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El Regreso De La Fiera

El Regreso De La Fiera

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Malentendidos / Venganza / Completas
Popularitas:502.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Fernanda G

Hace seis años, Tania era la esposa perfecta: dulce, paciente y profundamente enamorada. Sin embargo, en el nido de víboras que es la familia Durantt, su bondad fue tomada por debilidad. Manipulada por su suegra y víctima de una elaborada trampa orquestada por el primer amor de Nicolás, Tania fue acusada de una traición que jamás cometió. Nicolás, cegado por su arrogancia y posesividad, le entregó los papeles del divorcio y la expulsó de su vida sin darle el beneficio de la duda.

Hoy, la mujer que regresa no guarda rastro de aquella chica sumisa. Tania vuelve como una empresaria de éxito, con una mirada gélida y una fuerza física y mental capaz de derribar imperios. Su único objetivo es proteger el legado de su hijo, Nico, el heredero secreto que Nicolás nunca supo que existía. Cuando sus mundos vuelven a colisionar, Nicolás descubre que la "fiera" que él mismo despertó no está dispuesta a perdonar fácilmente, y que recuperar su amor será la batalla más difícil de su vida

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capitulo 10

​El aire frío de la noche en el estacionamiento subterráneo del hotel Metropol actuó como un bálsamo momentáneo para los pulmones de Tania. El eco de sus tacones contra el concreto pulido resonaba con una cadencia militar, marcando el ritmo de su retirada triunfal. Detrás de ella, las puertas automáticas se cerraron, amortiguando el murmullo de la gala que acababa de implosionar.

​Tania no tenía prisa. Sabía que la bestia vendría tras ella. Podía sentir la vibración de los pasos pesados y erráticos de Nicolás a sus espaldas, cargados con la furia de un hombre que ha perdido el control de su propia narrativa.

​—¡Tania! ¡Detente ahora mismo! —El grito de Nicolás rebotó en las paredes de cemento, perdiendo la elegancia que intentaba mantener en el salón.

​Ella no se detuvo. Siguió caminando hacia su camioneta blindada, con la espalda recta y el vestido rojo ondeando como una advertencia. Sus dedos acariciaron la llave electrónica en su clutch, pero sus sentidos estaban enfocados al cien por ciento en el hombre que se acercaba.

​Nicolás la alcanzó en tres zancadas largas. Estaba fuera de sí; su corbata estaba ligeramente torcida y sus ojos brillaban con una mezcla peligrosa de rabia y deseo no resuelto. Sin pensar, movido por el hábito posesivo de quien cree que todavía tiene derechos sobre un cuerpo ajeno, extendió su mano grande y fuerte para sujetarla con firmeza del brazo y girarla hacia él.

​—Te he dicho que te detengas. No vas a humillarme así y luego simplemente...

​No pudo terminar la frase.

​En el microsegundo en que los dedos de Nicolás rozaron la piel de su brazo, el mundo de Tania se volvió una ráfaga de movimiento calculado. No hubo gritos, no hubo vacilación.

​Tania utilizó la fuerza de la propia embestida de Nicolás. Con la mano izquierda, atrapó la muñeca de él, girándola hacia afuera para anular su agarre. Al mismo tiempo, deslizó su cuerpo hacia el flanco ciego de Nicolás, hundiendo su codo en un punto de presión cerca del nervio del hombro. Antes de que él pudiera procesar que ya no tenía el control, Tania le aplicó una llave de torsión descendente, utilizando su peso y una técnica de defensa personal que había perfeccionado en Singapur.

​El sonido del cuerpo de Nicolás golpeando el metal de su propio auto deportivo fue un estruendo seco y violento.

​Nicolás terminó con el rostro aplastado contra la carrocería de su Lamborghini, un brazo doblado dolorosamente a la espalda y la rodilla de Tania presionando con precisión la parte posterior de su muslo, manteniéndolo inmovilizado. El "Rey de la Ciudad" estaba reducido a nada, atrapado por la mujer que él creía haber roto.

​—Suéltame... —gruñó Nicolás, entre el dolor y la humillación absoluta. Su respiración agitada empañaba el cristal del auto.

​Tania se inclinó sobre él. Su voz fue un susurro gélido que le recorrió la nuca como una cuchilla de hielo.

​—No me vuelvas a tocar sin mi permiso, Nicolás —dijo ella. No había rastro de la antigua dulzura, solo una autoridad metálica.

—. Nunca más.

​Ella aumentó la presión en la muñeca un segundo más, lo justo para recordarle que podía romperla si quisiera, y luego lo soltó con un desprecio físico que lo dejó tambaleándose.

​Tania retrocedió un paso, alisándose el vestido rojo con una parsimonia insultante. Ni siquiera estaba despeinada. Sus ojos, fijos en un Nicolás que intentaba recuperar el aire y la compostura, no mostraban odio; mostraban una superioridad absoluta.

​—¿Qué... qué demonios eres ahora? —preguntó Nicolás, frotándose la muñeca, mirándola con una mezcla de horror y una fascinación que lo quemaba por dentro.

​—Soy la consecuencia de tus actos, Nicolás —respondió Tania. Sus dedos jugaron con un mechón de su cabello que se había soltado—. Hace seis años, pensaste que podías desecharme porque no tenía garras. Te equivocaste. No es que no las tuviera, es que no quería usarlas contra ti. Pero me enseñaste que en tu mundo, la única forma de que te respeten es demostrando que puedes destruir al otro.

