NovelToon NovelToon
Los Noctarys

Los Noctarys

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Mundo de fantasía
Popularitas:523
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

🌙 LOS NOCTARYS 🌙
Libro I: Marcada por la Luna Negra

La noche de su cumpleaños número dieciocho, Ayla descubre una marca imposible en su piel.

Una marca que la señala como parte de una raza antigua que jamás debió existir.

Los Noctarys.

Nacidos de la oscuridad de una estrella caída, ocultos entre los humanos durante siglos y condenados por una profecía que podría destruir su mundo.

Cuando Ayla conoce a Kael, el misterioso heredero de los Noctarys, algo despierta entre ellos.

Una conexión imposible.

Un destino escrito mucho antes de que nacieran.

Pero la profecía es clara:

Si el heredero y la marcada se enamoran, la Luna Negra despertará... y todo aquello que aman desaparecerá.

Entre secretos, traiciones, poderes prohibidos y una guerra que se acerca, Ayla deberá decidir si está dispuesta a desafiar al destino.

Porque algunas historias de amor están destinadas a salvar un mundo.

Y otras...

A destruirlo.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: La Reina de las Tres Lunas

Ayla no podía apartar la mirada de la figura que flotaba frente al trono.

La mujer estaba hecha de luz violeta.

De recuerdos.

De magia.

Y aun así parecía completamente real.

Su cabello oscuro descendía como una cascada sobre sus hombros.

La corona brillaba sobre su cabeza.

Y sus ojos...

Sus ojos eran exactamente iguales a los de Ayla.

El salón entero permanecía en silencio.

Nadie se movía.

Nadie respiraba.

Como si el tiempo se hubiera detenido.

—Mi hija ha regresado.

La voz de la reina resonó por todo el castillo.

Suave.

Poderosa.

Antigua.

Ayla sintió un nudo en la garganta.

—No...

La figura sonrió.

—Has crecido.

Las lágrimas aparecieron en los ojos de Ayla sin que pudiera evitarlo.

No entendía por qué.

Ni siquiera conocía a aquella mujer.

Y sin embargo...

Sentía algo.

Una conexión.

Una nostalgia imposible.

Como si una parte de ella la hubiera estado buscando durante toda su vida.

—¿Eres mi madre?

La reina la observó durante unos segundos.

Y luego asintió.

—Lo fui.

Aquella respuesta la confundió.

—¿Lo fuiste?

—Mi cuerpo murió hace diecisiete años.

El salón se volvió todavía más silencioso.

—Entonces...

—Lo que ves es un fragmento de mí.

Una memoria.

Una huella.

Una parte de mi alma.

Ayla sintió un escalofrío.

Era hermoso.

Y aterrador al mismo tiempo.

Kael permanecía inmóvil junto a ella.

Observando la escena.

Pero algo había cambiado.

Su expresión.

Parecía preocupado.

Más preocupado de lo habitual.

La reina dirigió entonces la mirada hacia él.

—Heredero.

Kael inclinó la cabeza.

En señal de respeto.

—Majestad.

—Has cumplido tu promesa.

—Intenté hacerlo.

La reina sonrió levemente.

—Lo sé.

Ayla frunció el ceño.

—¿Qué promesa?

Ninguno respondió.

—¿Qué promesa?

La reina volvió a mirarla.

Y esta vez la tristeza apareció en sus ojos.

—La promesa de protegerte.

La joven quedó inmóvil.

—¿Protegerme de qué?

El silencio fue suficiente respuesta.

Algo no estaba bien.

Algo que nadie quería contarle.

La reina levantó lentamente una mano.

La marca de Ayla comenzó a brillar.

Una energía cálida recorrió su cuerpo.

Y de repente aparecieron imágenes.

Miles de imágenes.

Como fragmentos de recuerdos.

Vio un enorme campo de batalla.

Lunas negras cubriendo el cielo.

Ciudades ardiendo.

Noctarys luchando entre sí.

Y en medio de todo aquello...

Su madre.

La reina.

Portando una espada hecha de luz violeta.

—¿Qué es esto?

—La última guerra.

La voz de la reina resonó dentro de su mente.

—La guerra que destruyó nuestro reino.

Las imágenes continuaron.

Ayla vio monstruos.

Criaturas oscuras.

Sombras vivientes.

Seres nacidos de la oscuridad.

—¿Quiénes son?

La expresión de la reina se endureció.

—Los Umbrarys.

El nombre recorrió el salón como una maldición.

Algunos nobles bajaron la mirada.

Otros parecieron sentir miedo.

Miedo verdadero.

—¿Los enemigos?

—Mucho más que eso.

La visión mostró entonces a una criatura de ojos rojos.

La misma que había aparecido en su habitación.

La misma que había revelado la verdad.

—Ellos desean algo.

—¿Qué?

La reina observó directamente a Ayla.

—A ti.

El corazón de la joven se aceleró.

—¿Por qué?

La reina cerró los ojos.

Como si aquella respuesta le doliera.

—Porque tú puedes despertar la Luna Negra.

El aire pareció desaparecer del salón.

Kael bajó la mirada.

Los nobles comenzaron a murmurar.

Y Ayla sintió que el miedo volvía a crecer.

—¿Qué es la Luna Negra?

La reina respondió de inmediato.

—El origen de nuestra raza.

La marca volvió a brillar.

Más fuerte.

Más intensa.

—Hace miles de años una estrella oscura cayó sobre este mundo.

De ella nacieron los primeros Noctarys.

Pero también nació algo más.

Algo que jamás debió existir.

—¿Los Umbrarys?

—Sí.

La reina asintió.

—Dos razas.

Un mismo origen.

Un mismo destino.

Y una guerra eterna.

Ayla intentaba comprender.

Pero cada respuesta traía nuevas preguntas.

—¿Y yo qué tengo que ver con eso?

La reina la observó fijamente.

—Todo.

El silencio llenó nuevamente el salón.

—Porque llevas dentro el corazón de la Luna Negra.

La joven sintió que el mundo se detenía.

—¿Qué?

—Eres la única capaz de despertarla.

—No entiendo.

—Y también eres la única capaz de destruirla.

De repente el castillo tembló.

Una vez.

Dos veces.

Tres.

Los vitrales estallaron.

Los nobles gritaron.

Los guardias desenfundaron sus armas.

Kael se colocó inmediatamente delante de Ayla.

Protegiéndola.

La reina levantó la cabeza.

Y por primera vez pareció asustada.

—No...

—¿Qué ocurre? —preguntó Ayla.

La reina observó el cielo.

Más allá de los muros.

Más allá del castillo.

Más allá del reino.

Y entonces habló.

—Nos encontraron.

Un rugido estremeció la ciudad.

Más fuerte que cualquier sonido que Ayla hubiera escuchado jamás.

Las tres lunas comenzaron a oscurecerse.

Poco a poco.

Como si una sombra gigantesca estuviera cubriéndolas.

Los habitantes del reino levantaron la vista aterrados.

Y entonces apareció.

En el cielo.

Sobre las torres.

Sobre el castillo.

Sobre todo el reino.

Una grieta gigantesca.

Negra.

Viva.

Palpitante.

Como una herida abierta en el universo.

Y desde aquella oscuridad...

Algo comenzó a salir.

Continuará...

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play