Una abogada brillante, a punto de casarse, descubre la traición de su prometido y su mejor amiga… y decide convertir su propia boda en el escenario perfecto para revelar la verdad.
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Capitulo 10
La mañana avanzaba con una calma silenciosa, la luz del sol atravesaba los ventanales de la casa, dibujando líneas suaves sobre el suelo, Valeria se movía con tranquilidad, revisando detalles, ajustando pequeños elementos, como si cada gesto formara parte de una rutina cuidadosamente elegida,
Tomó su teléfono con naturalidad, marcó un número conocido y esperó,
—Camila,
su voz fue suave, cercana,
—Ya llegamos… todo está en orden,
Narrador omnisciente, el tono era el mismo de siempre, cálido, confiable, esa cercanía que no dejaba espacio para sospechas,
—Quería verte… antes de que vuelva la rutina, antes de que empiece con el trabajo nuevamente,
Camila respondió con naturalidad,
—Claro… ¿hoy?,
—Sí —respondió Valeria—, quiero contarte todo con calma, como siempre,
—En el lugar de siempre,
—Está bien —respondió Camila—, ahí estaré,
La llamada terminó,
Valeria dejó el teléfono sobre la mesa, respiró despacio y miró hacia el exterior,
todo seguía su curso,
sin alteraciones,
sin interrupciones,
Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Santiago se encontraba en su oficina, un espacio amplio, ordenado, con documentos sobre la mesa y una atmósfera de trabajo que comenzaba a tomar forma,
La puerta se abrió suavemente, y un asistente entró con una carpeta en las manos,
—Señor, ya tenemos el resumen de los pendientes para hoy,
Santiago levantó la vista, asintiendo con calma,
—Perfecto, déjame ver,
El asistente se acercó y colocó la carpeta sobre el escritorio, señalando algunos puntos con discreción,
—La reunión principal está programada para esta tarde, y mañana su primer día oficial en el equipo operativo,
Santiago revisó los documentos con atención,
—Quiero tener todo claro antes de empezar,
—No quiero margen de error,
—Entendido, señor —respondió el asistente—, todo está preparado,
—Bien, mañana empiezo,
—Y quiero que todo esté impecable,
El asistente asintió y salió, cerrando la puerta en silencio,
El día avanzó con lentitud medida,
Valeria se preparó con calma, tomó sus cosas y salió, su presencia firme, discreta, como si cada paso ya tuviera un propósito definido,
El encuentro con Camila ocurrió en el lugar de siempre, un sitio que ambas conocían bien, un punto de confianza,
Camila llegó primero, observando el entorno con naturalidad,
Valeria apareció minutos después, sonriendo con esa calidez que no dejaba ver nada más allá de lo evidente,
—Perdón por la espera,
—No te preocupes —respondió Camila—, cuéntame,
Valeria se sentó frente a ella, acomodando sus manos sobre la mesa,
—Todo ha sido… intenso, pero hermoso,
Narrador omnisciente, mientras hablaba, su tono era suave, preciso, como si cada palabra estuviera cuidadosamente elegida,
—Santiago ha estado… increíble conmigo,
Camila escuchaba, atenta,
—Es atento, protector… detallista,
Valeria continuó, compartiendo momentos, detalles, pequeñas historias de la luna de miel, describiendo cada instante con naturalidad,
Camila sonreía,
pero en su interior… algo comenzaba a tensarse,
las palabras que salían de Valeria no solo eran descripciones,
eran imágenes, sensaciones,
cosas que Camila no podía ignorar,
—Suena perfecto… —dijo Camila finalmente, forzando una leve sonrisa,
Valeria asintió con dulzura,
—Lo es,
Y la conversación continuó,
entre confidencias, risas suaves y miradas que escondían más de lo que mostraban,
mientras el sol comenzaba a descender lentamente,
pintando el cielo con tonos cálidos,
y la tarde se transformaba en noche,
De regreso en su entorno, Santiago cerró su jornada con la misma precisión con la que la inició,
tomó su teléfono y marcó,
—¿Valeria?,
—¿Ya estás en camino?,
—Sí —respondió ella, con suavidad—,
—Nos vemos en un rato,
La conexión se cortó,
y el silencio volvió a instalarse,
Esa noche, el restaurante estaba iluminado con luces cálidas, el ambiente era elegante, íntimo,
Valeria llegó primero, observando cada detalle con discreta atención,
Santiago apareció poco después, impecable, seguro,
—Te ves hermosa,
dijo con naturalidad, acercándose,
—Gracias —respondió ella, sonriendo con dulzura,
Se sentaron,
la conversación fluyó con facilidad,
entre miradas, gestos y palabras que reforzaban la imagen de una relación perfecta,
Narrador omnisciente, mientras la noche avanzaba, ambos parecían sincronizados,
sin fisuras,
sin dudas,
sin sospechas,
pero detrás de esa armonía…
había movimientos silenciosos,
decisiones ya tomadas,
y caminos que comenzaban a separarse,
aunque aún ninguno lo supiera con certeza.