂🫣
Adriana Romero
Excelente novela, muy bien escrita, rápido de leer,, con temas interesantes, el miedo al que dirán, la diferencia de edad, el temor de 2 jóvenes inexpertos con un embarazo precoz, una madre que se decide por el dinero y abandona su bebé, una hija adolescente que pierde a su padre, y una madre que en su viudez decide confíar en un hombre abusivo y golpeador, en una chica que se enfrenta al perdón por una madre que nunca la tomó como hija, y al final demostrarse que la familia está en las buenas y en las no tan buenas, que el amor mueve al mundo y cambia a la gente y que las segundas oportunidades pueden ser la mejor 🙌 decisión de la vida.
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ 💯 recomendada
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ me encantó muchísimo,te felicito escritora por tan maravillosa novela. éxitos y bendiciones para ti
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ me encantó muchísimo,te felicito escritora por tan maravillosa novela. éxitos y bendiciones para ti
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
me ha encantado tu libro desde el primero hasta el último.... cada capítulo es más intenso que el otro me atrapó de una manera significativa... excelente 👍
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
todo lo que pasó por doña Blanca no dejar ese hombre, le dió alas para hiciera y desiciera😠😡🤬
Viviana Ortiz
Esta escritora 😏 si sabe lo que es la utopía 😍😍😍
Leydi Aguilera
hermoso capitulo 😍♥️
Leydi Aguilera
juliana eres una tonta 🙄 cuántas veces Cristóbal te a dicho para decirle la verdad a Jessica y tú no quieres 🤨 es mejor decir la verdad
Leydi Aguilera
Jessica sabe algo 🤣 o sospecha
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