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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:184k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20.

La bomba

Ángel encontró el carro de Cynthia donde lo había dejado y a ella en la mitad de la carretera, de rodillas en la tierra.

Frenó de golpe y bajó corriendo. Cynthia ni levantó la cabeza. Tenía las manos abiertas sobre los muslos, las palmas peladas, las rodillas raspadas y sangrando, el pelo pegado a la cara por las lágrimas y la polvareda.

—Cynthia. —Se arrodilló frente a ella, le buscó la cara—. Mírame. ¿Qué pasó? ¿Estás herida?

—Se la llevó. —La voz le salía rota, sin fuerza—. Alberto. Vino con sus hombres y se la llevó. Yo estaba dormida, Ángel, me quedé dormida y… —Se le quebró—. Corrí. Corrí detrás del carro y no pude. No pude hacer nada.

—Ven. No te puedes quedar acá.

La levantó con cuidado, medio cargándola, y la llevó adentro. La sentó en una silla de la cocina, le mojó un paño y empezó a limpiarle las palmas, sacándole con paciencia la tierra clavada en la carne viva. Cynthia ni se quejaba del ardor. Miraba un punto fijo en la pared.

—Necesito que me ayudes. —Le agarró la muñeca de pronto, con una fuerza desesperada—. Tú tienes plata, tienes contactos, tienes abogados. Ayúdame a recuperarla. Como sea, Ángel. No me importa cómo. Voy a esa casa, le ruego, me arrastro, hago lo que tenga que hacer, pero recupero a mi hija hoy mismo.

Ángel le sostuvo la muñeca y bajó la mirada al paño.

—Cynthia.

—Dime que me vas a ayudar.

—Te voy a ayudar. Siempre. Pero antes tienes que escucharme. —Soltó el aire despacio, y ella le vio en la cara que lo que venía era lo que él había estado cargando desde la madrugada—. Cuando te llamé, era por los resultados. Por eso te dije que te sentaras.

A Cynthia se le cortó la respiración.

—Los exámenes de Valentina.

—Sí.

—Dijiste que era de descartar cosas. Dijiste que no te inventara miedos.

—Ya no hay nada que descartar. —La miró a los ojos, sin esconderse esta vez—. Tu hija tiene leucemia, Cynthia. Una leucemia agresiva. Los moratones, el cansancio, la fiebre, todo era eso. La sangre no me deja ninguna duda.

El mundo se le borró por los bordes.

—No. —Cynthia negó con la cabeza, despacio primero, después más rápido—. No, te equivocaste. Es una niña. Tiene seis años. Estaba corriendo en la playa hace tres días, ¿cómo va a tener…? Te equivocaste con la muestra. Hazla otra vez.

—La revisé yo mismo, dos veces. Miré las células con mis propios ojos.

—¡Hazla otra vez!

—Cynthia.

—¡Es mi hija! —El grito le desgarró la garganta—. No puede. No ella. Yo aguanté todo, ¿oíste? Todo. Los golpes, el sótano, perder al otro bebé. Aguanté para sacarla de ahí, para que estuviera bien. ¿Y ahora me dices que…?

No terminó.

Algo se le apagó por dentro de golpe. Lo último que sintió fue que la cocina se le inclinaba, que las manos de Ángel le sujetaban los hombros, y que su nombre, dicho por él, se alejaba como por un túnel.

Se desmayó antes de tocar el piso.

Ángel la alcanzó a sostener.

La cargó hasta el sofá, le tomó el pulso, le revisó las pupilas. Era el cuerpo diciendo basta, demasiado para un día, para una semana, para una vida. La acomodó, le sacó del maletín una ampolla y le puso un sedante suave en el brazo, lo justo para que el cuerpo descansara unas horas sin que la cabeza la despertara a la fuerza.

Se quedó un momento mirándola dormir, con las palmas vendadas y la cara todavía sucia de tierra y de llanto.

Después salió al patio e hizo las llamadas.

Movió los contactos que tenía, gente suya en las clínicas grandes de la ciudad, secretarias que le debían favores, un colega de admisiones. No le tomó mucho. El apellido Castro no se mueve en silencio.

—¿Estás seguro? —dijo en voz baja al teléfono—. ¿La internó hoy? … ¿Pediátrica? … Sí. Sí, entiendo. Gracias.

Colgó y se quedó mirando el mar un rato largo.

