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Él Me Perdió, Otro Me Eligió

Él Me Perdió, Otro Me Eligió

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Enfermizo / Amante arrepentido
Popularitas:546.5k
Nilai: 4.5
nombre de autor: Lucy-J

Isabela y João estuvieron juntos durante ocho años y comprometidos durante seis.
En cada discusión, siempre era ella quien tenía que tragarse el orgullo y dar el primer paso para hacer las paces.

Hasta que Isabela vio a João engañándola con otras mujeres, sin el menor respeto por su dignidad. Solo entonces se dio cuenta de que, para él, nunca había sido realmente respetada.

Decidida, Isabela puso fin a la relación y se casó con Thiago, heredero de una de las familias más poderosas del país.

Fue solo en ese momento que João entendió lo que había perdido: un arrepentimiento y un dolor que ni dando todo de sí podría recuperar.

NovelToon tiene autorización de Lucy-J para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Isabela mantuvo los ojos fijos en el papel durante largos segundos.

—¿Es solo por eso? —preguntó ella, con la voz baja, casi un susurro.

Carlos no desvió la mirada. Había algo de sereno, casi paternal, en la manera en que la observaba.

—No es lo único, señorita Leite. La señorita es inteligente, educada, tiene porte y linaje. Su familia, a pesar de no ser del mismo calibre, es respetable. Su apariencia es impecable, su reputación inmaculada hasta ayer por la noche. Todo esto cuenta. Pero… —hizo una pausa delicada— sí. Lo principal es la compatibilidad de los pilares. Thiago necesita a alguien que supla lo que le falta.

Isabela sintió una risa seca subir por la garganta, pero la contuvo. Excelente. Impecable. Respetable. Palabras bonitas que servían de barniz para la verdad desnuda: ella era la pieza que faltaba en el tablero de ajedrez del destino. Una pieza de carne y hueso, con fecha de nacimiento exacta, para “chong xi” —para alejar la enfermedad, para prolongar la vida de un heredero que los médicos ya daban por perdido.

—Entiendo —dijo ella, despacio—. Necesito tiempo para pensar.

—Claro. —Carlos inclinó la cabeza—. No hay prisa. Pero sepa que, en caso de que acepte, la familia Marcos garantizará una compensación financiera generosa desde el primer momento. Independencia total. Y protección.

La palabra “protección” flotó en el aire como una promesa y una amenaza al mismo tiempo.

Antes de que Isabela pudiera responder, el celular vibró sobre la mesa de centro. El nombre en la pantalla hizo que su estómago se contrajera.

Sofia Leite.

Ella dudó solo un segundo antes de atender, levantándose y caminando hasta la inmensa ventana de vidrio que daba al mar. Allá abajo, la Floresta da Tijuca se derramaba hasta encontrar la línea del horizonte, y más allá, el Atlántico brillaba bajo el sol del mediodía.

—Isabela Maria Leite, ¿qué piensas que estás haciendo? —La voz de la madre cortó el aire como un látigo. Alta, aguda, cargada de furia contenida—. Acabo de recibir una llamada de la secretaria del registro civil. ¿Cancelaste el matrimonio? ¿Y encima fuiste vista saliendo del Noir anoche, sola, como una cualquiera? Vuelve inmediatamente a casa y pide disculpas a João. ¡Ahora!

Isabela apoyó la frente en el vidrio frío. Cerró los ojos.

Ella se acordó de todo. De las noches en que, a los ocho años, tenía que comer exactamente ciento veinte gramos de pechuga de pollo a la plancha, sin salsa, sin sal extra. De la regla que la madre usaba para medir la distancia entre los pies al andar —nunca más de diez centímetros. De la palmada con vara de membrillo cuando su voz salía un tono más alto de lo “aceptable”. Y de la fractura en el brazo izquierdo, a los dieciséis años.

