Ella renace en un nuevo mundo, muy distinto a todo lo que conocía y decide crear su propia historia.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Beso
La biblioteca había conseguido algo que pocas cosas lograban.
Hacer que incluso Francis perdiera la noción del tiempo.
Y, como consecuencia...
Olvidó por completo entregarle la poción revitalizante.
Apenas unos minutos después de haber llegado a su habitación, Francis se llevó una mano a la frente.
—...La poción.
Miró el pequeño frasco que aún permanecía sobre su escritorio.
—Perfecto...
Murmuró para sí.
—Después de recordarle que debía descansar, soy yo quien olvida estas cosas.
[Será la ultima vez]
Tomó el frasco y salió al pasillo.
A esa hora la mansión permanecía en silencio.
Solo algunas lámparas iluminaban tenuemente los corredores.
Se detuvo frente a la habitación de Melody.
Golpeó suavemente la puerta.
Dentro, Melody estaba terminando de cepillar su largo cabello.
Había cambiado el vestido por un camisón sencillo y ligero, confeccionado por Lady Selene.
Era de un delicado tono azul claro, cómodo y mucho más práctico que los camisones que había encontrado originalmente en el armario.
Al escuchar los golpes, sonrió.
[La doncella, seguramente.]
Abrió la puerta sin preocuparse demasiado.
Pero al levantar la vista...
—¿Francis?
Él permaneció inmóvil durante un instante.
No esperaba encontrarla así.
Sin los elaborados peinados.
Sin joyas.
Sin la formalidad de los eventos sociales.
Solo con el cabello suelto y una expresión relajada que la hacía parecer mucho más joven.
Su sorpresa fue tan evidente que Melody no pudo evitar divertirse.
[Se quedó sin palabras...]
Qué raro era verlo así.
Siempre tan sereno.
Siempre tan dueño de sí mismo.
Una sonrisa traviesa apareció lentamente en sus labios.
Inclinó apenas la cabeza.
—¿Va a decirme algo...?
Francis seguía mirándola en silencio.
Ella levantó una ceja con fingida solemnidad.
—¿O solo va a quedarse ahí mirándome?
Aquellas palabras parecieron devolverlo a la realidad.
Carraspeó discretamente.
—Olvidé entregarle esto.
Le mostró el pequeño frasco.
—La poción revitalizante.
Melody soltó una suave risa.
—Con razón sentía que faltaba algo.
En ese momento se escucharon pasos acercándose por el corredor.
Ambos giraron la cabeza al mismo tiempo.
Dos guardias realizaban la ronda nocturna.
Francis dio un paso hacia un lado para apartarse de la puerta.
Pero Melody reaccionó antes.
—Entre un momento.
Él apenas alcanzó a cruzar el umbral cuando ella cerró la puerta con rapidez para no interrumpir el paso de los guardias.
El sonido del pestillo resonó suavemente.
Entonces ambos se dieron cuenta de la situación.
Habían quedado demasiado cerca.
Francis todavía sostenía el pequeño frasco en una mano.
Melody levantó lentamente la vista.
Sus miradas se encontraron.
Durante unos segundos ninguno habló.
Solo se escuchaban los pasos de los guardias alejándose por el pasillo.
Melody rompió el silencio primero.
Una sonrisa divertida apareció en su rostro.
—Esto...
Miró la corta distancia que los separaba.
—Definitivamente no estaba en ninguno de mis libros.
Francis dejó escapar una pequeña risa.
—Tal vez porque aún es muy joven para algunos de esos libros.
Ella fingió indignarse.
—¿Está diciendo que mis lecturas son inocentes?
—Estoy diciendo...
Respondió él con una sonrisa tranquila.
—Que prefiero recomendarle libros de historia.
Melody rio.
La tensión desapareció casi por completo.
Francis le entregó finalmente el frasco.
—Bébalo antes de dormir.
Ella lo recibió.
—Sí, señor conde.
Él hizo una mueca.
—Habíamos quedado en... solo.. Francis.
Ella sonrió con dulzura.
—Lo sé.
Hubo un breve silencio.
Melody dio un pequeño paso hacia él.
Lo observó unos instantes, como si estuviera reuniendo valor.
Después, con una naturalidad que sorprendió incluso a ella misma, se puso de puntillas y depositó un beso breve y delicado sobre sus labios.
Fue apenas un instante.
Cuando volvió a apoyarse sobre los pies, ambos permanecieron inmóviles.
Francis la miró con evidente sorpresa.
Melody sintió que el calor subía inmediatamente a sus mejillas.
—Eso...
Dijo intentando mantener la compostura.
—Tampoco estaba en ninguno de mis libros.
Él terminó riendo con suavidad.
—Entonces quizá...
Hizo una pequeña pausa.
—Estemos escribiendo una historia nueva.
Melody sonrió.
—Espero que tenga un buen final.
Francis inclinó ligeramente la cabeza.
—Yo también.
Y, antes de que los guardias regresaran por el pasillo, salió discretamente de la habitación.
Melody cerró la puerta apoyando la espalda contra ella.
Miró el pequeño frasco que aún sostenía entre las manos.
Después llevó una mano a su rostro, intentando ocultar una sonrisa que no dejaba de crecer.
—Qué día tan extraño...
Murmuró para sí.
Y, por primera vez desde que había llegado a ese mundo, se preguntó si algunas historias no cambiaban solo por decisión... sino también porque dos personas, casi sin darse cuenta, comenzaban a escribirlas juntas.
Te saltaste un paso muchacho!!!
Te saltaste un paso muchacho!!!
Cuándo va a hablar con los padres de Melody este hombre!???