Alberto había llevado a Valentina directo a una clínica. La mejor de la ciudad, pabellón pediátrico. Lo cual quería decir una cosa: que en cuestión de horas, un día a lo sumo, los médicos de esa clínica iban a sacarle la misma sangre, a mirar las mismas células, y a sentar a Alberto Castro frente al mismo diagnóstico que Ángel acababa de darle a Cynthia.

Pronto el monstruo iba a saber que su hija se estaba muriendo.

Y Ángel, parado en ese patio con las manos en los bolsillos, solo podía esperar una cosa. Que la noticia le pegara a Alberto donde no le había pegado nada en años. Que por una vez, frente a la cama de su hija, el hombre dejara de pensar en poseer a una mujer y empezara a pensar en salvar a una niña.

Porque si eso no lo hacía reaccionar, si Alberto seguía usando a Valentina como un trofeo para doblegar a Cynthia en lugar de como lo que era —una niña con el reloj en contra—, entonces la que iba a pagar el precio de esa guerra entre dos adultos era la pequeña.

Y ese precio, Ángel lo sabía mejor que nadie, se pagaba con la vida.

Volvió adentro. Acercó una silla al sofá, se sentó al lado de Cynthia, y se quedó a velarle el sueño, ensayando en la cabeza, sin encontrarlas, las palabras que iba a necesitar cuando ella despertara y se acordara de todo.

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Sandra Garnica
La más idiota es ella porque el Dr se lo había advertido lo del teléfono y ella por tonta no lo hizo😡😡😡 y ahora esta pagando las consecuencias y para rematar la niña enferma
Sandra Garnica
😡 Más idiota😡😡 como va a dejar el celular a la mano de la niña 😡 y no se le puede culpar porque ella no sabe el monstruo que es su padre😤😡😡
Maria Gonzalez Gonzalez
será que Angel será el donante de espermatozoides🤔🫢😃😂
Maria Gonzalez Gonzalez
maldito infeliz 😡😡😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay no que la niña no se enferme 🥹🥹🥹
Maria Gonzalez Gonzalez
pobre mujer😭😭😭
Maria Gonzalez Gonzalez
pinche vieja de la madre que le festeja todo al imbécil
Maria Gonzalez Gonzalez
maldito infeliz de 💩💩💩
Yolida Dominguez
demasiado fuerte pero desgraciadamente hoy se dan muchos casos semejantes al de la novela...un consejo traten de alejarse del maltratados, siempre hay alguien en quien confiar y por medio de ella recibir ayuda, entender que por tardar en dar ese paso, hoy ya no están en este mundo....bendiciones escritora
RINA DEL CARMEN ROJAS
Narcisista, golpeador, etc podía seguir con en curriculum de ese hombre llamado Alberto🙉🤰
Gardenia Omaña
Se va a morir, se va a suicidar
No, puede con la culpa.
Se creyó intocable, se sintió dueño de todo, un narcisista, y ahí solo hay una culpable y su propia madre.
Y, él, lo acaba de descubrir, poreso no le dejo nada.
Gardenia Omaña
acabas de hacer un jake mate.
para que mas le duela que sean trillizos.🤭
Gardenia Omaña
Que los hijos sean de Angel, y se los haces pasar como si fueran de Alberto.
Mercedez Peréz
😠😠😠😠 pero no lo videmos que ella ya no tiene voluntad y siempre dirá que el marido es bueno por ahora ya está cometiendo un error al guardar el cel asta que no se aga un tratamiento con sicólogos y otros no sale del pozo veremos más adelante
sonya martz
Alberto, lo que siembras, cosechas....
sonya martz
bueno, debo admitir que es así por la infancia jodida que tuvo, pero no lo justifica
Marisa Rodriguez de Cuello
Dios sabe a quien mandar. creo que soy una asesina. ese tipo ya se estaría pudriendo en el infierno si de mi dependiera. pienso que no es una novela, es la realidad de muchas mujeres
Marisa Rodriguez de Cuello
esta novela es parecida en el argumento de una película protagonizada por Jennifer Lopez
Becky Navarro
como se atrevió a eso el doc lo describen como un moustro y si la obligaba a estar con el la jodia tambien a poco iba a poder con eso tambien
Loli Aleman Gonzalez
🥰🥰🥰🥰🥰👍🏻👍🏻👍🏻👍🏻😍😍😍😍
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