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FUERA CUCARACHO LA HEREDERA GORDITA YA NO TE QUIERE

FUERA CUCARACHO LA HEREDERA GORDITA YA NO TE QUIERE

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Traiciones y engaños / Reencarnación / Completas
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

En mi primera vida, amé a Julián con todo mi corazón.

Le entregué mi confianza, mi fortuna y hasta la casa de mi familia.

¿Y cómo me lo agradeció?

Me asesinó.

Junto a Lucía, mi supuesta mejor amiga, me hizo firmar los documentos que necesitaban y después puso veneno en mi sopa. Morí creyendo que había perdido al amor de mi vida.

Pero desperté diez años antes.

Tengo diecisiete años. Estoy de nuevo en la escuela. Mi fortuna sigue intacta y el cucaracho que me mató todavía cree que puede manipularme.

Esta vez, no.

No necesito adelgazar para ser valiosa. No necesito comprar amor. Y definitivamente no necesito salvar a un hombre que solo quiere hundirme.

Voy a recuperar mi vida, proteger mi fortuna y descubrir quién soy lejos de ellos.

Porque en esta segunda oportunidad, Julián aprenderá una verdad muy sencilla:

La heredera gordita ya no lo quiere.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EFECTO DOMINÓ

El susto del pasillo me dejó una lección clara: no podía permitirme el lujo de dudar. Si mi mente o mi cuerpo flaqueaban frente a Julián, él usaría esa grieta para aplastarme. Tenía que golpear donde más le doliera, y en el mundo de las apariencias, el dinero lo era todo.

Aprovechando el descanso de la tarde, me encerré en la biblioteca escolar, saqué mi computadora portátil y me conecté a la red segura de la Corporación de mi padre. Mis dedos volaron sobre el teclado. En mi vida pasada, pasé años revisando la contabilidad de la empresa familiar para arreglar los desastres que Julián cometía a mis espaldas. Conocía los nombres de sus empresas fantasma, las firmas falsificadas y las transferencias irregulares de memoria.

No necesité inventar nada. Solo tuve que buscar en los archivos del año en curso y señalar los puntos ciegos.

Envié un correo cifrado directamente al departamento de Auditoría Interna de la Corporación con una nota anónima: "Revisen los contratos de suministro de papelería y tecnología con la firma 'Soluciones Integrales del Norte' ". Esa era la pequeña empresa de fachada a nombre del padre de Julián, la cual cobraba sobreprecios del trescientos por ciento a la empresa de mi papá gracias al acuerdo de compromiso que nuestros padres habían firmado años atrás.

El efecto fue inmediato.

Para la última hora de clase, el teléfono celular de Julián —que descansaba sobre su pupitre— empezó a vibrar furiosamente. Una, dos, tres veces.

El profesor de matemáticas frunció el ceño.

—Julián, apague esa cosa o tendré que decomisarla.

—Lo siento, profesor —murmuró Julián, tomando el teléfono para ponerlo en silencio.

Pero cuando vio la pantalla, sus ojos casi se salen de sus cuencas. Era la foto de su padre. Presionó la pantalla para colgar, pero el teléfono volvió a sonar un segundo después con una insistencia desesperada.

Julián se levantó de su asiento sin pedir permiso y salió al pasillo a toda prisa, con el rostro desencajado.

Lucía, que lo observaba desde su lugar, me miró de inmediato con pánico en los ojos. Sabía que algo grave estaba pasando.

—Profesor, ¿puedo ir al baño? —pregunté, levantando la mano con un tono de voz perfectamente inocente.

El profesor suspiró y asintió.

Salí del salón a paso lento y me acerqué a la esquina del corredor donde Julián estaba apoyado contra la pared, hablando por teléfono en un susurro histérico que resonaba en el pasillo vacío.

—¡¿Cómo que cancelaron el contrato?! —siseó Julián, agarrándose el cabello con desesperación—. ¡Papá, se supone que ese contrato cubría la hipoteca de la casa y las cuotas de mi auto! ¡¿Qué auditoría?!

Escuché los gritos ahogados de su padre al otro lado de la línea.

—¡No, no le he hecho nada a Sofía! —mintió Julián, sudando frío mientras caminaba en círculos—. Solo tuvimos una pequeña pelea de adolescentes, eso es todo... ¡No me grites! ¡Voy a hablar con ella hoy mismo! ¡Voy a arreglarlo!

Colgó la llamada y estrelló su mano contra la pared con rabia. Al darse la vuelta para regresar al salón, se topó de frente conmigo.

Me mantuve parada a un metro de distancia, cruzada de brazos, con una expresión de serenidad absoluta.

—¿Problemas en casa, Julián? —pregunté con suavidad, dejando ver una leve sonrisa en las comisuras de mis labios.

El rostro de Julián se congeló. La compresión cayó sobre él como un balde de agua helada.

—Fuiste tú... —susurró, con la voz temblando entre el odio y la incredulidad—. Fuiste tú. Hablaste con tu padre. Hiciste que auditaran a mi familia.

—Yo no hice nada, cucaracho —le respondí, dando un paso hacia él y mirándolo a los ojos sin un solo rastro del miedo que sentí en la mañana—. Las auditorías de la Corporación son de rutina. Si la empresa de tu padre hacía negocios limpios, no tendría nada de qué preocuparse, ¿verdad? A menos, claro, que hayan estado robándole a mi familia durante años mientras tú te dabas aires de grandeza.

Julián dio un paso hacia mí, temblando de rabia, pero esta vez no retrocedí ni un milímetro. Le sostuve la mirada.

—Nos vas a dejar en la calle, Sofía —dijo en un tono áspero, intentando infundirme culpa—. Mi familia no tiene cómo pagar las deudas si cancelan ese contrato. ¿Tanto me odias por pedirte que fueras un poco más generosa con Lucía?

Dejé escapar una risa amarga.

—No te odio por Lucía, Julián —le dije, inclinándome ligeramente hacia él—. Te destruyo porque finalmente veo lo que eres: un parásito que vivió de mi sangre mientras me decía que no valía nada. Tu familia no está en la calle por mi culpa; está en la calle por su propia codicia.

Julián se quedó mudo. No había cartas que jugar. No había llanto ni chantaje emocional que funcionara con la mujer que tenía enfrente. Por primera vez, vio la realidad de su destino: sin mi dinero, él y su familia eran menos que nada.

—Disfruta la auditoría —añadí, dando media vuelta—. Porque las multas por fraude mercantil suelen ser bastante elevadas.

Caminé de regreso al salón de clases. En la puerta, Mateo estaba recargado contra el marco de madera. Había presenciado todo en silencio desde la distancia.

Al pasar a su lado, Mateo me dedicó una mirada intensa y aprobatoria.

—Ese fue un dominó bastante pesado —murmuró con una leve sonrisa.

—Apenas cayó la primera ficha —respondí, entrando al aula con el corazón latiendo a un ritmo firme, victorioso y liberado.

El trauma de mi muerte seguía ahí, pero ahora la que infundía terror era yo.

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Natu Iriart
es una gran historia, excelente desarrollo y redacción. No me gusta q se refiera a sí misma en 3ra persona pero esos son mis gustos, la verdad no afecta la historia. Mucha suerte 💯
EspirituCreativo: Gracias lectora...
total 1 replies
Enn Gómez
Un título poco peculiar 🤣 Me encantó.
EspirituCreativo: Jeje gracias lectora
total 1 replies
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