La madre había golpeado con demasiada fuerza aquella noche. Isabela gritó de dolor. Sofia, en vez de llevarla al hospital inmediatamente, esperó hasta que la hinchazón se volviera visible, morada, grotesca. Después la arregló con un vestido de manga larga, maquillaje pesado en el rostro para disimular el llanto, y la llevó hasta la casa de los Silva.

“Muéstrale que eres frágil, que lo necesitas”, había dicho Sofia, apretando el brazo quebrado hasta que Isabela se mordió el labio para no gritar. “A los hombres les encanta salvar. Llora delante de él. Él va a pedirte que seas su novia hoy mismo”.

Y lo hizo.

Isabela abrió los ojos. El mar seguía allí, indiferente.

—Madre —dijo ella, con la voz firme—. ¿Soy solo una herramienta para ti?

Del otro lado, un silencio corto, sorprendido. Después la risa fría, familiar.

—¿Herramienta? No, querida. Tú eres la inversión. E inversiones que dan pérdidas son descartadas. O reparadas. A la fuerza, si es necesario. Si no vuelves hoy, yo misma voy a ir a buscarte. Y esta vez no va a ser solo un brazo.

Isabela sintió la sangre helarse en las venas.

—¿Me estás amenazando de nuevo?

—Te estoy recordando la realidad. Vuelve a casa. Ahora.

Ella colgó. No tiró el teléfono. Apenas lo puso en modo avión, con dedos calmos, casi mecánicos.

Cuando se giró, Carlos aún estaba sentado, las manos cruzadas sobre las rodillas, esperando sin demostrar impaciencia.

Isabela respiró hondo.

—Acepto —dijo ella.

Carlos alzó una ceja, pero no pareció sorprendido.

—¿Está segura, señorita Leite? Una vez que la decisión sea formalizada, no habrá vuelta atrás.

—Lo sé.

Él asintió una única vez. Abrió la carpeta de cuero que estaba a su lado y retiró dos documentos gruesos, encuadernados en tapa negra mate.

—Este es el acuerdo de confidencialidad. Y este es el contrato prenupcial. Lea con atención.

Isabela se sentó nuevamente. Hojeó las páginas. El texto era claro, frío, preciso.

De un lado: diez mil millones de reales en transferencia inmediata para una cuenta de su exclusiva administración. Tres propiedades —un apartamento en la Avenida Vieira Souto, en Leblon; una casa de campo en Petrópolis; una hacienda de café en Minas Gerais, ya a su nombre. Acceso vitalicio a fondos de inversión gestionados por la familia Marcos. Cláusulas de protección jurídica y física “contra cualquier tipo de coacción externa”.

Del otro lado: ella se comprometía a residir en la propiedad principal durante el tiempo necesario, a cuidar personalmente de Thiago Marcos, a proporcionarle compañía y apoyo emocional, y —la frase estaba subrayada— a generar al menos un heredero legítimo. El contrato podría ser rescindido unilateralmente por la familia Marcos en cualquier momento, sin indemnización adicional. En caso de que ella violara cualquier cláusula, perdería todo, inclusive lo que ya hubiera recibido, y estaría sujeta a acciones judiciales por incumplimiento de confidencialidad.

Isabela leyó todo dos veces. Después tomó la pluma que Carlos ofreció —una Montblanc, la misma que él había usado para escribir su nombre en el mapa astral— y firmó.

Primero nombre. Apellido. Fecha.

Carlos firmó a continuación, como testigo y representante legal de la familia.

—Está hecho —dijo él, recogiendo los originales y entregándole una copia—. A partir de ahora, la señorita es la novia oficial de Thiago Marcos. El matrimonio civil puede ser realizado aún hoy, en el registro civil privado de la propiedad. El religioso, si lo desea, será programado posteriormente.

Isabela asintió.

—Hoy está bien. Pero necesito volver al apartamento en São Paulo. A buscar mis cosas.