​Nicolás dio un paso hacia ella, pero esta vez mantuvo la distancia, sus manos temblando ligeramente a los costados.

​—Tania, lo que pasó hace seis años... las fotos... yo...

​—No me importa tu arrepentimiento, ni tus excusas, ni tus fotos —lo cortó ella, alzando una mano—. No regresé por una disculpa. Regresé por el mercado que me robaste y por la paz que intentaste quitarme.

​Tania se acercó a él, deteniéndose a centímetros de su rostro. Nicolás pudo ver el fuego en sus pupilas y sentir el calor que emanaba de ella, una energía que lo atraía y lo repelía al mismo tiempo.

​—Mañana —continuó ella—, cuando entres en tu oficina y te des cuenta de que ya no tienes el control de tus rutas comerciales, recuerda este momento en el estacionamiento. Recuerda lo que se siente estar bajo mi bota. Porque esto es solo el principio.

​Ella se giró y caminó hacia su camioneta. Sus guardaespaldas, que habían observado todo desde una distancia prudente, le abrieron la puerta. Antes de subir, Tania se detuvo y miró a Nicolás por encima del hombro.

​—Por cierto, Nicolás. Dile a tu madre que el té que sirve en sus galas sigue siendo tan amargo como su alma. Quizás con el tiempo se acostumbre al sabor de la derrota.

​Tania subió al vehículo y la puerta se cerró con un sonido sellado al vacío. Nicolás se quedó solo en la penumbra del estacionamiento, con el brazo doliéndole y el orgullo hecho jirones. Miró sus propias manos, las mismas que alguna vez la abrazaron, y sintió un vacío aterrador.

​Había perdido a la chica gentil, pero se había encontrado con algo mucho más peligroso. Nicolás Durantt, el hombre que nunca pedía permiso, acababa de recibir la lección más clara de su vida: la fiera no solo había vuelto, sino que lo había cazado en su propio territorio. Y lo peor de todo es que, mientras veía las luces traseras de la camioneta alejarse, se dio cuenta de que nunca se había sentido tan vivo como bajo el peso de la mano de Tania.

1
Alicia Quintana
en que momento le dijeron a Nico que Nicolas es su padre y sabiendo que Elena es una víbora como lo deja ver a su abuela, que en un capítulo anterior decía de Nico bastardo
Alicia Quintana
se supone que no sabían que Tania estaba embarazada
Alicia Quintana
me parece bien que el se gane un lugar en el corazón de Nico ya que el fue el que aparto a Tania de su vida y en consecuencia a Nico
Edith Meraz
Tania no te niegues ese polvorín ,mañana sigues con la guerra bien relajada 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Edith Meraz
Nicolás ve a jalarle las orejas a esa vieja que te jodio la vida😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁
Edith Meraz
Ginnelle si no le gusta la novela , Escriba una mamita😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁y dejé de joder😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁
MargaraMaria Correa Escobar
muy bonita gracias escritora siga escribiendo
Fina Maroño varela
gracias por una novela llena de vida y por contarla desde el respeto. Ojalá hubiese personas cómo Tania y también cómo Nicolás, que a pesar de todo perdonan y siguen adelante. gracias por compartir tu arte, y gracias por las lágrimas que derramé y también por las sonrisas que me provocaste.
Claro DE Luna Roca Fuerte
🤣🤣🤣🤣🤣esa está más perdida que el hijo de linver
Claro DE Luna Roca Fuerte
si es verdad escribir por escribir no tiene coerencia🤭
Ina Gonzalez
por qué le pusiste el mismo nombre del infeliz al niño
Cynthia Flores
se supone que en el momento él no sabía del embarazo, creo que hay contradicciones
Mery Zuloaga
cuando un corazón lo quiebran cuesta mucho restaurarlo para volver a confiar siempre va estar ese eco del pasado recordando alerta por lo que sucedió 😭
angelina saucedo
La autora cambia cada dos x tres ,cuando ella regresó nadie sabía que era ella hasta que la vieron y ahora dice que el sabía que era ella 🤭
Paula Peña Barboza
👏👏👏👏muy buena historia me gustó mucho
angelina saucedo
Primero era Beatriz luego Elena y ahora Victoria 🤭cuantas madres tiene Nicolas 😂😂😂😂 la escritora está más perdida que turco en la neblina 😂😂😂
Monica Ramirez
a ver si entiendo :
un hombre que es sagaz y un moustro en los negocios, lo engañaron de la peor firma, y nunca corroboro nada, ni siquiera por respeto a la mujer de decía amar.
investigo ??
Decía mi mamá, después de ojo afuera, no hay Santa Lucia que valga !!
Maria Victoria Ruiz Alcaide
El no tardo nada en meterla en su cama era un hombre y la mayoría no hay niguno que no tenga ganas de tener una zorra en su cama para satisfacción vamos un cerdo
Mery Zuloaga
si la guerre financiera termino con Nicolás ahora que valla contra la mamá que a esa si tiene que despojarla de su trono que la deje en la calle y a Elisa que le tienda la misma trampa que ella le puso y que la exponga ante la sociedad 👏
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Es buenísima autora
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