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ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Mundo de fantasía
Popularitas:21.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Una simple coincidencia fue suficiente para cambiar el destino de dos mundos.

Zea nunca debió cruzarse en el camino del Rey Alfa.

Él es el gobernante más poderoso de todos los clanes. Un hombre cuya sola presencia inspira obediencia. Frío. Implacable. Incapaz de amar. Su vida siempre ha estado regida por una única ley: el deber está por encima de cualquier sentimiento.

Hasta que la conoce.

Desde el primer instante, algo en Zea despierta un instinto que creía muerto. Por primera vez, el Rey Alfa desea algo para sí mismo... y está dispuesto a desafiar al destino para conseguirlo.

Pero Zea también es un misterio.

Su familia ha vivido escondiendo una verdad tan antigua como peligrosa. Un secreto que ha pasado de generación en generación con una única regla: jamás acercarse a un alfa... y bajo ninguna circunstancia, a un Rey.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12 El poder y el dinero

Apretó el brazo roto del joven, y el alfa gritó de nuevo, pero Bruno soltó un gruñido tan profundo y animal que el joven enmudeció de inmediato. La orden era clara: callarse o sufrir más.

—Escúchame bien, perro —dijo Bruno, su voz baja y llena de veneno, inclinándose hasta que su rostro estuvo a centímetros del del joven—. Si te vuelves a acercar a Zea, si siquiera la miras, ese brazo no estará más unido a tu cuerpo. ¿Te ha quedado claro?

El joven asintió frenéticamente, las lágrimas corriendo por sus mejillas mientras intentaba soportar el dolor punzante. "Sí, Majestad. Sí, lo siento. No volveré a hacerlo. Lo juro."

Bruno lo soltó como si fuera basura, y el joven cayó al suelo, acurrucándose sobre su brazo roto. Pero el Alfa no había terminado. Se giró lentamente, su mirada barriendo la sala, encontrando a Caterina en un rincón.

Ella estaba blanca como el papel, sus ojos verdes fijos en él con un terror absoluto. Cuando sintió su mirada sobre ella, Caterina sintió que sus piernas cedían. Un calor húmedo recorrió sus muslos, y un olor acre llenó el aire. Se había orinado encima.

Bruno frunció el ceño con desprecio. No valía la pena ensuciarse las manos con alguien tan insignificante.

—Esta es la última vez —dijo, su voz resonando en el aula, dirigiéndose a todos los presentes— que se atreven a molestar a una omega. A cualquiera. Ya sea la omega Zea o cualquier otra. Pero en especial, a Zea.

Se detuvo, dejando que sus palabras flotaran en el aire como una sentencia.

—Si esto se repite, no me culpen por cobrar cuentas en vida. No habrá advertencias. No habrá segundas oportunidades. Mis leales saben lo que ocurre cuando alguien toca lo que es mío.

La amenaza flotó en el aire, y todos los presentes sintieron que el peso de su poder caía sobre ellos como una losa. Sabían que no era una exageración. Sabían que el Rey Alfa cumplía sus promesas.

Bruno dio media vuelta y salió del aula como un demonio, su gabardina negra ondeando tras él. Nadie se atrevió a moverse hasta que el sonido de sus pasos se perdió en el pasillo.

*_*

Caterina, aún en el suelo, se miró las piernas empapadas y sintió un escalofrío de terror recorrerla. "Estoy muerta", susurró, sus labios temblorosos. "Estoy segura de que estoy muerta."

Bruno, sin embargo, no se fue del campus. Se dirigió directamente hacia la decanatura de la facultad, y el rector, un beta anciano de cabello plateado que había sido alertado de su llegada, corrió hacia él con una expresión de pánico.

—Majestad, Majestad —dijo el rector, inclinándose repetidamente—, le ruego que disculpe este incidente. No sabíamos que la joven omega era de su... interés personal.

Bruno lo fulminó con una mirada que habría derretido el acero. "No es de mi interés personal. Es mi mate. Mi destinada. ¿Entiende lo que eso significa, rector?"

El rector palideció. Sabía, como todos en la manada, que un mate era sagrado. Que ofender al mate de un Alfa era una ofensa imperdonable.

—Lo entiendo, Majestad —dijo, su voz temblorosa—. Tomaré medidas. Me aseguraré de que nadie vuelva a molestar a la joven Zea. Le doy mi palabra.

—No me basta con su palabra —dijo Bruno, su voz fría—. Quiero que se expulsen a los responsables. Inmediatamente. Y quiero que se haga público que la omega Zea está bajo la protección directa de la corona. Cualquier ofensa contra ella será considerada una ofensa contra mí. ¿Está claro?

—Perfectamente claro, Majestad —respondió el rector, inclinándose tan profundamente que su frente casi tocó el suelo.

Bruno lo miró un momento más, asegurándose de que su mensaje había sido recibido, y luego se dio la vuelta. Pero antes de irse, se detuvo y habló sin mirar atrás.

—Y dígale a esa insolente de Caterina que si vuelvo a saber de ella, no tendré piedad. Que su familia puede tener dinero, pero yo tengo poder. Y el poder siempre gana.

Con esas palabras, salió de la decanatura y caminó de vuelta a su vehículo. Los guardias se cerraron a su alrededor, y en cuestión de minutos, la procesión real desapareció por la avenida principal, dejando un campus sumido en un silencio atónito y un miedo que perduraría por generaciones.

En el baño, Azú sintió que su tío se alejaba y soltó un suspiro de alivio. "Bueno, no mató a nadie. Eso ya es un avance."

Zea, que había estado lavándose la cara, levantó la cabeza y la miró con curiosidad. "¿Decías algo, Azú?"

—No, nada —respondió su amiga con una sonrisa forzada—. ¿Lista para salir? Creo que ya pasó lo peor.

Zea asintió, aunque aún se sentía frágil. No sabía lo que había ocurrido afuera, pero algo en el ambiente había cambiado. Una presión, un peso, que ahora se había disipado.

Cuando salieron del baño, el campus estaba en silencio. Todos los estudiantes los miraban, pero esta vez no con burla o desprecio.

Era una mezcla de miedo y respeto. Zea no entendía qué había pasado, pero sintió que algo importante había cambiado.

Azú la tomó del brazo y la guió hacia la salida. "Vamos a casa, Zea. Creo que hoy no tienes que quedarte en la universidad."

Y Zea, todavía confundida, asintió y la siguió, preguntándose qué había hecho el Rey Alfa para que todos la miraran de esa manera.

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Carola 🦋
Comenzando con esta historia q ya d principio pinta maravillosa 🥰
Concepcion Hernandez Alonso
me encanta este comienzo 👏👏👏
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮😮🥺🥺🥺
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
sueña despierta
Ana Elena Jiménez
esperemos que así sea 🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭Aja si tú así lo quieres creer 🤭🥰🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭😬😬
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja lyra si le das con algo así lo único que le vas a sacar es sangre mija 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Laura Ojeda
que linda historia... por lo menos la famiia del rey lo apoya
Ana Elena Jiménez
😬😬😬azu la estás embarrando más,🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭 Dios mio 🤦
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
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