—Claro. El helicóptero puede llevarla ahora mismo. Dos guardaespaldas la acompañarán. Cualquier persona que intente abordarla será… disuadida.

Ella entendió el subtexto. No eran solo guardaespaldas. Eran una declaración: ahora ella pertenecía a los Marcos. Y los Marcos no toleraban interferencias.

Antes de que pudiera responder, un sonido flotó por el aire.

Piano.

No era música ambiente grabada. Era en vivo. Notas limpias, precisas, pero con una melancolía que parecía venir de muy lejos. Chopin. Nocturno en do sostenido menor. El tipo de pieza que exige dedos que ya han sufrido.

Isabela giró el rostro en dirección al sonido. Venía de arriba, probablemente del piso superior.

Carlos sonrió —la primera sonrisa genuina que ella veía en él.

—Es Thiago.

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Maybel Yasmina Herrera Seperlano
Hermosa historia el amor venció x sobre todos los obstáculos.♥️💐🫂🙏
Monica Pedrozo
me gustó la historia, gracias por compartirla con nosotros 🙏
Elda Giraldo
me esta confundiendo esta historia
Mirna Vargas olortegui
Con tanto barullo y aglomeración de pasajeros donde está Thiago, bruna y la amiga esto va demasiado a la imaginación
Mirna Vargas olortegui
Estamos confundidas con el nombre de Juan, explíquese mejor para, mayor entendimiento e hilacion de la historia
Yinet Leonor: Te invito a leer mis obras y a que expreses tu franca opinión sobre ellas. Autora Yinet Leonor.
total 1 replies
Monica Pedrozo
yo no lo pienso
digo si de una 🤣🤣🤣🤣
y le pido a Dios que el muchacho sea un mangazo jajajaaj así aprovecho y Melo como también 🤭🤣🤣🤣
isabel orendain
La historia es buena, tiene bastante relleno y muy repetitivo, pero falto lo primordial, el desenlace que paso con Armando, Julio y la familia leite, todo quedo inconcluso, y al final el que compro el collar fue el padre de thiago osea y luego se convirtió en el abuelo.
Gaby❤️
Pobre tipo, da lástima, que desilusión se va a llevar 😂
Norma Angelica Trujillo Green
realmente ya me perdí, al comenzar la novela el novela bien y también andaba en silla de ruedas,y ahorita sale que ve todo y hasta baila
Rose Mary ⚘️
que historia tan hermosa felicidades
Antonia Calvo Grajales
Excelente
Adarely Garcia
Isabella y Thiago ya se conocían... un accidente fue lo que pasó y ella olvidó.

Entonces la mamá de Isabella la alejo por su enfermedad o la encontró y no es su madre verdadera y quiso sacar provecho de ella... Hay que misterio, casi resuelto 🤔☺️
Elena Najera
😭😭🤭 y la silla de ruedas me perdi
Maharai Oliveros
no se en q momento se hizo publica se relacion por lo que enti simplemente eran rumores
Gleni Santos
yo sabía que había alguien detrás de ése "accidente"
Gleni Santos
Después de tantos insultos yo no pasaría nada de dinero, además esa energía que usa para insultar la puede usar para trabajar 🙄 parásito
Elvia Ramona Barreto
Maravillosa novela felicitaciones autora realmente la disfruté!!!
Oriana Pujol
no se entiende lo que quiere interpretar la aurora
Yolanda Villamar
🙄🥴 que aburrida novela ya la dejé ya no m interesa el final yo siento que va a tener un final churro como las telenovelas mexicanas cuando es su final 🤮
Yinet Leonor: Te invito a leer mis obras y a que expreses tu franca opinión sobre ellas. Autora Yinet Leonor.
total 1 replies
Yolanda Villamar
🙄 porque no le pone un alto y se pone los 🥚🥚🥚 y deja de ser chantajeada por su madre no está tan chiquitita para no sacar las uñas 🥴
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